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jueves, 2 de diciembre de 2010

THE PURSUIT


Jamie Cullum sacó su cuarto disco de estudio, The Pursuit, hace un año más o menos (en noviembre de 2009). Este treintañero con cara de niño era todavía veinteañero cuando pegó el bombazo con su Twentysomething (2003), un álbum en el que mezclaba temas nuevos con covers jazzy de grandes éxitos del pop-rock. Qué os puedo contar que no sepáis. Este Jamie es un músico curtido en locales pequeños y jams, sabe moverse entre el público, con el público, y el jazz corre por sus venas, pero también otros estilos. No aburre como otros que van de crooners del siglo XXI, sino que rejuvenece los clásicos (del jazz, del pop) de una manera accesible. ¿Es eso bueno, o malo? Yo creo que bueno.
El hecho es que el fin de semana pasado disfruté de su concierto en Valladolid (regalo de mi chica), perteneciente a la gira que está llevando ahora por Europa con The Pursuit. Mucho frío, un polideportivo no demasiado lleno. Y de ese concierto destaco sobre todo dos cosas: primera, que su público era de los más variopinto, adolescentes bailongos, señoras de visón, brujas-avería, personajes salidos de la antigua RDA, modernos beatniks, adoradoras del swing, rubias de mecha y perla o barbudos como yo; segunda, que, como luego comentaba mi chica, Jamie Cullum no estaba dando un concierto, sino, entre broma y broma, una clase de música en directo, mezcla armónica de canciones incluida. Además su banda no es de atrezzo, y él mismo no se limita a acompañarse con el piano cuando canta, sino que se introduce con acierto en la dificultad de cada melodía. Resultado: dos horas de alta intensidad emocional.
La verdad es en estudio no está mal, pero lo gana todo en el directo.
Por poner un ejemplo de su labor humanitaria, os dejo esta versión del tan cacareado tema "Don't Stop the Music", una nadería pop de masas (que me perdonen los fans de Rihanna) de la que saca petróleo.



En Youtube.

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