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lunes, 15 de febrero de 2016

EL AGUA Y MANUEL ALTOLAGUIRRE

Tal vez el poeta menos conocido de la famosa generación del 27, el malagueño Manuel Altolaguirre, el editor en la sombra, tiene, sin embargo, una frescura y una modernidad en algunos de sus versos que lo ponen, desde mi incoherente punto de vista, a la cabeza del grupo. La obra que más me ha impactado es, desde luego, su Poema del agua (1927), un juego de imágenes, un intenso viaje de 208 versos desde el nacimiento hasta la muerte, del manantial al mar, que publicó en el homenaje a Góngora de la revista "Litoral".

Os dejo aquí el fragmento IX, la noche en la desembocadura...

POEMA DEL AGUA

IX

Negros perfiles. ¿Sobre qué cinturas
esos esbeltos brillos envainados?
Peces dormidos bajo las espadas.
El agua oculta por extraños grises.
Deshilando de luna con sus velas
aires dorados, lisos, desprendidos,
impiden soledad barcas nocturnas.
... Y las desnudas nubes, agrupadas,
pisando arenas las que no tendidas,
al panorama entregan blancos bosques
si quedan bajas, en lugar remoto;
no las que solas, decorando el cielo,
sobre ciudades abrirán sus manos,
estas, en fuga, ya ocultando estrellas
o de anchos toldos para el sol sirviendo,
pronto se pierden tras los horizontes.
Música donde bailes marineros.
En florero de mar mojan sus tallos
inmóviles amantes confundidos.
Quietud del agua herida por reflejos.

Altolaguirre, M., Poema del agua (1927)

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