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martes, 9 de junio de 2009

MÁS PUNTADAS


Mayte Sánchez Sempere continúa la serie de presentaciones del poemario Últimas puntadas al sudario de Laertes, publicado por la editorial Poesía eres Tú.
Hoy, martes 9 de junio de 2009, a las 20:00 horas, en el Café Libertad 8.
Allí os estará esperando.
CAFÉ LIBERTAD 8
c/Libertad, 8.
Metro Chueca
MADRID

lunes, 8 de junio de 2009

MORFOLOGÍA DEL CUENTO

A veces la Filología se me escapa por los pespuntes recosidos de las venas para recordarme dónde estuve un día. Las tediosas mañanas en las que el estructuralismo ruso iba desplegando su afán clasificador y axiomático sobre los pupitres dormidos de la facultad han vuelto como un soplo de aire profano invadiendo la tranquilidad del templo.
Caperucita y el lobo comparten suaves sábanas de blonda en el grabado de Doré, y me pregunto quién de los dos es más ingenuo.
Es entonces cuando pienso en la leyenda de la que surge este cuento y recuerdo con toda nitidez ese momento en que descubrí que tiene más de una versión: la más antigua de Charles Perrault (1697), una Caperucita que es una leyenda cruel y sanguinaria plena de erotismo, en la que el lobo acaba con la niña; la más difundida, de los hermanos Grimm (1812), versión inocente en la que triunfa el bien sobre el mal, un cuento que se puede contar a los niños sin asustarlos, porque la abuelita y la niña se salvan de las garras del lobo.
Y esa primordial existencia de varias versiones contrapuestas funciona como la magdalena de Proust y su aroma me transporta de nuevo a las tediosas mañanas estructuralistas para darme cuenta de que no lo he olvidado todo, para darme cuenta de que alguna de las cosas aprehendidas a lo largo del tiempo han valido la pena a nivel creativo o formal, aunque sólo sea para descartarlas.

El señor de la foto es Vladimir Propp, del que precisamente extraigo estos recuerdos filológicos fundamentales. Este sabio pasó su vida dedicado al análisis de los componentes básicos de los cuentos populares rusos desde un punto de vista estructural para identificar sus elementos narrativos irreducibles más simples. Su teoría fue plasmada en Morfología del cuento, obra publicada en ruso en 1928 pero no difundida en Europa hasta los años 50.
En ella Propp desarrolla una analogía entre la narración y la estructura de la frase, si comparamos el “sujeto” de una frase con los personajes típicos (héroe, villano, etc.) y el “predicado” con los acontecimientos típicos de tales narraciones.
Aunque en cada uno de los cuentos exista toda una profusión de detalles, los mismos están construidos sobre el mismo conjunto de 31 “funciones”. Una función es una unidad básica del lenguaje narrativo y hace referencia a las acciones significantes que forman la narración. Estas funciones siguen una secuencia lógica y, aunque ningún cuento las incluye todas, en todos los cuentos las funciones conservan su orden.
Estas son las funciones señaladas por Propp:

01) Alejamiento. Uno de los miembros de la familia se aleja.
02) Prohibición. Recae una prohibición sobre el héroe.
03) Transgresión. La prohibición es transgredida.
04) Conocimiento. El antagonista entra en contacto con el héroe.
05) Información. El antagonista recibe información sobre la víctima.
06) Engaño. El antagonista engaña al héroe para apoderarse de él o de sus bienes.
07) Complicidad. La víctima es engañada y ayuda así a su agresor a su pesar.
08) Fechoría. El antagonista causa algún perjuicio a uno de los miembros de la familia.
09) Mediación. La fechoría es hecha pública, se le formula al héroe una petición u orden, se le permite o se le obliga a marchar.
10) Aceptación. El héroe decide partir.
11) Partida. El héroe se marcha.
12) Prueba. El donante somete al héroe a una prueba que le prepara para la recepción de una ayuda mágica.
13) Reacción del héroe. El héroe supera o falla la prueba.
14) Regalo. El héroe recibe un objeto mágico.
15) Viaje. El héroe es conducido a otro reino, donde se halla el objeto de su búsqueda.
16) Lucha. El héroe y su antagonista se enfrentan en combate directo.
17) Marca. El héroe queda marcado.
18) Victoria. El héroe derrota al antagonista.
19) Enmienda. La fechoría inicial es reparada.
20) Regreso. El héroe vuelve a casa.
21) Persecución. El héroe es perseguido.
22) Socorro. El héroe es auxiliado.
23) Regreso de incógnito. El héroe regresa, a su casa o a otro reino, sin ser reconocido.
24) Fingimiento. Un falso héroe reivindica los logros que no le corresponden.
25) Tarea difícil. Se propone al héroe una difícil misión.
26) Cumplimiento. El héroe lleva a cabo la difícil misión.
27) Reconocimiento. El héroe es reconocido
28) Desenmascaramiento. El falso queda en evidencia.
29) Transfiguración. El héroe recibe una nueva apariencia.
30) Castigo. El antagonista es castigado.
31) Boda. El héroe se casa y asciende al trono.

No es difícil darse cuenta de que estas funciones no sólo se presentan en los cuentos folklóricos rusos y no rusos, sino también en comedias, mitos, epopeyas, libros de caballería y narraciones, antiguas o contemporáneas, en general.
Propp añadió siete “ámbitos de elección” o roles a las 31 funciones: villano, donante (proveedor), colaborador, princesa (persona buscada) y su padre, ejecutor, héroe (buscador o víctima) y falso héroe. Por ejemplo, Edipo es a la vez héroe, proveedor, falso héroe e, inclusive, villano.
En fin, lo dicho, a veces la Filología se me escapa por los pespuntes recosidos de las venas para recordarme dónde estuve un día. Espero no haber sido demasiado tedioso y estructuralista.
Si queréis profundizar más en el texto de Propp, pinchad en Morfología del Cuento.

Propp, Vladimir, Morfología del Cuento, Madrid, Akal, 1998.

domingo, 7 de junio de 2009

IN OUR NATURE


José González. La verdad es que si nos quedáramos sólo con su nombre y una primera impresión de su aspecto físico, guitarra en ristre, podríamos convertirlo en todo un músico flamenco. La verdad es que si nos limitáramos a sorprendernos luego, cuando alguno nos dijera que José González es hijo de Goteborg, vamos, que es sueco, no alcanzaríamos jamás la última versión correcta. La verdad es que si pudiéramos saber que bajo su piel nórdica corre sangre argentina todo empezaría a cuadrar de otra manera. Si encima corroboráramos que su artistas favoritos son Silvio Rodríguez, Bob Marley y Michael Jackson vislumbraríamos de donde le vienen a José González lo folkie, lo indie y lo poppie.
José González debutó con un album titulado Veneer en 2003, en el cual se atrevió utilizar esa fórmula tan básica y efectiva que resulta de mezclar la guitarra clásica, el silencio y la voz: pureza y sencillez acústica. Triunfó como triunfan muchos. Su tema "Crosses" fue introducido en en anuncio de televisores y ya todo fue rodando lejos del anonimato, lo que no quiere decir que este éxito no esté justificado ni tenga José González el mérito necesario. De hecho, si hablo de José González aquí es porque conocí su música viendo el anuncio y no paré hasta encontrarla; si hablo de su música es porque me encanta, como me encantan la de Bert Jansch o la de Jeff Buckley.

Photo by Fredrik Egerstrand 2007

Bueno, si Veneer estaba bien, su siguiente disco, In Our Nature (2007), acentuó todavía más esa línea sonora añadiendo a gotas algunas palmas, coros y toques sintéticos.
Su primer single en Europa fue "Down the Line", al que siguió un cover de "Teardrop" ese gran tema que Massive Attack nos regaló en su álbum Mezzanine, pero In Our Nature es mucho más: hay temas que no puedo dejar de oír, como el propio "In Our Nature", o los ocho minutos de "Cycling Trivialities", o esta maravilla que abre el disco y que os dejo yo aquí ahora para cerrar: "How Low".



Por cierto, si queréis saber más de José González, pinchad aquí camino de su interesante web: http://www.jose-gonzalez.com/.
Que disfrutéis.

sábado, 6 de junio de 2009

RECOMENDACIONES ATÁVICAS PARA UNA NOCHE DE SÁBADO


EN LA PEQUEÑA FERIA DE PUBLICACIONES


Las revustas de La Vida Rima continúan su viaje. Hoy sábado 6 de junio de 2009 Es hora de embriagarse (con poesía) y Al otro lado del espejo serán presentadas por José Naveiras y Gsús Bonilla, a partir de las 17:00 horas, en la Casa del Barrio de Carabanchel, dentro de la primera edición de la Pequeña Feria de Publicaciones, foro en la que participan distintas editoriales, distribuidoras, colectivos, asociaciones y talleres literarios de mirada alternativa y diferente.
La Pequeña Feria se ha pensado como un punto de encuentro entre editores, artistas y público. Así que ya sabéis, estáis todos invitados.

Casa del Barrio de Carabanchel
Avenida de Carabanchel Alto, 64
Metro Carabanchel Alto
Sábado 6 Junio 2009 de 17:00h a 24:00h

viernes, 5 de junio de 2009

VERSIÓN ORIGINAL VS VERSIÓN DOBLADA

Por una vez y sin que sirva de precedente ejerceré como abogado del diablo, soltaré alguna que otra frase tópica de más y defenderé posiciones intelectualmente inadmisibles (ja, ja, que para eso estamos de vez en cuando). Claro que nunca sabréis si estoy hablando en broma o en serio, y ahí es donde residirá a partir de ahora el misterio. Bueno, yo lo suelto y ya está.
Queda inaugurada una nueva sección en este blog, que he etiquetado como VERSIÓN ORIGINAL vs VERSIÓN DOBLADA. En la misma y cada cierto tiempo iré dejando ejemplos de películas, secuencias en versión original y su correspondiente versión doblada con el único propósito de comparar sensaciones. Está claro que cualquier obra audiovisual o literaria, al ser generada en una lengua concreta, siempre perderá, traduttore traditore, a consecuencia del doblaje o traslación a otra lengua, una parte más o menos importante del mensaje en el proceso de transmisión. Pero ni voy a ser mejor escritor ni lector ni ser humano por leer a Hölderlin en alemán o a Sánchez Piñol en catalán o a Gao Xingjian en chino. Tampoco creo que por ver películas búlgaras, persas o ugandesas en versión original (y encima contarlo) mi exclusiva personalidad brote, crezca lozana y llegue más allá de una vulgar pedantería equívoca.
Repito que cada uno puede hacer lo que quiera, yo dejo mi subrepticia opinión, pero las opiniones no deben convertirse nunca en dogmas. Los dogmas y las normas lo encasillan todo hasta la extenuación. Comienzo este debate compartido buscando sólo eso, sensaciones. Por ejemplo, a veces la voz que dobla a un actor o actriz conocidos queda tan íntimamente unida a su imagen que cuando, por lo que sea, los escuchas doblados por otros, no llegas a creértelos del todo.
Del mismo modo ocurre al ver la película en versión original. Desde luego este es el modo ideal para comprobar al 100% el trabajo interpretativo de los actores (escamoteada la parte correspondiente a la voz en la versión doblada). Pero a veces, sólo a veces, uno no se queda con el original. Eso me pasa a mí con el Rick (Humprey Bogart) de Casablanca (Michael Curtiz, 1942). Siempre me ha gustado Bogart como actor, pero al escucharle en versión original no acaba de convencerme. Es como si Bogart, para mí, fuera Bogart más algo que no es Bogart. En fin, no sé si me explico. Ahí va la frase tópica: sobre gustos dicen que no hay nada escrito. Os dejo con la secuencia final en inglés y en castellano. Ah, seguro que tenéis muchos ejemplos parecidos. Cuando queráis podéis contármelos.

VERSIÓN DOBLADA (Castellano)



VERSIÓN ORIGINAL (Inglés)



jueves, 4 de junio de 2009

PULSAS, PIENSA (A LITTLE HIP-O)


Letra de carteles incendiarios, varios calendarios embusteros, postreros, revisitados los días, líneas lenguas curvas urbes rectas reptiles viles móviles, toma tema tima cima sima cisma cisnes chismes, dime firmes verdades verdes, divertidos viernes bordes, bornes on the corner Londres hombres nombres nortes y hasta noches…, hombres, nombres, postes, pistas ristras cristos, álgidos hijos de viejos pechos, tan sólo espejos deshechos, metros y más metros, te reto (je je) a un juego retro, tengo un cetro para ti, un centro, un esto y un aquello, tetas planetas braguetas estetas recetas inconexas, ofertas de mi sexo mi seso mi señuelo y las botellas, quincallas con fantasma que descartas y caretas, tu voz en el tambor y otras antenas, sí, porque te vendo los oleos los ojos los rojos los votos los vasos, no versos, los besos no, vacíos los asientos, jodidos descosidos semáforos siglos silogismos selvas sidras cebras tercas tuercas normas hormas mazmorras ahorra, ahora por zonas las comas las camas las castas, abracadabra castra las cabras, parras y parrandas, guitarras de la pampa compra, porras porros morros zorros logros largos cargos pasos pesas mesas masas misas pizzas pausas… piensas, pulsas, piensas, pulsas, piensas, pulsas, pulsas, piensa…

miércoles, 3 de junio de 2009

LA HORA DE CARLOS SALEM

(La imagen es de DANIEL MORDZINSKI)

Es la hora de Carlos Salem. Ya lo dije en otra ocasión, no hace mucho tiempo, y los hechos van confirmando mi teoría. Ahora que el escritor argentino acaba de publicar Pero sigo siendo el rey con la Editorial Salto de Página y se ve inmerso en la promoción del nuevo libro resulta que también va recogiendo frutos de su obras anteriores.
Esta vez se trata de su penúltima novela, Matar y guardar la ropa (también con Editorial Salto de Página), que ha recibido el premio Novelpol a la mejor novela publicada en 2008. Este premio es concedido, mediante votación entre sus miembros, por la Asociación de Amigos de la Literatura Policiaca Novelpol a la mejor novela publicada en el año 2008. Fueron finalistas Willy Uribe con Sé que mi padre decía, David Torres con Niños de tiza y Andrea Schenkel con Tannöd, el lugar del crimen.
Enhorabuena otra vez, Carlos.

martes, 2 de junio de 2009

LOS AÑOS DECISIVOS DE DOROTHEA LANGE

Si el año pasado fuimos sorprendidos por la obra de W. Eugene Smith, esta nueva edición de PHotoEspaña (09), orientada hacia Lo cotidiano, apuesta por artistas como Gerhard Richter, Larry Sultan, Íñigo Manglano-Ovalle, David Goldblatt, Hans-Peter Feldman, Malick Sidibé, Patrick Faigenbaum o Walid Raad. Además, tendrán cabida en la misma clásicos como Ugo Mulas y Jindrich Tyrsk y un ciclo de cine de Pedro Costa.
Pero sin duda el plato fuerte de esta edición es la exposición de Dorothea Lange, Los años decisivos, que ofrece cerca de 140 fotografías de una etapa fundamental para la fotógrafa norteamericana, la de los años 30 y 40, periodo en que documentó los proyectos de la Farm Security Administration (Administración de Seguridad Agraria) retratando la difícil situación por la que atravesaba su país y que fue la antesala de los prósperos cincuenta. Todo un testimonio gráfico sobre "La gran depresión" para que tomemos nota.
Os dejo el vídeo realizado por La Fábrica TV para promocionar el evento.



Si os interesa saber algo más de PHotoEspaña 09 (3 de junio-26 de julio 2009), pinchad aquí.

lunes, 1 de junio de 2009

LOS DERECHOS IMPRESCINDIBLES DEL LECTOR

Todavía recuerdo el rostro incrédulo de mi chica mientras contemplábamos la Torre Eiffel desde el mirador de aquel parque en cuesta. ¿Para esto hemos venido a París? No podía entender qué tenía de especial aquel barrio alejado del centro, de calles sucias, rincones desconchados y esa mezcla de olores inmigrantes (flores de loto y cous-cous, África subsahariana y Europa transbalcánica). No podía entender mi absurda peregrinación, siguiendo los pasos de la familia Malaussène, hasta el corazón de Belleville.


La verdad es que la comprendo. Todavía no era adicta a la literatura directa y portentosa desplegada por Daniel Pennac en la saga dedicada a esta extraña familia, inaugurada con La felicidad de los ogros (1985) y continuada con gran éxito por otras cinco novelas de lo más negro y desternillante que he leído en los últimos años: El hada carabina (1987), La pequeña vendedora de prosa (1989), El señor Malaussène (1995), Los cristianos y los moros (1996) y Los frutos de la pasión (1999).

Pero Daniel Pennac es mucho más: profesor, observador y teórico de la sinceridad, publicó un ensayo a su estilo, Como una novela (1993), que, si no recuerdo mal, salió aquí, en España, en Anagrama, del que extraigo un texto dedicado a los derechos del lector. El primero de todos ellos es, paradójicamente, el derecho a no leer:

El derecho a no leer

Como cualquier enumeración de derechos que se respete, la de los derechos a la lectura debería empezar por el derecho a no hacer uso de ellos —y en este caso con el derecho a no leer—, sin lo cual no se trataría de una lista de derechos sino de una trampa viciosa.

Para comenzar, la mayoría de los lectores se conceden a diario el derecho a no leer. Mal que le pese a nuestra reputación, entre un buen libro y una mala película de televisión, la segunda sale ganando con más frecuencia de lo que nos gustaría confesar. Y además nosotros no leemos de continuo. Nuestros períodos de lectura alternan a menudo con largas dietas durante las cuales basta la visión de un libro para despertar las miasmas de la indigestión.

Pero lo más importante está en otra parte.

Estamos rodeados de cantidad de personas del todo respetables, a veces graduadas en la universidad, incluso “eminentes” —de las cuales algunas hasta poseen excelentes bibliotecas—, pero que no leen, o leen tan poco que nunca se nos ocurriría la idea de ofrecerles un libro. No leen. Sea porque no sienten la necesidad, sea porque tienen muchas otras cosas que hacer (pero viene a ser lo mismo; es que esas otras cosas los colman o los obnubilan), sea porque alimentan otro amor y lo viven con una exclusividad absoluta. En resumen, a esas personas no les gusta leer. Y no por eso dejan de ser muy frecuentables, incluso deliciosas de frecuentar. (Al menos no nos piden de continuo nuestra opinión sobre el último libro que leímos, nos ahorran sus reservas irónicas sobre nuestro novelista preferido y no nos consideran retardados por no habernos precipitado sobre la última de Fulano, que acaba de salir, editada por Mengano, y de la cual el crítico Zutano ha dicho lo mejor.) Son tan “humanos” como nosotros, sensibles también a las desdichas del mundo, preocupados por los “derechos humanos” y comprometidos a respetarlos dentro de su esfera de influencia personal, lo que ya es mucho —pero ahí está, no leen. Allá ellos.

La idea de que la lectura “humaniza al hombre” es justa en su conjunto, a pesar de que existen algunas excepciones deprimentes. Se es sin duda un poco más “humano”, si entendemos por eso un poco más solidario con la especie (un poco menos “fiera”), después de haber leído a Chejov que antes.

Pero cuidémonos de flanquear este teorema corolario según el cual todo individuo que no lee debería ser considerado a priori como un bruto potencial o un cretino rehibitorio (sic). Si lo hacemos convertiremos la lectura en una obligación moral, y éste es el comienzo de una escalada que nos llevará rápidamente a juzgar, por ejemplo la “moralidad” de los libros mismos, en función de criterios que no tendrán ningún respeto por esa otra libertad inalienable: la libertad de crear. A partir de ese momento la bestia seremos nosotros, por más lectores que seamos. Y Dios sabe que bestias de esta especie no faltan en el mundo.

En otras palabras, la libertad de escribir no podría acomodarse a la obligación de leer.

El deber de educar, por su parte, consiste en el fondo en enseñar a leer a los niños, en iniciarlos en la literatura, en darles los medios para juzgar si sienten o no la “necesidad de los libros”. Puesto que si bien se puede admitir sin problema que un particular rechace la lectura, es intolerable que sea —o que se crea— rechazado por ella.

Daniel Pennac, Como una novela, Editorial Norma, Bogotá, 1996. pp.143-144.

Este es sólo el primero de los derechos del lector que clasifica Pennac, pero hay nueve más que podéis leer pinchando aquí.