Abríase breve
-¡silencio!- concha
en el jardín dubitativo.
¡Odio en los hoteles, aire!
Júzganme lejos ángeles y anáforas,
solían ser más tristes que sublimes,
solían permanecer, yo nunca quise.
Júzganme hoy como la sombra
habitaciones, cuerpos, candelabros.
Reclinable muro, hazme el amor,
mi boca repercute en tus abismos
más que gritos incoloros,
al fin aquella muerte
es un silencio
como cualquier otro,
negaré al instante
las palabras o el gesto,
silencio silencio
que ya va a abrirse,
malablandada rabia,
quién duda que acaso esté.
Ademán en un nombre inaudible.
Poema del día: "Poetas de rapiña", de Maurice Blanchard (Francia, 1890-1960)
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La mala intención le prestó boca de cuero y ojos que escupían azufre sobre
ciertos objetos hasta entonces inanimados. Un plegamiento de la pradera
hizo b...
Hace 21 horas
Mucho tiempo sin verte. Te leo de nuevo y me encanta lo bien que mezclas las palabras. Así como sin querer.
ResponderEliminarBss.
ta bueno...
ResponderEliminarel loco