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martes, 27 de mayo de 2014

ESTAR SIN TI


Era mi noche aquella,
la que ayer se desviaba envejecida y rancia entre los mástiles,
una percha de lenguas en la que hervían los hedores divididos de las horas,
nunca podrá borrarse de la noche aquella huella,
a tu alrededor sobrenadaba la espuma,
caían migratorios los abrazos con desgaste de guitarras y codas,
la noche aquella,
en otra ciudad solitaria, arrastrado sobre un légamo hecho de ron,
hacia las luces inciertas del puerto,
la media luna ofrecía reflejos de amor y abandono esquivos,
los burdeles se extendían hacia los caminos en fuga
y yo olvidaba los cambios que hoy me sacuden,
olvidaba los gritos que ahora me cercan,
lejos, en la cima más aguda y panorámica,
mi cabeza preguntó quién tendría la respuesta,
me estaba llevando a encontrarte,
deletreaste agudo el pensamiento,
acústica serena y un tipo adolescente oteando en perspectiva,
verano,
páramo océano aparatoso,
sólo moriré una vez en la vida,
debería romper un corazón antes,
mira cómo expiran los perros en la plaza,
cómo los barcos se retuercen los maderámenes,
debería intentar alejarme un poco más de los confines,
bajo mi propio amanecer sin sombra,
bajo un sol rebelde que asesina,
toma mis símbolos ruinosos,
ningún ídolo trascendental,
creo en la santidad del pavés,
creo que lo crees, decadente,
hay hombres en los cruces y en los cuervos y en los buitres,
creo en esa tentación de intrepidez,
reencontrado vejestorio entre las faldas,
he llenado la vida de ficciones,
¿acaso me las arreglaré yo solo en este mundo?,
no importa en la lengua en que lo haga ni de dónde venga,
vamos, ven, vengo,
hombres caen al sol como copos de cera,
en el nuevo sur regresan a descomponerse,
todo es concreto como la lluvia,
encuentra en mí al elegido para el fregadero,
corona el quinto piso con la nieve atlante en tus espaldas,
no sé dónde te encuentras,
creo que en algunos paisajes lejanos,
asfixia en las rodillas,
allá puedes entender la dureza de algunas sonrisas,
no hay sitio en el que pueda estar sin ti,
llegan los que se hacen a si mismos,
odian mientras esperan lo que viene,
los frutos están por doquier,
qué puedo hacer para no necesitarlos,
basta orillear en los remos como ayer en la noche,
el tiburón arrancará gotas de lluvia,
en este hábito líquido en este mar poesía
desconozco los términos de nuestras vidas-río,
salto del esquife entretenido por las brumas
y prefiero la arrogancia del abismo
a la sacudida alucinada y rota, otra vez buscándote,
porque no hay sitio, no, en el que pueda estar sin ti.

miércoles, 14 de mayo de 2014

CONCURSANTE, DE RODRIGO CORTÉS

Concursante de Rodrigo Cortés

No es fácil, no, pero a veces el cine español se sale de los tópicos y los estereotipos habituales. No hay película redonda ni género puro. No solo de comedia vive el espectador, o al menos eso creo, aunque el drama, la reflexión, la protesta, la denuncia social o la experimentación no siempre son bien vistas o comprendidas por el público. 
Por eso se agradece la venida de directores valientes dispuestos a cambiar un poco el panorama. Y ojo, con esto no me refiero a romper ningún canon estético ni refundar de repente el cine, sino simplemente a atreverse a importar las técnicas y los caminos formales que se aplican en otras industrias cinematográficas sin ningún tipo de complejos.
Ese es el perfil que, entre otros muchos, ofrece Rodrigo Cortés, cuya aún corta carrera como director de cine se ha ido forjando a fuerza de retos aparentemente imposibles: enterrar a Ryan Reynolds en Buried (2010) o convertir en vidente a todo un Robert de Niro en Luces Rojas (2012) no parece fácil para un español.
En cualquier caso todos los retos tienen un principio. Para Rodrigo Cortés todo empezó con un thriller psicalíptico titulado Concursante (2007), y ahí está la palabra thriller para confirmar mi teoría del atrevimiento que últimamente sacude a nuestro cine. El formato idóneo para denunciar y deleitar al mismo tiempo, tan de Hollywood, tan industria, puede funcionar perfectamente aquí, aunque sea de un modo más barato, a poco que se acote y afile la creatividad. 
Concursante es guiño al espectador también. Ten cuidado, tal vez tus sueños se hagan realidad. Los premios pueden arruinarte la vida si no te andas con cuidado. Nadie da duros a peseta, viene a decirnos. Rodrigo Cortés debutó, brillante y audaz, con esta sátira conspiranoica de gran potencia visual. Entre los muchos aciertos de la cinta me quedo con una secuencia que describe en un modo casi onírico pero con toda rotundidad la situación económica actual. Bravos como siempre, Leonardo Sbaraglia y Chete Lera, brillantes en este extraño homenaje a El Séptimo Sello de Ingmar Bergman. Ahí os la dejo.

Título: Concursante (2007)
Nacionalidad: (España)
Dirección: Rodrigo Cortés
Producción: Lazonafilms / Continental / Nephilim Producciones / Filmax Entertainment
Guión: Rodrigo Cortés
Música: Víctor Reyes
Fotografía: David Azcano
Intérpretes: Leonardo Sbaraglia, Chete Lera, Myriam Gallego, Fernando Cayo, Myriam de Maeztu, Luis Zahera.




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viernes, 9 de mayo de 2014

FALSO REEL DEL AHOGADO

The Halfpenny Bridge, Dublín
Una vez canté en público (y no es broma) este poema trasladado a los puentes de Dublín, una vez lo hice, sí, porque el poema estaba pensado para eso, para ser cantado siguiendo una melodía escocesa que me había inspirado. Fue una experiencia increíble, uno de esos retos raros que a veces me pongo a mí mismo. No sé si volverá a ocurrir. Como dice el poema, tal vez. Un tiempo después lo incluí en Realidad, poemario publicado en 2013 gracias a LVR[ediciones. Podéis encontrarlo pinchando aquí. Y así dice el poema:

FALSO REEL DEL AHOGADO

Soy el fuego que vacila en tu candil
cuando el viento se enfurece alrededor,
mi canción se pierde pronto tras de mí,
quién recuerda al hombre que marchó.

Y al volver revelo los caminos que ocultamos juntos
en las grafías afiladas del amor,
iré a los puentes que cruzaban nuestros viejos sueños,
la dulce herida de mi propio error, tal vez.

Y la muerte va templando mi canción,
el violín se desenreda en el umbral,
cae la noche en el profundo callejón,
la taberna me recogerá.

Y al entrar los hombres abandonan su pesada carga,
dadme un brebaje que se pueda destilar,
iré a los puentes que se agitan cerca de los muelles,
la lluvia vuelve, volverá otra vez, tal vez.

El silencio ha dibujado en tu cristal
una luna recortada para mí,
las ausencias me devuelven la verdad,
esta vez ya no amaneceré.

Y al saber que el tiempo ya perdido nunca más retorna,
quiebro los pasos en las calles de Dublín,
iré a los puentes que fondeas en mi blando pecho,
bailo tu jiga de perjuro amor, tal vez.

Fluye el río bajo el duro temporal
y me llama con su influjo atronador,
la corriente pronto me recibirá
con su farsa para el corazón.

Y al marchar ocupo mi lugar furtivo en las estrellas,
soy la emboscada de cualquier bardo infeliz,
iré a los puentes erigidos sobre el triste Liffey,
aunque no sepas que vine por ti.
Y al marchar oculto los caminos que encontramos juntos
en las grafías afiladas del amor,
iré a los puentes que cruzaban nuestros viejos sueños,
la dulce herida de mi propio error, tal vez.