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Snæfellsjökull. Fotografía de Greg Kruk

Una joya del gran autor francés Victor Hugo (1802-1885).
OCEANO NOX
Oh ! combien de marins, combien de capitaines
Qui sont partis joyeux pour des courses lointaines,
Dans ce morne horizon se sont évanouis ?
Combien ont disparu, dure et triste fortune ?
Dans une mer sans fond, par une nuit sans lune,
Sous l'aveugle océan à jamais enfoui ?
Combien de patrons morts avec leurs équipages ?
L'ouragan de leur vie a pris toutes les pages
Et d'un souffle il a tout dispersé sur les flots !
Nul ne saura leur fin dans l'abîme plongée,
Chaque vague en passant d'un butin s'est chargée ;
L'une a saisi l'esquif, l'autre les matelots !
Nul ne sait votre sort, pauvres têtes perdues !
Vous roulez à travers les sombres étendues,
Heurtant de vos fronts morts des écueils inconnus
Oh ! que de vieux parents qui n'avaient plus qu'un rêve,
Sont morts en attendant tous les jours sur la grève
Ceux qui ne sont pas revenus !
On demande " Où sont-ils ? Sont-ils rois dans quelque île ?
Nous ont' ils délaissés pour un bord plus fertile ? "
Puis, votre souvenir même est enseveli.
Le corps se perd dans l'eau, le nom dans la mémoire.
Le temps qui sur toute ombre en verse une plus noire,
Sur le sombre océan jette le sombre oubli
On s'entretient de vous parfois dans les veillées,
Maint joyeux cercle, assis sur les ancres rouillées,
Mêle encore quelque temps vos noms d'ombre couverts,
Aux rires, aux refrains, aux récits d'aventures,
Aux baisers qu'on dérobe à vos belles futures
Tandis que vous dormez dans les goémons verts !
Bientôt des yeux de tous votre ombre est disparue.
L'un n'a-t-il pas sa barque et l'autre sa charrue ?
Seules, durant ces nuits où l'orage est vainqueur,
Vos veuves aux fronts blancs, lasses de vous attendre,
Parlent encore de vous en remuant la cendre
De leur foyer et de leur coeur !
Et quand la tombe enfin a fermé leur paupière,
Rien ne sait plus vos noms, pas même une humble pierre
Dans l'étroit cimetière où l'écho nous répond,
Pas même un saule vert qui s'effeuille à l'automne,
Pas même la chanson naïve et monotone
Que chante un mendiant à l'angle d'un vieux pont !
Où sont-ils, les marins sombrés dans les nuits noires ?
O flots ! que vous savez de lugubres histoires !
Flots profonds redoutés des mères à genoux !
Vous vous les racontez en montant les marées,
Et c'est ce qui vous fait ces voix désespérées
Que vous avez le soir, quand vous venez vers nous...



Último colmado abierto: próspera dilatación de la apariencia: los bólidos se esparcen y ocultan insinceros nuestras trazas: un lugar en el mundo, bajo el aluvión de las botellas: un trago prolongado que sacude las lenguas: esta noche los astros exprimen su sexo olímpico: los espejos se afilan bajo agruras distintas: hay túneles desconcertantes en las puertas, vírgenes que muestran sus pechos a un cíclope hinchado de legendarias arterias:
La traición de los flautistas: ¡nocturna algarabía!: fragor de tejadillos ingratos: la ardiente quimera se enreda: ¡ay del bucle que concitan las trifulcas de los gatos!:
Mitos románticos: címbalos y oboes, espermas y júbilos se dilapidan prodigiosos en desvanes orquestados bajo el viento: vuelven las farándulas: la fiesta hierve en torno a los jergones fabulosos de los hostales o de las casas de Buen Vivir:
La farsa sublime urde sus estrategias en la cima de las horas: gargantas cornúpetas retoman el vino o arrojan y canturrean sus himnos beodos: trincheras de juventud, fulgor en los vagones que pernean sobre la duda lenta, madrugada:
Llega el sol: la ilustre comedia se desgaja tras la esquina de los sueños: no lejos la nada: una arcada testaruda, un extraño parapeto.
Llega el sol Luis Morales Poesía Zero
Llevo días enganchado a esta canción y no he podido resistirme a compartirla. Muchos ya la conoceréis. Se trata de "La tormenta de arena", de Dorian. Aparece en ese disco fantástico que es La ciudad subterránea (2009). En general los temas de Dorian me gustan por esa extraña combinación de nihilismo e inconformismo, y sus letras reflejan con extraordinaria poesía la belleza y la desolación que giran en las cabezas de gran parte de la juventud contemporánea. Dicho así no parece algo muy comercial, ¿verdad? Pues por eso. Ahí van la letra y el video, realizado por la productora Crampton. Es el primero de una trilogía que completan "Paraísos artificiales" y "La mañana herida". Que os guste.
LA TORMENTA DE ARENA
Te he perdido entre la gente,
te he adorado y te he odiado,
y en el fondo sabes bien
que en los peores momentos
llevas dentro un ángel negro
que nos hunde a los dos.
Y cuando llega el nuevo día
me juras que cambiarías, sí,
pero vuelves a caer.
Te dolerá todo el cuerpo,
me buscarás en el infierno
porque soy igual que tú.
Todo lo que siento por ti
solo podría decirlo así.
Todo lo que siento por ti
solo sabría decirlo así.
Para viajar a otros planetas
por corrientes circulares
te di una cápsula especial.
Pero ahora tu cabeza
es una tormenta de arena
y cada noche una espiral.
Y cuando llega el nuevo día
me juras que cambiarías y
pero vuelves a caer.
Te dolerá todo el cuerpo,
me buscarás en el infierno
porque soy igual que tú.
Todo lo que siento por ti
solo podría decirlo así.
Todo lo que siento por ti
solo sabría decirlo así.
Todo lo que siento por ti
solo podría decirlo así.
Todo lo que siento por ti
solo sabría decirlo así.
Todo lo que siento por ti
solo podría decirlo así.
Todo lo que siento por ti
solo sabría decirlo así.
Por si álguien todavía no se había dado cuenta, la intensidad del teatro isabelino, barroco, del Siglo de Oro o como lo queramos llamar está en la exacta ubicación de cada verso. Un autor de teatro era, ante todo, un poeta, y no todos fueron capaces de utilizar las armas retóricas puestas a disposición. Pocos pasaron a la posteridad aunque en un primer momento llenaran aquellos espacios escénicos al aire libre. Cervantes se quejaba amargamente de no ser considerado como el gran dramaturgo que creía ser, pero tampoco fue un gran poeta. Este era el terreno al que Lope de Vega le había tomado el pulso para conectar con su público. Y escribió comedias como churros.
Lo mismo, pero elevado a la categoría universal, ocurre con el bueno de William Shakespeare, que supo combinar en sus dramas, tragedias y comedias los temas de altos vuelos con los pormenores comunes y esenciales de la vida cotidiana. Y de nuevo el hilo de transmisión fue el verso, de nuevo el arma y la materia. Si Shakespeare es universal no es sólo por su dominio de las situaciones dramáticas, sino por el filo del verso que utiliza. Y para eso hay que ser, ante todo, un poeta. Aquí os dejo uno de sus sonetos de amor, el número 139. La fantástica traducción, hecha en alejandrinos blancos, corre a cargo de Ramón García González.
SONNET CXXXIX
O call not me to justify the wrong,
That thy unkindness lays upon my heart,
Wound me not with thine eye but with thy tongue,
Use power with power, and slay me not by Art,
Tell me thou lov'st elsewhere; but in my sight,
Dear heart forbear to glance thine eye aside,
What nedd'st thou wound with cunning when thy might
Is more than my o'erpress'd defence can bide?
Let me excuse thee, ah my love well knows,
Her pretty looks heve been mine enemies,
And therefore from my face she turns my foes,
That they elsewhere might dart their injuries:
Yet do not so, but since I am near slain,
Kill me outright with looks, and rid my pain.
SONETO 139
¡Oh! No pidas que yo justifique este mal,
dado a mi corazón, por tu descortesía;
no me hieran tus ojos, sino solo tu lengua;
mátame con tu fuerza y no con tus engaños.
Habla de tus amores, en otra parte, pero,
jamás en mi presencia, ni mires de soslayo.
¿Por qué usas tus engaños, cuando tu gran poder,
es más de cuanto puede, soportar mis defensas?
Déjame perdonarte, porque mi amor bien sabe,
que tus dulces miradas han sido mis rivales,
y por ello mi rostro, de él quiere separarlas,
y vayan a otro sitio a clavar sus injurias.
Mas, ¡para! o es que no ves, que estoy ya casi muerto.
Mátame con miradas y acaba con mi pena.
William Shakespeare Sonnets Sonetos Soneto 139 Sonnet 139 Ramón García González Poesía Teatro
Aún siguen ahí: el olor de la leche en el pecho de tu madre, del tabaco negro en la mejilla de papá, la mercromina sobre la herida inf...