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martes, 28 de octubre de 2014

PÁJAROS NEGROS SOBRE LA VALLA DEL CAMPO DE GOLF


Poco queda por decir sobre esta fotografía que José Palazón (@PRODEINORG) tomó junto a la valla de Melilla, salvo que se trata de la asquerosa metáfora perfecta de nuestro tiempo. 
Cuando salió a la luz muchos pensamos que se trataba de un montaje de mal gusto. Nos estamos acostumbrando demasiado a manipular la realidad con Photoshop, retranca y mala uva con el objetivo pueril de arrancar una sonrisa o unos cuantos "me gusta" en las redes sociales, en vez de utilizar toda nuestra creatividad en cambiar las cosas de verdad. Y hay montajes excepcionales, lo digo desde el punto de vista de un diseñador gráfico. Pero esa es otra historia, y, como luego se demostró, la realidad supera ampliamente cualquier ficción.
La indignación creció al saber que no se trataba de ningún montaje. Los hombres ahorcajados sobre la valla contemplando ese trozo de paraíso artificial pegado a la frontera mientras las fuerzas del orden tratan de hacerlos bajar.
Es una foto de Pulitzer. Como el buitre que acecha al niño desvalido. Como tantas otras imágenes redondas y desesperanzadas. Una foto que es a la vez denotativa, ya que muestra una situación concreta y objetiva, y connotativa, porque al mismo tiempo es capaz de trascenderla. Una foto-metáfora, ya lo he dicho, que expresa como pocas nuestro Zeitgeist. Dos mundos en un palmo de terreno. Suele suceder con las fotos fronterizas, contrastes a ambos lados de cualquier muro, Berlín, Palestina, México-Estados Unidos, las dos Coreas, Melilla... 
Las autoridades melillenses dicen que esta imagen es demagógica, pero no hay duda de que ese campo de golf existe allí y ahora, junto a la valla.
Nada que decir sobre los que ajenos a lo que pasa a su espalda siguen golpeando la pelotita. Si lo pensamos bien, todos nosotros estamos al mismo lado de la alambrada, seguimos con nuestras vidas y nuestros propios problemas sin ser conscientes de la forma de la jaula. Aunque en el fondo la metáfora va mucho más allá del habitual mensaje de África versus Europa, más allá de las altas puertas del Paraíso. ¿Acaso no estamos muchos de nosotros, aquí y ahora, subidos como pájaros negros sobre nuestra propia valla? 

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