Abríase breve
-¡silencio!- concha
en el jardín dubitativo.
¡Odio en los hoteles, aire!
Júzganme lejos ángeles y anáforas,
solían ser más tristes que sublimes,
solían permanecer, yo nunca quise.
Júzganme hoy como la sombra
habitaciones, cuerpos, candelabros.
Reclinable muro, hazme el amor,
mi boca repercute en tus abismos
más que gritos incoloros,
al fin aquella muerte
es un silencio
como cualquier otro,
negaré al instante
las palabras o el gesto,
silencio silencio
que ya va a abrirse,
malablandada rabia,
quién duda que acaso esté.
Ademán en un nombre inaudible.
Calma total, de Charles Williams
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Llevaba bastante tiempo esperando esto. Antaño leí seguidos *La tormenta y
la calma*, el libro de Hernán Migoya sobre Charles Williams, y la novela
má...
Hace 17 horas
Mucho tiempo sin verte. Te leo de nuevo y me encanta lo bien que mezclas las palabras. Así como sin querer.
ResponderEliminarBss.
ta bueno...
ResponderEliminarel loco