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viernes, 16 de julio de 2010

LA FUNCIÓN DEL POETA SEGÚN JEAN COCTEAU


Como se puede comprobar en la imagen, Jean Cocteau tenía tiempo y facultades para todo. De ahí su perfil multidisciplinar: cineasta, dibujante, fotógrafo, dramaturgo, ensayista, novelista... y poeta. Claro que compaginar todas estas facetas y moverse a la vez en los círculos de la bohemia y el surrealismo nunca fue fácil.
La muerte de su gran amigo Raymond Radiguet lo empujó hacia el opio. Una fuerte crisis acabó con Cocteau en el hospital hacia 1929, y allí trató de desintoxicarse. De este proceso y de otras muchas cosas habló Cocteau en Opium (1929), un libro que tuvo bastante repercusión años después y que influyó definitivamente en el camino de Julio Cortázar. En Opium no podría dejar de analizar el hecho poético. Esta es una de sus conclusiones más célebres sobre la función del poeta:

“Nada más anormal que un poeta que se acerca al hombre normal: Hugo, Goethe… Son locos que andan sueltos. Locos que no parecen locos. Cuando escribí que Víctor Hugo era un loco que creía ser Víctor Hugo, no bromeaba. ¿El mayor pecado contra el Espíritu no es ser espiritual? No era una boutade, era una síntesis; el resumen de un ensayo que me niego a escribir y que ya escribirá otro cualquier día. La función del poeta no es demostrar, sino afirmar sin suministrar ninguna de las fastidiosas pruebas de que dispone y en las que basa su afirmación”.

COCTEAU, Jean, Opium, trad. Ignacio Vidal-Foch, BackList, Barcelona, 2009, p. 54*.

*Más notas en el interesante post que podéis encontrar pinchando aquí.

Un año despúes saldría a la luz su primera película, Le sang d'un poète, La sangre de un poeta. Significativo, ¿no? Os dejo con la secuencia en la que el poeta atraviesa el espejo.


Para verlo en Youtube pincha aquí.

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