
Un ojo aguarda aquí,
una gruta donde brilla
la locura fugitiva,
donde el camino es urdimbre.
Hay algo que delata su presencia
siempre que viajo, avizor,
buscándolo,
un signo,
una raíz mortal,
una desesperada impronta,
un amor de laberinto.
De nada ha de servir
para ocultarlo
la salvaje violencia
con que la yerba crece aquí,
el ojo es de un color particular
y jamás se transparenta.
Qué espera pues
para acercarse,
por qué no desafío
a quien lo esconde,
por qué no desafío
al corazón,
al corazón que miente.
La vista delatora Luis Morales El vértice inconstante Poesía Madrid
Poema del día: "Pancita", de Anahit Hayrapetyan (Armenia, 1987)
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A la mañana muy temprano
con el olor de las sábanas
con el dolor interminable de mis piernas
con el cerebro totalmente nuevo y vacío
y ella durmiendo impas...
Hace 10 horas
Extraño y misterioso poema, Luigi. Genial.
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