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miércoles, 19 de mayo de 2010

COMO CULO DE MANDRIL (UNA SIMPLE GESTIÓN DE DERECHOS)


En efecto, después de observar las dos fotografías, a la vista está que la diferencia genética entre el hombre y el mono es verdaderamente nimia. O al menos eso es lo que nos pretenden hacer creer los popes de la moda y toda esa turba de cazadores de tendencias que a menudo nos aguardan, agazapados tras cualquier esquina, por si decidiéramos en un momento dado ponernos las camisetas del revés o los calzoncillos en la cabeza.

Nacida en las cárceles norteamericanas, en las que las tallas de los pantalones para los presos son enormes (XXXL) y se prescinde, por seguridad, del cinturón, la moda de los pantalones caídos (o baggy pants) se extendió como la pólvora entre los pandilleros del mundo (en efecto, a la vista está que la diferencia genética entre el hombre y el mono es verdaderamente nimia) y de ahí a las pasarelas sólo hay un paso.

Sin embargo este maravilloso tinglado crecido alrededor de los pantalones caídos se ve amenazado por una firme reclamación por parte de la AEMT (Asociación de Estilistas Mandriles Titulados), que opina, no sin cierta razón, que esta tendencia la inventaron ellos y que la llevan inscrita en su trasero desde el comienzo de los tiempos.



La alusión a una clasificación meramente social, comunitaria (y no natural o casual) de la tendencia viene respondida con imágenes como esta.


Es evidente que los mandriles están dispuestos a hacer valer sus derechos y participar en el reparto de un pastel que reporta cada año pingües beneficios. Ya se anuncian querellas y hasta denuncias por plagio en el caso de que sus reivindicaciones no sean escuchadas. Por si acaso, han contratado a un abogado de gran prestigio y experiencia que expondrá de esta guisa la defensa de su posición con respecto al conflicto.

1 comentario :

  1. Hacía tiempo que no me reía tanto. A ver si ganan los mandriles y los hombres vuelven a llevar los pantalones... en su sitio.

    Besos,
    Mayte

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