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viernes, 4 de septiembre de 2009

CHRISTIAN POVEDA (OTRO REQUIEM)

Fotografía de Christian Poveda.

Una vez más ha sucedido. De nuevo el afán de llegar lejos acaba con la vida de los más intrépidos. Ya he perdido la cuenta de los periodistas y/o fotógrafos que han caído, cada uno con su circunstancia, por dar ese paso de más y denunciar, con la palabra o la imagen, alguna de las atrocidades a las que nos tiene acostumbrado el ser humano. Esta ocasión el turno era para el fotógrafo franco-hispano Christian Poveda, asesinado por desconocidos en el cantón El Rosario, del municipio de Tonacatepeque, República de El Salvador.

Christian Poveda (Imagen de EFE)

Sí. El mismo que se había introducido en el oscuro mundo de las maras para obtener imágenes y testimonios impactantes. Poveda convivió durante 16 meses con miembros de la M18, obteniendo un valioso material gráfico y fílmico que constituye la base del documental La Vida Loca (2008). Ahora está muerto. Algunos piensan que se había metido en la boca del lobo, que hay secretos que no deberían ser desvelados. Es posible, pero nada justifica el asesinato. Es una pena que sea ésta la imagen que nos llega habitualmente de un país tan fascinante como El Salvador: un campo de batalla en el que impera el gallo más fuerte, una espiral de odio, una piel tatuada, una trampa para osos. Eso son las maras, y eso es lo que quiso mostrarnos con su cámara Christian Poveda.



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