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lunes, 22 de junio de 2009

ALA DE LUZ


Ala de luz junto a tu nombre,
te esbozo la desilusión del sueño,
salitre deslizándose entre farallones almohada,
ala de luz, gaviota que enfurezco ante las horas
mientras rehierve el olor y a la podredumbre del puerto
llegan los barcos de redes hirsutas,
temblando aún de ojos extintos
en el último saqueo de la noche.

Ala de luz, qué lejos estás cuando enciendo la ventana
y acortas la densidad de la lámpara,
qué lejos vuela la onda negra de tu pelo entre las sábanas,
ala de luz, áspero fantasma enajenado,
dorso incógnito en la resaca azul, espera,
que ya siento el vacío encaramado a mis espaldas.

Allí estás, ala de luz,
con el viento acantilándote en la bruma,
allí estás, faro que reafirma el punto fijo.
Compadéceme, ya que ignoro la virtud del maleficio,
renuncié a medio cuerpo en esta tierra
y sin gloria he derivado hacia otras islas.

Que el vientre del mar vuelva tus manos blandas,
que la muerte finja ser tu sombra, luz alada.

Mi boca es semejante a un abismo,
a un golpe intermitente y sin sentido,
el mundo deja de fluir tan próximo,
la negrura es este mar deslavazado.

Dime adiós, ala de sombra,
me acomodo en lo profundo,
dime adiós, sombra alargada,
ya te buscan en la playa
esos hombres como fardos,
temblando aún de ojos extintos,
en el último saqueo de la noche.

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