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viernes, 10 de enero de 2014

DÄMMERUNG (UN POEMA CREPUSCULAR DE ERNST MARIA RICHARD STADLER)

La casa de la esquina (Villa Kochmann en Dresde) (1913), de Ludwig Meidner
Comienzo el año con una obsesiva desconfianza en las ciudades. Por fortuna, a veces, las ciudades se convierten en puntos de encuentro. Pero mucho menos de lo que a muchos nos gustaría. Más bien se constituyen como una extensa red de desencuentros (urbanos y humanos), perfecta para diluirse. Parece que fue ayer cuando los expresionistas alemanes, a principios del siglo XX, concebían a la gran ciudad como "un centro hostil y amenazador, propicio a la corrupción". Es posible que todo haya cambiado después de un siglo surcado de muerte y esperanza, pero la desconfianza, al menos en mi caso, permanece. Quizá la clave no esté en las piedras, sino en los nuevos hombres y mujeres que las habitan.
El poeta alemán Ernst Maria Richard Stadler (1883-1914) mira por la ventana al caer la noche y descifra la ciudad en el crepúsculo. En alemán y castellano. Acaso todo haya cambiado. Acaso...

DÄMMERUNG

Schwer auf die Gassen der Stadt fiel die Abenddämmerung.
Auf das Grau der Ziegeldächer und der schlanken Türme,
Auf Staub und Schmutz, Lust und Leid und Lüge der Großstadt
In majestätischer Unerbittlichkeit.

Aus Riesenquadern gebrochen dunkelten die Wolkenblöcke
Brütend, starr... Und in den Lüften lag’s
Wie wahnwitziger Trotz, wie totenjähes Aufbäumen –
Fern im West verröchelte der Tag.

Durch die herbstbraunen Kastanienbäume prasselte der Nachtsturm,
Wie wenn Welten sich zum Wachen wecken
Und zur letzten, blutigen Entscheidungsschlacht.

Trotz im Herzen und wilde Träume von Kampf und Not und
brausendem Sieg,
Lehnt’ ich am Eisengitter meines Balkons und sah
Die tausend Feuer blecken und die roten Bärte flackern,
Sah den wunden Riesen einmal noch das Flammenbanner raffen.

Einmal noch das alte, wilde Heldenlied aufhämmern
In wirbelnden Akkorden –
Und zusammenstürzen
Und vergrollen
Dumpf –
Fern...
Auf der Straße Droschkenrasseln. Musik. Singende Reservisten.
Jäh fahr ich auf –
Über Türmen und Dächern braust die Nacht.


STADLER, E.M.R. (1902)

CREPÚSCULO

Pesado cayó el crepúsculo sobre las callejas de la ciudad.
Sobre el gris de las tejas de adobe y las torres esbeltas,
sobre la suciedad y el polvo de la gran ciudad, su placer, su pesar y su mentira
con implacabilidad majestuosa.

Arrancados de piedras gigantes, los bloques de nubes se oscurecían
incubándose, con rigidez... Y había en el aire
como una obcecación enloquecida, un encresparse que no muere-
al oeste, distante, el día agonizaba.

Entre los castaños pardos del otoño chisporroteaba la tormenta nocturna,
como cuando los mundos se despiertan despabilados
para la última y sangrienta batalla decisiva.

Terquedad en el corazón y sueños salvajes de lucha y desamparo y triunfo arrollador,
me apoyaba en la verja de hierro de mi balcón y veía
el lamer de mil fuegos y las rojas barbas temblar,
ví aún una vez más al coloso herido alzar la bandera llameante.

Una vez más aún martillear la vieja canción salvaje de los héroes
en un torbellino de acordes-
y desmoronarse
y retumbar
sordamente a lo lejos...
Un chirriar de carros en la calle. Música. Canturrean soldados.
Sobresaltado, me estremezco-
sobre las torres y tejados ruge la noche.
                                               
STADLER, E.M.R. (1902)
Versión de Vicente Forés
Tres poetas expresionistas alemanes,
Ediciones Hiperión, 1998

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