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martes, 24 de noviembre de 2009

LA VIOLENCIA


Cada caso de violencia forma parte de la historia desesperada y trágica de la humanidad, una exquisita entelequia que se adueña de las formas mientras pende en vilo, sujeta a un cambio en la trayectoria del viento, como fracción de circunstancias microscópicas que fluctúan alrededor de la existencia sin que nos demos cuenta, sin quererlo, sin ni siquiera suponerlo, fortalecidos, envilecidos por las adicciones, los mitos o deseos que nos mantienen en el sueño permanente de estar vivos.


Ay, qué bonito es ser un adorador del ruido, un hermoso cuerpo temerario, magnífico, despeinado e inmisericorde, qué bonitos la contundencia del descaro y el ingenio penetrante, la tendencia auténtica en los zapatos, esa desazón organizada, la osadía del que no quiere saber, la llanura de la nueva pantalla, el brillo del arma ingenua, la blanda hipocresía del que finge escuchar, del que finge reír, del que finge estar, el eterno retorno a casa, sin otra opción, de nuevo un semidiós alcoholizado. Y qué absurda la idea de llegar a viejo paseador de callejones sin otro objetivo que el de dilatar en silencio el paso del tiempo abominable, de releer un libro, cualquier libro y sentir, a veces, aprensión por las guadañas. Pero no. Es mejor alardear de la muerte y el presente, de la violencia que nos anestesia, hiperrealistas efímeros, chicos malos on the block, otro nido para la evasión más hacedera. ¡Que vivan las noches!¡La balanza es la nuestra!



2 comentarios :

  1. sguro que coco es el mas duro de la banda..., buen escrito

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  2. Ja ja. Seguro. Aunque un Blas cabreado e insomne puede ser temible.

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