Pages

martes, 21 de octubre de 2014

EN LA CIUDAD BLANCA, DE ALAIN TANNER


Ocurrió hace mucho tiempo. Un acontecimiento colectivo inusual que sin embargo, por aquello que he ido descubriendo, no pasó del todo desapercibido. Coincidían entonces el insomnio de muchos, las habitaciones en penumbra, los televisores adquiriendo algún sentido aquella madrugada. Alguien programó con sentido la cinta en La 2. Yo tampoco conocía la obra de Alain Tanner, y aún no asociaba a Bruno Ganz con el ángel de Cielo sobre Berlín. Pero un carguero se había adentrado en el Tajo de nuestros corazones para dejarnos durante 108 minutos En la Ciudad Blanca (Dans la Ville Blanche, 1983). Lisboa.


Lisboa. El Sur. La luz. Lisboa en los ojos de un suizo. De un jefe de máquinas que abandona su barco como Paul. Suizo. De un director como Tanner. Cuatro líneas de guión y la maestría interpretativa de los actores para contarnos algo del tiempo detenido. De Lisboa, de la forma de caminar en la ciudad blanca. A través de imágenes más que de palabras, a través de todas las lenguas, como en todos los lugares que sirven de encrucijada. 
Apenas unas líneas de guión: harto de la "fábrica flotante de gente loca" en la que viaja, Paul desembarca en Lisboa, donde decide alojarse y escapar del ruido y la normalidad. Comienza a cartearse con su mujer, a la que expresa su angustia vital. Vaga por la ciudad y encuentra a una mujer y las filma a través de su cámara Super-8. Las imágenes acaban sustituyendo a las cartas. 
Sí, el tiempo se ha detenido para Paul. Ahí entra en juego Julio Cortázar.


Julio Cortázar. Le habían llamado axolotl. Pero es en una carta de su mujer cuando Paul descubre lo que eso significa. "Fue su quietud lo que me hizo inclinarme fascinado la primera vez que vi a los axolotl. Oscuramente me pareció comprender su voluntad secreta, abolir el espacio y el tiempo con una inmovilidad indiferente. (...) Espiaban algo, un remoto señorío aniquilado, un tiempo de libertad en que el mundo había sido de los axolotl". Este fragmento del famoso relato se convierte en la clave sobre la que bascula la película. Es entonces cuando descubres lo que eso significa. Paul se ha quedado en Lisboa, atrapado su reflejo en el espejo. Paul ha acabado al otro lado, claro, como el que mira la quietud primordial del axolotl. El mundo es diferente. Los relojes van al revés. Todo empieza a adquirir otro sentido. La misma estructura difusa se adivina en el hombre que se filma a sí mismo, cine dentro del cine, hasta que dejamos de saber cuál es la persona y cuál su imagen. El gran acierto de Tanner es esa confesión atravesada en la aparente libertad de movimientos, de este viaje interior a ninguna parte. 
Joyas de un cine distinto que cambian vidas y visiones del mundo. Lisboa. Dans la Ville Blanche. Ocurrió hace mucho tiempo. Ahora mismo está ocurriendo.

Título: En la Ciudad Blanca (1983)
Título original: Dans la Ville Blanche (Suiza/Portugal/Reino Unido)
Dirección: Alain Tanner
Guión: Alain Tanner
Producción: Paulo Branco, Alain Tanner, António Vaz da Silva
Fotografía: Acácio de Almeida
Música: Jean-Luc Barbier
Intérpretes: Bruno Ganz, Teresa Madruga, Julia Vonderlinn, José Carvalho...



En Youtube.

No hay comentarios :

Publicar un comentario en la entrada

Dádle voz al oráculo