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viernes, 26 de febrero de 2016

LAS REGLAS DE JIM JARMUSCH


Hace ya un tiempo que danzan por aquí las verdades de Jim Jarmusch, pero creo que no está de más ampliar las ideas sobre la originalidad y la creación que el director de Extraños en el Paraíso (1984), Bajo el peso de la ley (1986),  Mistery Train (1989) o Coffee and Cigarrettes (2003) hizo en su día. Ahí os dejo sus reglas...

REGLA Nº 1: 

No hay reglas. Hay tantas maneras de hacer una película como cineastas potenciales. Es una forma abierta. Como sea, yo personalmente no sería capaz de decirle a nadie qué hacer o cómo hacer algo. Para mí es como decirle a alguien cuáles deberían ser sus creencias religiosas. A la mierda. Eso va en contra de mi filosofía personal —esto es más un código que una serie de reglas. Por lo tanto, olvídate de las “reglas” que estás leyendo en este momento y considéralas más bien simples notas para mí mismo. Uno debería hacer sus propias “notas” porque no hay una única forma de hacer nada. Si alguien te dice que hay una única forma, su forma, aléjate de él tan rápido como puedas, tanto física como filosóficamente.

REGLA Nº 2: 

No te dejes agarrar por esos hijos de puta. Ellos no pueden ni ayudarte ni dejar de ayudarte, pero sí pueden detenerte. La gente que financia películas, distribuye películas, promueve películas y exhibe películas no son cineastas. No están interesados en permitir que los cineastas definan y dicten la forma en que hacen sus cosas, así que los cineastas no debemos tener ningún interés en permitirles dictar la forma en que se hace una película. Carga un arma si es necesario.

Además, evita a los diletantes a toda costa. Siempre hay personas por ahí que sólo quieren meterse a hacer cine para volverse ricas, para volverse famosas o para tener sexo. Generalmente saben tanto de cómo hacer cine como George W. Bush de combate cuerpo a cuerpo.

REGLA Nº 3: 

La producción está ahí para servir a la película. La película no está ahí para servir a la producción. Desafortunadamente en el mundo del cine esto se da casi universalmente al revés. La película no se hace para servir al presupuesto, al cronograma o a las hojas de vida de los involucrados. A los cineastas que no entienden esto deberían colgarlos de los tobillos y preguntarles por qué de pronto el cielo está para abajo.

REGLA Nº 4: 

El cine es un proceso de colaboración. Tienes la oportunidad de trabajar con otros cuyas mentes e ideas pueden ser más fuertes que las tuyas. Asegúrate de que se mantengan enfocados en su propia función y no en el trabajo de alguien más, o será un desastre. Pero trata a todos tus colaboradores como iguales y con respeto. Un asistente de producción que está deteniendo el tráfico para que el equipo técnico pueda rodar un plano no es menos importante que los actores en escena, el director de fotografía, el director de arte o el director. Las jerarquías son para aquellos cuyos egos están inflados o fuera de control o para la gente que está en el ejército. Aquellos con los que eliges colaborar, si escoges bien, pueden elevar la calidad y el contenido de tu película a un nivel mucho más alto de lo que cualquiera hubiera podido imaginarse por sí solo. Si no quieres trabajar con otras personas pinta un cuadro o escribe un libro (y si quieres ser un maldito dictador parece que por estos días lo único que hay que hacer es meterse a la política…).

REGLA Nº 5: 

Nada es original. Roba de cualquier sitio que te llene de inspiración o alimente tu imaginación. Devora películas viejas, películas nuevas, música, libros, pinturas, fotografías, poemas, sueños, conversaciones intrascendentes, arquitectura, puentes, señales de tránsito, árboles, nubes, ríos, luces y sombras. Selecciona para robar solamente aquellas cosas que le hablen directamente a tu alma. Si lo haces, tu trabajo (y tu robo) será auténtico. La autenticidad es invaluable; la originalidad no existe. Y no te preocupes en ocultar tu robo —celébralo si hace falta. En cualquier caso recuerda siempre lo que dijo Jean-Luc Godard: “De lo que se trata no es de dónde tomas las cosas, sino de a dónde las llevas”.

Palabrita de Jim Jarmusch.

Robada de aquí.

miércoles, 6 de mayo de 2015

EL HOMBRE DE LAS MIL CARAS



Quién demonios es este hombre, se preguntarán ahora mismo millones de individuos aferrados al engaño del día a día, ese que nos exige velocidad de transmisión y de olvido. Algunos buscarán en Wikipedia o en las páginas de cine, otros lo reconocerán de viejas películas en blanco y negro, muchos venerarán su figura hoy para devolverlo muy pronto a un silencio nada esquivo. Un 6 de mayo de hace cien... ¿acaso importa?
Es un mago del siglo XX, un prestidigitador convencido que supo introducirse en nuestras mentes. Un maestro del fraude. Un maestro. Que descubrió nuestros miedos y reconquistó el lenguaje con el que se tejen las historias y los sueños.
Invadir el mundo a través de las palabras, hacer un flashback perfecto a partir de una bola de nieve, de una mesa que crece y aleja, tejer el plano secuencia más hermoso del mundo a pesar de Charlton Heston, jugar con los espejos, mostrarnos las cartas antes de cambiarlas, atravesar con estilo las alcantarillas de Viena, volver a Shakespeare y al Quijote y doblar campanas y desvelar al fin el truco de la vida, de todas las vidas... Cuando todo consiste en perseguir esa felicidad perdida alguna vez. Todo eso, nada más que eso. Un 6 de mayo de hace cien...
Quién demonios eres,
hombre de mil caras.
Quién demonios eres, Orson Welles.
Un recuerdo venidero.
La disolución de un sueño.
El último gran mago.
Un reflejo...
Un espejo...
Un trineo...
Rosebud...
Rosebud...

jueves, 18 de diciembre de 2014

LAS LISTAS


A estas alturas del año empieza la profusión de listas. Que levante la mano quien sepa a qué me refiero. No, no estoy hablando de empollonas que nos espetan orgullosas la lección aprehendida, ni de sabelotodos, no, no hablo de gente avispada ni de los garabatos que improvisamos en cualquier papel para no olvidarnos de lo importante cuando nos adentramos en los deslumbrantes supermercados. Ese tipo de listas están siempre ahí y a mucha honra. Pero en los últimos días de diciembre la invasión es otra. Ni siquiera se trata de esa acumulación de tonterías ordenadas (del tipo las 10 posturas sexuales que más se llevan, los 23 vestidos más horrendos de la gala de los Goya, los 73 selfies más previsibles de Kim Kardashian o las 143 barbas más pobladas al Este del Pecos) que suelen proliferar en Internet para rellenar el espacio vacío. No, no es eso. De repente nos posee un extraño instinto recopilador y, aunque sea por un instante, volvemos la mirada a nuestras espaldas para resumir en dos pinceladas (o en diez, o en cien) lo que el año de cuerpo presente ha dado de sí: los cien personajes del año (en distintas categorías, claro, general, políticos, empresarios, deportistas, ¿artistas?, ¿científicos?...), las doce películas del año, las veinte canciones del año más escuchadas en Spotify, los diez libros más leídos en el año, las fotos más impactantes del año (casi siempre tienen que ver con las realidades más luctuosas), los cinco blogs más visitados en el año, los tres tweets más difundidos en el año, los dos cocineros más destacados del año, este año en que volvimos a vivir peligrosamente.
Listas, las oficiales, que de una manera sintomática no coinciden para nada con nuestros propios gustos. Listas, las culturales, que disfrazan el imperativo "¡Compra, regala, compra, regala, compra!" casi tanto como las tempraneras luces navideñas. Listas, las únicas que valen la pena, las que hacemos nosotros mismos sin querer vendernos nada, las que simplemente compartimos para hacer balance en voz alta de todo lo que vamos siendo, un año después. Listas de deseos, de sueños, de dolor o de tiempo.
En fin, listas para todo y para todos, listas de artificio para estructurar el caos natural del mundo, listas que se cruzan para sostener firmemente nuestros pies durante un rato. Listas que muy pronto olvidaremos, nada más volver de nuevo el rostro al frente, mientras seguimos avanzando.
Bueno, ya podéis bajar la mano. Y ahora os dejo, que hoy toca escribir la carta a los Reyes Magos.

jueves, 13 de noviembre de 2014

ESPECIAL LA VIDA RIMA EN POéTIKAS


¿Cuánto tiempo ha pasado desde que arrancó La Vida Rima? Ya casi no me acuerdo del momento en el que aquel grupo de jóvenes y no tan jóvenes creadores multidisciplinares se decidieron a buscar la felicidad a través del arte. Sí, el tiempo que pasa. Exposiciones, performances, recitales, publicaciones y encuentros se han ido sucediendo en el seno de esta Asociación Cultural sin ánimo de lucro. Poetas, músicos, narradores, fotógrafos, actores, diseñadores gráficos y audiovisuales han tenido y siguen teniendo cabida y voz en La Vida Rima. Este mismo propósito de dar a conocer nuevas voces nutre el origen de LVR[ediciones, la microeditorial creada por la Asociación, bajo cuyo sello han ido publicando textos unos cuantos poetas entre los que me encuentro.
Gsús Bonilla, antiguo miembro de La Vida Rima, pensó en nosotros para celebrar un recital dentro de POéTIKAS, el ciclo de poesía contemporánea que coordina. Este Especial La Vida Rima se materializará el viernes 14 de noviembre de 2014, a las 20 horas, en la librería La Esquina del Zorro (Calle Arroyo del Olivar, 34, Metros Nueva Numancia y Portazgo, Vallecas, MADRID).
En el mismo participaremos algunos de los autores de LVR[ediciones: Eva Gallud, Patty de Frutos, José Naveiras, Arantxa Oteo y un tal Luis Morales.
Para los que quieran profundizar, aquí os dejo un dossier sobre la presentación del viernes. Además podréis encontrar toda la información en la página de POéTIKAS. Os esperamos.

viernes, 3 de octubre de 2014

MADRID: UN GRAN FIN DE SEMANA PARA LA POESÍA



Este es un fin de semana intenso en cuestión de poesía independiente que podéis aprovechar si estáis por Madrid.
Sí, porque desde este jueves 2 de octubre y hasta el domingo día 5 coinciden en el tiempo dos eventos más que interesantes: el encuentro Voces del Extremo Madrid 2014 (Poesía y desobediencia), que está teniendo lugar en el Campo de Cebada (Metro La Latina) y el festival poético y feria de publicaciones 2014 Poetas por Km2, ubicado en el Centro Cultural Conde Duque (c/Conde Duque, 11, Metros Ventura Rodríguez, Noviciado, Plaza de España o San Bernardo).
Tenéis, por lo tanto, dos espacios distintos y casi siempre complementarios para descubrir lo que se cuece en el panorama poético y cultural de esta ciudad aparentemente muerta.
El margen es tan grande que podéis incluso acudir a los dos eventos. En los enlaces descubriréis los distintos programas y sus horarios. En ambos hay recitales y actuaciones de viejos amigos y conocidos poetas de lo más recomendable. 
Me gusta especialmente el planteamiento de 2014 Poetas por Km2, que cumple diez años, con esa exposición dedicada a Federico García Lorca, La voz de Lorca, con su espacio para recitales o la feria de publicaciones en las que participan varias editoriales amigas. Por allí desplegarán sus libros y propuestas, entre otros muchos, mis queridos LVR[ediciones, Ya lo dijo Casimiro Parker, Proyecto Genoma Poético o Zoográfico. Allí se presentará de nuevo, este sábado a las 17:30, la antología En legítima defensa. Poetas en tiempos de crisis, de Bartleby Editores, en la que tuve la fortuna de participar (suerte, Gloria). Allí dará voz a su Ardimiento Esteban Gutiérrez Gómez, el mismo sábado 4 de 19:00 a 20:00 horas. Y el bueno de Daniel Orviz cerrará junto a Nach el festival con, presumo, una de sus actuaciones estelares.
Lo dicho. Puede ser un fin de semana inolvidable.

lunes, 25 de agosto de 2014

LOS CIEN AÑOS DE CORTÁZAR, EN EL ALEATORIO


Julio Cortázar cumpliría cien años mañana 26 de agosto de 2014. Cifra redonda e histérica. Obviamente, la red bulle en torno a una sacrosanta efeméride de la que el autor, casi seguro, desconfiaría. O no. Siempre me he preguntado qué hubiera experimentado Cortázar de haber podido utilizar las herramientas de las que nosotros disponemos ahora. Cruces, puentes, intertextualidad, el arte de lo efímero, los restos del pasado sobre el presente conformando un extraño conjunto... tal vez.
No voy a extenderme demasiado más. Me remito a mis comentarios, en este mismo blog, a la novela que ha marcado a varias generaciones: Rayuela, sobre la que planeé hace un año y medio a propósito del medio siglo de su publicación.
Sin embargo quiero recordar a todo el que esté interesado en hacer su homenaje personal a Cortázar que mañana mismo, en una iniciativa sin precedentes, se procederá a una lectura pública integral de Rayuela. Será en el Aleatorio (c/ Ruiz, 7, Metro Bilbao, Malasaña, MADRID). 
Allí mismo, desde las 9:00 horas del día 26 a las 3:00 horas del día siguiente, el micrófono estará abierto para leer, un capítulo por persona, ese texto situado entre la tierra y el cielo.
Para ello podéis enviar un email a rayuelaleatoria@gmail.com apuntando vuestra disponibilidad horaria aproximada. Los organizadores os confirmarán la hora y el capítulo a leer. Ánimo, aún estáis a tiempo.
Yo estaré por allí hacia las 23:00 horas, con un capítulo que amo especialmente, cuya lectura me sorprendió en su momento y que además ha sido el pretexto para algunas de las composiciones propias que más valoro. Por pura casualidad se me asignó en 148, posiblemente el mismo que yo hubiera elegido en el caso de poder haberlo hecho. Así que la magia es doble (o triple) si cabe: Cortázar, azar, aleatorio. ¿Quién da más?

miércoles, 25 de junio de 2014

ANA MARÍA MATUTE, EN EL BOSQUE


Ahora que Ana María Matute (1925-2014) ha muerto podría extenderme largo y tendido sobre su vida y su obra, sobre lo que ha significado para mí como lector aspirante a escritor, sobre todo que he leído y lo que he dejado de leer. Pero no lo voy a hacer. Baste decir que todo empezó hace mucho con El polizón del Ulises (1965), "la historia de un muchachito que, un buen día, creció", y que culminó, también tiempo atrás, con Olvidado Rey Gudú (1996). 
La muerte siempre viene con homenajes, pero, como siempre he pensado, el mejor homenaje que se puede hacer a los escritores muertos es leer, seguir leyendo. En ese sentido lo que me pide el cuerpo es incorporar aquí el Discurso de Ingreso en la Real Academia Española de la Lengua que esta gran mujer pronunció allá por enero de 1998 antes de sentarse en el sillón K (mayúscula) que le aguardaba en la vetusta institución. Se titula En el bosque y no tiene desperdicio para los que aman la lectura. Iniciad el viaje a través de los libros, de los bosques misteriosos.


EN EL BOSQUE

DEFENSA DE LA FANTASÍA

Por Ana María Matute


Tengo que pronunciar un discurso y yo no sé pronunciar discursos. Apelo, pues, a vuestra benevolencia y os ruego que aceptéis estas palabras mías como la expresión de lo único que soy capaz de hacer y de la única razón por la que he llegado hasta aquí: yo soy una contadora de historias.Por ello, desearía aprovechar esta ocasión tan extraordinaria para hacer un elogio, y acaso también una defensa, de la fantasía y la imaginación en la literatura, que son para mí algo tan vital como el comer y el dormir, y que opongo a la aridez de la actitud que tan a menudo nos rodea, que se niega a ver la dimensión espiritual de lo material.

Así, es mi intención invitaros, en este discurso mío tan poco erudito y tan poco formal, a ensayar una incursión en el mundo que ha sido mi gran obsesión literaria, el mundo que me ha fascinado desde lo más temprano de la infancia, que desde niña me ha mantenido atrapada en sus redes: el «bosque» que es para mí el mundo de la imaginación, de la fantasía, del ensueño, pero también de la propia literatura y, a fin de cuentas, de la palabra.

Y desearía hacerlo bajo la invocación de «Alicia en el país de las maravillas», con los siguientes versos: «Recibe, Alicia, el cuento y deposítalo / donde el sueño de la Infancia / abraza a la Memoria en lazo místico, / como ajada guirnalda / que ofrece a su regreso el peregrino / de una tierra lejana».

El momento en que Alicia atraviesa la cristalina barrera del espejo, que de pronto se transforma en una clara bruma plateada que se disuelve invitando al contacto con las manitas de la niña, siempre me ha parecido uno de los más mágicos de la historia de la literatura, quizá el que ofrece un mito más maravilloso y espontáneo: el deseo de conocer otro mundo, de ingresar en el reino de la fantasía a través, precisamente, de nosotros mismos.

Porque no debemos olvidar que lo que el espejo nos ofrece no es otra cosa que la imagen más fiel y al mismo tiempo más extraña de nuestra propia realidad. Desearía, pues, exhortaros a participar, durante el breve tiempo de este atípico discurso, de la fascinación que sin duda constituye la cifra de mi obra, y acaso también de mi vida: la posibilidad de cruzar el espejo e internarse en el bosque de lo misterioso y de lo fantástico, pero también del pasado, del deseo y del sueño.No pretendo que abandonemos este mundo, nuestro mundo, sino tan sólo que nos aventuremos por unos instantes en los otros mundos que hay en éste.


Es ésta una fascinación eminentemente literaria, pero no sólo. Porque los bosques siempre han sido importantísimos para mí. Su mera imagen siempre me ha sugerido toda suerte de historias y leyendas, de recuerdos que ignoraba poseer, pero que estaban ahí, confundidos entre los árboles o escondidos en la espesura de los zarzales.

Antes de saber leer, los libros eran para mí como bosques misteriosos. Me acuciaba una pregunta: ¿cómo es posible que de aquellas páginas de papel, de aquellas hormiguitas negras que la surcaban se levantara un mundo ante mis ojos, mis oídos y mi corazón de niña? ¿Qué clase de magia, de sortilegio era aquel que sobrepasaba cuanto yo vivía y cuanto vivía a mi alrededor? Criaturas, deseos, sueños, personas y personajes, y tiempos desconocidos bullían allí. De pronto, la palabra hablada se orientaba entre los árboles y los matorrales, descorría el velo y hacía que apareciesen ante mis ojos cuantas innumerables miradas, memorias y atropellos pueblan el mundo. «Cuando yo sea mayor –pensaba– haré esto». Ni siquiera sabía que «esto» era participar del mundo imaginario de la literatura.

Después, cuando ya había aprendido a descifrar esos signos misteriosos, la primera vez que leí la palabra «bosque» en un libro de cuentos, supe que siempre me movería dentro de ese ámbito. Toda la vida de un bosque –misterioso, atractivo, terrorífico, lejano y próximo, oscuro y transparente– encontraba su lugar sobre el papel, en el arte combinatorio de las palabras. Jamás había experimentado, ni volvería a experimentar en toda mi vida, una realidad más cercana, más viva y que me revelara la existencia de otras realidades tan vivas y tan cercanas como aquella que me reveló el bosque, el real y el credo por las palabras.

Porque el bosque era el lugar al que me gustaba escapar en mi niñez y durante mi adolescencia; aquél era mi lugar. Allí aprendí que la oscuridad brilla, más aún, resplandece; que los vuelos de los pájaros escriben en el aire antiquísimas palabras, de donde han brotado todos los libros del mundo; que existen rumores y sonidos totalmente desconocidos por los humanos, que existe el canto del bosque entero, donde residen infinidad de historias que jamás se han escrito y acaso nunca se escribirán.

Todas esas voces, esas palabras, sin oírse se conocen, en el balanceo de las altas ramas, en la profundidad de las raíces que buscan el corazón del mundo. Allí presentí y descubrí, minuto a minuto, la existencia de innumerables vidas invisibles, el rumor de sus secretos comunicándose de hoja en hoja, de tallo en tallo, de gota en gota de rocío, conducidos a través del bosque por los diminutos habitantes de la hierba.

Percibí claramente el curso de los ríos escondidos y el sueño de las tormentas apagadas, que duermen incrustadas en las cortezas de los viejos troncos, aún fosforescentes. El aire del bosque entero parece sacudido, vibra, se cruza de relámpagos fugaces. Los gritos de todos los pájaros heridos, el último lamento de los ciervos inmolados, la sombra de los niños perdidos en la selva, miles y miles de gritos, todos los gritos vagabundos y los que anidan en los huecos de los árboles, parecen uno solo, terrible y armónico a la vez.

Es la antiquísima voz que se eleva desde lo más profundo de la primera historia contada. Es la historia de todas las historias que siempre quise y quiero contar (...)


Al contrario de los otros niños, empezó a gustarme ser castigada en el cuarto oscuro. Comencé a sentir y saber que el silencio se escucha y se oye, y descubrí el fulgor de la oscuridad, el incomparable y mágico resplandor de la nada aparente.

De la oscuridad surgía, gracias a las fantasías y a las palabras, un mundo idéntico al de los bosques, un mundo irreal pero, al mismo tiempo, más real aún que el cotidiano, un mundo que pronto se convertiría para mí en una auténtica tabla de salvación. Si no hubiese podido participar del mundo de los cuentos y si no hubiese podido inventarme mis propios mundos, me habría muerto.

Así de reales eran aquellos mundos en los que me sumergía, porque los llamados «cuentos de hadas» no son, por supuesto, lo que la mayoría de la gente cree que son. Nada tienen que ver con la imagen que, por lo general, se tiene de ellos:historias para niños, a menudo estupidizadas y trivializadas a través de podas y podas «polìticamente correctas», porque tampoco los niños responden a la estereotipada imagen que se tiene de ellos.

Los cuentos de hadas no son en rigor otra cosa que la expresión del pueblo: de un pueblo que aún no tenía voz, excepto para transmitir de padres a hijos todas las historias que conforman nuestra existencia. De padres a hijos, de boca en boca, llegaron hasta nosotros las viejísimas leyendas.

Pero en esas leyendas, en aquellos «cuentos para niños» –que, por otra parte, fueron recogidos por escritores de la talla de Andersen, Perrault y los hermanos Grimm, por ejemplo– se mostraban sin hipócritas pudores las infinitas gamas de que se compone la naturaleza humana.Y allí están reflejadas, en pequeñas y sencillas historias, toda la grandeza y la miseria del ser humano. (...)

No desdeñemos tanto la fantasía, no desdeñemos tanto la imaginación, cuando nos sorprenden brotando de las páginas de un libro trasgos, duendes, criaturas del subsuelo. Tenemos que pensar que de alguna manera aquellos seres fueron una parte muy importante de la vida de hombres y mujeres que pisaron reciamente sobre el suelo y que hicieron frente a la brutalidad y a la maldad del mundo gracias al cultivo de una espiritualidad que les llevó a creer en todo: en el rey, en los fantasmas, en Dios, en el diablo...

El abandono de la barbarie de alguna forma va ligado a esas creencias, a esa fe ingenua e indiscriminada. No seamos tan descreídos, no tanto como para imponer la desmemoria al conocimiento, si no queremos encontrarnos, al final, con las manos vacías. No olvidemos que el diablo entra en todos los conventos, que Dios reside en todas las criaturas vivas del mundo, que la palabra descubre, desentierra del olvido o de la indiferencia futura aquello que nos hace distintos de las bestias.


Siempre he creído, y sigo creyendo, que la imaginación y la fantasía son muy importantes, puesto que forman parte indisoluble de la realidad de nuestra vida.

Cuando en literatura se habla de realismo, a veces se olvida que la fantasía forma parte de esa realidad, porque, como ya he dicho, nuestros sueños, nuestros deseos y nuestra memoria son parte de la realidad. Por eso me resulta tan difícil desentrañar, separar imaginación y fantasía de las historias más realistas, porque el realismo no está exento de sueños ni de fabulaciones..., porque los sueños, las fabulaciones e incluso las adivinaciones pertenecen a la propia esencia de la realidad.

Yo escribo también para denunciar una realidad aparentemente invisible, para rescatarla del olvido y de la marginación a la que tan a menudo la sometemos en nuestra vida cotidiana.

Porque escribir, para mí, ha sido una constante voluntad de atravesar el espejo, de entrar en el bosque. Amparándome en el ángulo del cuarto de los castigos, como apoyada en algún silencioso rincón del mundo, me vi por vez primera a mí misma, avanzando fuera de mí, hacia alguna parte a donde deseaba llegar. Hacia una forma de vida diferente, pero certísima, aunque nadie más que yo la viera. En las sombras surgía, de pronto, la luz; recuerdo que ocurrió un día, al partir entre mis dedos un terrón de azúcar y brotar de él, en la oscuridad, una chispita azul. No podría explicar hasta dónde me llevó la chispita azul: sólo sé que todavía puedo entrar en la luz de aquel instante y verla crecer. Es eso lo que me ocurre cuando escribo.(...)

Porque escribir es, qué duda cabe, un modo de la memoria, una forma privilegiada del recuerdo; yo sólo sé escribir historias porque estoy buscando mi propia historia, porque acaso escribir es la búsqueda de una historia remota que yace en lo más profundo de nuestra memoria y a la que pertenecemos inexorablemente.

Escribir es como una memoria anticipada, el fruto de un malestar entreverado de nostalgia, pero no sólo nostalgia de un pasado desconocido, sino también de un futuro, de un mañana que presentimos y en el que querríamos estar, pero que aún no conocemos, una memoria anticipada, más fuerte aún que la nostalgia del ayer, nostalgia de un tiempo deseado donde quisiéramos haber vivido.

La literatura es, en verdad, la manifestación de ese malestar, de esa insatisfacción expresada de tantas maneras como escritores existen; pero también es, sobre todo, la expresión más maravillosa que yo conozco del deseo de una posibilidad mejor.

Para mí, escribir es la búsqueda de esa posibilidad. Una búsqueda, sin duda. Y, a veces, hasta feroz. Algo parecido a una incesante persecución de la presa más huidiza: uno mismo. Esta búsqueda del reducto interior, esta desesperada esperanza de un remoto reencuentro con nuestro «yo» más íntimo, no es sino el intento de ir más allá de la propia vida, de estar en las otras vidas, el patético deseo de llegar a comprender no solamente la palabra «semejante», que ya es una tarea realmente ardua, sino entender la palabra «otro». Es el camino que un escritor recorre, libro tras libro, página tras página, desde lo más íntimo a lo más común y universal. Sólo así lo personal se vuelve lícito. (...)


Escribir es un descubrimiento diario a través de la palabra, y la palabra es lo más bello que se ha creado, es lo más importante de todo lo que tenemos los seres humanos.

La palabra es lo que nos salva. Pero no la poseemos sin más, para utilizarla como un instrumento; si la tenemos es porque la consagramos a la búsqueda sin fin de una palabra distinta, no común, laboriosa y exaltadamente perseguida, pero que tan simple, tan sencilla resulta cuando la hemos hallado. Como la reconstrucción del instante en que alguien lloró por primera vez: un momento doloroso y difícil. Qué extraño e insólito, qué asombroso parece, y también, que sencillo y verdadero.

Porque todos y cada uno de nosotros llevamos dentro una palabra, una palabra extraordinaria que todavía no hemos logrado pronunciar. Escribir es para mí la persecución de esa palabra mágica, de la palabra que nos ayude a alcanzar la plenitud; ella es la cifra de mi anhelo: que esa palabra pueda llegar a alguien que la reciba como recibiría el viento un velero en calma sorda y desolada, una palabra que acaso le conduzca hacia la playa, una playa que a veces puede llamarse infancia desaparecida, que puede llamarse vida, o futuro, o recuerdo. Que puede llamarse «tú» o «yo». (...)

La palabra «hermano», la palabra «miedo», la palabra «amor», son palabras muy simples, pero llevan el mundo dentro de sí. No siempre es fácil, ni sencillo, descubrirlo.Hay que intentar alcanzar el oculto resplandor de esas palabras, de todas las palabras, o de una sola que todavía nadie oyó nunca pronunciar.

Toda mi vida ha sido una constante búsqueda de esa palabra capaz de iluminar con su luz el país de las maravillas que tanto nuestro mundo como, sobre todo, nuestro lenguaje albergan, y que no siempre nosotros sabemos indagar.Porque las palabras –lo diré, para terminar, con los versos que cierran el poema de «Alicia»–: «Invaden un País de Maravillas... / Es como ir por un caudal corriendo, / Ligero y tan fugaz como un destello...»

Porque «La vida, dime: ¿es algo más que un sueño?».

sábado, 7 de junio de 2014

NORMANDÍA

Normandía

Hace algunos veranos estuve en Normandía y sobre todo me llamaron la atención dos cosas: los terribles boquetes abiertos por las bombas sobre el terreno en el que se habían establecido las defensas alemanas para evitar el famoso desembarco y el enorme culto a la memoria de la batalla que ahora cumple 70 años en todos y cada uno de los rincones de aquella región. 
El desembarco, al parecer un estilo muy propicio para acceder a la zona desde el mar. Así es el canal de la Mancha. En la Edad Media los ingleses habían intentado invadir el cercano Mont Saint-Michel infinidad de veces, pero a menudo sus barcos encallaban y los caballos de los más atrevidos solían quedar atrapados para siempre en las arenas movedizas que dejaba la marea baja. Desembarcos.
En la operación aliada que marcaría un punto de inflexión en la II Guerra Mundial se eligieron unas playas largas y despejadas para realizar un gran transporte de tropas, pero aquellas arenas eran fácilmente defendibles desde las colinas cercanas. Los alemanes las sembraron de minas y establecieron verdaderos búnkeres en las pendientes de la costa, desde los que barrieron literalmente a base de ametralladora a todo aquel que llegaba a la playa. Desarbolar esos promontorios fue uno de los primeros objetivos de los soldados que tocaron tierra, y lo lograron con el apoyo de la artillería desplegada desde sus barcos, claro, pero a qué precio. El famoso día D desembarcaron 156.000 soldados aliados. Se estima que las bajas de aquel día ascendieron a 10.500 hombres, por otras 10.000 del lado alemán. En fin, no es este un espacio para más historias. Impresionan los cementerios cerca de las playas, algunos inmensos, con sus impolutas cruces blancas sobre verde césped, mantenidos y administrados por los gobiernos a los que pertenecieron los caídos. Estadounidenses, pero también británicos, canadienses, alemanes. No solo cruces. Los muertos fueron de todas las razas y confesiones religiosas. Hombres de a pie, peones de unos pocos, claro.
¡Qué importante es la memoria! En Caen, capital de la región, prácticamente devastada durante la guerra, se estableció un Memorial en el que de una manera muy didáctica y europea pueden recorrerse los desastres de aquellos días. Una visita de lo más recomendable para los que viajan de verdad, a través del espacio pero también del tiempo.
Triunfo táctico o no de los Aliados camino de la liberación de París, la batalla de Normandía fue una carnicería. Los cementerios nos lo recuerdan. ¿Hemos aprendido algo?
Puede. Una vieja amiga insistía en que Europa está construida sobre una incontable montaña de cadáveres. Sin duda. No lo sé. Siempre tropezamos en la misma piedra.

lunes, 2 de junio de 2014

A BRAVE NEW KING (RUEDAS DE MOLINO PARA COMULGAR EN LA BARRA DE UN BAR)


Apoyados en la barra de un bar comentamos la noticia del día. Cómo sería una Copa sin rey. ¿Copa de la República? ¿Seguiríamos con el garrafón o exigiríamos algo mejor? Una cosa son el botellón, el tío de la bota y las cumbres de Gredos, la feria de abril y el rebujito, la sangría de barril, o ese tinto de verano que entra tan bien de lo fresquito, o el íngrimo vino cosechero que exige de una buena gaseosa cada menú del día. Nos gusta mezclar, probar todo tipo de brebajes sin demasiado control de calidad. Así somos. Pero cuando hablamos de cosas serias, qué pasa. ¿No deberíamos ser más exigentes con aquello que llevamos pagando tanto tiempo? ¿Cómo que el vino se hizo para los reyes y el agua para los bueyes? ¡Ahh, las dichosas y exigentes minorías! ¿Todo está escrito? ¿Nada prescribe? La nuera se llevó de gin-tonics al futuro sucesor para que despejara sus dudas. Nos traen buena nueva, ruedas de molino con las que comulgar, agua fresca que llevarse a la boca, cortinilla ahumada, aguardiente para las heridas, azucarillos y absenta. Roscón de Reyes. Más vino de misa, digo de mesa. Roscos de vino. Roscos de anís, anís del Mono. Todo etiquetado, persignado, sigilado. Todo constitucionalmente constitucional. Me temo que en la cantina del Congreso todavía pueden pedirse muchos lingotazos de Soberano a buen precio. Allí beben por lo ancho y dan de beber por lo estrecho. Lo sabemos. Ya se han encargado de pedir otra remesa de rey Bourbon y hay una mayoría de vodka Abssolut para un par de años. En cualquier caso Mahou prevé más de dos tercios de parlamentarios en la Cortes el día que se apruebe vía urgencia la Ley Orgánica que regule la novedosa abdicación. Luego el que se va dará paso al que viene. Sol y sombra. Carajillo. Chivas Regal. Agua de fuego. Tequila. El Tesoro de don Felipe. Pon otra ronda. Si bebes no conduzcas.

miércoles, 23 de abril de 2014

PASIÓN POR LOS LIBROS


En un día como hoy no está de más recordar lo que significan los libros para muchos de nosotros, esa condición de objeto mágico que a veces tienen, más allá de todos los mercantilismos y todos los denuestos. Podría referirme aquí a todo lo que han sufrido los libros a lo largo de la Historia, las expurgaciones, los escrutinios, el fuego, la prohibición, o a lo incierto de su futuro en esta sociedad que evoluciona hacia lo multimedia y el consumo rápido. Pero es verdad que un libro seguirá siendo un libro en el soporte que sea. Es un superviviente de naufragios que espera a ser recatado de las estanterías de cada biblioteca, de cada librería. Todo depende de nosotros, de nuestra pasión. 
En ese sentido vuelvo a invocar aquí un texto que publiqué hace unos años bajo el título de La pasión de Bastián Baltasar Bux. En el mismo recordaba el pasaje inicial de La Historia interminable (Die unendliche Geschichte, 1979), la inolvidable novela de Michael Ende. En el mismo su protagonista Bastián Baltasar Bux, el niño lector a través de cuya lectura leemos esta historia, piensa en apoderarse del libro. Una bella definición de lo que supone para muchos, y repito, a cualquier edad, la literatura. Aquí os lo dejo de nuevo:

Las pasiones humanas son un misterio, y a los niños les pasa lo mismo que a los mayores. Los que se dejan llevar por ellas no pueden explicárselas, y los que no las han vivido no pueden comprenderlas. Hay hombres que se juegan la vida para subir a una montaña. Nadie, ni siquiera ellos, puede explicar realmente por qué. Otros se arruinan para conquistar el corazón de una persona que no quiere saber nada de ellos. Otros se destruyen a sí mismos por no saber resistir los placeres de la mesa... o de la botella. Algunos pierden cuanto tienen para ganar en un juego de azar, o lo sacrifican todo a una idea fija que jamás podrá realizarse. Unos cuantos creen que sólo serán felices en algún lugar distinto, y recorren el mundo durante toda su vida. Y unos pocos no descansan hasta que consiguen ser poderosos. En resumen: hay tantas pasiones distintas como hombres distintos hay.

La pasión de Bastián Baltasar Bux eran los libros. Quien no haya pasado nunca tardes enteras delante de un libro, con las orejas ardiéndole y el pelo caído por la cara, leyendo y leyendo, olvidado del mundo y sin darse cuenta de que tenía hambre o se estaba quedando helado...

Quien nunca haya leído en secreto a la luz de una linterna, bajo la manta, porque Papá o Mamá o alguna otra persona solícita le ha apagado la luz con el argumento bien intencionado de que tiene que dormir, porque mañana hay que levantarse tempranito...

Quien nunca haya llorado abierta o disimuladamente lágrimas amargas, porque una historia maravillosa acababa y había que decir adiós a personajes con los que había corrido tantas aventuras, a los que quería y admiraba, por los que había temido y rezado, y sin cuya compañía la vida le parecería vacía y sin sentido...

Quien no conozca todo eso por propia experiencia, no podrá comprender probablemente lo que Bastián hizo entonces.

Miró fijamente el título del libro y sintió frío y calor a un tiempo. Eso era, exactamente, lo que había soñado tan a menudo y lo que, desde que se había entregado a su pasión, venía deseando: ¡Una historia que no acabase nunca! ¡El libro de todos los libros!

ENDE, Michael, La Historia Interminable, a.


jueves, 20 de marzo de 2014

EN LEGÍTIMA DEFENSA. POETAS EN TIEMPOS DE CRISIS


Hoy, jueves 20 de marzo, será presentado en Madrid el libro colectivo En legítima defensa. Poetas en tiempos de crisis, una antología publicada Bartleby Editores con el apoyo de la Fundación Vallecas Todo Cultura en la que hemos participado 229 poetas, desde los premios Cervantes Antonio Gamoneda (quién, además, prologa el volumen) o José Manuel Caballero Bonald, a varios premios nacionales como Francisca Aguirre, Olvido García Valdés o Juan Carlos Mestre, pasando por una multitud de poetas amigos, hombres y mujeres corrientes y molientes. Tengo la fortuna de ser uno de ellos.
Por nada del mundo me perdería un acto al que acudirán poetas como Angelina Gatell, Ana Pérez Cañamares, Francisca Aguirre, Manuel Rico, Javier Lostalé, Fanny Rubio, Gsús Bonilla, Carlos Álvarez, Ana Pérez Cañamares, Inma Luna, Alberto García Teresa, Rosana Aquaroni, Ángel Guinda, Julieta Valero, Juana Vázquez y Juan Ramón Sanz, entre otros muchos más. Allí estará también el poeta y cantautor Ángel Petisme, quién además de leer cantará algunas de sus canciones-poema. 
El acto tendrá lugar en el Centro Cultural PILAR MIRÓ, de Vallecas-Villa (Plaza de Antonio María Segovia, s/n), a partir de las 18:30 h.
Como señalan desde la editorial, "será una velada sin precedentes: la voz de los poetas frente a los recortes de derechos sociales, de servicios públicos, de libertades y democracia que estamos sufriendo los ciudadanos, en definitiva".
No os lo perdáis. Hoy no.

PD. Podéis encontrar más detalles del libro pinchando aquí.

miércoles, 5 de marzo de 2014

CONCURSANTES


Existe una raza especial de individuos certeros, simpáticos, altamente preparados, dispuestos a exhibir sus capacidades físicas, emocionales y/o intelectuales y hacerlo, naturalmente, por dinero. Esa raza existe, sí, inscrita en todas las clases sociales, camuflada de normalidad entre los demás. Es posible que hayas tenido a tu lado sin saberlo a un miembro de tan distinguido club, un amigo, una compañera de trabajo, tu vecina, tu hermano, tu profesor de charleston, oculta su verdadera identidad en el anodino día a día. Es posible que hayas tenido a tu lado sin saberlo a un concursante de televisión, que lo comprendas demasiado tarde, una sobremesa en que sesteas al ritmo de Saber y Ganar o una noche viendo El Hormiguero.
La parrilla de nuestra televisión está plagada de concursos desde primera hora la mañana a la madrugada del día siguiente. No es este el lugar para hablar de los distintos formatos, casi infinitos, sino del objeto común a todos ellos, el concursante. 
Tal y como está el panorama económico y laboral, no es extraño que esa raza de que hablaba al principio se haya profesionalizado. Porque hay auténticos profesionales de esto, que han pasado por todos los programas posibles ganándolo todo, mientras que la gran mayoría de la población nunca han sido siquiera seleccionada para una primera criba a pesar de haber enviado cartas, e-mails, votos interactivos y papeletas desde el año 82. Las mismas caras se repiten, impersonales o no, de vez en cuando, y sólo los teleadictos son capaces de darse cuenta. Y que conste que no me molesta, es más, durante un tiempo sopesé la idea de hacerme concursante profesional, de participar en todo concurso viviente para financiar mi propios proyectos, como hizo en una época Santiago Segura. Tal es el pensamiento de un hombre cuando está en paro, abrir el espectro de posibilidades de supervivencia. Al final tuve que desechar la idea por falta de tiempo y continuidad.
Mi experiencia con los concursos no ha sido del todo mala. Siempre quise concursar en Saber y Ganar, pero cuando ya me había decidido a enviarles mi solicitud en una hermosísima carta de admiración, se sacaron de la manga la prueba de La Calculadora Humana, y si hay algo que odio en esta vida es el cálculo mental. Mucho tiempo después, y seguro que nadie se acordará, participé en el Lingo de Ramoncín con mi gran amigo Dani Herrera, y ganamos, nos llevamos un hermoso bote que repartimos con placer y arrobamiento. Claro que no era el bote de Pasapalabra o de Quién quiere ser millonario. No recuerdo cómo, pero poco después me presenté a este último concurso y un día me llamaron por teléfono. Después de un test de diez preguntas me comunicaron que había pasado la prueba y me convocaron a una segunda prueba presencial en los estudios de Telecinco. Y ahí es donde me di cuenta de la profesionalización del concursante. En el fondo la gente afrontaba aquella entrevista personal como una entrevista de trabajo: ducha, afeitado, ropa planchada, buena presencia... Por supuesto que acudí a la cita sin cumplir alguna de estas cuestiones previas básicas. La prueba consistía en un test escrito más una charla con uno de los miembros del equipo de producción del programa que también hacía algunas preguntas. Preguntas, preguntas y más preguntas, a este paso me iba a plantar antes de empezar el concurso. En realidad me plantaron ellos. Al final de la entrevista me hicieron una foto polaroid que adjuntaron a mi ficha y me desearon buena suerte. Si era seleccionado pasaría a ser oficialmente concursante, ya me avisarían de la fecha de grabación. Todavía estoy esperando el comodín de la llamada. Sí, me plantaron a las puertas. Las razones posibles son tres: acerté pocas preguntas, acerté muchas preguntas o mi presencia física y comportamiento no eran los adecuados para un espectáculo televisivo. Nunca lo sabré, aunque tampoco me importa.
Tal y como siguen las cosas, sí que he tenido la tentación de enviar por fin esa carta a Saber y Ganar, pero aún no lo tengo decidido. La verdad es que el panorama de los concursos televisivos ha cambiado un poco. Para ser concursante hay que ser un profesional de la plancha, entre otras muchas cosas. Lo resumo en una sola frase:

Mira quién sobrevive enfundado en unas mallas ochenteras a un baile de salón ejecutado sobre un pavimento con el 25% de desnivel mientras hace la digestión de la comida preparada por su hijo gafapastas y marisabidillo de 10 años, justo antes de monologuear, responder, acertar, cantar, buscarle novia al niño, comerse el rosco, girar la ruleta de la fortuna y reírse con las ocurrencias de Jordi Hurtado, someterse a un terrible cambio de imagen, dejar que le reformen la casa y el restaurante vietnamita fracasado por sorpresa, forzar la voz y el esqueleto al ritmo de un, dos, tres coaches, y esperar, sonriendo siempre, a que un cocinero y un imitador, un humorista y un tertuliano deportivo juzguen su talento, sabiendo que de ellos y solamente de ellos depende la inminente entrada en Gran Hermano.

miércoles, 29 de enero de 2014

GENTE SIMPÁTICA LLEGA A MADRID


Me gustan los libros que hablan de otros libros, y un poco absorbido por el estilo audiovisual, también apuesto por los making of, los "cómo se hizo", la exploración del antes y el después de un evento, de un proyecto, más allá de su limpia exposición final. Tiene que ver con esa obsesión con el camino, lo que está por ser antes de ser, el work in progress y otras zarandajas más o menos metafísicas. Si a esto le añadimos la pasión por el rock y la buena literatura comprenderéis que no pueda dejar pasar este Gente Simpática (The Sympathy Tour) que está presentando el bueno de Esteban Gutiérrez Gómez (Bacø).
Gente simpática (The Sympathy Tour) es una crónica de todo lo que sucedió alrededor de Simpatía por el relato, una antología de relatos escritos por músicos y narradores independientes en torno al mundo del rock, de la música en general, que llevaron adelante  Patxi Irurzun y el propio Esteban Gutiérrez Gómez. Un diario, un recuerdo de lo más vivo, que describe las sensaciones arrancadas de las paredes, los oídos y los corazones a lo largo de los quince meses que duró The Sympathy Tour (La Gira Simpatía) con la que se fue presentando la antología en distintos lugares de nuestra geografía. Ahora sale a la luz de la mano del poeta David González, director de la Colección Zigurat, y gracias a los esfuerzos del Ateneo Obrero de Gijón.
Así explica el bueno de Esteban la generación de este libro:  
“Tengo la sensación que este libro no lo he escrito yo, que lo ha hecho Bacø, mi dúplice, el monstruo que me posee y me da alegría. Así lo creo después de releer el diario y recordar cada una de las anécdotas que nos ocurrieron a Patxi Irurzun y a mí en este periplo rocanrolero. Así, visto en la distancia, resulta curioso comprobar que he convertido a Patxi Irurzun en un personaje, y que cuento muchas de sus intimidades. También yo soy un personaje y confieso mis mierdas, las heridas y las derrotas que me alimentan para hacerme fuerte. Pero lo que más me sorprende es haber sido capaz de transmitir con verosimilitud todo lo que se esconde en el backstage y lo que encierran los camerinos en los conciertos de rock. Yo hacía años que no pasaba por ellos y ya lo estaba echando de menos, la verdad. Creo que cualquiera que lea el diario conseguirá tener esa misma sensación.
También me sorprende ver que aparecen por las páginas del diario muchos amigos de las letras. Creo que aunamos literatura y rock (Literorock, es nuestra marca), y ello supuso momentos inolvidables, como la acogida del libro en Madrid, o la visita a León y el calor que Vicente Muñoz, Julia Álvarez, Alfonso Xen Rabanal o Felipe Zapico me mostraron, o las 24 horas pasadas junto a la poeta Lucía Fraga en Santiago de Compostela. Todo eso se relata en este diario que, visto en la distancia de apenas unos meses, creo que servirá de retrato en el futuro para visualizar instantes de un movimiento literario de transcendencia en España.”
Esteban Gutiérrez Gómez, 14 de abril de 2012

Gente simpática (The Sympathy Tour) llega ahora a Madrid. Se presentará este jueves 30 de enero de 2014 en La esquina del Zorro (c/Arroyo del Olivar, 34, Puente de Vallecas, MADRID), de la mano de Gsús Bonilla y acompañado por la actuación y el sonido de Luter. A eso de las 20, 20:30 horas. Rockeros del mundo entero. ¿Os lo vais a perder?

lunes, 30 de diciembre de 2013

EL UNIVERSO DE BENJAMIN LACOMBE (O LOS SUEÑOS DE UN ILUSTRADOR EXPUESTOS EN MADRID)

Detalle de Autorretrato con seis brazos de Benjamin Lacombe
Enfrentarse a cualquiera de las páginas ilustradas por Benjamin Lacombe (París, 1982), cuando aún no conoces su trabajo, puede causar un shock inesperado. Desde luego no os dejará indiferentes la evidente maestría de este jovenzuelo lanzado a convertir cualquier cosa que toca en una joya editorial. Desde textos para niños a novelas decimonónicas pasando por relatos de Poe o cuentos clásicos han pasado por sus manos y sus ojos, para transformarse en auténticos objetos de admiración. Algunos reconoceréis su estilo: "Ojos grandes y muy expresivos, con sentimiento, calor y color. Tez pálida de porcelana y labios finos y coloridos". Así lo define, y estoy totalmente de acuerdo con ello, la web Los Cuentos de Bastian.
En España ha publicado su obra con la Editorial Edelvives. Es posible que os suenen algunos de los títulos que ha ilustrado, como Genealogía de una Bruja, Los Amantes Mariposa, Melodía en la Ciudad, Blancanieves, El Herbario de las Hadas, Cuentos Macabros, La niña silencio, Notre-Dame de París y, ahora Madame Butterfly.


Si no es así, no importa, siempre hay tiempo para la sorpresa. Para los que estáis en Madrid o venís por aquí en estas fechas os propongo un plan interesante: visitar la primera exposición sobre Lacombe que se realiza en nuestro país. Se titula El Universo de Benjamin Lacombe y está teniendo lugar entre los días 19 de diciembre de 2013 y 26 de enero de 2014, en el Museo ABC (c/Amaniel, 29-31). Si lo hacéis tal vez podéis coincidir con un tipo extraño que babea y se muerde las uñas de envidia ante alguna de las ilustraciones de Lacombe, aunque, que quede claro, siempre negaré que sea yo.
Aquí os dejo el enlace a su blog, Y un vídeo muy especial sobre sus Memorias... no hay excusa para no disfrutar.



En Youtube.

jueves, 19 de diciembre de 2013

UNA MAREA HUMANA

Fotografía de Javier Martín Espartosa (druidabruxus), tomada de Flickr bajo Licencia Creative Commons
Aunque no lo creáis, a mí me gusta la Navidad. Me trae sobre todo recuerdos de cuando era niño y las cosas se veían desde una perspectiva diferente, más mágica y emocionante. Nada como la tabula rasa de la infancia, la inocencia y atrevimiento de aquellos días pasados.
A mí me gusta, sí, la Navidad, aunque no lo creáis. No soy como Ebenezer Scrooge. La fiesta, las cenas increíbles, las vacaciones, los encuentros con los primos, el juego eterno, el acostarse tarde, las uvas, los turrones, aquellos programas de Martes y Trece... cada diciembre la memoria se abre paso en lo cotidiano para mostrarme con nostalgia el espíritu de las Navidades Pasadas. Pero luego hay que volver. Las Navidades Presentes son difíciles, contradictorias. Desde siempre he pensado que eran un momento ideal para estar en familia, pero es verdad, se han convertido en un escaparate de vanidades, en un monumento al consumismo difícil de derribar. Parece que el consumismo es la medida de la prosperidad económica y social, o al menos así nos han querido convencer. Pero dónde está la causa de la movilización navideña, la misma, a mi parecer, de la desmovilización de las protestas contra la injusticia. ¿Antes no éramos así? No es algo que se enseñe en la escuela (lo del consumismo). De hecho a menudo mi hijo de 4 años viene del "cole" con conceptos como el reciclaje, la ecología, el respeto a los animales, la lucha contra la pobreza, el ahorro, el compañerismo, la igualdad de razas y sexos o la justicia social bien aprehendidos. ¿Entonces? ¿Dónde está la causa? En los omnipresentes medios de comunicación de masas, hipertrofiados y vacíos, en esa televisión siempre encendida que bombardea sus mensajes y nos hace cómodos, nos impide usar nuestro tiempo en algo tan sano como leer un libro, jugar un rato e incluso hablar con el de al lado, y reduce el pensamiento a la mínima expresión del blanco o negro, o del rojo o azul, igual de maniqueos. Y ya con Internet y los móviles ni os cuento. Smartphones, tabletas, teléfonos inteligentes suplantando la voluntad de nuestros cerebros. Al final han conseguido que una gran mayoría viva en una especie de limbo, en una nube digital e individualista alejada de la realidad, en un paraíso artificial mucho más potente que el de las drogas, en un mundo feliz más aterrador que el de Huxley. Y así, enganchados al discurso plano y al ritmo delirante impuesto por las nuevas tecnologías, estamos desarmados ante las tropelías que unos pocos seguirán haciendo a nuestra costa. Es difícil, muy difícil explicarle esto a nuestros hijos, pero o lo hacemos ya o nos iremos todos a la mierda, perderemos nuestra libertad sin necesidad de llevar cadenas y entregaremos definitivamente nuestra esencia humana para volver a ser el rebaño que un día fuimos. ¡Paparruchas! No digo nada nuevo, lo sé, pero imaginaos, entonces, lo que nos mostraría el espíritu de las Navidades Futuras.

viernes, 15 de noviembre de 2013

UN RECITAL A TRES BANDAS


Nos conocimos hace tiempo, en los miércoles del Bukowski Club, y luego comenzó nuestro intercambio de ideas al ritmo de esa vorágine artística que emanaba (y emana) de La Vida Rima. Hemos compartido risas, cañas, palabras y escenarios. Cada uno ha seguido un camino creativo y vital diferente, sin dejar jamás de luchar por sus sueños. Después de mucho tiempo intentándolo, vamos a juntarnos los tres para celebrar con un recital A TRES BANDAS la publicación de nuestros últimos trabajos:
CARLOS GALÁN, músico excepcional y poeta de la alegría, os traerá un pedazo de su último disco, Carne de Canción.
JUAN CARLOS PÉREZ MEDINA os dirá Todo lo que sé, una recopilación de sus textos magníficamente autoeditada.
Y un tal LUIS MORALES os mostrará sus sueños hechos Realidad, ese poemario publicado por LVR[ediciones.
Pero lo más importante es que estaremos juntos, mezclándolo todo, afinando la puntería y repasando trigonometría, tirando líneas imaginarias perfectas para alcanzar el punto exacto, jugaremos A TRES BANDAS para crear una nueva y espectacular sorpresa, una hermosa y durísima carambola de música y poesía. Allí estaremos sí, acompañados por LVR[ediciones, a cuya vera encontraréis nuestras cosas.
Será el sábado 16 de noviembre, a las 20:30 horas, en VERGÜENZA AJENA (c/ Galileo, 56, Barrio de Chamberí, Metros Quevedo, Canal o Argüelles, MADRID)
Allí os esperamos, con voz y palabra, con música y espectáculo. Con poesía.

jueves, 17 de octubre de 2013

DE MESES Y DÍAS, DE ALMANAQUES Y HEMISFERIOS


Las fechas se superponen y proyectan, los días pasan y se revuelven en el giro, como la gotas derramadas por colmar el vaso de los meses, de los años. Pero la rueda gira y vuelve a terminar en el principio, y los meses se acomodan en cada estación, y los días son un nombre atizado por el frío verano y el sol poniente. En este almanaque de versos compartidos en dos hemisferios, versos que giran cada cual a su modo, siguiendo la pauta del efecto Coriolis. 
Os toca descubrir a vosotros, lectores, a qué lado del ecuador, a qué lado del océano está el poema, porque la magia de este trabajo transatlántico conjunto del argentino Daniel Erne y la madrileña Arantxa Oteo consiste en obviar sus propios nombres, para que los días y los meses distintos sean a la vez lo mismo mientras el planeta gira. De meses y días, almanaque de versos, ilustrado con maestría por las imágenes de José Naveiras, editado con amor y calidad certera por LVR[ediciones. 
Os toca descubrir este libro, ahora que podéis, ahora que Daniel Erne ha cruzado el charco para reunirse con Arantxa Oteo y José Naveiras en una serie de presentaciones. ¿La próxima? Este viernes 18 de octubre, a las 20:00 horas, en los Diablos Azules (c/ Apodaca, 6, Metros Tribunal y Bilbao, MADRID). Acompañados por Felipe Zapico Alonso, Ana Pérez Cañamares, José Antonio Pamies, Teresa Naranjo y Mariano Crespo.
Un lujo, ¿no?
Pues no os lo perdáis.
Más info pinchando aquí.
 

jueves, 3 de octubre de 2013

LOS POETAS DE LA VIDA RIMA


Desde que formo parte de La Vida Rima me han pasado muchas cosas, casi todas buenas: he dado rienda suelta a las palabras y a la imagen, he compartido espacio y voz con grandes artistas, he cruzado "Al Otro Lado del Espejo", he escrito, reescrito y desescrito lo habido y por haber, me he convertido dos veces en padre y además mis sueños se han hecho Realidad. ¿Quién lo iba a decir?
Recuerdo el lema de la asociación: "Buscar la felicidad a través del arte". Y sí, a pesar de las dificultades cotidianas que nos rodean, a pesar de los cataclismos vitales y las corrientes que nos arrastran, tener tan cerca a La Vida Rima y sentir la amistad y el instinto poético suicida de sus miembros en pos de su objetivo me ha permitido rozar esa esquirla de alegría momentánea y casi perfecta. 
El ámbito de La Vida Rima se ha desarrollado en varios campos, pero aquí quiero destacar su faceta editorial, que empezó con "Es hora de embriagarse (con poesía)" y "Al Otro Lado del Espejo" y se materializó con fortuna en la microeditorial de poesía (y otras hierbas) LVR[ediciones, capitaneada por los incombustibles José Naveiras y Eva Gallud, a los que estaré siempre agradecido por atreverse a publicarme.
Ahora que ya ha pasado un tiempo La Vida Rima quiere festejarlo con un gran encuentro poético en el que estarán (estaremos) algunos de los autores ya publicados al lado de los que lo harán en breve. Será algo genial, eso seguro.
Allí, entre otros muchos, estarán (estaremos, sí) Nacho Aldeguer, Arantxa Oteo, Ángel Muñoz, Óscar Aguado, Leire Olmeda, Francisco J. Casado, Patty de Frutos (desde Canadá with love), Lidia Litrán, Eva Gallud, José Naveiras y un tal Luis Morales, haciendo lo que saben (sabemos) hacer. 
¿Dónde y cuándo?
En la Sala Triángulo (c/Zurita, 20, Lavapiés, MADRID), el lunes 7 de octubre de 2013, sobre las 21:30 horas. 
Sed felices. Os esperamos. La vida rima, no os lo perdáis.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

HARÉ UN VERSO SOBRE ABSOLUTAMENTE NADA


Ha muerto el maestro que me mostró la hermosa lengua de Oc, el hombre con el que me aproximé al Quijote, el mismo, asomado a la carreta, que volvió a contar El cuento del Grial forjado por Chrétien de Troyes, o creyó, como Cervantes, en el Tirant lo Blanc. Ha muerto el maestro, aunque a nadie le importe, aunque pocos sepan que la edición de ese Quijote que preside o pisa los papeles de casi todas las casas es la suya. Ha muerto Martín de Riquer, el maestro enamorado de las literaturas romances.
A nadie le importa, pero hace muchos años que inoculó en las venas de aquel muchacho desaliñado y hosco que iniciaba su carrera el extraño vicio de la poesía, el instinto suicida del filólogo, el olor del pergamino y el delirio cancionero y medieval. Fue él, en las páginas de aquel libro, Los Trovadores, quien abrió una de las puertas que aún siguen abiertas. 
Ahora que se ha marchado camino de Ávalon, con la rueda de juglar bajo el brazo, vuelvo a los caminos del recuerdo, vuelvo a un tiempo en el que me apasionaba aprender. Esas cosas trae la muerte.
No hay mejor homenaje, pues, que volver a hacer un verso sobre absolutamente nada, que así quiso en su tiempo cantar el primer trovador del que se tiene noticia, Guilhem de Peitieu, duque de Aquitania, y así supo ver el propio Martín de Riquer en su versión literal, que no literaria.
Aquí os dejo textos y música. Podéis encontrar más información en este magnífico enlace.



FARAI UN VERS DE DREIT NIEN


I
Farai un vers de dreit nien:
non er de mi ni d'autra gen,
non er d'amor ni de joven,
ni de ren au,
qu'enans fo trobatz en durmen
sus un chivau.

II
No sai en qual hora·m fui natz,
no soi alegres ni iratz,
no soi estranhs ni soi privatz,
ni no·n puesc au,
qu'enaisi fui de nueitz fadatz
sobr'un pueg au.

III
No sai cora·m sui endormitz,
ni cora·m veill, s'om no m'o ditz;
per pauc no m'es lo cor partitz
d'un dol corau;
e no m'o pretz una fromitz,
per Saint Marsau!

IV
Malautz soi e cre mi morir;
e4 re no sai mas quan n'aug dir,
Metge querrai al mieu albir,
e no·m sai tau;
bos metges er, si·m pot guerir,
mor non, si amau.

V
Amigu'ai ieu, non sai qui s'es:
c'anc no la vi, si m'aiut fes;
ni·m fes que·m plassa ni que·m pes,
ni no m'en cau:
c'anc non ac norman ni franses
dins mon ostau.

VI
Anc no la vi et am la fort;
anc no n'aic dreit ni no·m fes tort;
quan no la vei, be m'en deport;
no·m prez un jau:
qu'ien sai gensor e belazor,
e que mais vau.

VII
No sai lo luec ves on s'esta,
si es en pueg ho es en pla;
non aus dire lo tort que m'a,
abans m'en cau;
e peza·m be quar sai rema,
per aitan vau.

VIII
Fait ai lo vers, no sai de cui;
e trametrai lo a celui
que lo·m trametra per autrui
enves Peitau,
que·m tramezes del sieu estui
la contraclau.


Guilhem de Peitieu

HARÉ UN VERSO SOBRE ABSOLUTAMENTE NADA

I. Haré un verso sobre absolutamente nada: no será sobre mí ni sobre otra gente, no será de amor ni de juventud, ni de nada más, sino que fue trovado durmiendo sobre un caballo.

II. No sé en qué hora nací, no estoy alegre ni triste, no soy arisco ni soy sociable, ni puedo ser de otro modo, porque así fui hechizado de noche sobre una alta montaña.

III. No sé cuándo estoy dormido ni cuándo velo, si no me lo dicen; por poco se quiebra el corazón por un cordial dolor; y ello no me importa una hormiga, por San Marcial.

IV. Estoy enfermo y temo morirme; y sólo sé lo que oigo decir. Buscaré médico a mi capricho, y no sé de ninguno así; será buen médico si puede curarme, pero no [lo será] si empeoro.

V. Tengo amiga, no sé quién es: pues nunca la vi, a fe mía, ni hizo [nada] que me pluguiera ni que me pesara, y no me importa: porque nunca hubo normando ni francés dentro de mi casa.

VI. Nunca la vi y la amo mucho; nunca tuve de ella favor ni me hizo ofensa; cuando no la veo, me lo tomo en broma: no me importa un gallo. Porque sé de una más gentil y más hermosa y que más vale.

VII. No sé si el lugar hacia donde vive está en la montaña o está en el llano; no oso decir lo injusta que es conmigo, antes bien me callo; y pésame mucho que ella se quede aquí, [y] por esto me voy.

VIII. He hecho el verso, no sé sobre quién, y lo enviaré a aquel que, por medio de otro, lo enviará de mi parte hacia Peitieu, [para] que me envíe la contrallave de su estuche.

Martín de Riquer

Y ahora escuchad cómo suena en el arte del Ensemble Tre Fontane.



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