Sí, esta noche tengan cuidado ahí fuera, protejan sus espaldas y no dejen de mirar alrededor, o mejor no salgan, quédense en sus confortables hogares, vigilen a sus niños, a sus mujeres y demás pertenencias, vigílenlos, y giren los espejos, abatan los postigos, enmaderen los quicios, bloqueen las puertas, arrastren los sillones, los armarios si es preciso, desconfíen esta noche, sí, desconfíen, sean piadosos, temerosos, cobardes... porque nunca se sabe, nunca se sabe, repito, quién puede salir de la tumba.
Noche de los muertos vivientes Planeta Imaginario Diseño Gráfico
viernes, 20 de noviembre de 2009
LA NOCHE DE LOS MUERTOS VIVIENTES
jueves, 19 de noviembre de 2009
ERA UN FANTASMA DEL GOZO, DE WILLIAM WORDSWORTH

SHE WAS A PHANTOM OF DELIGHT
SHE was a Phantom of delight
When first she gleamed upon my sight;
A lovely Apparition, sent
To be a moment's ornament;
Her eyes as stars of Twilight fair;
Like Twilight's, too, her dusky hair;
But all things else about her drawn
From May-time and the cheerful Dawn;
A dancing Shape, an Image gay,
To haunt, to startle, and way-lay.
I saw her upon nearer view,
A Spirit, yet a Woman too!
Her household motions light and free,
And steps of virgin-liberty;
A countenance in which did meet
Sweet records, promises as sweet;
A Creature not too bright or good
For human nature's daily food;
For transient sorrows, simple wiles,
Praise, blame, love, kisses, tears, and smiles.
And now I see with eye serene
The very pulse of the machine;
A Being breathing thoughtful breath,
A Traveller between life and death;
The reason firm, the temperate will,
Endurance, foresight, strength, and skill;
A perfect Woman, nobly planned,
To warn, to comfort, and command;
And yet a Spirit still, and bright
With something of angelic light.
1804
ERA UN FANTASMA DEL GOZO
Era un fantasma del gozo cuando
por vez primera resplandeció ante mis ojos,
una aparición jubilosa enviada para adornar un instante:
sus ojos, eran estrellas de un bello crepúsculo;
como el atardecer de sus cabellos oscuros.
El resto de ella provenía de la primavera,
y de la aurora gozosa.
Una forma danzante,
una imagen radiante
que obsesiona, turba y descarría.
Vista de cerca, advertí que era un espíritu.
Sus movimientos en el hogar eran leves y etéreos,
y su paso de una libertad virginal;
un semblante en el que se encontraban
promesas y dulces recuerdos.
Una criatura no demasiado brillante
ni excelente para el sostén cotidiano,
para los dolores fugaces, los pequeños engaños;
la alabanza, el reproche, el amor, los besos,
las lágrimas y las sonrisas.
Ahora veo con ojos serenos
el mismo pulso de la máquina;
un ser que transita una vida pensativa,
un peregrino entre la vida y la muerte,
razón firme, voluntad moderada,
paciencia, previsión, fuerza y destreza.
Una mujer perfecta,
noblemente planeada para advertir,
para consolar,
para ordenar.
No obstante, siempre un espíritu,
y resplandeciente con no sé qué angélica luz.
lunes, 16 de noviembre de 2009
EN EL BORDE DE LA CAMA
O tú, que no respondes, pérfida sombra en éxtasis,
acaso esto es un sueño cercano al amor o a la muerte.
No respondes mientras se esfuma mi resistencia al agua,
te oprimo en lo profundo, en tu exigencia misma,
te arrojo labios al acecho, te lanzo ballenas al viento,
te mando pan te tengo sed te canto fuegos
que no quieran encontrarte más allá
de la lúcida disolución del cuerpo.
Ruge mi temblor de posesión sonora,
¡qué resolución tan misteriosa y vaga!
Te hallo resurrecta en el borde de la cama.
Ahora sí que estoy despierto.
Ahora sí que estoy despierto.
viernes, 13 de noviembre de 2009
HISTÉRICOS MICROSCOPIOS
La escolopendra se escabulló inquieta cuando un arriero levantó la piedra que la resguardaba del sol fronterizo. El refugio ajeno al camino apetecía la escolopendra, que promovida por un enjambre de patas se lanzó zigzagueante entre los cantos del secarral, hacia su ciego mundo. Esta es la historia del terror que experimentó aquel desgraciado ser plurípodo. Porque no puede calificarse de otro modo la odisea sin sentido que, alimaña arrastrada para siempre lejos de su negro hogar, más allá de un improbable tiempo y todo el absoluto espacio, vivió. Terror, porque un viaje alucinante sin misterio resultaría demasiado absurdo comparado con la huida inconsciente ante las lagartijas.
Que en su acometida libertaria se viera interrumpida por la enigmática caída de aquél fardo no entraba en los cálculos del instinto. Que el transporte perentorio la dejara atrapada entre las telas, prisionera en las volandas sin saberlo, quiso llevarla a un primer estupor.
Prodigio del animal prendido en otro, que a su vez es porteado sobre un tercero sometido por un cuarto, concreción si cabe de todo lo que se mueve dentro del planeta giratorio, en un sistema dominado por las leyes vastísimas y espirales que contempla la expansión del universo. Prodigio, digo escolopendra que halló su senda desvergonzada, siempre hacia el calor, que abandonó la incómoda rigidez de las fibras hacia un centro más terso y húmedo, todavía humeante. Como entrar en una cueva deshabitada o colarse, capa a capa, a través de las estrechas aristas de los pozos, de los líquenes que crecen en las junturas de algunas lápidas.
Para una multitud de pies hambrientos adentrarse en los abismos de la carne es tan complejo como profanar, lejos del peligro, cualquier corredor custodiado por cientos de hormigas guerreras. Cuando no hay derecho a comprender lo que sucede alrededor, sólo queda la mimética, repetitiva y seminal necesidad de ir hacia adelante. Así que como el anticipo de la eclosión de los frágiles huevos puestos por las moscas, con el impulso que se aventaja a la transformación de la materia, la escolopendra precursora recorrió las cavidades jugosas que aquella horizontalidad trepidante le supo ofrecer. Sólo eso, sabiendo soslayar las tentaciones que podrían retenerla en el profundo derrotero.
No es objeto imprescindible ni lugar este para explayarse desmedidos en la visceralidad del asunto. Baste pues con admitir, más allá de toda repugnancia, la biológica intención de este tránsito, obviando el inexistente valor estético que pudiera derivar del hecho de contarlo, limitándonos tal vez a recurrir, histéricos microscopios, a una representación del mundo desde un tipo de coordenadas distintas a las nuestras.
Por ello habremos de reencontrarnos con la fatigada escolopendra un poco más allá de la tráquea, justo en el preciso momento en el que algún designio oculto incendió su bombilla de insecto, quizás una breve brisa, la pretendida señal de un exit, una salida cercana. La quisiéramos descubrir escrutadora, deliberando el ángulo correcto, desarbolada en un mar de dudas, perseguida por todos los aguijones certeros.
Sintió el futuro, distinguió la calidad de los tejidos. Promovida por un enjambre de patas se lanzó zigzagueante sobre la superficie esponjosa de la lengua, circunvaló el velo del paladar, chocó con la barrera de esmalte, sintió la comisura y escapó hacia el exterior, perpetua rendija la boca. Nadie se dio cuenta al principio. Las luces reverberaban imprecisas en los extremos de aquel cuarto. Hacía tiempo que las plañideras roncaban en sus sillas, apoyadas las cabezas en el vetusto muro. Era el amanecer más lóbrego para la mujer muerta. Era el amanecer más lóbrego, aunque el hombre que la había sentenciado ya no existiera. Aura matinal, celo de la luz en las persianas, este primer aliento del día resultó ser también el principio del fin, la conclusión postrera y redundante para la historia de terror que experimentaba aquel desgraciado ser plurípodo.
Cuando una madre envarada en los kilómetros del dolor entró por fin en la sala y quiso acercarse, sí, a la hija inmóvil en medio de las respiraciones, aquellas damas gemebundas carraspearon intentando disimular su aturdimiento. El velorio estaba llegando a su apogeo. Un labio parapetado en las lágrimas se disponía a dar el último beso. Pero algo interrumpió el movimiento.
-¿Quién le puso estos pendientes? –preguntó la madre-. Ella nunca los usaba.
Los presentes se cruzaron de hombros. No entendían nada. Alguien acercó una candela al rostro de la muerta. Mientras la madera iba crujiendo la descubrieron, ajena, dulce caricia de patas sobre el lóbulo de la oreja derecha, pasmada en el último instante de paz antes del alarido. La madre cayó desmayada y todo fue algarabía de quejumbrosas en socorro, jesúsmaríayjosés, avientos, aspavientos y abanicos. La escolopendra trató de huir, pero una mano azotó su cuerpo leve catapultándola sobre el pavimento. Que su desesperada acometida libertaria se viera interrumpida allí mismo por la enigmática y enorme suela no entraba en los cálculos del instinto.
martes, 10 de noviembre de 2009
LA POESÍA ES UN ATENTADO CELESTE, DE VICENTE HUIDOBRO

Yo estoy ausente pero en el fondo de esta ausencia
Hay la espera de mí mismo
Y esta espera es otro modo de presencia
La espera de mi retorno
Yo estoy en otros objetos
Ando en viaje dando un poco de mi vida
A ciertos árboles y a ciertas piedras
Que me han esperado muchos años
Estoy ausente y estoy presente en estado de espera
Ellos querrían mi lenguaje para expresarse
Y yo querría el de ellos para expresarlos
He aquí el equívoco el atroz equívoco
Me voy adentrando en estas plantas
Voy dejando mis ropas
Se me van cayendo las carnes
Y mi esqueleto se va revistiendo de cortezas
Me estoy haciendo árbol Cuántas cosas me he ido convirtiendo en
[otras cosas...
Es doloroso y lleno de ternura
Hay que guardar silencio Esperar en silencio
Vicente Huidobro Poesía es un atentado celeste Poesía
lunes, 9 de noviembre de 2009
ALGUNOS MUROS

Esta noche se cumplirán los 20 años de la famosa caída del muro de Berlín. Aquello fue todo un símbolo de los nuevos y libres tiempos. La alegría resplandecía en las caras de los berlineses que cruzaban al fín los límites para encontrarse con sus seres queridos. La esperanza, la confianza, la seguridad flotaban en el aire. Sólo recuerdo una situación parecida a esta: la respuesta de los ciudadanos estadounidenses ante la elección de Barack Obama. En el fondo se trata de símbolos, de mensajes que han calado. Hoy las expectativas con respecto a la administración de Obama están tropezando con la oposición de los de siempre: los propios políticos y muchos, muchos empresarios. Y en cuanto a la reunificación alemana, bueno, por una parte siempre habrá nostálgicos de un pasado imposible, y por otra es un hecho que el Oeste sigue viviendo mejor que el Este (donde el paro es galopante). Eso sí, consumir, se consume.
El muro de Berlín cayó hace 20 años, pero los muros siguen existiendo. En Palestina existe un muro incluso más alto, y parece que nadie dice nada. Además, sigue habiéndo mucha verja, mucho puesto fronterizo.
Pero el gran muro que cada vez es más difícil de saltar no está hecho de ladrillos ni de piedra, sino de billetes de distintos colores. Si tienes dinero (no importa tu raza ni el lugar del que vengas) serás bienvenido. Sin dinero confórmate con seguir muriéndote de hambre al otro lado. Cada vez hay más ricos, pero también muchos más pobres, y ese es, para mí, el gran muro que todos juntos deberíamos derribar.
Mientras tanto, recordemos Berlín.
Berlin Caída del muro Die Mauer 9 noviembre 1989
sábado, 7 de noviembre de 2009
LA MORT
bailan en tu boca
y nubes de estorninos
lo cubren todo.
Ese sueño de disfraz,
esa carga y ese precio
abandonando el mundo.
El aire se está haciendo visible
o luciérnagas cautivas
dejan libre el paso
a la más profunda
noche.
Sólo esto.
Hay una corriente cuyas negras aguas estremecen,
aguas que cifran en tus ojos esa carga y ese precio,
ese vidrio
que ante el desaliento fluye
sin jamás detenerse.
Espérame en la orilla, espera.
Espérame te pido, sólo esto.
Háblame de ti con la voz densa,
espérame en la inmensa orilla,
agárrate a mi mano, que el viaje recomienza,
y acaso engañaremos a la muerte
en su responsabilidad más ambigua.
Luis Morales La mort Poesía El vértice inconstante
viernes, 6 de noviembre de 2009
VUELVEN LAS NOCHES DE CASIMIRO PARKER

La joven e intrépida editorial Ya lo dijo Casimiro Parker sigue apostando fuerte por todo lo que tenga que ver con la poesía independiente. Sus publicaciones se van abriendo poco a poco en un mercado de por sí compacto. Apostando por la cercanía entre autores y lectores, recorre con constancia la geografía ibérica al son de la voz de los poetas, programando recitales, encuentros y actividades.
Hoy recupera un ciclo inaugurado hace un año que bajo el título de La noche de Casimiro Parker trataba de alcanzar esas cotas de cercanía antes descritas.
Será esta noche de viernes (6 de noviembre de 2009) a eso de las 20 horas, en el recientemente inaugurado Entrelíneas Librebar (c/Gonzalo de Córdoba, 6, Metros Bilbao o Quevedo, MADRID).
En esta ocasión podremos disfrutar de un recital conjunto de los poetas José Ángel Barrueco (que ha publicado con esta editorial) y Gsús Bonilla. Si queréis saber lo que se cuece en este Madrid ultrapoético, no os lo podéis perder.
Allí os esperan.
La noche de Casimiro Parker Ya lo dijo Casimiro Parker Recital Poesía Entrelíneas Librebar José Ángel Barrueco Gsús Bonilla Madrid Bilbao Quevedo
jueves, 5 de noviembre de 2009
CARLOS GALÁN ELECTRIC BAND EN LA SALA JUGLAR
Carlos Galán Carlos Galán Electric Band Jóvenes Libres La Vida Rima Sala Juglar Lavapiés Madrid Música Concierto
miércoles, 4 de noviembre de 2009
COMIENZAN LAS JAM POÉTICAS DE LA VIDA RIMA (ES HORA DE EMBRIAGARSE CON POESÍA)

No es que sea el día D ni la hora H de nada, pero el caso es que hoy miércoles 4 de diciembre de 2009 La Vida Rima inaugura su propia jam session de poesía (abierta para todo el mundo), y esto supone un paso más en el desarrollo de nuestro proyecto creativo. Será todos los miércoles a partir de las 21:00 y hasta las 23:00 horas, un lapso de tiempo en el que cederemos los micros y el atril a todos aquellos que tengan algo que decir. El intercambio de voces y formas poéticas es uno de nuestros propósitos primordiales, así que no deberíais perder vuestra oportunidad de conocernos.
Las jam session se celebrarán bajo el título de Es hora de embriagarse con poesía (nombre también de la revista de poesía que edita la asociación) en el Badulake Klub (c/Salitre, 30, Lavapiés, MADRID). Hoy empieza todo. Allí os esperamos.
Para más información podéis entrar en el blog de Los miércoles poesía o en el recientemente inaugurado blog de La Vida Rima.




