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lunes, 19 de enero de 2009

LA ESTRATEGIA DE ALEKHINE


Última partida. Desconocemos el sentido de su aparición, apenas alcanzamos a intuir la arriesgada holgura de sus axiomas, pero lo cierto es que un día se estableció entre nosotros, aquí mismo, tan rotunda e inesperada que no nos fue permitida ni siquiera una mínima reacción. La idea de Alekhine constituye un desafío audaz a los principios teóricos, una treta de aprendiz que se vuelve imprescindible para entender el mundo. Es una concepción verdaderamente revolucionaria de la apertura. En lugar de pelear por el centro parece invitar a su adversario a apoderarse de él. Lanza un caballo en solitario sobre la línea de fuego para que su rival dispare sobre el mismo a placer.
Las blancas acceden, pero ahí está la trampa. La configuración derivada de los últimos movimientos era, desde luego, la esperada por Alekhine. La sutileza de su negro plan está en la creación de una serie de debilidades en el esqueleto de peones blancos a causa de su prematuro avance. Sacrificio, sí. Pero con el claro propósito de socavar las bases estructurales del contrario y hacerlo vulnerable. Es evidente que, a pesar de un aparente desprecio hacia las movilizaciones aceleradas, Alekhine sabe distinguirse por su imaginación y sentido creador.
En todo momento es consciente del extremo poder inferido a los peones doblados en el centro del tablero, conoce la irrealidad del veneno. La entrega del caballo se realiza apenas en el sexto movimiento. Resolución complicada, pero también necesaria, puesto que a los guerrilleros negros les empezaba a escasear el aire. La maniobra resultará idónea ante un oponente despistado o de escuela excesivamente rígida, cuyo academicismo puede resultar, en este caso, letal. Aún así todo movimiento arriesgado puede acabar cerrando el juego. Alekhine lo sabe y consolida la posición de las negras. Su gato se llama ajedrez y no necesita pasaporte. Algunos le acusan de escribir en contra de los ajedrecistas judíos.
Sobre el movimiento desesperado del alfil blanco Alekhine medita responder soltando un latigazo con el caballo superviviente para dominar al mismo tiempo las casillas 5C y 4A, pero resulta algo inquietante y obligaría a las negras a un intercambio desfavorable camino del desenlace. Una parada a tiempo, de la cual deberían tomar nota los estudiantes. Hay que devolver el botín cuando la presión enemiga amenaza con incrementarse poco a poco y de manera implacable. No hablamos de una simple escaramuza. La entrega del peón apunta muy lejos. En realidad la apertura a terminado, pues la torre negra encerrada no supone en rigor un atraso en las movilizaciones. De hecho hace tiempo que Alekhine siente ese miedo, hace tiempo que han escondido la pistola, que han puesto precio a la cabeza del rey.



viernes, 16 de enero de 2009

VIDA Y MUERTE DE ALEKHINE (PRELUDIO DE UNA NOCHE DE SÁBADO)



Alexander Alekhine fue uno de los grandes campeones mundiales de ajedrez de todos los tiempos. Nacido en Moscú, el ajedrez le llevó por todo el mundo. Alekhine es conocido por su estilo agresivo y combinatorio entre los ajedrecistas clásicos.
Alekhine formó parte de la generación de ajedrecistas que a principios del siglo XX renovaron las ideas estratégicas hasta entonces en vigor. Como en cualquier otro gran jugador, en Alekhine se daban profunda estrategia, dominio en los finales y virtuosismo técnico. Pero el estilo personal de Alekhine se caracterizó por su poderosa facultad para la combinación y la táctica, unidas a una desbordante fantasía, así como por sus tendencias agresivas: tal vez haya sido el más peligroso atacante de todos los tiempos. Junto a ello, una tenaz voluntad de victoria y una capacidad de trabajo y preparación teórica de la que carecían los demás. Su estilo le condujo en dos ocasiones al título de campeón del mundo.
En los años previos a su muerte, Alekhine vivió en España y Portugal, jugando torneos en la Alemania Nazi o en los países ocupados por los alemanes. También se le adjudica la autoria de varios artículos en contra de los ajedrecistas judíos, aparecidos en la prensa nazi. Tras la guerra negó ser el autor de dichos artículos.
Durante aquellos años, a comienzo de los cuarenta, Alekhine padecía cirrosis hepática, duodenitis y arteriosclerosis. No tenía ingresos propios y vivía de la miseria que ganaba con el ajedrez. También estaba profundamente deprimido.
Alekhine murió en Portugal (a las afueras de Lisboa) en 1946. La versión oficial dice que murió ahogado con un trozo de carne mientras estudiaba con su ajedrez, pero hay dudas al respecto. Se desarrollaron diversas teorías de conspiración desde entonces. Las principales apuntan a que o bien Alekhine se suicidó o bien fue asesinado.
En 1999 el GM canadiense Kevin Spragett difundió la opinión de que había algo sospechoso en la versión oficial de muerte por asfixia o ataque al corazón. "¿Cuál es la equivocación en la historia oficial? (Me refiero, a parte del hecho de que si una persona 'normal' está sentada y se asfixia se pondría de pie y se agitaría bastante, posiblemente incluso volcando el tablero y las piezas...) ¡El médico que redactó el certificado de defunción (Dr. Antonio Ferreira, por casualidad también un ávido ajedrecista) más tarde dijo a los amigos que el cuerpo de Alekhine se encontró en la calle, en frente de la habitación del hotel! ¡Tenía un disparo! Dijo que la presión del gobierno le había forzado a redactar el certificado de defunción tal y como se hizo (Portugal fue neutral durante la II Guerra Mundial y podía querer evitar controversias).
Según fuentes bien informadas (incluyendo a Spassky, que está casado con una francesa que trabajó en los servicios diplomáticos) la Resistencia Francesa creó un secreto 'Escuadrón de la Muerte' tras la II Guerra Mundial para 'tratar' adecuadamente a quienes estaban en una lista negra por colaborar con demasiada voluntad con los nazis alemanes, cuando Francia fue invadida por Alemania. ¡Parece que en la lista había más de 200.000 nombres!
¡La correspondencia de Alekhine, poco antes de su fallecimiento prematuro, mencionaba que sentía que estaba siendo seguido! ¡Las iniciales de Alexander Alekhine eran AA, de forma que eso lo colocaría al comienzo de cualquier lista! Alekhine murió cuando quedaban uno o dos días para que la Federación Británica de Ajedrez votase el albergar el encuentro Botvinnik-Alekhine... ¡Así que, si había un asesino, debía actuar rápidamente ya que Alekhine iba a marcharse a Inglaterra!"
¿Qué os parece? ¿REALIDAD O FICCIÓN?
Os mando una foto en la que se le observa tendido en su sofá, con todas sus piezas todavía sobre el tablero. Si queréis saber más, LOS TRES EXTRAÑOS os esperamos el sábado 17 de enero a las 21:00 horas en el Bukowski Club (San Vicente Ferrer 25, Metro Tribunal)