Amanecer sintagmático.
Sirenas al amanecer.
El ser que sueñas salta
y dispone a su placer
un miembro ubicuo,
los estertores cambian,
susurran pájaros oscuros
que no llegaste a oír ayer.
Ojos, acuíferos
donde bebe la bestia,
franjas en los iris,
luces sin raíz que desencuentran.
Cuidado.
Has visto un abismo
sin tiempo, se esfuma
el temerario sabor de la condena.
¡Despierta!
Que tu envoltura quede dentro,
que otros como yo se incendien
en el curvo amanecer de un pecho.
Poema del día: "Divina superflua belleza", de Robinson Jeffers (Estados
Unidos, 1887-1962)
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Las danzas de tempestad de las gaviotas, los juegos a ladridos de las focas,
arriba y debajo del mar...
Divina superflua belleza
regula los juegos, preside...
Hace 9 horas
Según sé (tengo una secreta afición a la mitología), y corrígeme si me equivoco, el salto de Léucade era el que realizaban los que penaban por amores no correspondidos...
ResponderEliminarYo tendría que haberme lanzado desde esa roca tantas veces...
En fin, me ha encantado.
Un beso, se te echa de menos
Cuenta la leyenda que fue la poetisa y sacerdotisa Safo de Lesbos la que se lanzó desde el abismo, en efecto, despechada por un amor (masculino) no correspondido.
ResponderEliminarDe ahí viene el poema.
Pero tú nunca te lances ¿eh?
Je, je.