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sábado, 30 de julio de 2011

EL LIBRO MÁS PEQUEÑO DEL MUNDO


Se trata de esta Biblia de cinco milímetros, ideal para cortos de vista y nostálgicos del microfilm. Puede ponerse en el atril diseñado a juego, camuflarse en la biblioteca de la casa de muñecas o depositarse bajo el colchón, junto al guisante del cuento. Todo sea por cumplir con el dicho: el saber no ocupa lugar.

jueves, 28 de julio de 2011

EL INFINITO SEGÚN GIACOMO LEOPARDI


En mitad de un siglo convulso, el gran pensador y versificador italiano del XIX, el Poeta con mayúsculas, forjó en sus Cantos (1831) uno de los conjuntos poéticos más bellos en esa lengua mediterránea y hermana. Allí, en Italia... es un clásico. Entre los aciertos que habitan en los Cantos destaca este idilio (composición pastoril descendiente de Teócrito y Virgilio) titulado El Infinito. Os lo dejo en italiano y castellano, y además, como regalo, lo escucharéis, en su lengua original, recitado por el actor Vittorio Gassman. Todo un lujo, ¿no?

L'INFINITO -IDILLIO I-

Sempre caro mi fu quest’ermo colle
E questa siepe, che da tanta parte
Dell’ultimo orizzonte il guardo esclude.
Ma sedento e mirando, interminati
Spazi di là da quella, e sovrumani
Silenzi, e profondissima quiette
Io nel pensier mi fingo; ove per poco
Il cor non si spaura. E come il vento
Odo stormir tra queste piante, io quello
Infinito silenzio a questa voce
Vo comparando: e mi sovvien l’eterno,
E le morte stagioni, e la presente
E viva, e il suon di lei. Cosí tra questa
Inmensità s’annega il pensier mio:
E il naufragar m’è dolce in questo mare.

LEOPARDI, G. I Canti (1831), Canto XII

EL INFINITO -IDILIO I-

Siempre amé este yermo monte,
y este promontorio, que me oculta

la visión del último horizonte.
Mas sentado, contemplando

los interminables espacios lejanos,
los silencios sobrehumanos y su profundísima quietud,
se extravía el pensamiento,
hasta casi liberar mi corazón del miedo. E igual que el viento

susurra entre estas plantas,
en el infinito silencio mido mi voz:
y me subyuga lo eterno, y las estaciones muertas,
y la presente y viva, con toda su sonoridad.
Así a través de esta inmensidad se ahoga el pensamiento:
y naufragar en este mar me es dulce.


LEOPARDI, G, Cantos (1831), Canto XII


En Youtube.

martes, 26 de julio de 2011

LOS POETAS (RELOADED)


Trazos azulencos de lamé, sobre los vidrios. Una síncopa esperpento en los tinteros: restos héticos, amoratados puentes, pedazos de ciudad esparcida aquí y allá bajo ángulos e hileras imposibles, miniaturas asombradas ante la imperfección de las probóscides. Pero hay dedos tan livianos que urden de palabras el líquido, órbitas violentas que pulsan como trampolín ambas orillas. Todos los poetas son tan hoscos y exactos que a menudo los caminos, surcados por una desproporción en los versos, pierden la orientación y se extinguen. Ninguno arrebata al vacío el instante. Yemas que sostienen élites, atriles, delirios suculentos. Hemistiquios que se inflaman con el viento, a cuyo grito atroz acude el buitre. A lo lejos la lección ingrávida del tiempo, a lo lejos, con ese aspecto huero y desboscado. Álbumes sonoros, fragmentos, violadores del secreto. Acaso hay en tu esperma barroquismos cartesianos, acaso sólo sombras que incomodan a los pueblos, sólo voces que se exprimen, tan anchas como un brazo de mar, como una pierna que se expande en la pausa de los días, de los libros. Remontando la corriente, elevándose sobre la marea uniforme, a veces basta una página para arrasar tanta calma.

viernes, 22 de julio de 2011

ONLY YOU


Digámoslo sin rodeos. Mañana sábado (23 de julio de 2011), después de diecinueve años en activo, cierra sus puertas el mítico Only You (c/ Dos de mayo, 6, en pleno corazón de Malasaña), un rinconcito de la ciudad que ha sido el gran referente para unas cuantas generaciones. Lo fue (y aún lo es) para mis amigos, y también para mí. Cuando comenzamos a zascandilear por el barrio a mitades de los noventa nos debatíamos entre los tambores infernales de la plaza y el sonido del Only You. Entre los kalimotxos en cartón de vino cortado y los kalimotxos a la mora y la canela que con manos expertas preparaba (y prepara) Salva, santo y seña del local. Algo nos fue arrastrando a la calle breve y algo empinada. En efecto, aún huele a canela en la entrada, a cera derretida acumulada (pero menos), y a veces a incienso. Pero si algo desprenden aquellas paredes es rock n' roll.


Para muchos de nosotros el Only You es un lugar iniciático, un centro de aprendizaje musical inesperado y definitivo. Con los vinilos, los cds que Salva pinchaba entre copa y copa aprendimos de los Rolling, los Beatles, los Who, los Doors... descubrimos o redescubrimos a Led Zeppelin, a Dylan, a Pink Floyd, a tantos otros monstruos del rock de los 60 y 70... a veces, cada vez más, mezclados con bulerías, con Paco de Lucía, con música andalusí, con Albert Pla o con Mozart, según le diera al incansable y casi siempre sonriente Salva. Gran parte de nuestros gustos musicales se los debemos a él.
Pero hay más. Había viernes y sábados de lleno hasta la bandera en los que se producía, bajo el hipnótico influjo de la música, una suerte de hermanamiento colectivo, de camaradería entre aquellos desconocidos agolpados en el templo del rock. Al final Salva tenía que mandarnos literalmente "a la puta calle", porque raramente nos queríamos ir. Hubo veranos en que incluso acudíamos a diario para conversar, algo más tranquilos, y darle a las partidas de ajedrez. En el Only You hay amores pasados y amores empezados. Tengo amigos que conocieron en el Only You a sus chicas.
Ahora que vamos creciendo el Only You era el lugar para volver y encontrarte a ti mismo, el sitio al que agarrarse ante la voracidad de esta ciudad cambiante. Por eso nos apena tanto su despedida. El propio Salva le quita hierro al asunto. La vida sigue y a otra cosa. Él seguirá en el Remember.
Mañana sábado (23 de julio de 2011), después de diecinueve años en activo, cierra sus puertas el mítico Only You (c/ Dos de mayo, 6, en pleno corazón de Malasaña). Mañana sábado sonará probablemente por última vez, en la hora del final, el clásico de los Platters que da nombre al local. Aún tenéis una oportunidad para llenarlo de nuevo, para conocer lo que es bueno. Hasta pronto, Only You, buen destino.

jueves, 21 de julio de 2011

REVEAL


Reveal (Warner Bros. 2001) salió a la luz cuando R.E.M. ya llevaba más de veinte años sobre los escenarios. Mucho después de que Michael Stipe (líder y voz de la banda) abandonara los pelos largos para lucir su ya mítica cabeza afeitada. A diez años del bombazo que supuso aquel Out Of Time (1991) que incluía la proverbial e irreverente "Losing My Religion". Al final de una década de éxito internacional masivo que nos regaló pop y rock y mandolinas en discos como Automatic For The People (1992), Monster (1994) o New Adventures in Hi-Fi (1996). Persiguiendo el toque electrónico de Up (1998). Último golpe de riñón antes de la recopilación In Time: The Best of R.E.M.(1988-2003)(2003). Al comienzo del siglo XXI.
No es que haya sido el disco más laureado de su carrera, desde luego. Sobre todo e inexplicablemente en los Estados Unidos. Ni se trata de la última novedad recién parida. No es nada de eso pero a mí me gusta como al principio.
Me hace gracia el ritmo fagocitante que tiene ahora la industria cultural: lo que hoy se estrena mañana será viejo y tendrá que dejar paso, sin reflexión, al siguiente producto efímero. Pasa con la música, pero también con el cine, la televisión y con la literatura. Hasta con las neveras. Cuando a la MTV se le ocurre poner algún vídeo de la pasada década lo suele clasificar como "clásico" (y no digamos nada si el vídeo es del pasado milenio). Se me cae el alma que no tengo a los pies pensando en cómo me calificarían a mí los de la MTV (¡carcamal, antigualla, viejo treintañero!). Queremos carne fresca. O nos sugieren que es eso lo que deberíamos desear.
En fin, que en este punto es cuando vuelvo a Reveal para disfrutar de su claridad sonora y algunas píldoras de profundidad (grandes letras) dulcificadas por la melodía (del rock alternativo al pop-rock no resignado, para el que quiera entenderlo). Después de reencontrarme con "Imitation of Life", primer sencillo de Reveal, en la susodicha televisión musical. Etiquetado. Clásico (en este baremo los Rolling o los Beatles deben ser una especie de momias conservadas en formol y Beethoven un simpático San Bernardo).
El vídeo realizado por Garth Jennings me sorprendió la primera vez. Una maravilla de sincronización. No podía comprender cómo se hizo. Luego me enteré de que la grabación de toda la secuencia (extraña fiesta de cumpleaños con jardín y piscina) constaba de un único plano de veinte segundos, editados luego mediante técnicas de montaje digital en avance y retroceso y pan & scan (ampliación y movimiento panorámico de la imagen para el reencuadre). El resultado es, sin embargo, tan perfecto (sincronización de rostros con partes de la canción, movimientos, etc) que parece imposible, por mucha planificación milimétrica que se llevara a cabo durante el rodaje. Sólo por eso vale la pena conocerlo, o revisarlo, como queráis, hoy, ahora, en el 2011, diez años después, porque los ojos siguen moviéndose a toda velocidad bajo los párpados en determinadas fases de nuestro propio sueño. Pero la letra tampoco tiene desperdicio. Queremos carne fresca. Venga, venga, nadie puede verte llorar.
PD. Atención al detalle del mono tocando el ukelele en los brazos de Peter Buck, dueño de la guitarra, el banjo y la mandolina.
Música de Mills / Buck / Stipe
Voz: Stipe



En Youtube.

IMITATION OF LIFE

Charades, pop skill
Water hyacinth, named by a poet
Imitation of life
Like a koi in a frozen pond
Like a goldfish in a bowl
I don't want to hear you cry

(chorus 1)
That's sugarcane, that tasted good
That's cinnamon, that's hollywood
C'mon, c'mon, no one can see you try

You want the greatest thing
The greatest thing since bread came sliced
You've got it all, you've got it sized
Like a Friday fashion show teenager
Freezing in the corner
Trying to look like you don't try

(chorus 1)
That's sugarcane, that tasted good
That's cinnamon, that's hollywood
C'mon, c'mon, no one can see you try

No one can see you cry

That's sugarcane, that tasted good
That's freezing rain, that's what you could
C'mon, c'mon, no one can see you cry

This sugarcane
This lemonade
This hurricane, I'm not afraid
C'mon, c'mon, no one can see me cry
This lightning storm
This tidal wave
This avalanche, I'm not afraid
C'mon, c'mon, no one can see me cry

(chorus 2)
That's sugarcane, that tasted good
That's who you are, that's what you could
C'mon, c'mon, no one can see you cry

That's sugarcane, that tasted good
That's who you are, that's what you could
C'mon, c'mon, no one can see you cry

martes, 19 de julio de 2011

CARONTE, UN RELATO DE LORD DUNSANY


Providence Rhode Island School of Design 25.082 del pintor de las cañas (ARV2 1376,5; Add2 371; BADN 217675). Fuente: Pinchar aquí.

Un inquietante relato de Lord Dunsany (antecesor literario del primer H.P. Lovecraft) sobre el viejo mito del barquero. El final, demoledor.

Caronte se inclinó hacia delante y remó. Todas las cosas eran una con su cansancio.
Para él no era una cosa de años o de siglos, sino de ilimitados flujos de tiempo, y una antigua pesadez y un dolor en los brazos que se habían convertido en parte de un esquema creado por los dioses y en un pedazo de Eternidad.
Si los dioses le hubieran mandado siquiera un viento contrario, esto habría dividido todo el tiempo en su memoria en dos fragmentos iguales.
Tan grises resultaban siempre las cosas donde él estaba que si alguna luminosidad se demoraba entre los muertos, en el rostro de alguna reina como Cleopatra, sus ojos no podrían percibirla.
Era extraño que actualmente los muertos estuvieran llegando en tales cantidades. Llegaban de a miles cuando acostumbraban a llegar de a cincuenta. No era la obligación ni el deseo de Caronte considerar el porqué de estas cosas en su alma gris. Caronte se inclinaba hacia adelante y remaba.
Entonces nadie vino por un tiempo. No era usual que los dioses no mandaran a nadie desde la Tierra por aquel espacio de tiempo. Mas los Dioses saben.
Entonces un hombre llegó solo. Y una pequeña sombra se sentó estremeciéndose en una playa solitaria y el gran bote zarpó. Sólo un pasajero; los dioses saben. Y un Caronte grande y cansado remó y remó junto al pequeño, silencioso y tembloroso espíritu.
Y el sonido del río era como un poderoso suspiro lanzado por Aflicción, en el comienzo, entre sus hermanas, y que no pudo morir como los ecos del dolor humano que se apagan en las colinas terrestres, sino que era tan antiguo como el tiempo y el dolor en los brazos de Caronte.
Entonces, desde el gris y tranquilo río, el bote se materializó en la costa de Dis y la pequeña sombra, aún estremeciéndose, puso pie en tierra, y Caronte volteó el bote para dirigirse fatigosamente al mundo. Entonces la pequeña sombra habló, había sido un hombre.
-Soy el último -dijo.
Nunca nadie antes había hecho sonreír a Caronte, nunca nadie antes lo había hecho llorar.

Edward John Moreton Drax Plunkett, XVIII Barón de Dunsany, Caronte (Charon), 1915.

viernes, 15 de julio de 2011

AFTER HOURS DE MARTIN SCORSESE


La obra fílmica de Martin Scorsese es, a estas alturas, inabarcable. Un rápido y sencillo repaso por los títulos de algunas de sus películas realizadas a lo largo de los últimos cuarenta años (se dice pronto) nos dará una idea de lo que significa para el cine este director italoamericano multipremiado y único: Scorsese como supremo hacedor de iconos visuales contemporáneos. Seguro que amáis, odiáis, o al menos os suena alguna de estas... Malas Calles, Alicia ya no vive aquí, Taxi Driver, New York, New York, Toro Salvaje, El color del dinero, La última tentación de Cristo, Uno de los nuestros, El cabo del miedo, La edad de la inocencia, Casino, Gangs of New York, El aviador, Infiltrados, Shutter Island...
A pesar de la variedad de títulos, estilos y formatos, casi siempre asociamos la figura de Scorsese al cine del hampa y los bajos fondos. Si no existieran Francis Ford Coppola y El Padrino Scorsese sería, sin duda alguna, el rey de este subgénero. Además, y al igual que sucede con Woody Allen, el nombre de Scorsese siempre irá ligado a la ciudad de Nueva York. De hecho Scorsese, Ford Coppola y Allen se reparten por méritos propios el metraje de Historias de Nueva York (1989).
En cualquier caso, Scorsese sabe hacer muy bien otras cosas, como los documentales que suele alternar con sus obras de ficción. Por poner un par de ejemplos más o menos recientes: No Direction Home: Bob Dylan (2005) o Shine a Light (2008). Y una curiosidad. Scorsese se encargó de realizar el videoclip Bad (1987) de Michael Jackson.
Pero yo descubrí a Scorsese una noche de Sábado Cine de finales de los ochenta en la que se emitió por primera vez Jo,¡qué noche! (After Hours, 1985). Una película que le dio el premio a mejor director en Cannes. Una película diferente, que si bien se acerca transversalmente a esos recurrentes bajos fondos del Soho neoyorkino, lo hace en forma de comedia, como dicen algunos, kafkiana. En ella se narra el extraño descenso a los infiernos urbanos de su protagonista (encarnado por Griffin Dunne), así como su proverbial habilidad para meterse en líos. Es difícil resistirse a las desventuras de un hombre que trata de escapar a su mala suerte a lo largo de todo el metraje. La película es un círculo cerrado que acaba donde empezó después de introducirnos en la contradicción de un individuo perdido en una sociedad implacable que esconde sus mandíbulas de lobo bajo la etérea sonrisa profident del "American Way of Life". La secuencia del metro es un buen ejemplo de ello.
Título: Jo, ¡qué noche! (1985)
Título original: After Hours (Estados Unidos)
Dirección: Martin Scorsese
Producción: Robert F. Colesberry, Griffin Dunne, Amy Robinson

Guión: Joseph Minion.
Intérpretes: Griffin Dunne, Rosanna Arquette, Verna Bloom.





En Youtube.

jueves, 14 de julio de 2011

LAS CIUDADES Y LOS TRUEQUES. 1, DE ITALO CALVINO


En Las ciudades invisibles (1972) Italo Calvino desmenuza a su modo el viaje de Marco Polo y redescubre el espacio ilusorio del viaje, de cualquier viaje. A cada paso describe estructuras urbanas que no se atienen jamás a las reglas de la razón, ni siquiera a las de los sentidos, lo que, paradójicamente, no sólo convierte a estas ciudades en trasuntos legendarios sino que las dota de un temblor, un latido y una irrealidad completamente humanos. Como ejemplo de ello os dejo este fragmento del capítulo II, titulado Las ciudades y los trueques. 1. Bienvenidos a las hogueras de Eufemia:

A ochenta millas de proa al viento maestral, el hombre llega a la ciudad de Eufemia, donde los mercaderes de siete naciones se reúnen en cada solsticio y en cada equinoccio. La barca que fondea con una carga de jengibre y algodón en rama volverá a zarpar con la estiba llena de pistacho y semilla de amapola, y la caravana que acaba de descargar costales de nuez moscada y de pasas de uva ya lía sus albardas para la vuelta con rollos de muselina dorada. Pero lo que impulsa a remontar ríos y atravesar desiertos para venir hasta aquí no es sólo el trueque de mercancías que encuentras siempre iguales en todos los bazares dentro y fuera del imperio del Gran Khan, desparramadas a tus pies en las mismas esteras amarillas, a la sombra de los mismos toldos espantamoscas, ofrecidas con las mismas engañosas rebajas de precio. No sólo a vender y a comprar se viene a Eufemia sino también porque de noche, junto a las hogueras que rodean el mercado, sentados sobre sacos o barriles o tendidos en montones de alfombras, a cada palabra que uno dice -como "lobo", "hermana", "tesoro escondido", "batalla", "sarna,", "amantes" -los otros cuentan cada uno su historia de lobos, de hermanas, de tesoros, de sarna, de amantes, de batallas. Y tú sabes que en el largo viaje que te espera, cuando para permanecer despierto en el balanceo del camello o del junco se empiezan a evocar uno por uno todos los propios recuerdos, tu lobo se habrá convertido en otro lobo, tu hermana en una hermana diferente, tu batalla en otra batalla, al regresar de Eufemia, la ciudad donde en cada solsticio y en cada equinoccio intercambiamos nuestros recuerdos.

CALVINO, I., Las ciudades invisibles, capítulo II.

martes, 12 de julio de 2011

MI ALADO ESPEJO


Mi alado espejo centellea al desgaire,
mi espejo infringido de instantes:
tras él tiembla y cruje el entusiasmo.
Mi alado espejo centellea al desgaire:
sobre la abundancia atenta,
que aclama cualquier brillo ideal,
mi alado espejo centellea al desgaire,
¡mi espejo infringido de instantes!

¡Crípticos y dantescos
sus automatismos reversados!
En la noche crepitan verbos
crípticos y dantescos.
¡Verbos apocalípticos!
Quebrad mi espejo, quebradlo:
crípticos y dantescos
sus automatismos reversados.

Cuando sus reflejos hayan cesado,
¿cómo volver al espejo alado?
Volarán pajarillos látigo
cuando sus reflejos hayan cesado;
sobre este rostro fragmentario
que atraviesa el otro lado.
Cuando pierda los recuerdos,
¿cómo volver?,
¿cómo volver al espejo alado?


lunes, 11 de julio de 2011

CLAMORES, POETRASTOS


Porque ahí estaremos esta noche de lunes (11 de julio de 2011). De lunes, sí. De lunes ALVERSO. Ahí, estupendos, de verano, acompañados por todos vosotros. Ahí, en la sala Clamores (c/Alburquerque, 14, Metro Bilbao, MADRID). A las 21 horas. Entrada libre. Ahí. Los Poetrastos.
De lunes, sí, jugando con los motivos, las palabras para encontrarnos. Compartiéndonos. Conversándonos. Ahí. Ahí estaremos algunos de los antologados por LVR Ediciones. Ahí. A la verita de Ángel Muñoz (Voltios) y José Naveiras, los modeladores, los artesanos de esta antología.
Llenaremos la VII Habitación con Trastes que nos abre Hipólito García "Bolo". Llenaremos vuestras mentes, vuestros músculos con todas las palabras del mundo. Rimaremos. Nos arrimaremos, sí, al tímido espacio del encuentro y entonces saldremos del libro: poeTrastos (por favor, tratar con cariño). Nos acercaremos a vuestra mesa. Os diremos cualquier cosa al oído (llevadnos a casa esta noche, tratadnos con cariño) y luego volveremos a la página impresa, a la portada verde, al anaquel del tiempo. Hay un hueco en vuestra estantería. Llevandos a casa esta noche.

POETRASTOS

José Zúñiga, Puri Martins, Javier Pascual, Ana Pérez Cañamares, Nares Montero, Carlos de la Cruz, Bolo, Giovanni Collazos, Ada Menéndez, Eva Gallud, José Naveiras, Eddie J. Bermúdez, Rebeca Álvarez, Kenny, Antonio Díez, María Villa, Kebran, Yolanda Saez de Tejada, Eva Márquez, Velpister, Mayte Sánchez Sempere, Luis Morales, Chema Barredo, Adriana Bañares, Santiago Bertault, Ana Patricia Moya, Baco y Ricardo Bórnez.