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martes, 27 de abril de 2010

GEOGRAFÍAS LITERARIAS: SNAEFELLSJÖKULL


Snæfellsjökull. Fotografía de Greg Kruk

A propósito del lío que la naturaleza ha montado estos días, la tierra reventando en Islandia y esa nube de cenizas cubriendo el cielo, un anuncio de apocalípsis para el tráfico aéreo y todas las citas de los dirigentes del mundo aplazadas por un volcán caprichoso de nombre impronuciable, el volcán islandés, decían en los medios sin atreverse a decir Eyjafjallajökull, como si no hubiera más volcanes en esa isla que lo es por antonomasia: isla, volcán. A proposito de este lío, sí...
me vino a la mente (como a tantos otros que habrán sido niños y le hayan dado a los libros) el nombre de otro volcán islandés cuyas laderas siempre quise ascender, un nombre que al principio me pareció mítico, inventado, como tantas otras cosas que nos contaba entonces el bueno de Verne: Snæfellsjökull, el volcán Sneffels, a ciento veinte kilómetros de Reikjavik, en alguna de cuyas simas el profesor Lindenbrock, acompañado por su sobrino Axel y Hans, su silencioso guía islandés, comenzó su Viaje al centro de la Tierra (1864).
Mucho tiempo después descubrí que, al igual que el Stromboli, volcán e isla Eólia, cercanos a Sicilia, lugar por el que nuestros viajeros regresan a la superficie, el Snæfellsjökull existía de verdad y no sólo en la ficción de una novela de aventuras. Y sentí unas ganas enormes de ir ascender, pero esta vez en realidad, esas laderas, y encontrar yo mismo el acceso al centro de la Tierra aunque la ciencia me diga otra cosa. Es la fuerza que tienen algunas ficciones: te hacen desear lo imposible, y, a veces, te impulsan a seguir un camino. Lo del Sneffels es algo que tengo pendiente. De Stromboli estuve más cerca, a un par de islas de distancia, pero todo se andará cuando vuelva a Sicilia. He viajado a otros lugares siguiendo ese empujón literario: la Dublín de Joyce, la Amsterdam (una de las Amsterdam) de Ana Frank... o la Burgos del Cid, la vetusta Oviedo de "Clarín", la propia Madrid de Galdós, de Valle-Inclán, de Baroja... y después de tanto tiempo y espacio me doy cuenta de que estoy hecho (como muchos de vosotros) de geografías literarias.
Hoy comienzo su taxonómica certificación: ARCHIVO 01: Snæfellsjökull, ese volcán islandés... inolvidable.

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