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sábado, 31 de diciembre de 2011

FINAL DEL AÑO, DE JORGE LUIS BORGES


¿Qué mejor que la voz de Borges para cerrar el año? ¿Qué mejor voz, camino de un incierto futuro?

FINAL DEL AÑO

Ni el pormenor simbólico
de reemplazar un tres por un dos
ni esa metáfora baldía
que convoca un lapso que muere y otro que surge
ni el cumplimiento de un proceso astronómico
aturden y socavan
la altiplanicie de esta noche
y nos obligan a esperar
las doce irreparables campanadas.
La causa verdadera
es la sospecha general y borrosa
del enigma del Tiempo;
es el asombro ante el milagro
de que a despecho de infinitos azares,
de que a despecho de que somos
las gotas del río de Heráclito,
perdure algo en nosotros:
inmóvil.


BORGES, J.L., Fervor de Buenos Aires (1923)

miércoles, 28 de diciembre de 2011

AL OTRO LADO DEL ESPEJO Nº 4 EN HUERTAS

No, no es una inocentada (¿pero hubo alguna vez algo inocente?), en las Huertas de Madrid siguen creciendo tochos y rábanos, lombardas y repollos, calabazas y melones, mucha doña col y mucho don lechuga. Y los tomates y los pimientos, y también los buenos torreznos (bueno, lo de los torreznos para luego). Y siempre, siempre, el amor a las Letras, tal vez el amor a secas, y el talento. Con lo que nos gusta pasear a los madrileños por las calles de luz (sin gastar, claro está), con lo que nos gusta mirar y ver y olfatear y escaparatear... Digo que con todo esto es raro que no hayáis descubierto aún las ristras apiladas, sus columnas, su tipografía de impacto, la portada de las mil caras (by Velpister), el 4 por ahí rondando, La vida rimando entre los surcos interiores que recorren las páginas casi centenarias (no por añejas sino por abundantes), llenándolo todo de cuentos, recuentos y cuentistas, y te lo cuento luego... Que no hayáis tropezado con un ejemplar de Al Otro Lado del Espejo en cada vitrina, cada viejo baúl, cada biblioteca pública, cada barra de bar, cada cuarto de baño de piso de soltero es de lo más extraño.
Pero tiene solución. Mañana mismo, jueves 29 de diciembre de 2011, en el mismo centro de esta hermosa Navidad que lo paraliza todo, no reuniremos entorno al calor del nº 4 de la revista
Al Otro Lado del Espejo para presentarlo (o más bien representarlo) en sociedad y ofrecerlo a todos los que estéis por aquí en estos días de frío y alegre comparsa. Será en a las 21:00 horas. En la ATM-Cultural Asociación Cultural 14 Huertas (c/Huertas, 14, piso 1º Izquierda Exterior, metro Antón Martín, MADRID). Os esperamos.
Repito. No, no es una inocentada, en las Huertas de Madrid siguen creciendo tochos y rábanos, lombardas y repollos, calabazas y melones, mucha doña col y mucho don lechuga.


sábado, 24 de diciembre de 2011

CUENTO DE NAVIDAD RELOADED (O LA ESTUPIDEZ DE ALGUNAS BUENAS IDEAS)


Tú saltaste hacia el cuadrado de luz y desmochaste, vampiro anónimo, el don de la ubicuidad. Nada impidió tu destino más allá de la suerte. La luna sin nieve proyectó tus suelas en el ladrillo. El rojo efervescente de tu refresco favorito descendió cuerpo abajo hacia el rostro impaciente. Esperaste un parto rápido, pero cuando el cosmos se fue a paseo se llevó el fórceps. Dilatación cancelada en la vagina asfáltica. Dejaste los brazos atrás, inamovibles. Tu banco protegía el décimo, eso era lo importante. La borra hormigueaba en la barbilla. El almohadón aprisionaba el miembro. Gritos para ser descubierto en esta absurda posición, pensaste. Uno, dos, tres, cuatro extremos de la misma quimera, devorándote. Estrechez. Imprudencia. Arañaste el interior de los guantes blancos. Una promesa de noche sin término. El secreto regalo de los duendes que, agazapados, acechaban el comportamiento de los hombres. La proliferación de los incautos, atiborrándose de espejos. En un rincón del desván, olvidada, agonizaba una zambomba. La lágrima fácil era en tu teoría la única virtud de las cebollas. Pero un surco acuoso buscó el fondo de cenizas. El licor prohibido junto al árbol de las almas, esperando. Regurgitaste la cena. Ahora sabías lo que significaba ser de carne y hueso. El método ideal para despejarse. Los villanos adaptaron a su jerga las formas métricas. Otros descorcharon el champán en la calle. Por ti. Tú que no pudiste transformarte. Y si tu esposa ya no durmiese. Qué ulula por encima de tus pies. Dónde desplegar las alas de la angostura. Murciélago en el pilón perfecto. Algo bloqueaba el aire en el pozo de dos bocas. Encabritada como una anguila escurridiza, tu figura desafiaba a la materia. Enorme. Gravedad. Titilaron en su escondrijo las llaves del flamante monovolumen. Una cajita envuelta con periódico. La nariz roja. Un lazo en el garaje, tapando lo imposible. Un bote con arena de la playa escondía el diamante. Egipto sobreviviría sin ti. Los parásitos abandonarían en el ocaso cualquier cuerpo. Glándulas hinchadas por el vértigo. Soportaste con distracción esta entelequia. Haz de pulmones restringidos. Borrachera neurótica. Acaso el sesgo extraviado de un loco, la risa algorítmica conquistando el intervalo. Paradisum. Guaraní. Ananga Ranga. Galufar en gíglico. Uh qué ser de ontología mítica. Je, je. Je, je, je. Cuando la tarde languidece renacen las sombras, y los oscuros tafetanes ocultan el sol. Por qué la euforia. Habías manipulado con destreza tus pasos y ahora que orbitabas en una garganta, supiste de tu indefensión. Si al menos un signo. Si se escuchara el pataleo. Si los dientes arrancaran esa barba idiota. Zumbó tu pecho y renegaste por la fatalidad de las geniales ideas. Vibraba. Última generación para descensos silenciosos. Con cámara digital incorporada. Percutía en un bolsillo profundo. Tu aleta de sardina tanteó a ciegas. Oprimiste el cuerpo contra el muro, despachurraste a los gusanos del polvo. No hubo tiempo. Saltó el contestador en la hora sexta, e imaginaste una voz desesperada grabándose en la terminal inservible. O no la imaginaste. Fluyó desde abajo, hueca, en la habitación encendida. Renovaste la esperanza, piafaste, aporreaste los altos de la rabia, donde sólo escuchaban las palomas. Nada. Un demonio emparedado. En la soledad de los fantasmas. Entregaste la cabeza, y al dejarse vencer resbaló aquel gorro grotesco. Posibilidad. Cualquier indicio. Llegaron las sirenas, los diálogos histéricos, las botas escamoteando el aire, la cacofonía de los transmisores, los pantalones sin rostro que ocultaban la evidencia. Cansancio. Rendición. No adivinaste el daño. Mudaste ya el pánico en tu postrero enroque. Palpitaste por última vez, como un pez fuera del agua. Parpadeaste hasta emular el vidrio. Vaya un deshollinador. Por la abertura superior descendió la mañana y ahí estabas, en un torrente sin retorno. Tus ojos inmóviles reflejaron un alivio. Una manita pervirtió el cuadrado de luz y recogió la tela. Los bucles flamígeros de tu hija asomaron por la rendija. Te conformaste, enamorado, con su mirada crédula, asombrada. Ella sólo vio la oscuridad. Pero de algún modo avisó a su madre. Fue suficiente. Las figuras se agolparon en la boca de la chimenea. Un policía encendió su linterna y todos gritaron horrorizados al descubrirte, falso Papa Noel, atrapado boca abajo en la evidente estrechez del tiro. Pero tu banco protegía el décimo, eso era lo importante.

sábado, 17 de diciembre de 2011

VOZ


La duda, tan humana,
esa forma de alumbrar todo lo incierto,
la savia abstracta y sin metáfora
que a algunos salva
vuelve en ti, amanecida,
y ahora que rasgueas otra vez la fibra,
que los cantos se alacenan tormentosos
en la entrada,
no puedes renegar del movimiento,
los párpados azules de temblor se llaman aire,
los arcos fonemáticos al fin reclaman voz,
voz el viento-inicio a ti te pide,
grito que se exhala en la garganta, voz.
La duda, la duda tan humana.

jueves, 8 de diciembre de 2011

UN CAMIÓN PARA MALÍ

Preocupados por nuestros propios problemas parece que olvidamos, en los malos tiempos, todos aquellos propósitos que en época de vacas gordas nos llenaban la boca y el corazón. Ahora que Europa se hunde económicamente nos importa un bledo que no haya ningún acuerdo medioambiental de peso en Durban, o que la selva del Amazonas tenga los días contados, o que siga habiendo hambre en Somalia, refugiados permantentes en Haití. Hasta la violencia gubernamental en Siria ha pasado a un segundo plano. Somos así, por lo visto. Y sin embargo... sin embargo hay excepciones que no tienen que ver necesariamente con los canales habituales de ayuda al desarrollo.
Por ejemplo, esta iniciativa que me llega a través del escritor Javier Serrano: Un camión para Malí. Transcribo:

Kone, un joven maliense, se ha propuesto viajar desde Madrid hasta Malí con un camión lleno de ayuda para su país. Lo hace a título personal, pero todo aquel que de una manera u otra se quiera implicar en el proyecto será bien recibido.
Kone necesita todo tipo de material escolar: gomas de borrar, sacapuntas, libretas, cuadernos, libros y diccionarios en francés (no en español), bolígrafos, lápices, tizas, rotuladores, calculadoras viejas o sencillas, pizarras pequeñas, ropa y zapatos de niño…
Por las condiciones específicas de este proyecto, no se necesita comida ni medicamentos.
La ayuda irá destinada a niños que estudian en Malí, más concretamente para el colegio de Sirakoro.
El camión tiene previsto salir el día 19 de diciembre desde Madrid, y por lo tanto, no tenemos demasiado tiempo que perder.

Se puede colaborar de varias maneras: aportando el material solicitado en los puntos de recogida habilitados; dando la mayor difusión posible al proyecto Un camión para Malí, mediante e-mails o en las redes sociales; o creando un punto de recogida nuevo (ponerse antes en contacto con las personas del proyecto).
Es probable que en breve se sumen más puntos de recogida. Hasta ahora los puntos donde se puede entregar el material, en los horarios indicados, son los siguientes:

ADSIS en Madrid

C/ Miguel Aracil, 54. Metro Peñagrande (línea 7), MADRID.
los días 10 y 11 de diciembre (persona de contacto: Marta);
17 de diciembre (persona de contacto: Clarisa);
de 16:30 a 20:00.


California Language Academy C/ Doctor Mariani, 8 (calle peatonal entrada por Lope de Haro), MADRID.
Metro: Estrecho.
De lunes a viernes, de 17:00 a 19:30.
Teléfono 91 571 37 88.

Persona de contacto: Andrea

Parroquia Nuestra Señora de Las Rosas

C/ Suecia, 44, MADRID.
16 de diciembre, de 17:30 a 20:30;
18 de diciembre de 11:00 a 14:00.
Personas de contacto: Pablo y Joan.

No queda mucho tiempo, pero sí el suficiente. No sucumbamos a la pereza y aportemos nuestro particular granito de arena.

Podéis informaros en el blog creado para ello, Un camión para Malí. A, y no dejéis de difundir.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

UN LECTOR ABRE EL LIBRO Y EL POETA SE RESFRÍA

Siento frío. Alguien se ha dejado el libro abierto. El aire es una helada flecha que penetra, una ráfaga abismal que rasga el hueso.
Al que escribe estas palabras por delante del espejo mi lector profundo, acodado en el marco último, ensombrece. Hay un rasgo de vanidad, de impudicia en todo esto. Darse cuenta es despegar. Cada uno es un misterio, cada voz, cada sentimiento, inexplicables.
Existe, pues, un riesgo que sabe a absurdo, una tentación lírica inquebrantable que, sin embargo, a veces se desarma. No a la persona, la vida mundana siega al individuo incapaz de advertir la pasmosa implicación del ritmo. Aedos sin báculo acompañante se derraman en la incomunicación de los días.
Dadme un poeta que olvide su existencia ajeno a todo. Que se siente y esboce, que cante. Léase en el perfil traidor del viento la flama, el irreverente empuje de un torrente conspicuo. Y si llega entonces la respuesta, que no revele la baldía pregunta. El artificio es así, no siempre deriva de los sentidos.
Pero aguardad un instante…

Ya está, vino la noche al papel, la doblez a la esquina, marcador agostado en la página aún virgen. Mi lector profundo no quiere resfriados allá, donde arrasa la corriente. Su ojo me fecunda con la savia del tiempo, en mitad de un sueño que se rompe, ciertamente, asombrado porque algo en el silencio va a estallar.


viernes, 2 de diciembre de 2011

CUATRO RUBÁIYÁT DE OMAR KHAYYAM

El imprescindible matemático y astrónomo (y por lo tanto filósofo) persa Omar Khayyam (1048-1131) ha pasado sin embargo (o además) a la historia por sus famosas Rubáiyát, ciento setenta cuartetas escritas en farsi, en las que el autor hace un escéptico recorrido alrededor de la sabiduría, la brevedad de la vida, el amor, el destino y el tiempo. Por mi parte las descubrí hace unos quince años, y al volver a ellas periódicamente siempre concluyo lo mismo: cuánta razón sigues teniendo, amigo Omar.
En fin. Eludiendo el habitual acto de reproducir las Rubáiyát más famosas, esas en las que fluyen las rosas y el vino y las estrellas, hoy me inclino por estas cuatro, acaso más directas e implacables.

XXVI

El mundo inabarcable: un grano de polvo en el vacío.
Toda la ciencia del hombre: palabras.
Los pueblos, las bestias y las flores de los siete climas: sombras.
El fruto de tu constante meditación: la nada.


LXXVII

Todos tratan de marchar por la senda del Conocimiento.
Unos lo buscan; otros dicen haberlo encontrado ya.
Sin embargo, aún no se ha levantado la voz
que un día clamará: "¡No hay camino, no hay sendero!"


CXI

¿Temes lo que puede traerte el mañana?
Ten confianza; de otro modo, el infortunio
no dejará de justificar tus aprensiones.
No te adhieras a nada, no interrogues a los libros
ni a tu prójimo. Nuestro destino es incierto,
indescifrable.


CXXX

Escucha: si este mundo no es más que una ilusión,
¿por qué te angustias?, ¿por qué piensas
día y noche en tus miserias?
Abandona tu alma a la fantasía de las horas.
Escrito está en tu destino. Ningún borrón
será capaz de corregirlo.

KHAYYAM, Omar, Rubáiyát

jueves, 1 de diciembre de 2011

LA JAULA, UNA NOVELA SIN BARROTES DE JAVIER SERRANO


Un estupor kafkiano, una torre recalcitrante, un espacio circular que haría soñar a J.L. Borges, una prisión con la puerta "herméticamente" abierta... y esa incómoda sensación de falsa libertad, ese método oscuro para anular el espíritu crítico humano, el afán de supervivencia, de fuga. Todo un cúmulo de ingredientes agraces bulle a menudo en la marmita que tiene Javier Serrano alojada en su cabeza de escritor total, y hablo así de uno de esos pocos autores contemporáneos que son capaces de convertir lo particular en general y el símbolo en espejo ampliado de nuestras (más o menos miserables) propias vidas, allí donde nos lleva sin duda a buscar las respuestas que exige la lectura. De la olla se desprende un olor a estofado, imposible de confundir con el de cualquier distopía al uso, mucho más, si observamos lo que flota en el líquido untuoso, una reflexión sobre las cadenas invisibles que nos retienen, hoy, ahora mismo, a todos y cada uno de nosotros.
Ahora que el guiso está en su punto y el molde de papel preparado, Javier Serrano ha tenido la sangre fría de verterlo con sus propias palabras sobre las páginas de La Jaula, novela publicada recientemente por la pujante editorial Eutelequia, que será presentada esta tarde de jueves (1 de diciembre de 2011) en la Librería La Central del MNCARS (Edificio Nouvel), Ronda de Atocha, 2, Metro Atocha, MADRID, sobre las 19:30 horas. Una buena oportunidad para conocer a un buen autor pero, sobre todo, una gran novela que dará que hablar.
Podéis descubrir a Javier Serrano en laRepúblicaCultural.es, revista de la que es colaborador habitual, y en Un Instante del Caos, su bitácora personal e intransferible.
Os dejo un vídeo de presentación de La Jaula para que vayáis abriendo boca.


En Youtube.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

LA PRIMERA VEZ (EXPOSICIÓN DE COLLAGES CON MUÑECAX)

Hace un par de años os hablé de la artista polifacética Puerto Caldera porque exponía algunas muestras de su peculiar obra bajo el título de MuÑecAX (Exposición de collages con muñecas de trapo). Si lo hago ahora de nuevo es para confirmaros que el paso del tiempo ha reduplicado sus energías y dado nuevos bríos a sus manos para componer una nueva antología de sensaciones apegadas al fieltro, el plástico y los cachivaches.
Vuelve al collage, al amasijo redirigido, a la muñeca como icono y señuelo para guiar nuestra mirada hacia una forma distinta de concebir el hecho artístico.
No es la primera vez que expone, no, no os dejéis llevar a engaño por el título de la nueva muestra: LaPRIMERAvez (Exposición de collages con MuÑecAX), ni penséis demasiado es esas cosas que hasta cierta ocasión no habíais hecho. Puerto Caldera define este proceso creativo como un homenaje a la improvisación:

LaPRIMERAvez tiene un punto maravilloso de provocación:
Son escenas que representan la improvisación y su fuerza vital.
Una de las cosas que hacen sentir mejor es improvisar.
Cuando improvisas tus acciones son frescas, directas, rebeldes.
Dejas de apoyarte en que te pase lo mismo que otros días,
y ves con ojos nuevos cualquier dificultad.
Y lo que era un problema comienza a servirte.
Entonces decides seguir hacia lo desconocido.
LaPRIMERAvez es un homenaje a los que entran de lleno en la improvisación.
A los que "pinchan, y ven enseguida pasar su BuRRo VoLANDO".


LaPRIMERAvez (Exposición de collages con MuÑecAX) estará a partir de mañana (1 de diciembre de 2011) en Mononoke (Restaurante Japonés), en la calle Hernán Cortés, 19, Metros Chueca/Tribunal, MADRID. Subiéndose por las paredes todo diciembre y todo enero del 2012. Quién sabe lo que podéis descubrir al alzar los ojos entre pieza y pieza de sushi, por primera vez.

martes, 29 de noviembre de 2011

DOWN BY LAW DE JIM JARMUSCH

Down by Law (1986). Bajo el peso de la ley, así llamaron por aquí a la tercera película de Jim Jarmusch. Creo que la vi por primera vez en casa de un amigo, mucho después de su estreno, en aquella época en la que ver cine significaba estar estudiando, con los ojos y oídos muy abiertos, los sentidos alerta, el análisis de cada secuencia, de cada plano, rebotando en alguna parte del cerebro, deseando salir. Aprendizaje por absorción. Nada como tener una videoteca en el centro de estudios.
Luego la programaron en algún cine de autor o en V.O.S., brindándome la posibilidad de disfrutar al cien por cien de la fotografía en blanco y negro de Roby Müller, habitual de Wim Wenders y, desde entonces, de Jarmusch.
En Down by Law Jarmusch explora la extraña relación de tres personajes, Jack, Zack y Bob (John Lurie, Tom Waits y Roberto Benigni) cuyos destinos se cruzan en el lugar más indicado: la cárcel de Nueva Orleans. Y lo hace en puro lenguaje cinematográfico, utilizando como pocos uno de los recursos más poderosos: la elipsis. Encontrando en la misma algo más que un mero tránsito temporal o espacial. Por ejemplo, nuestros personajes escapan de la cárcel, claro, pero si esperábamos ver ese proceso lógico de fuga anticipado por el progreso del guión, Jarmusch nos lo escamotea, presentando a nuestro trío cuando ya está en los pantanos, al otro lado de los muros. Obviando la acción típica del cine carcelario consigue así profundizar en la permanente contradicción de los personajes y llevarlos mucho más lejos de lo que esperábamos. Una comedia, pues, distinta y audaz, en la que brilla un Benigni en estado de gracia y verborrea.
Una de las secuencias que más me gustan tiene lugar en el interior de la cárcel. Inolvidable, desarrolla un gag que empieza como un juego de aprendizaje idiomático para devenir en proclama amotinada e hilarante. Frase mítica, pues: I Scream, You Scream, We All Scream for Ice Cream...
Hacedla vuestra.

Título: Bajo el peso de la ley (1986)
Título original: Down by Law (Estados Unidos)
Dirección y guión: Jim Jarmusch
Producción: Alan Kleinberg

Fotografía: Roby Müller
Música: John Lurie y Tom Waits

Intérpretes: John Lurie, Tom Waits, Roberto Benigni, Ellen Barkin, Nicoletta Braschi...



En Youtube.

sábado, 26 de noviembre de 2011

HISTORIAS, EL SUEÑO RADIOFÓNICO DE JUAN JOSÉ PLANS

No, no he podido resistirme. Un cruce de ideas con mi hermano acaba de devolverme al pasado. Nos veo a los dos en la habitación compartida, la luz apagada en extrañas noches de domingo, cada uno con sus propios cascos puestos, cada cual enganchado a su walkman con radio incorporada, no hace tanto, allá por los últimos años noventa. O tal vez nunca haya sido así y me vuelvo a dejar llevar por otra más de mis preocupantes mistificaciones.
Lo que sí es cierto es que hubo una época en que, fuera como fuese la noche del domingo, acabábamos enganchados a Radio 1, esperando con avidez que el reloj diera la una y cinco de la madrugada. Era entonces cuando, tras el boletín de las noticias, comenzaba el misterio:
Radio 1 de Radio Nacional de España presenta... HISTORIAS... Historias de terror, de aventuras, de suspense, de ciencia-ficción... Un programa escrito y dirigido por Juan José Plans.

Y ahí aguantábamos (casi siempre) hasta las dos, aficionados, a veces acojonados, conociendo y descubriendo autores y personajes y duermevelas pero, sobre todo, la fuerza que puede llegar a alcanzar un género como el relato, como el cuento. Es probable que mi atracción por el formato breve venga de entonces.
Historias fue un programa de gran éxito emitido en Radio 1 de RNE entre enero de 1997 y septiembre de 2003. En el mismo se dramatizaban relatos de terror, misterio o ciencia-ficción de todo tipo de autores universales. Radioteatro a la antigua usanza. El último que ha habido en España. Un manantial de miedo y atmósfera para las mentes más imaginativas. Bajo la batuta de Juan José Plans un grupo de actores desarrollaba los textos, firmemente acompañados por una fantástica ambientación sonora y de efectos especiales.
Recuerdo sobre todo las primeras temporadas. Recuerdo con placer alguno de aquellos relatos... Carmilla, de Joseph Sheridan Le Fanu, La madriguera del gusano blanco, de Bram Stocker, Un habitante de Carcosa, de Ambrose Bierce, o El vampiro, de Polidori. O las versiones de los relatos de Poe: Ligeia... El corazón delator... Berenice... y ese horror hipnótico que es La verdad sobre el caso del Sr Valdemar...
Juan José Plans ha sido galardonado recientemente con el VI Premio de las Letras de Asturias. El jurado valoró «su condición de inquieto humanista en todos los ámbitos de la cultura: teatro, periodismo escrito, radio televisión narrativa, cine, etc. Asturiano universal, siempre atento a la proyección de Asturias fuera de nuestras fronteras, es una de las figuras más señeras y prolíficas de la literatura fantástica». Desde mi humilde posición de aficionado corroboro estas palabras y añado, además, que muchos echamos de menos sus Historias.
En fin, como muestra un botón. Lo bueno de las nuevas tecnologías es que a veces te permiten recuperar recuerdos que creías perdidos. Así sucede con Historias, que puede ser recuperada gracias al invento de los podcast. Os dejo los que corresponden a la dramatización del La puerta abierta, un impresionante relato escrito en 1882 por la escritora escocesa Margaret Wilson Oliphant. Mítico. Para mí. Y también para mi hermano, seguro. Ahora apagad las luces, metéos bajo las sábanas y temblad...

La puerta abierta (Margaret Wilson Oliphant), parte 1.
La puerta abierta (Margaret Wilson Oliphant), parte 2.


miércoles, 23 de noviembre de 2011

ENTREGA DE PREMIOS DEL VI CONCURSO "YO DONA" DE ARTES VISUALES CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO

Como ya sabéis, y gracias a todos vosotros, acabo de recibir el 2º Premio en la modalidad Gráfica en el VI Concurso de Artes Visuales contra la Violencia de Género, organizado por la revista "YO DONA", la Consejería de Asuntos Sociales de la Comunidad de Madrid, el Instituto Europeo di Design (IED Madrid), FNAC y Mobext. La entrega de premios y la inauguración de una exposición de los carteles ganadores y finalistas tuvo lugar el pasado viernes 18 de noviembre de 2011 en el Forum de FNAC Callao. Podéis leer la crónica del acto aquí.
Allí estuve, muy bien acompañado. Podéis observarme posando junto al cartel de marras, No hagas un mal trato. Por cierto, que estas fotos existan se debe a la buena voluntad de Talía Luis Casado, que además de pasarse por allí tuvo a bien el asunto de darle al botón de mi vetusta cámara (mil gracias por todo, Talía, no sé ya cuántas te debo).


No os aburro más. Dejo aquí un par de fotografías para dejar constancia de un premio que, repito, es vuestro. Arriba, en la foto de familia, de izquierda a derecha, Marisa Santamaría, directora de comunicación del Instituto Europeo de Design (IED), Alba Fernández Alba, Primer Premio en categoría de Vídeo, yo mismo, 2º Premio en categoría Gráfica, María José Pérez-Cejuela, directora general de la Mujer de la Comunidad de Madrid, Charo Izquierdo, directora de "Yo Dona", Maore Sagarzazu Zurutuza, Primer premio en categoría Gráfica, María Olías, directora de Marketing y Comunicación de FNAC y Crispín Avís Gómez, 2º Premio en categoría de Vídeo. Debajo, un tal Luis Morales con los papeles en la mano.
GRACIAS A TOD@S.

martes, 22 de noviembre de 2011

PÉNDULO (REVISITADO PARA ESTOS TIEMPOS SIN GLORIA)

Cualquier noche os descorazonaremos la acrobacia.
Su hélice nos aturde y mesmeriza.
No conocemos el péndulo.
El pozo se enfrenta al último nido sin clámides.
Hay un intruso entre las cuentas de vidrio.
Hay una torre de profundidad que vacila en las cosquillas,

una pluma que se tambalea.
Hay un trasbordador abandonado al musgo,

un ejército de hormigas que desencadena el abordaje
desde obsoletos carritos comerciales.
Hay madrugadas en las que rezuman

los rapsodas prosternados en la isla,
henchidos de celofanes,
instigados desde un catalejo de lejanías.
Si no hubiérais contenido vuestro cuerpo…
Hay quien sabrá expulsaros de la tierra

porque llega la incógnita media hora del delfín.
Estáis en la arista del sueño.

Practicabais un deporte errabundo.
Giraréis en el aire sin espejos.
Cualquier noche os birlaremos las mañanas.


jueves, 17 de noviembre de 2011

EL MENÚ DE GSÚS BONILLA

Gsús Bonilla. Montaje a partir de una fotografía de Patty de Frutos

Hay mucho que decir sobre este hombre encaramado como pocos a la vida, sobre este hombre, repito, porque su verdadera dimensión no puede circunscribirse a la solitaria, reduccionista y pretenciosa etiqueta de "poeta", porque hay algo más, mucho más, perceptiblemente expuesto a la vista de todos, definitivamente limpio y frágil, que se aloja en cada verso de Gsús Bonilla, pero también en cada gesto, cada rabia y cada ausencia.
Lo conozco desde la lejana barra del Bukowski Club, he conocido sus puntos de vista en los momentos compartidos en La Vida Rima y sé de sus artes de prestidigitador, cómo hila, cómo trabaja y es capaz de encender nuestros sueños gracias a la fantástica labor de coordinación que hasta hace muy poco ejercía en la revista dedicada al cuento "Al Otro Lado del Espejo". Y todo, absolutamente todo bajo el claro sello de la HUMILDAD.
Nunca veremos a un Gsús Bonilla endiosado, nunca lo atraparemos jugando al retruécano y el ataque por la espalda, nunca. Conoce y respeta, como debiéramos hacer todos, sus orígenes, se compromete para luchar por un mundo mejor, entra en acción, consciente de ser David contra Goliath, pero siempre con la verdad por delante, con la voz por delante, diciendo las cosas a la cara.
Detesta las rencillas literarias, los montajes mediáticos, los conciliábulos, las escuelas y movimientos, los mamoneos de este mundillo en el que la mayoría se mueve por interés. Supongo que a veces se siente como un pájaro extraño en nido ajeno, y que esa tendencia a alejarse del mundanal ruido lo redime a menudo del más absoluto desencanto.
Y ahora sí, intuimos que quizá por eso, por todo eso es POETA de verdad en un océano de poesía diletante. No busquéis en su obra el brillo de la técnica, los excesos estilísticos, la excelsa métrica o el barroquismo artificial. No busquéis tampoco el autorretrato simplista, la recalificación del propio ego, no un yo-yo, sino un yo a secas. Gsús Bonilla es ya un gran poeta porque ha encontrado la manera de explicarnos el universo, su universo, en un grano de arena. Como bien apuntó el otro día el artista y escritor Ángel González González, Gsús Bonilla ha encontrado la voz propia, y esa situación con la que todo poeta sueña, amigos, se ha dado felizmente aquí y tan cerca, que hasta yo mismo me estremezco. Resulta más que probable que la designación de Ovejas esquiladas, que temblaban de frío (Bartleby, 2010), su anterior poemario, entre las obras finalistas del Premio Nacional de Poesía 2010 tenga mucho que ver con esa voz propia que algunos están empezando a reconocer en su obra. Conseguirlo no es nada fácil, desde luego.
Las mismas sorpresa y prudencia expresadas por Gsús Bonilla al conocer la noticia son un nuevo ejemplo de esa materia especial de la que está hecho este hombre, este poeta a pie de calle. No le faltarán aduladores, ni tampoco detractores. Acaso ahora tenga el problema añadido de mantener la expectativa de aquellos que no le conocen. Pero yo le presto una receta infalible: sigue siendo tú mismo, igual que siempre. Con eso basta.


Por cierto, si queréis descubrir por vuestra cuenta y riesgo esa voz de la que hablo tenéis una oportunidad inmejorable este jueves 17 de noviembre de 2011, a las 20:30 horas, porque Gsús Bonilla, acompañado por Ana Pérez Cañamares y Batania, presenta su poemario Menú del día... a día (Baile del Sol, 2011) en la librería La Marabunta (c/ Torrecilla del Leal, 32, Metros Antón Martín / Lavapiés, Lavapiés, MADRID). Él lo cuenta así. No os perdáis una buena ración de sus versos, la mejor de las razones para descubrirlo.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

UN MAPACHE PARA CALENTAR LA CABEZA

No es que necesiten de semejante animalito para que sus neuronas hiervan de ideas. Así son y así se mueven sin descanso Ángel Muñoz y José Naveiras, coeditores de LVR[ediciones y, por supuesto, poetas.
Como esta noche de miércoles (16 de noviembre de 2011), en la que compartirán escenario y versos de sus últimos poemarios publicados (Amor manual por parte de Ángel, Todavía muertos del lado de Jose) con la música de Óscar Salinas, vocalista del grupo GIT, que presenta su proyecto en solitario Before the Blue.
Será en el Calvario Bar (c/Calvario, 16, Lavapiés, MADRID), a las 21:30 horas. Una buena mezcla, ¿verdad? Allí os esperan.
PD. No os olvidéis el mapache en el perchero.

lunes, 14 de noviembre de 2011

PARÍS: RECUERDOS

© Tullerías. Fotografía de Luis Morales

La última vez que estuve en París (como si hubiera estado allí mil veces, como si fuera un habitual del Quartier Latin, un asiduo de los cementerios historiados) sudé la gota gorda bajo el chubasquero en una ridícula carrera de ida y vuelta contra el tiempo por la Rue la Fayette, desde la Gare du Nord hasta las inmediaciones de la Square de Montholon, para recuperar unos papeles olvidados e imprescindibles para continuar el viaje, con el handicap añadido de que el regreso era cuesta arriba. No fue sin embargo la primera situación extraña (ni tampoco la postrera) de aquella supuesta visita relajada. Recuerdo sortear diminutas Toureiffel diseminadas por doquier como tachuelas por el suelo, sortear alambres colmados de Toureiffel más grandes, como collares de cuentas, portados por los vendedores ambulantes congoleños, sortear sus carreras delante de los gendarmes, sortear enjambres, miriadas, toneladas de gente haciendo cola a los pies del coloso metálico enhiesto (y eso que ya habíamos estado en el cielo de París, que solamente queríamos una foto de a tres con fondo azul) mientras el niño aceptaba cansado mi eterna perorata: ¿sabes dónde estamos?, en París, bajo la Torre Eiffel (y todavía cuando ve la foto lo sabe, con sus dos años y pico, y lo grita: ¡LA TORRE, LA TORRE!). Recuerdo comer shushi de plástico y beber Coca-Cola Cherry alguna noche en el hotel, haber aprendido los nombres de los alimentos en francés leyendo las indicaciones de la comida para niños, comprar plátanos por un ojo de la cara, o pedirle al nene una omelette altamente nutritiva (¿3, 4 huevos?) que se quedó previsiblemente a la mitad, por el otro ojo. Recuerdo mi salida de tono habitual de cada viaje, ese momento en que decides ir de listillo y visitar algún lugar ajeno a los itinerarios normales. Otra vez fueron las cuestas de Belleville, pero en ésta tocó el Bois-de-Boulogne, un superparque tipo Casa de Campo, es decir, de dimensiones descomunales. Podríais haberme visto empujando un carrito de bebé por kilómetros de caminos umbríos, la lluvia recién llegada, sin mapa ni brújula (¿para qué si soy un hombre?), oliendo a turista de los pies a la cabeza, señalado por presencias solitarias, miradas hoscas, transeúntes a nuestras espaldas, en plena zona de menudeo parisino (y encima yo arreglándolo con comentarios sobre chaperos, cruising y otras lindezas). Vamos, un fracaso que terminó por fin en un bello estanque jalonado por un frondoso bosque. Recuerdo, sí, un servicio de barcas semivacío, una hilarante secuencia en la que tres turistas árabes se suben a una de ellas y se pasan media hora dando vueltas sobre su eje, junto al embarcadero, con serio riesgo de zozobra. Recuerdo también a los cuervos, lo contraproducente que puede resultar tirarles un poco de pan, lo fácil que es crear un ambiente al estilo Los pájaros de Hitchcock. Y luego la larga vuelta a la civilización por la Avenue Foch, siempre a pie, con un niño en los hombros hasta el Arco del Triunfo, y el relajante descenso por los Campos Elíseos, con el niño en el carro al fin, y el atisbo de los Inválidos a la derecha según bajas, y el obelisco de la Concorde, rematado por una brillante pirámide dorada, o la regularidad de los jardines de la Tullerías, la noria icónica, la gente sentada en sillas verdes, alrededor del pequeño estanque circular, ceñidos al sol, como si estuvieran esperando el inicio de un espectáculo acuático que nunca llega. Al final, la explanada del Louvre, su pirámide de cristal, una invitación a darse la vuelta y contemplar la extraña línea creada desde aquí hacia la puesta de sol, hasta el cubo hueco de La Défense, y preguntarse si un topógrafo podría alcanzar la medición exacta desde allí, con sus aparatos correspondientes.
Recuerdo desembocar en los soportales de la Rue Rivoli y pensar en todos los anuncios de automóviles en los que aparecen la ciudad, las calles vacías. Y, seguir incombustible mi camino hasta la decepcionante (por limpia y selecta y por nada medieval) Place Vendôme y un poco más hasta el edificio de la Ópera, y otro poco más, hasta las famosas galerías La Fayette justo cuando están echando el cierre francés (6 de la tarde) y me dan con la puerta en las narices (con todo merecimiento, por cierto). Recuerdo, otro día, haberme quemado el esófago al ingerir demasiado rápido un pedazo de galette a las puertas de la iglesia de Saint-Germain-des-prés, o haber tenido la mala pata de programar la visita al museo d'Orsay (única concesión de este tipo en el viaje) la tarde en que las salas de Van Gogh y Gauguin estaban temporalmente cerradas. O la subida a Montmatre entre trileros, el trayecto en el mítico tiovivo a los pies del Sacre Coeur (que casi nos cuesta a los hombres de la familia un buen mareo) o el pequeño tren cremallera, el cielo desplomándose al llegar a la cima, el paso del tiempo, la inminencia de la partida hacia la Gare du Nord para proseguir el viaje. En fin, glorioso. Para rematar el asunto, después de la carrera de ida y vuelta hasta la Gare du Nord todavía podría relataros la aventura que supone afrontar en coche la glorieta del Arco del Triunfo sujetando una puerta que no se cierra mientras soportas toda tu fuerza centrífuga y buscas desesperadamente un lugar que te atienda un sábado por la tarde en este París de ensueño, pero creo que basta por hoy. Os preguntaréis si fue un mal viaje, eso sí, y sin embargo solamente puedo decir que fue maravilloso.
Todo este rollo tiene que ver con los recuerdos, esos hilos colgantes, esos retazos de memoria que cada vez se van escapando con mayor determinación. Y con la necesidad de fijarlos para que no desaparezcan del todo. Hace unas noches me quedé traspuesto en el sofá (como buen padre de familia) y al despertar, en uno de esos canales de vídeos musicales estaban poniendo un tema de Snow Patrol titulado Open Your Eyes. La música descansaba sobre unas imágenes extraídas del fantástico cortometraje C'était un Rendez-vous (1976), de Claude Lelouch, que muestra sin ningún truco ni aceleración un recorrido de ocho minutos a través de las calles de París. Y esas imágenes se convirtieron en mi magdalena de Proust. Así de simple. Aquí os las dejo.



En Youtube.

sábado, 12 de noviembre de 2011

PEDAZO DE CARNE

Un perro goloso deambula
como las olas que pasan;
olisqueándome, construye su presa.
Si te mueves, cariño,

no lo cuentas, me dice.
Tal vez para nosotros,
que continuamos aquí,
el tiempo ya no existe.
Cierro los ojos:

escoltado por centurias
de ramas verdes
el negro príncipe de la muerte
viaja trágico en su góndola infinita,
conoce lo que hemos perdido

mientras se acerca envuelto en llanto,
ignora las deliberadas caricias
de sus muchachos, los aduladores labios,

las frases vanas de lenguajes olvidados,
y su vientre fluido, chupa-chupa
de los cuerpos descompuestos,
las ignora, como al fuego y al mar,
como al desierto.
Me estremezco.

Su esbirro tricéfalo sospecha:
tal vez no sigas muerto.
Pero la cohorte avanza y mi velo
se desprende de autopistas espectrales,
maestro de las bellezas más oscuras,
yo que no me vendo a un alto precio.
Luz, la tinta de cielos palpitantes,
el haz previsto en la explosión.

Abro los ojos.
Me relamo
y olisqueo.

jueves, 10 de noviembre de 2011

AL OTRO LADO DEL ESPEJO Nº 4

Esta tarde de jueves (10 de noviembre de 2011) presentaremos el número cuatro de la revista dedicada al cuento "Al Otro Lado del Espejo", publicada con cariño por La Vida Rima. O lo que es lo mismo, el primer número de la revista después de que Ediciones Escalera publicara la magnífica antología inspirada en ella, Al Otro Lado del Espejo. Narrando Contracorriente.
Hay que mantener alto el listón. Por eso no hemos descuidado ningún detalle, buscando mejorar cada día un poco más para ofreceros una lectura de lujo. Franz Kafka, Ignacio Aldecoa, Óscar Esquivias, Felisa Moreno o Carlos Castán, entre otros muchos, han poblado nuestras páginas con sus textos. No os preocupéis, ya la hemos sacado del congelador, no hace falta que os vayáis corriendo a la nevera.
Podréis encontrarla, fresca y vuestra, como siempre, en el acto que tendrá lugar a las 20:00 horas en la librería especializada en el cuento Tres Rosas Amarillas (c/San Vicente Ferrer, 34, Metro Tribunal, Malasaña, MADRID). Al mismo acudirán algunos de los autores que han participado en este número.
Como se suele decir, seguimos al pie del cañón. Allí estaremos. Os queremos ver allí.

GRACIAS A TOD@S

GRACIAS A TOD@S, porque habéis soportado la pesadez de mis mensajes, porque no habéis pasado por encima y a otra cosa. Me habéis regalado vuestros votos, vuestros entusiasmados ánimos. Habéis difundido el asunto entre los vuestros, creando una cadena de mujeres y de hombres, de padres y hermanos, de amigos de amigos de otros amigos, una red de energía indisoluble, positiva, alternativa. Antes me sentía como un grano de arena en el desierto, como una molécula de agua arrastrada por la corriente del tiempo. Y ahora también, pero las metáforas han perdido su aspecto negativo. Fluyo, me desprendo a vuestro lado, codo con codo, en cada pequeña parcela de mi vida. Ahora entiendo que el esfuerzo vale la pena, que estoy en el buen camino, que hay que seguir sembrando, trabajando por cumplir los sueños, sin ningún miedo, y reivindico por encima de todo el concepto de la generosidad con los demás, porque ser generoso es muy fácil, no cuesta nada. Ahora comprendo todo lo que me valora mi familia, todo lo que me apoya mi pareja, todo lo que me aprecian mis amigos más directos, pero también descubro la enorme potencia de la red social, la fuerza que me habéis dado los menos conocidos, incluso aquellos a los que no conozco personalmente y que, sin embargo, habéis colaborado con vuestro altruista espaldarazo.
HABEMUS PREMIO, en efecto. Acaban de comunicarme que he conseguido el segundo premio de la categoría gráfica en el VI Concurso de Artes Visuales contra la Violencia de Género convocado por la revista YO DONA, la Consejería de Asuntos Sociales de la Comunidad de Madrid, el Istituto Europeo di Design (IED Madrid), FNAC y Mobext. Podéis comprobarlo pinchando aquí. Por aclamación popular, que así se dice. Y aunque me hubiera gustado conseguir el primer premio (con su carga económica y demás historias), os aseguro que todo lo dicho más arriba se debe precisamente al hecho de haber alcanzado este segundo por el sistema de voto, algo que jamás podrá reportarme la elección por parte de cualquier jurado.
El premio refleja mi nombre, pero yo pondría todos y cada uno de los vuestros, porque en realidad os pertenece. Lo repito de nuevo: GRACIAS A TOD@S. Me habéis regalado una de las experiencias más bonitas de toda mi vida. Me incorporo agradecido al hilo de la red, lanzo mi mano de eslabón para unirme a la cadena. Os quiero.

viernes, 4 de noviembre de 2011

MI CARTEL CONTRA EL MALTRATO A LAS MUJERES

No hace mucho que diseñé este cartel para el VI Concurso de Artes Visuales contra la Violencia de Género, convocado por YO DONA, la Consejería de Asuntos Sociales de la Comunidad de Madrid, el Istituto Europeo di Design (IED Madrid), FNAC y Mobext. Lo presenté porque el tema, la erradicación de la violencia contra las mujeres, es uno de los pilares fundamentales de la lucha social de nuestros tiempos, así que intenté aportar mi granito de arena de un modo creativo relacionado con aquello de lo que soy capaz como diseñador gráfico.
Así surgió esta imagen con mensaje dirigido a las mujeres: NO HAGAS UN MAL TRATO. Una imagen de la que estoy particularmente contento.
Otra cosa es el concurso. Claro que a todo el mundo le gusta ganar, pero como aquel que sale previamente derrotado confieso que desde luego no esperaba entrar entre los finalistas. Y, sin embargo, esta vez no ha sido así.
Para obtener el segundo premio en la opción de obra gráfica (el primer premio ha sido concedido a Maore Sagarzazu Zurutuza por un cartel muy bueno que podéis ver aquí) las bases del concurso estipulan que se realice una votación popular entre los que visiten la página de YO DONA. Allí comparto espacio con otros 19 finalistas.
Nada más. El objeto de este post es pediros el voto (con todo el pudor del mundo) para mi cartel, que es el número 4. Lo podéis encontrar en este enlace:

http://www.elmundo.es/yodona/carteles-violencia-genero/votacion_carteles11.html.

Os lo agradezco de corazón, por adelantado.


PD. Votad en conciencia, si os apetece, al que más os guste. Ojalá sea el mío y no esté ahora tirando piedras contra mi propio tejado.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

LA POESÍA ES UN ARMA CARGADA DE FUTURO, DE GABRIEL CELAYA


Texto viejo, conocido, me dirán algunos fanáticos de la efervescencia y la fast food, texto viejo y experto, sin embargo, en establecer el hecho poético como herramienta humilde, engrasada, válida para los momentos duros de la vida, ante los abismos a los que se asoma nuestra perpleja sociedad actual. Ahí tienen al autor, Gabriel Celaya, bolígrafo en mano, regalándonos estos versos de 1955, colgándolos luego al lado de la llave del tres.

LA POESÍA ES UN ARMA CARGADA DE FUTURO

Cuando ya nada se espera personalmente exaltante,
mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia,
fieramente existiendo, ciegamente afirmando,
como un pulso que golpea las tinieblas,

cuando se miran de frente
los vertiginosos ojos claros de la muerte,
se dicen las verdades:
las bárbaras, terribles, amorosas crueldades.

Se dicen los poemas
que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados,
piden ser, piden ritmo,
piden ley para aquello que sienten excesivo.

Con la velocidad del instinto,
con el rayo del prodigio,
como mágica evidencia, lo real se nos convierte
en lo idéntico a sí mismo.

Poesía para el pobre, poesía necesaria
como el pan de cada día,
como el aire que exigimos trece veces por minuto,
para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.

Porque vivimos a golpes, porque a penas si nos dejan
decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando el fondo.

Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.
Hago mías las faltas. Siento en mí a cuantos sufren
y canto respirando.
Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas
personales, me ensancho.

Quisiera daros vida, provocar nuevos actos,
y calculo por eso con técnica, qué puedo.
Me siento un ingeniero del verso y un obrero
que trabaja con otros a España en sus aceros.

Tal es mi poesía: poesía-herramienta
a la vez que latido de lo unánime y ciego.
Tal es, arma cargada de futuro expansivo
con que te apunto al pecho.

No es una poesía gota a gota pensada.
No es un bello producto. No es un fruto perfecto.
Es algo como el aire que todos respiramos
y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.

Son palabras que todos repetimos sintiendo
como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado.
Son lo más necesario: lo que no tiene nombre.
Son gritos en el cielo, y en la tierra, son actos.

CELAYA, G., Cantos Iberos, 1955