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domingo, 26 de abril de 2009

EL MAR QUE DEJA BRAZOS


Tú rohmeriana en la playa:
tratados por ti desatiendo.
Atacáramos las olas que rehuyen
en el siglo de remanso intrascendente,
forjáranos el híbrido vocablo
cualquier sentido fresco y palpitante.
Así se repondría el tiempo:
cristal mordiendo hueso.
Golpéame este libro,
descúbreme en el mundo estratosférico,
dame de tu sexo lo que encubres,
el mar que deja brazos de palabras.
Si fluyes yo aquí solo permanezco,
la mano roza el agua,
me encallo en el capítulo noveno.

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