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viernes, 31 de diciembre de 2010

FURTIVOS


HELOS AQUÍ,
hermosos,
puros,
ínfimos amantes
que
siempre buscan
entre el fuego
la palpitación
última,
helos aquí,
y son sólo
hojarasca
esparcida
y ridícula,
ocupan su silencio
con paisajes
infinitos
de jardín,
y sombras
en la hiedra solitaria
es lo que tienen.
Ínfimos amantes renunciando
desatinan en su postración,
que la vida es otra cosa.
Olvídate de la pureza.
No ofrezcas al deseo
un primitivo nombre,
no, no le ofrezcas
un primitivo nombre.

martes, 28 de diciembre de 2010

LA ESTRELLA (RELATO RECUPERADO PARA ESTA NOCHE INOCENTE)


Por allí cerca había unos pastores que pasaban en vela y al raso las horas de la noche, guardando sus rebaños.

LUCAS, 2, 8.


Zaheridas las plantas de sus pies por las piedras del sendero, Yusef rezongaba amargamente sobre su destino mientras la noche lo envolvía con un manto de escarcha. Diminutos copos de nieve, arrastrados por los aires de levante que se habían alzado a orillas del Jordán, azotaron de improviso el lado izquierdo de su rostro, quedándose adheridos a los hilos de una barba desordenada. Interrumpió entonces su marcha Yusef y sacudióse con las dos manos las humedades que lo empapaban. Giró sobre sus pasos y acarició la cerviz de la mula que Ismael, el aguador, le había prestado para tan largo viaje.
Desfallecido por los días de camino y penurias que había soportado desde las tierras de Galilea, aquel fornido animal parecía no poder mantenerse en pie por mucho más tiempo, y ahora que por fin se había detenido, rehusaba con un gemido lastimero ante los tirones que, con indulgencia, Yusef proporcionaba a la humilde montura. Para su lomo, la más delicada de las cargas era también la más pesada. Frágil como una hoja de palma al viento, aterida por el frío, en medio del delirio que su cuerpo experimentaba ante un nuevo y desconocido dolor, la encinta María se apoyó con esfuerzo sobre los hombros de su esposo.
-Yusef –María temblaba, acuciada por los envites de la vida-, no llegaremos a tiempo a Bethelem.
Y se sintió desfallecer mientras el más atribulado de los hombres la sujetaba con fuerza.
-¡Maldito sea el censo! ¡Malditos todos los romanos!
-¡Yusef!
-Aguanta, esposa mía –su mano notó la calentura que inundaba la frente de María-, aguanta. Recuerda a los pastores que encontramos a un lado del camino, no ha mucho tiempo. ¿Ves aquella colina que asciende hacia el sur? Pues uno de ellos, un tal Zabulón, la señaló con su mano humilde diciéndome que detrás de ella, apostada en su falda, se encuentra la aldea que perseguimos con tanto ahínco. ¡Ánimo María! Pronto estaremos en Bethelem.
Pero la siempre sosegada María no pudo reprimir un grito de dolor que casi la descabalgó de la mula. Palpóse la túnica y la halló empapada.
-¡Yusef! –se aferró a su esposo, perentoria- ¡No hay tiempo! ¡Llegó su hora! ¡He roto aguas!
Entonces, desesperado, Yusef ciñó a su cintura la cuerda que guiaba al animal, tomó en brazos a María y caminó sacudido por la nieve, soportando la doble carga, buscando un lugar a cubierto en el que resguardarse del invierno, un espacio cualquiera donde ella pudiera dar a luz.
-¡Oh, Yavé –oraba en silencio Yusef, como nunca lo había hecho-, o Alto Dios, que guiaste a Tu Pueblo a través del desierto, conduce ahora los pasos de uno de Tus Hijos, permite que venga al mundo lejos de la noche y la tormenta, arropado por el calor de Tu Inmensa Misericordia, presérvalo, oh Dios Mío, para que sea bendecido bajo la Luz de Tu Nombre y crezca consagrado a enaltecer la Gloria Eterna de Tu Reino!
En estas cavilaciones estaba cuando, de pronto, un mugido surgió de entre las rocas cercanas. La mula, soliviantada, respondió con un rebuzno insólito y aceleró el paso entre los matojos, arrastrando al bueno de Yusef, que llevaba la cuerda ceñida al cuerpo. Yusef se soltó y observó cómo el animal hallaba, en un recodo entre los riscos, un abrigo lo suficientemente amplio para guarecerse de la ventisca.
Entonces Yusef sonrió alzando su mirada al cielo.
-¡Alabado seas por siempre, mi Señor!
Y siguió a la tozuda bestia hasta el interior de aquel refugio providencial. Se trataba de una especie de cobertizo que, sin duda, los pastores del lugar habían acondicionado para proteger el ganado de las lluvias. La mula corrió hacia un depósito de forraje junto al que pastaba con parsimonia el buey que, con su mugido, había señalado la existencia de aquel amparo divino. Pero no había tiempo que perder. Yusef posó a su esposa sobre el suelo de tierra, encendió un fuego con lo que pudo, apiló una gran cantidad de paja en la pared de la roca y llevó allí a María, a la que ayudó en el último trance con todo lo que sus rudas manos de carpintero podían hacer. Poco después, mientras aflojaba la tormenta, una estrella fulgurante apareció entre los resquicios de las nubes y dos llantos rasgaron la noche.
Yusef cortó el cordón con los dientes, limpió a la criatura como pudo y la envolvió en un manto seco.
-¡María, -acarició las mejillas de su esposa, rendida por el esfuerzo-, es un niño!
Ella sonrió con dulzura mientras Yusef alzaba al recién nacido sobre su cabeza y pronunciaba palabras de alabanza a Dios.
-¡Oh Yavé, he aquí a Tu Hijo!
Luego, Yusef entregó el niño a María y se ocupó de atenderla lo mejor que supo. En ello estaba cuando unos hombres con los rostros desencajados entraron en el cobertizo. Yusef, atemorizado al principio, reconoció el de Zabulón, el pastor que les había señalado el camino hacia Bethelem.
-¿Eres tú Yusef, de Bethelem, carpintero en la aldea de Nazaret, en Galilea?.
A Zabulón le temblaban las piernas.
-Sí, soy yo –contestó desconcertado Yusef. Zabulón prosiguió.
-Y, ¿es esta tu esposa, María, la que acaba de dar a luz a un niño?
Yusef, cada vez más perplejo, se acercó al pastor.
-Así es. Pero, ¿cómo sabes tú tanto sobre nuestras vidas?
Entonces Zabulón y los demás pastores cayeron al suelo y postráronse de rodillas, las lágrimas cubriéndoles los ojos, mientras Yusef no daba crédito a lo que veían los suyos.
-¡Alabado sea Dios, porque el Mesías ha sido finalmente enviado! -entonaron al unísono los pastores.
Yusef, fuera de sí, zarandeó con violencia a Zabulón.
-¿El Mesías? ¿De qué locuras estáis hablando? ¿Acaso habéis bebido?
Entonces Zabulón, movido por una fuerza invisible que lo apartó de las lágrimas, miró el rostro de Yusef y respondió:
-Has de saber, Yusef, que poco después de que vosotros continuaseis camino de Bethelem, nos disponíamos junto al fuego para dormir cuando, de pronto, un ángel del Señor se presentó ante nosotros, y la gloria del Señor nos envolvió con su luz, quedando todos sobrecogidos de espanto. Entonces el ángel alzó su voz y nos dijo:
”No tengáis miedo. Mirad, vengo a comunicaros una grata noticia que será motivo de alegría para vosotros y para todo el pueblo. Os ha nacido hoy en la ciudad de David un salvador, que es el Mesías, el Señor. Esta será la señal para reconocerlo: encontraréis a un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre”.
De improviso se abrió el cielo y se dejó ver junto al ángel un ejército celestial que alababa a Dios cantando:


Gloria a Dios en las alturas
y en la tierra paz a los hombres, en quienes Dios se complace.


Cuando los ángeles volvieron al cielo, recordamos que tú, Yusef, te dirigías a Bethelem por la vertiente norte de la colina, y supusimos que la nevada os habría sorprendido antes de llegar a vuestro destino, así que decidimos buscaros por estos abrigos que, construidos con nuestras propias manos, abundan en la ladera para proteger en la tormenta a nuestras ovejas. No fue difícil encontraros. Vimos la luz que desprendía este fuego que has encendido y supimos que estaríais aquí. Sin duda hemos sido afortunados. Ahora nos postramos para adorar al Hijo de Dios.
-Pero…
Yusef, anonadado por lo que acababa de escuchar, no tuvo tiempo para protestar, porque en aquel preciso instante tres extranjeros, ataviados con magníficas y desconocidas vestiduras y cubiertos por joyas que sólo podían provenir de las ignotas montañas de Oriente, entraron en la estrechez de aquel refugio y, acercándose a María, se postraron ante el niño dormido, al que adoraron de hinojos. Y abriendo las arcas en que traían sus tesoros, le ofrecieron los presentes de oro, incienso y mirra. Y entonces todo fue alborozo y alegría, y los pastores danzaron enfervorecidos, y hasta los mismos padres de aquel niño dormido acabaron convencidos de que todo aquello era verdad, y surcaron en la noche alabanzas a Dios, porque el Mesías había nacido.
Porque, en efecto, no muy lejos de allí, justo en el punto destacado por la estrella, una mula rumiaba junto a un buey cadencioso a las puertas de un pequeño cobertizo, construido allí por los pastores para resguardar en el invierno a sus ovejas. Y en su interior, junto a la pared de la roca, yacían María y su Hijo concebido sin pecado, mientras el laborioso Yusef, de la Estirpe de David, también carpintero en la aldea Galilea de Nazaret, cavilaba sobre la manera de acercarse a Bethelem para cerrar el embarazoso asunto del censo, ajeno al inminente error del destino, a la decisión que obligaba desde el cielo a cambiar en el último momento los papeles, a la condena que cumplirían los esbirros de Herodes sobre su Hijo a cambio de salvar al otro mediante un ángel de sueño y la huida a Egipto.
Aquel niño comenzó a llorar. María, aún muy débil, se levantó tambaleándose y salió al umbral del cobertizo con el niño en sus brazos.
-Hijo mío –le dijo enternecida-, observa la hermosura de este mundo.
Entonces el niño sonrió y señaló al cielo con su mano regordeta. Allí permaneció, hermosísimo, en los brazos de su madre, extasiado por el resplandor de una estrella que brillaba en el horizonte.


miércoles, 22 de diciembre de 2010

EL ALQUIMISTA DE JORGE LUIS BORGES

El Alquimista, de David Ryckaert (Madrid, Museo del Prado)

Un poema con final gongorino del maestro Jorge Luis Borges, alojado en esa belleza barroca y especular que es El otro, el mismo (1964).

EL ALQUIMISTA

Lento en el alba un joven que han gastado
la larga reflexión y las avaras
vigilias considera ensimismado
los insomnes braseros y alquitaras.

Sabe que el oro, ese Proteo, acecha
bajo cualquier azar, como el destino;
Sabe que está en el polvo del camino,
en el arco, en el brazo y en la flecha.

En su oscura visión de un ser secreto
que se oculta en el astro y en el lodo,
late aquel otro sueño de que todo
es agua, que vio Tales de Mileto.

Otra visión habrá; la de un eterno
dios cuya ubicua faz es cada cosa,
que explicará el geométrico Spinoza
en un libro más arduo que el Averno...

En los vastos confines orientales
del azul palidecen los planetas,
el alquimista piensa en las secretas
leyes que unen planetas y metales.

Y mientras cree tocar enardecido
el oro aquél que matará la Muerte.
Dios, que sabe de alquimia, lo convierte
en polvo, en nadie, en nada y en olvido.

martes, 21 de diciembre de 2010

EN UN HORNO MUY CALIENTE


Ilustración para la portada de Miguel Ángel Martín.

Está en el horno. Y tan calentito que quiere salirse ya este Especial Erótico de "Al Otro Lado del Espejo", a caballo entre dos años y dispuesto a levantarnos a todos el ánimo (y lo que se tercie).

Ponemos el cartel de MUY PRONTO EN LAS MEJORES PANTALLAS.

No seáis impacientes, que ya llega.


domingo, 19 de diciembre de 2010

LA NOCHE SE MUEVE (II: MINOTAURO)


… El espacio entre nosotros se yergue como una pesadilla agazapada en la memoria. Lo que se mueve es una remembranza única. Algo que golpea en la penumbra, el furioso estertor, el miedo renovado y fértil, el mismo miedo de aquel instante esporádico, cuando avanzaba a tientas a través del espeso silencio, rasgado apenas por un gemido extraño. Es el anticipo del dolor, la imagen que amenaza. Impalpables monstruos de delirio que invadían, incluso, en el primer recuerdo. Jardín en el pasado remoto, gesto inteligible, genética de los básicos deseos y nada más donde la apremiante necesidad hallaba la confusión en un ritmo dual semejante a la noche, un ritornello acelerado en el compás creciente, la demora, el descenso de un amor que quisiera apagarse para recuperar de nuevo el tacto, luchando como nunca por permanecer. A ti aferrado con propósito de rescate planeo sobre el tiempo y elijo sobrevivir, empujo con los pies y la cabeza emerge, venzo al Minotauro y huyo infame de este seco laberinto al que me une todavía un hilo vital, me abandono a sinuosos movimientos de serpiente, avanzo sin fervor hacia la luz y en el pálpito asimétrico del latido siento el peso desasosegador de la existencia.


miércoles, 15 de diciembre de 2010

VIOLENCIA


Cada caso de violencia forma parte de la historia desesperada y trágica de la humanidad, una exquisita entelequia que se adueña de las formas mientras pende en vilo, sujeta a un cambio en la trayectoria del viento, como fracción de circunstancias microscópicas que fluctúan alrededor de la existencia sin que nos demos cuenta, sin quererlo, sin ni siquiera suponerlo, fortalecidos, envilecidos por las adicciones, los mitos o deseos que nos mantienen en el sueño permanente de estar vivos.

Todo este preámbulo para anunciar el recital de esta noche (miércoles 15 de diciembre de 2010), que dentro del ciclo que organiza José Naveiras para La Vida Rima en el Badulake Klub (c/ Salitre, 3, Lavapiés, MADRID), versará sobre la Violencia en todas sus vertientes. Será a las 21:00 horas. Allí nos veremos las caras Juan Carlos Pérez Medina y un servidor, Luis Morales, dispuestos a debatir poética y civilizadamente sobre el asunto. Veremos como acaba la noche.

Os esperamos.

sábado, 11 de diciembre de 2010

HISTORIAS BAJO CERO EN EL ENTRELÍNEAS LIBREBAR


Ahora que se acerca el invierno y las temperaturas descienden nada como disfrutar de una velada de cuentos a la luz de la lumbre... bueno, si es que tenéis una buena chimenea y unos cuantos amigos disponibles. Si no es así, lo que podéis hacer esta noche de sábado (11 de diciembre de 2010) es acudir al Entrelíneas Librebar (c/Gonzalo de Córdoba, 3, Metros Bilbao / Quevedo, MADRID) a eso de las 21:30 para escuchar y/o contar cuentos, poemas e historias propias o ajenas sobre el FRÍO, que es el tema de este mes. No os lo perdáis. Os quedaréis helados.

viernes, 10 de diciembre de 2010

INVERSO 2010


Si queréis poesía de verdad, no os podéis perder esta noche de viernes (10 de diciembre de 2010) este INVERSO 2010, una nueva edición del Festival de Poesía Independiente que organiza Marcus Versus (Editorial Ya lo dijo Casimiro Parker). Un lugar inmejorable (Sala Clamores, c/Alburquerque, 14, Metro Bilbao, MADRID) y unos invitados de lujo son los ingredientes para una velada imprescindible. Música, performance y verso, sobre todo el verso forjando un espectáculo integral. La sesión comenzará a las 20:00 horas. Entrada: 5 €.
Participarán siguiendo este horario:

20,10 REFUGIO EN EL DESIERTO
ASOCIACIÓN POR LOS DERECHOS DEL PUEBLO SAHARAUI
20,30 DANIEL ORVIZ
20,50 ANTONIO RÓMAR
21,10 MARÍA ELOY-GARCÍA
21,30 CARLOS SALEM + SARA MARTÍNEZ
21,50 MEDELIA
22,10 MAITE DONO + JAVIER MONTERO
22,30 IRENE LA SEN + XARRO DE LAS CALAVERAS
22,50 JUAN CARLOS MESTRE + VANESA PÉREZ-SAUQUILLO
23,10 CAPMAN

PERFORMANCE EL ELEFANTE ROSA


Para más info podéis acudir al blog de INVERSO 2010.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

I JUST BELIEVE IN YOU (TREINTA AÑOS DESPUÉS)


Han pasado treinta años desde que John Lennon fuera asesinado. El mundo sigue siendo igual de injusto que entonces. E incluso hoy en día es difícil seguir creyendo en uno mismo...




En Youtube.

viernes, 3 de diciembre de 2010

RAINER MARÍA RILKE ECHA EN FALTA A EURÍDICE

Orfeo sacando a Eurídice del Hades, de Jean-Baptiste-Camille Corot

Rilke rebuscó en los infiernos, como Homero y Dante, como Rimbaud. Y también reconstruyó metafóricamente los mitos del pasado. En este poema se disfraza de Orfeo para constatar la irreversible pérdida.

XXV

Dich aber will ich nun, Dich, die ich kannte
wie eine Blume, von der ich den Namen nicht weiß,
noch ein Mal erinnern und ihnen zeigen, Entwandte,
schöne Gespielin des unüberwindlichen Schrei's.

Tänzerin erst, die plötzlich, den Körper voll Zögern,
anhielt, als göß man ihr Jungsein in Erz;
trauernd und lauschend –. Da, von den hohen Vermögern
fiel ihr Musik in das veränderte Herz.

Nah war die Krankheit. Schon von den Schatten bemächtigt,
drängte verdunkelt das Blut, doch, wie flüchtig verdächtigt,
trieb es in seinen natürlichen Frühling hervor.

Wieder und wieder, von Dunkel und Sturz unterbrochen,
glänzte es irdisch. Bis es nach schrecklichem Pochen
trat in das trostlos offene Tor.

RILKE, R.M., Die Sonette an Orpheus, 1923


XXV

A Ti te recordaré, a Ti, a quien conocí,
como una flor de la que ignoro el nombre,
ahora una vez más, te mostraré a ellos, hurtada,
hermosa compañera del grito insuperable.

Danzarina primero, de repente detuvo
su cuerpo, todo dudas, cual vaciando en bronce su ser joven;
entristecida y a la escucha. Entonces de los altos poderes
le cayó la música en el corazón cambiado.

Cercano estaba el mal. Ya presa de las sombras
empujaba la sangre oscurecida, pero, como en fugaz sospecha,
brotó a su primavera natural.

Una y otra vez, por la negrura y la caída interrumpida,
brilló terrena. Hasta que tras llamear con terribles golpes,
entró por la puerta inconsolablemente abierta.

RILKE, R.M., Los sonetos a Orfeo, 1923


jueves, 2 de diciembre de 2010

THE PURSUIT


Jamie Cullum sacó su cuarto disco de estudio, The Pursuit, hace un año más o menos (en noviembre de 2009). Este treintañero con cara de niño era todavía veinteañero cuando pegó el bombazo con su Twentysomething (2003), un álbum en el que mezclaba temas nuevos con covers jazzy de grandes éxitos del pop-rock. Qué os puedo contar que no sepáis. Este Jamie es un músico curtido en locales pequeños y jams, sabe moverse entre el público, con el público, y el jazz corre por sus venas, pero también otros estilos. No aburre como otros que van de crooners del siglo XXI, sino que rejuvenece los clásicos (del jazz, del pop) de una manera accesible. ¿Es eso bueno, o malo? Yo creo que bueno.
El hecho es que el fin de semana pasado disfruté de su concierto en Valladolid (regalo de mi chica), perteneciente a la gira que está llevando ahora por Europa con The Pursuit. Mucho frío, un polideportivo no demasiado lleno. Y de ese concierto destaco sobre todo dos cosas: primera, que su público era de los más variopinto, adolescentes bailongos, señoras de visón, brujas-avería, personajes salidos de la antigua RDA, modernos beatniks, adoradoras del swing, rubias de mecha y perla o barbudos como yo; segunda, que, como luego comentaba mi chica, Jamie Cullum no estaba dando un concierto, sino, entre broma y broma, una clase de música en directo, mezcla armónica de canciones incluida. Además su banda no es de atrezzo, y él mismo no se limita a acompañarse con el piano cuando canta, sino que se introduce con acierto en la dificultad de cada melodía. Resultado: dos horas de alta intensidad emocional.
La verdad es en estudio no está mal, pero lo gana todo en el directo.
Por poner un ejemplo de su labor humanitaria, os dejo esta versión del tan cacareado tema "Don't Stop the Music", una nadería pop de masas (que me perdonen los fans de Rihanna) de la que saca petróleo.



En Youtube.

martes, 30 de noviembre de 2010

ESTOS VERSOS ESTÁN MUY VIVOS


Nunca podríamos tener una certeza mayor: la vida de sus versos será larga y fructífera. Pero es que además se encaminan con buen paso hacia esa concepción global del poemario como poema en sí. Todavía muertos, tercer libro de José Naveiras (publicado por Ediciones Amargord), redunda precisamente en muchas de las inquietudes y soledades de los que estamos vivos. Todo un juego para que encontremos el hilo.
Esta noche de martes (30 de noviembre de 2010) podemos intentarlo, porque el autor se hará presente en la librería Tipos Infames (c/ San Joaquín 3, Malasaña, MADRID) para darnos a conocer lo que se cuece dentro de su Todavía muertos. Le acompañarán en el trayecto los poetas Gsús Bonilla, Hipólito García (Bolo), Nuria Ruiz de Viñaspre y Ángel Rodríguez (Voltios). Todo un lujo.
Será a las 20:30 horas. Estos versos están muy vivos. No los hagáis esperar.

viernes, 26 de noviembre de 2010

CUÉNTAME UN CUENTO, RÍMAME UN VERSO


¡Cuentos para niños de todas las edades, cuentos para sus padres y abuelos! ¡Cuentos, cuentos, cuentos y más cuentos! Ni más ni menos es lo que os podréis encontrar mañana sábado 27 de noviembre de 2010 si acudís con vuestros niños, sobre las 12:00 del mediodía, al Espacio Lector Nobel (Arroyo de la Media Legua, 46, Moratalaz, MADRID). Cuéntame un Cuento, Rímame un Verso será ese lugar de fantasía en el que La Vida Rima adopta su verdadera dimensión como difusora de la literatura. ¿Y qué mejor que contarle cuentos a un niño?
Así lo cuentan en el blog de Al otro lado del Espejo:

NOTA: LA VIDA RIMA, ASOCIACION CULTURAL (sin ánimo de lucro), editora de la Revista AL OTRO LADO DEL ESPEJO, en el articulo 3 de sus estatutos, en el apartado 1 dice, que la existencia de esta asociación tiene como fin: El fomento y acercamiento a la población de la cultura y la creación artística en todas sus facetas; pero es que en el 2 dice que: La existencia de esta asociación tiene como fin: La promoción de la lectura y escritura para mejorar la comunicación y tolerancia entre las personas. Pero es que en el 5 dice que: La existencia de esta asociación tiene como fin: Promover la creación artística infantil y juvenil. Así que, a Mayte Sánchez Sempere, una de las asociadas de La Vida Rima ha dicho que por el articulo 3º, mañana sábado vayamos con los chavales a Moratalaz -un barrio de Madrid-a proponerles poesía, cuentos y relatos, música, magia…y que ellos dispongan lo demás…Así que, si tenéis chavales, y no tenéis muy claro lo que hacer este sábado por la mañana os invitamos a participar en este sarao…¡¡¡
NOTA 2: así que, a todos lo que no sobrepasen 1,50cm y por allí mañana pasen y además participen, de la manera que mejor entiendan y como quieran hacerlo, tienen asegurado un ejemplar del ESPECIAL PEQUES.





miércoles, 24 de noviembre de 2010

CARLOS SALEM & AMIGOS


¡Cuántos amigos tiene Carlos Salem! Y por supuesto, cuántas amigas... tantos y tantas que no han podido resistir la tentación de reunirse esta noche de miércoles (24 de noviembre de 2010) alrededor del fenómeno, que en esta ocasión nos presenta su mejor cara de poeta. Porque esta noche vuelve a trompear, sobre la tarima de la Sala Triángulo (c/Zurita, 20, Lavapiés, MADRID), sus Memorias circulares del hombre-peonza, ese poemario reciente publicado por la editorial Ya lo dijo Casimiro Parker, gira que te gira, de verso en verso, de amigo en amigo, de amiga en amiga. Algunos de ellos se subiran con Carlos al tiovivo: Gsús Bonilla, Escandar Algeet, Olaia Pazos, José Ángel Barrueco, Sebastián Abad La Terra, y muchos, muchos más. Otros (y otras) estarán allí para verlo rodar mientras escuchan.
¿Os apuntáis? Allí estarán, sobre las 21:30 horas.

martes, 23 de noviembre de 2010

VINCENT, UNA DELICATESSEN DE TIM BURTON


La larga trayectoria de Tim Burton como creador de sueños se inició en 1982 con esta joya en blanco y negro de apenas seis minutos, Vincent, un corto de animación en el que ya fluye su atípica creatividad. Todo un homenaje al actor Vincent Price, que, por cierto, pone la voz a la narración. Aunque no lo creáis, fue una apuesta de Disney. Burton tenía tan sólo veintitres años.


En Youtube.

domingo, 21 de noviembre de 2010

LA PASIÓN DE BASTIÁN BALTASAR BUX (O EL COMIENZO DE UNA HISTORIA QUE NO TERMINA)


Buscando referencias de espejos y otras vainas por el estilo me acordé el otro día de La Historia interminable (Die unendliche Geschichte, 1979), esa inolvidable novela de Michael Ende que conquistó a no pocos chavales de mi época y que recomiendo en cualquier caso y para cualquier edad. Recuerdo la belleza de sus ilustraciones, el juego de los colores, con ese diseño a dos tintas que te atrapaba y despejaba el camino: rojo oscuro para la realidad y verde para ese mundo de Fantasía. Una joya. A todos nos gustaba la Emperatriz Infantil, pero eso es otra historia que debe ser contada en otro momento. Ahora me apetece recordar el pasaje inicial en el que Bastián Baltasar Bux, el niño lector a través de cuya lectura leímos esta historia, piensa en apoderarse del libro. Una bella definición de lo que supone para muchos, y repito, a cualquier edad, la literatura.


Las pasiones humanas son un misterio, y a los niños les pasa lo mismo que a los mayores. Los que se dejan llevar por ellas no pueden explicárselas, y los que no las han vivido no pueden comprenderlas. Hay hombres que se juegan la vida para subir a una montaña. Nadie, ni siquiera ellos, puede explicar realmente por qué. Otros se arruinan para conquistar el corazón de una persona que no quiere saber nada de ellos. Otros se destruyen a sí mismos por no saber resistir los placeres de la mesa... o de la botella. Algunos pierden cuanto tienen para ganar en un juego de azar, o lo sacrifican todo a una idea fija que jamás podrá realizarse. Unos cuantos creen que sólo serán felices en algún lugar distinto, y recorren el mundo durante toda su vida. Y unos pocos no descansan hasta que consiguen ser poderosos. En resumen: hay tantas pasiones distintas como hombres distintos hay.

La pasión de Bastián Baltasar Bux eran los libros. Quien no haya pasado nunca tardes enteras delante de un libro, con las orejas ardiéndole y el pelo caído por la cara, leyendo y leyendo, olvidado del mundo y sin darse cuenta de que tenía hambre o se estaba quedando helado...

Quien nunca haya leído en secreto a la luz de una linterna, bajo la manta, porque Papá o Mamá o alguna otra persona solícita le ha apagado la luz con el argumento bien intencionado de que tiene que dormir, porque mañana hay que levantarse tempranito...

Quien nunca haya llorado abierta o disimuladamente lágrimas amargas, porque una historia maravillosa acababa y había que decir adiós a personajes con los que había corrido tantas aventuras, a los que quería y admiraba, por los que había temido y rezado, y sin cuya compañía la vida le parecería vacía y sin sentido...

Quien no conozca todo eso por propia experiencia, no podrá comprender probablemente lo que Bastián hizo entonces.

Miró fijamente el título del libro y sintió frío y calor a un tiempo. Eso era, exactamente, lo que había soñado tan a menudo y lo que, desde que se había entregado a su pasión, venía deseando: ¡Una historia que no acabase nunca! ¡El libro de todos los libros!

ENDE, Michael, La Historia Interminable, a.


viernes, 19 de noviembre de 2010

BUKOWSKI CLUB:JAM SESSION DE POESÍA 06-08, REVISITADO POR JOSÉ ÁNGEL BARRUECO




Hace un tiempo tuve la suerte de ser incluido en la antología Bukowski Club: Jam session de poesía 06-08, que con tanto cariño llevó a cabo Ediciones Escalera. Y es verdad que sintetiza gran parte de una época, de un tiempo personal y creativo que compartí con muchos de los poetas que aparecen en la misma. Hoy he vuelto a recordar esos momentos con una sensación de regusto en el estómago que sólo experimento cuando estoy en un lugar (físico o emocional) acogedor. Ha sido al leer el texto retrospectivo del bueno de José Ángel Barrueco sobre el asunto. Gracias José Ángel. Coincido al cien por cien con tus palabras. Pido perdón anticipadamente por trasladar aquí tu texto, debidamente referenciado, pero es que no puedo resistirme.

A veces uno compra ciertas antologías en las que no conoce a nadie. O, como mucho, le suena algún nombre o tiene trato con uno de los escritores. Esas antologías le sirven para descubrir pedazos de obras y seguir la trayectoria de los autores cuya existencia antes ignoraba. Cuando compré, hace años, la antología que publicó Ediciones Escalera, de título Bukowski Club 06-08. Jam session de Poesía, apenas me sonaban un par de nombres: el de Carlos Salem porque curraba en el Buko; y los de Leo Zelada, a quien había conocido en una ceremonia de entrega de premios, y Ana Pérez Cañamares, pues nuestra amistad data ya de varios años. Recuerdo que David González también compró este libro y me dijo que le estaba sirviendo para descubrir a poetas a los que luego fue incluyendo en otras antologías, como así ha sido.

Leí la antología del Bukowski, la disfruté y pasó el tiempo y olvidé la nómina de nombres. Dos años después, es decir hace unos días, buscando un dato, la recuperé de un estante de mi biblioteca y comprobé que ahora conozco a la mitad de los poetas incluidos, y que en algunos casos ahora son amigos míos. Había olvidado que en ese libro ya estaban los poemas de gente como Gsús Bonilla, Óscar Aguado, Marcus Versus, Isabel García Mellado, Escandar Algeet, Marta Fernández La Bohe, Patty de Frutos, El Kebran, Silvia Oviedo, Arturo Martínez, Reyes Monje, José Naveiras, Marta Noviembre o Gonzalo Torrente Malvido.

Sin olvidar a los poetas con los que alguna vez he coincidido en un recital o intercambiado algún mail: Rafael Sarmentero, Jesús Urceloy, Gloria Gil, Juan Pinilla, Silvi Orión, Luis Morales, Elia Maqueda, Daniel Orviz, Ester García Camps, Violeta Castaño, Nacho Aldeguer, Indio Zammit, Francisco Cenamor… No nombro a los que no conozco y espero que me perdonen por ello; y sobre todo espero que me perdonen si alguna vez hemos coincidido y no recuerdo sus nombres. Uno hace lo que puede.

Esta antología, por tanto, es un filón. Nos sirvió antaño, a algunos, para saber lo que se estaba cociendo en Malasaña. Y ahora nos sirve para corroborar el acierto de este repertorio de poetas. Todos ellos ya han publicado libros, han participado en antologías, han rodado vídeos y cortos, o intervenido en series de televisión, o actuado en los escenarios, o han empezado a editar a sus contemporáneos.
JOSÉ ÁNGEL BARRUECO
Encontraréis el texto original pinchando aquí.
Podéis seguir a José Ángel Barrueco en Escrito en el viento.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

ASCO


La Vida Rima
sigue organizando una serie de veladas poéticas en las que dos poetas se enfrentan (se encuentran) a verso limpio y estilo propio en torno a un tema determinado. En esta ocasión la madre del cordero o nudo gordiano en cuestión es el Asco. ¿Qué cosas, situaciones, animales o personas os producen aversión, repugnacia y/o rechazo? La verdad es que hay tantas que nos pasaríamos horas y horas ennumerándolas. Si queréis conocer la versión que sobre este asunto tienen Marta La Bohe y El Cable Azul, los poetas convocados esta noche de 17 de noviembre de 2010, sólo tenéis que acudir, a eso de las 21:30 horas, al Badulake Klub (c/Salitre, 30, Lavapiés, MADRID). Pasaréis un momento inolvidable (je je je).

martes, 16 de noviembre de 2010

LAS VERDADES DE JIM JARMUSCH


Nada es original. Roba de cualquier sitio que te inspire o que alimente tu imaginación. Devora películas antiguas y modernas, música, libros, cuadros, fotografías, poemas, sueños, conversaciones aleatorias, arquitectura, puentes, señales de la calle, árboles, nubes, cuerpos de agua, luces y sombras. Roba sólo cosas que le hablen directamente a tu alma. Si haces eso, tu trabajo (y tus robos) serán auténticos. La autenticidad es muy valiosa, la originalidad no existe. Y no te molestes en disimular tus robos —si te apetece, celébralos. En cualquier caso, recuerda siempre lo que dijo Jean-Luc Godard: “Lo importante no es de dónde sacas las cosas —es a dónde las llevas".
Palabrita de(l director de cine) Jim Jarmusch.

Robada de aquí.

sábado, 13 de noviembre de 2010

HISTORIAS DE BARES EN EL ENTRELÍNEAS LIBREBAR


El Entrelíneas Librebar sigue desarrollando día a día su agenda. Desde hace algunos meses dedica un sábado a la lectura de relatos y cuentos (propios y/o ajenos) en torno a un tema concreto. En esta ocasión la velada de lectura, que tendrá lugar hoy sábado 13 de noviembre de 2010, a partir de las 21:30 horas, se centrará en historias que giren alrededor de los bares. Parece metaliteratura, ¿verdad? Un librebar que acoge historias de o sobre bares... la verdad es que no podría haber un tema mejor para empujar definitivamente estos sábados para cuentistas. Además de invitaros a participar, como siempre, el Entrelíneas Librebar ha decidido que, a partir de esta noche, el tema de la siguiente velada será decidido por los asistentes (máxima interactividad), así que no sé a qué estáis esperando para reservaros un hueco en vuestro sábado. Os esperamos.

Bares con historia - Historias de bares

ENTRELÍNEAS LIBREBAR
c/ Gonzálo de Córdoba, 3
Metros Bilbao/Quevedo
MADRID


viernes, 12 de noviembre de 2010

CÉSAR VALLEJO Y EL ESTRUENDO MUDO (POEMA XIII DE TRILCE)


Un poema vertiginoso de César Vallejo que siempre alimenta la imaginación, este número XIII de Trilce (1922).

XIII

Pienso en tu sexo.
Simplificado el corazón, pienso en tu sexo,
ante el hijar maduro del día.
Palpo el botón de dicha, está en sazón.
Y muere un sentimiento antiguo
degenerado en seso.

Pienso en tu sexo, surco más prolífico
y armonioso que el vientre de la Sombra,
aunque la Muerte concibe y pare
de Dios mismo.
Oh Conciencia,
pienso, sí, en el bruto libre
que goza donde quiere, donde puede.

Oh, escándalo de miel de los crepúsculos.
Oh estruendo mudo.

Odumodneurtse!


miércoles, 10 de noviembre de 2010

GSÚS BONILLA O LOS POEMAS QUE HACEN TEMBLAR


Pocas cosas hay que decir sobre Gsús Bonilla, poeta, amigo y ser humano como pocos. Pocas cosas hay que decir que no parezcan salidas del habitual repertorio de adulación y endogamia que siempre hace sospechosos los comentarios de un amigo sobre otro amigo. La única razón para rechazar su amistad sería esa: que creyérais en la objetividad de un extraño, de un simple lector emocionado por sus poemas rotundos.
Que creyérais que su poemario Ovejas esquiladas que temblaban de frío es posiblemente lo mejor que se ha escrito en lo que va de siglo, que me creyérais si os digo que Gsús Bonilla ha llegado con sus ovejas al estante que ocupan en mi biblioteca virtual poetas como Miguel Hernández o Ángel González, que sustituyera de alguna manera su voz en nuestro tiempo. El otro día escuche uno de sus poemas en voz de otros, y simplemente me quedé temblando, sí, pero no de frío, sino de emoción.
Es posible que dentro de veinte años se hable de Gsús Bonilla en las clases de literatura, pero de momento es hora de hacer historia. Hoy miércoles 10 de noviembre de 2010, por ejemplo, en la presentación de este libro, que tendrá lugar a las 20:00 horas en La Buena Vida (c/Vergara, 10, Ópera, MADRID). Por supuesto, indispensable.


viernes, 5 de noviembre de 2010

PUENTE POÉTICO MAD-BCN


Ya era hora de que les devolviéramos la visita a los miembros del la Xarxa de Poesia Urbana de Barcelona (que tendieron hasta Madrid su puente poético el pasado septiembre). Todo salió tan bien que La Vida Rima tenía ganas de repetir. Felices por la nueva invitación, hoy, viernes 5 de noviembre de 2010, compartiremos versos y noche con la Xarxa en Barcelona, llegaremos antes que el Papa a La Papa (c/Tapioles, 12, Metro Poble Sec, BARCELONA) y lo daremos todo en buena compañía. Será a las 21:30 horas. Allí os esperamos.

jueves, 4 de noviembre de 2010

UN CALIGRAMA DE OLIVERIO GIRONDO

Oliverio Girondo abre su tercer poemario Espantapájaros (al alcance de todos), del año 1932, con este surrealista y acertado caligrama.

Contemporáneo, ¿verdad?

lunes, 1 de noviembre de 2010

EL QUIJOTE INTERACTIVO


Una bella iniciativa de la Biblioteca Nacional ha llevado a digitalizar las ediciones originales del Quijote (1605 y 1615) y convertirlas en un objeto interactivo complementado con imágenes, estudios, transcripciones, guías de lectura y otras muchas cosas sobre la obra cervantina que amenizarán la lectura. Lo podréis encontrar en Quijote Interactivo. Un detalle, el sonido de las hojas al pasar es real.

domingo, 31 de octubre de 2010

UN CLÁSICO PARA ESTA NOCHE: EL MONTE DE LAS ÁNIMAS, DE GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER


EL MONTE DE LAS ÁNIMAS
(Leyenda soriana)

La noche de difuntos me despertó a no sé qué hora el doble de las campanas; su tañido monótono y eterno me trajo a las mientes esta tradición que oí hace poco en Soria.
Intenté dormir de nuevo; ¡imposible! Una vez aguijoneada, la imaginación es un caballo que se desboca y al que no sirve tirarle de la rienda. Por pasar el rato me decidí a escribirla, como en efecto lo hice.

Yo la oí en el mismo lugar en que acaeció, y la he escrito volviendo algunas veces la cabeza con miedo cuando sentía crujir los cristales de mi balcón, estremecidos por el aire frío de la noche.

Sea de ello lo que quiera, ahí va, como el caballo de copas.

I

-Atad los perros; haced la señal con las trompas para que se reúnan los cazadores, y demos la vuelta a la ciudad. La noche se acerca, es día de Todos los Santos y estamos en el Monte de las Ánimas.

-¡Tan pronto!

-A ser otro día, no dejara yo de concluir con ese rebaño de lobos que las nieves del Moncayo han arrojado de sus madrigueras; pero hoy es imposible. Dentro de poco sonará la oración en los Templarios, y las ánimas de los difuntos comenzarán a tañer su campana en la capilla del monte.

-¡En esa capilla ruinosa! ¡Bah! ¿Quieres asustarme?

-No, hermosa prima; tú ignoras cuanto sucede en este país, porque aún no hace un año que has venido a él desde muy lejos. Refrena tu yegua, yo también pondré la mía al paso, y mientras dure el camino te contaré esa historia.

Los pajes se reunieron en alegres y bulliciosos grupos; los condes de Borges y de Alcudiel montaron en sus magníficos caballos, y todos juntos siguieron a sus hijos Beatriz y Alonso, que precedían la comitiva a bastante distancia.

Mientras duraba el camino, Alonso narró en estos términos la prometida historia:

-Ese monte que hoy llaman de las Ánimas, pertenecía a los Templarios, cuyo convento ves allí, a la margen del río. Los Templarios eran guerreros y religiosos a la vez. Conquistada Soria a los árabes, el rey los hizo venir de lejanas tierras para defender la ciudad por la parte del puente, haciendo en ello notable agravio a sus nobles de Castilla; que así hubieran solos sabido defenderla como solos la conquistaron.

Entre los caballeros de la nueva y poderosa Orden y los hidalgos de la ciudad fermentó por algunos años, y estalló al fin, un odio profundo. Los primeros tenían acotado ese monte, donde reservaban caza abundante para satisfacer sus necesidades y contribuir a sus placeres; los segundos determinaron organizar una gran batida en el coto, a pesar de las severas prohibiciones de los clérigos con espuelas, como llamaban a sus enemigos.

Cundió la voz del reto, y nada fue parte a detener a los unos en su manía de cazar y a los otros en su empeño de estorbarlo. La proyectada expedición se llevó a cabo. No se acordaron de ella las fieras; antes la tendrían presente tantas madres como arrastraron sendos lutos por sus hijos. Aquello no fue una cacería, fue una batalla espantosa: el monte quedó sembrado de cadáveres, los lobos a quienes se quiso exterminar tuvieron un sangriento festín. Por último, intervino la autoridad del rey: el monte, maldita ocasión de tantas desgracias, se declaró abandonado, y la capilla de los religiosos, situada en el mismo monte y en cuyo atrio se enterraron juntos amigos y enemigos, comenzó a arruinarse.

Desde entonces dicen que cuando llega la noche de difuntos se oye doblar sola la campana de la capilla, y que las ánimas de los muertos, envueltas en jirones de sus sudarios, corren como en una cacería fantástica por entre las breñas y los zarzales. Los ciervos braman espantados, los lobos aúllan, las culebras dan horrorosos silbidos, y al otro día se han visto impresas en la nieve las huellas de los descarnados pies de los esqueletos. Por eso en Soria le llamamos el Monte de las Ánimas, y por eso he querido salir de él antes que cierre la noche.

La relación de Alonso concluyó justamente cuando los dos jóvenes llegaban al extremo del puente que da paso a la ciudad por aquel lado. Allí esperaron al resto de la comitiva, la cual, después de incorporárseles los dos jinetes, se perdió por entre las estrechas y oscuras calles de Soria.

II

Los servidores acababan de levantar los manteles; la alta chimenea gótica del palacio de los condes de Alcudiel despedía un vivo resplandor iluminando algunos grupos de damas y caballeros que alrededor de la lumbre conversaban familiarmente, y el viento azotaba los emplomados vidrios de las ojivas del salón.

Solas dos personas parecían ajenas a la conversación general: Beatriz y Alonso: Beatriz seguía con los ojos, absorta en un vago pensamiento, los caprichos de la llama. Alonso miraba el reflejo de la hoguera chispear en las azules pupilas de Beatriz.

Ambos guardaban hacía rato un profundo silencio.

Las dueñas referían, a propósito de la noche de difuntos, cuentos tenebrosos en que los espectros y los aparecidos representaban el principal papel; y las campanas de las iglesias de Soria doblaban a lo lejos con un tañido monótono y triste.

-Hermosa prima -exclamó al fin Alonso rompiendo el largo silencio en que se encontraban-; pronto vamos a separarnos tal vez para siempre; las áridas llanuras de Castilla, sus costumbres toscas y guerreras, sus hábitos sencillos y patriarcales sé que no te gustan; te he oído suspirar varias veces, acaso por algún galán de tu lejano señorío.

Beatriz hizo un gesto de fría indiferencia; todo un carácter de mujer se reveló en aquella desdeñosa contracción de sus delgados labios.

-Tal vez por la pompa de la corte francesa; donde hasta aquí has vivido -se apresuró a añadir el joven-. De un modo o de otro, presiento que no tardaré en perderte... Al separarnos, quisiera que llevases una memoria mía... ¿Te acuerdas cuando fuimos al templo a dar gracias a Dios por haberte devuelto la salud que viniste a buscar a esta tierra? El joyel que sujetaba la pluma de mi gorra cautivó tu atención. ¡Qué hermoso estaría sujetando un velo sobre tu oscura cabellera! Ya ha prendido el de una desposada; mi padre se lo regaló a la que me dio el ser, y ella lo llevó al altar... ¿Lo quieres?

-No sé en el tuyo -contestó la hermosa-, pero en mi país una prenda recibida compromete una voluntad. Sólo en un día de ceremonia debe aceptarse un presente de manos de un deudo... que aún puede ir a Roma sin volver con las manos vacías.

El acento helado con que Beatriz pronunció estas palabras turbó un momento al joven, que después de serenarse dijo con tristeza:

-Lo sé prima; pero hoy se celebran Todos los Santos, y el tuyo ante todos; hoy es día de ceremonias y presentes. ¿Quieres aceptar el mío?

Beatriz se mordió ligeramente los labios y extendió la mano para tomar la joya, sin añadir una palabra.

Los dos jóvenes volvieron a quedarse en silencio, y volviose a oír la cascada voz de las viejas que hablaban de brujas y de trasgos y el zumbido del aire que hacía crujir los vidrios de las ojivas, y el triste monótono doblar de las campanas.

Al cabo de algunos minutos, el interrumpido diálogo tornó a anudarse de este modo:

-Y antes de que concluya el día de Todos los Santos, en que así como el tuyo se celebra el mío, y puedes, sin atar tu voluntad, dejarme un recuerdo, ¿no lo harás? -dijo él clavando una mirada en la de su prima, que brilló como un relámpago, iluminada por un pensamiento diabólico.

-¿Por qué no? -exclamó ésta llevándose la mano al hombro derecho como para buscar alguna cosa entre las pliegues de su ancha manga de terciopelo bordado de oro... Después, con una infantil expresión de sentimiento, añadió:

-¿Te acuerdas de la banda azul que llevé hoy a la cacería, y que por no sé qué emblema de su color me dijiste que era la divisa de tu alma?

-Sí.

-Pues... ¡se ha perdido! Se ha perdido, y pensaba dejártela como un recuerdo.

-¡Se ha perdido!, ¿y dónde? -preguntó Alonso incorporándose de su asiento y con una indescriptible expresión de temor y esperanza.

-No sé.... en el monte acaso.

-¡En el Monte de las Ánimas -murmuró palideciendo y dejándose caer sobre el sitial-; en el Monte de las Ánimas!

Luego prosiguió con voz entrecortada y sorda:

-Tú lo sabes, porque lo habrás oído mil veces; en la ciudad, en toda Castilla, me llaman el rey de los cazadores. No habiendo aún podido probar mis fuerzas en los combates, como mis ascendentes, he llevado a esta diversión, imagen de la guerra, todos los bríos de mi juventud, todo el ardor, hereditario en mi raza. La alfombra que pisan tus pies son despojos de fieras que he muerto por mi mano. Yo conozco sus guaridas y sus costumbres; y he combatido con ellas de día y de noche, a pie y a caballo, solo y en batida, y nadie dirá que me ha visto huir del peligro en ninguna ocasión. Otra noche volaría por esa banda, y volaría gozoso como a una fiesta; y, sin embargo, esta noche... esta noche. ¿A qué ocultártelo?, tengo miedo. ¿Oyes? Las campanas doblan, la oración ha sonado en San Juan del Duero, las ánimas del monte comenzarán ahora a levantar sus amarillentos cráneos de entre las malezas que cubren sus fosas... ¡las ánimas!, cuya sola vista puede helar de horror la sangre del más valiente, tornar sus cabellos blancos o arrebatarle en el torbellino de su fantástica carrera como una hoja que arrastra el viento sin que se sepa adónde.

Mientras el joven hablaba, una sonrisa imperceptible se dibujó en los labios de Beatriz, que cuando hubo concluido exclamó con un tono indiferente y mientras atizaba el fuego del hogar, donde saltaba y crujía la leña, arrojando chispas de mil colores:

-¡Oh! Eso de ningún modo. ¡Qué locura! ¡Ir ahora al monte por semejante friolera! ¡Una noche tan oscura, noche de difuntos, y cuajado el camino de lobos!

Al decir esta última frase, la recargó de un modo tan especial, que Alonso no pudo menos de comprender toda su amarga ironía, movido como por un resorte se puso de pie, se pasó la mano por la frente, como para arrancarse el miedo que estaba en su cabeza y no en su corazón, y con voz firme exclamó, dirigiéndose a la hermosa, que estaba aún inclinada sobre el hogar entreteniéndose en revolver el fuego:

-Adiós Beatriz, adiós... Hasta pronto.

-¡Alonso! ¡Alonso! -dijo ésta, volviéndose con rapidez; pero cuando quiso o aparentó querer detenerle, el joven había desaparecido.

A los pocos minutos se oyó el rumor de un caballo que se alejaba al galope. La hermosa, con una radiante expresión de orgullo satisfecho que coloreó sus mejillas, prestó atento oído a aquel rumor que se debilitaba, que se perdía, que se desvaneció por último.

Las viejas, en tanto, continuaban en sus cuentos de ánimas aparecidas; el aire zumbaba en los vidrios del balcón y las campanas de la ciudad doblaban a lo lejos.

III

Había pasado una hora, dos, tres; la media noche estaba a punto de sonar, y Beatriz se retiró a su oratorio. Alonso no volvía, no volvía, cuando en menos de una hora pudiera haberlo hecho.

-¡Habrá tenido miedo! -exclamó la joven cerrando su libro de oraciones y encaminándose a su lecho, después de haber intentado inútilmente murmurar algunos de los rezos que la iglesia consagra en el día de difuntos a los que ya no existen.

Después de haber apagado la lámpara y cruzado las dobles cortinas de seda, se durmió; se durmió con un sueño inquieto, ligero, nervioso.

Las doce sonaron en el reloj del Postigo. Beatriz oyó entre sueños las vibraciones de la campana, lentas, sordas, tristísimas, y entreabrió los ojos. Creía haber oído a par de ellas pronunciar su nombre; pero lejos, muy lejos, y por una voz ahogada y doliente. El viento gemía en los vidrios de la ventana.

-Será el viento -dijo; y poniéndose la mano sobre el corazón, procuró tranquilizarse. Pero su corazón latía cada vez con más violencia. Las puertas de alerce del oratorio habían crujido sobre sus goznes, con un chirrido agudo prolongado y estridente.

Primero unas y luego las otras más cercanas, todas las puertas que daban paso a su habitación iban sonando por su orden, éstas con un ruido sordo y grave, aquéllas con un lamento largo y crispador. Después silencio, un silencio lleno de rumores extraños, el silencio de la media noche, con un murmullo monótono de agua distante; lejanos ladridos de perros, voces confusas, palabras ininteligibles; ecos de pasos que van y vienen, crujir de ropas que se arrastran, suspiros que se ahogan, respiraciones fatigosas que casi se sienten, estremecimientos involuntarios que anuncian la presencia de algo que no se ve y cuya aproximación se nota no obstante en la oscuridad.

Beatriz, inmóvil, temblorosa, adelantó la cabeza fuera de las cortinillas y escuchó un momento. Oía mil ruidos diversos; se pasaba la mano por la frente, tornaba a escuchar: nada, silencio.

Veía, con esa fosforescencia de la pupila en las crisis nerviosas, como bultos que se movían en todas direcciones; y cuando dilatándolas las fijaba en un punto, nada, oscuridad, las sombras impenetrables.

-¡Bah! -exclamó, volviendo a recostar su hermosa cabeza sobre la almohada de raso azul del lecho-; ¿soy yo tan miedosa como esas pobres gentes, cuyo corazón palpita de terror bajo una armadura, al oír una conseja de aparecidos?

Y cerrando los ojos intentó dormir...; pero en vano había hecho un esfuerzo sobre sí misma. Pronto volvió a incorporarse más pálida, más inquieta, más aterrada. Ya no era una ilusión: las colgaduras de brocado de la puerta habían rozado al separarse, y unas pisadas lentas sonaban sobre la alfombra; el rumor de aquellas pisadas era sordo, casi imperceptible, pero continuado, y a su compás se oía crujir una cosa como madera o hueso. Y se acercaban, se acercaban, y se movió el reclinatorio que estaba a la orilla de su lecho. Beatriz lanzó un grito agudo, y arrebujándose en la ropa que la cubría, escondió la cabeza y contuvo el aliento.

El aire azotaba los vidrios del balcón; el agua de la fuente lejana caía y caía con un rumor eterno y monótono; los ladridos de los perros se dilataban en las ráfagas del aire, y las campanas de la ciudad de Soria, unas cerca, otras distantes, doblan tristemente por las ánimas de los difuntos.

Así pasó una hora, dos, la noche, un siglo, porque la noche aquella pareció eterna a Beatriz. Al fin despuntó la aurora: vuelta de su temor, entreabrió los ojos a los primeros rayos de la luz. Después de una noche de insomnio y de terrores, ¡es tan hermosa la luz clara y blanca del día! Separó las cortinas de seda del lecho, y ya se disponía a reírse de sus temores pasados, cuando de repente un sudor frío cubrió su cuerpo, sus ojos se desencajaron y una palidez mortal descoloró sus mejillas: sobre el reclinatorio había visto sangrienta y desgarrada la banda azul que perdiera en el monte, la banda azul que fue a buscar Alonso.

Cuando sus servidores llegaron despavoridos a noticiarle la muerte del primogénito de Alcudiel, que a la mañana había aparecido devorado por los lobos entre las malezas del Monte de las Ánimas, la encontraron inmóvil, crispada, asida con ambas manos a una de las columnas de ébano del lecho, desencajados los ojos, entreabierta la boca; blancos los labios, rígidos los miembros, muerta; ¡muerta de horror!

IV

Dicen que después de acaecido este suceso, un cazador extraviado que pasó la noche de difuntos sin poder salir del Monte de las Ánimas, y que al otro día, antes de morir, pudo contar lo que viera, refirió cosas horribles. Entre otras, asegura que vio a los esqueletos de los antiguos templarios y de los nobles de Soria enterrados en el atrio de la capilla levantarse al punto de la oración con un estrépito horrible, y, caballeros sobre osamentas de corceles, perseguir como a una fiera a una mujer hermosa, pálida y desmelenada, que con los pies desnudos y sangrientos, y arrojando gritos de horror, daba vueltas alrededor de la tumba de Alonso.

BÉCQUER, G.A., Leyendas