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domingo, 17 de mayo de 2009

ESA INTENSA SENSACIÓN, ESTAR EN BLANCO


Sueños que fluyen pérfidos a través del ojo,
sueños tornasol cristalizado.
El cielo se incendia feroz desde el devaneo,
ruge la rabia cósmica en la corva, oscura a las horas.
Incierto azul divino, áspero resulta el grito aquí.
Vuelo sobre un pájaro nocturno más allá del cráter,
sus alas expelen aliento de vapor.
A la negra, mágica montaña, llévame,
que ya no contemplo desde aquí el ascenso rítmico,
ni adivino las manos crispadas en la roca,
los labios que restaña el calor de cánticos tardíos.
Me retrato idólatra en paisajes sin vida.

No hay nada, nada, nada.

Una intensa sensación, estar en blanco.

Demasiadas cosas que decir.
Como esfinges aladas,
altivos los ojos,
dos caminos ciegos frente a frente.
El silencio que habita entre ellos.
Lengua muerta, pretexto sin texto.
Tu boca sumergida,
un océano impávido en la distancia ausente.

Al fondo una ciudad recorta su silueta de escenario.

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