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domingo, 26 de julio de 2009

DEBIERA CAER


Qué poco divertida tu propuesta,
conservar todavía nuestra chiquillada.
Algo ha ido minándola en silencio,
bajo pieles de centella.
No desmientas el miedo:
sé que lo sabes, he cambiado.
Debiera caer el infinito hasta aquí:
no me dejes en paz.
Excavé las ruinas más profundas
para encontrar el viejo fruto y derribarlo.
Supongo que no es eso ser un hombre.
Allí resonaba la melodía indigna.
No desmientas el miedo: dímelo otra vez.
Es tarde. Ahora corro para huir del ruido.
Estoy cambiando, ¡cambiando!
-¿acaso esto es la muerte?-.
Debiera caer, yo también.

sábado, 25 de julio de 2009

ESTE ÁRBOL APADRINA ESTE POEMA


Como si las metáforas colgaran de las ramas, como si hubiera palabras flotando en lo alto, en lo verde. Esta brillante y soleada mañana de sábado La Vida Rima se subirá a los árboles para descubrir lo que esconden entre sus frondosidades. Seguro que alguno quisiera saber cómo colgar sus poemas de los árboles de Madrid. Hoy 25 de junio de 2009 La Vida Rima dará el paso y alcanzará el cielo de la Plaza del Dos de Mayo (Malasaña, MADRID) con el lema Este árbol apadrina este poema. Estarán allí a partir de las 13:30. Estáis invitados a seguir con ellos estos sencillos pasos.
1) Imprime tu/s poema/s y haz tantas copias como quieras colgar (10, 43, 109...)
2) Escribe a mano o imprime (en algún color que se diferencie del negro a ser posible) Este árbol apadrina este poema. Plastifica las copias para que...
3) ... podamos pasarle un hilo con el que atarlo a un árbol sin que se rompa ni pueda ser arrancado de cuajo y convertido en basura.
4) Ven a la Plaza del Dos de Mayo el sábado 25 a las 13:30. Será el punto de partida para irse de cañas (o aguas) por Madrid colgando los poemas, musicalizando la ciudad, fotografiando, lo que os dé la gana...
¿Porque la vida qué...?
¡¡¡PORQUE LA VIDA RIMA!!!!!

viernes, 24 de julio de 2009

ESE HUIDIZO ESPACIO

Alfombra-teclado de Jean Shin


Pero todo se desploma sobre mí,
como si la realidad fuera otra cosa,
un gesto oportunamente opuesto,
no un texto sino su intrusa piel de acelga,
no un sueño sino la ilógica urdimbre de sus desencuentros,
en absoluta coincidencia;
esto no es un sinsentido,
es una tela de sentidos forjados al unísono,
fuera de la anacrónica línea de tiempos.
¡Sí! En qué forma se desbroza el linde,
cómo brota algo con vida encontrado en cada enlace,
cada desordenado cruce,
sobre la plana superficie del tablero.
El mayor placer en los que juegan: siempre encontrarse,
no importa dónde.
No hay sonido que atraviese,
ni flor pestífera,
no hay brillo huidizo manando experiencias,
no amargo pálpito de lenguas,
las palabras conceden el juego,
posibilitan el marfil del unicornio,
el ébano histrión del fauno.
Todo está.
Cayendo sobre mí,
como si la realidad fuera otra cosa,
la nada en que los objetos y los hechos
se coordinan con los objetos y los hechos,
remotos, desconocidos,
creando el adorno,
la histeria,
el accidente
y la posibilidad.


jueves, 23 de julio de 2009

HIJOS DEL TEQUILA



Buena noche de chela y tequila nos aguarda entre conversaderas (y ya saben que los y las de tequila son las más largas) en el Bukowski Club (c/San Vicente Ferrer, 25, Tribunal, MADRID), a vueltas con los versos de voz hermana y a la vez distinta, y es que en el Buko siempre están pendientes de todo lo que llega de México (y de América) porque saben lo que es bueno. Esta noche del jueves 23 de julio de 2009 se arriman los Hijos del tequila para su particular forma de lectura.

Ellos son Israel Buenrostro, Daniel Fragoso, Gabriela Palacios, Óscar Pirot y Carlos Vadillo Buenfil. Como autor invitado acudirá Chema Rubio. Además se inaugurará la exposición gráfica Denominación de origen, de Hugo Martínez Lázaro.

No se pierdan la noche mexicana en el Bukowski Club. A partir de las 21:30 horas.


TRES HOMBRES Y UNA PEQUEÑA DAMA


No, no es que Tom Selleck, Ted Danson y Steve Guttenberg (esos grandes actores de comedia) se pasen por Madrid para darle un paseíto a la niña, Nancy Travis, que, por cierto, a estas alturas de la película (que es de 1990) debe estar lo suficientemente talludita como para que el bueno de Tom se lo piense dos veces (o más) antes de subírsela sobre los hombros.
No, no es que nadie tenga tanta nostalgia como para programar por enésima vez esta maravilla del séptimo arte en las mejores salas independientes del centro.
No, no es que Javier Das, José Ángel Barrueco y Escandar Algeet (esos poetas que llenarán la noche) se pasen por Tapas y Fotos (c/Doctor Piga, 7, Lavapiés, MADRID) llevando a cuestas a su particular Pequeña Dama, Isabel García Mellado, ni que vayan a tener en cuenta su sexo o su tamaño deliberadamente pequeño para cederla el paso en la puerta o en la lectura de los poemas.
No, no es que esta noche de jueves (23 de julio de 2009) sea el mejor momento para perderos el recital conjunto de Tres Hombres y una Pequeña Dama, que arrancará a las 21:30 horas en la dirección susodicha.
No, no es que la editorial Ya lo dijo Casimiro Parker no haya querido traerse a Tom Selleck, Ted Danson y Steve Guttenberg para su particular evento y homenaje. Ellos han declinado educadamente la invitación aludiento a supuestos problemas de apretones, digo de agendas apretadas y a menudo hollywoodienses. Pero nos quedamos con los nuestros, ¿verdad?

Tres Hombres y una Pequeña Dama
Javier Das
José Ángel Barrueco
Escandar Algeet
Isabel García Mellado

Tapas y Fotos (c/Doctor Piga, 7, Lavapiés, MADRID)
23 de julio de 2009, 21:30 horas.


miércoles, 22 de julio de 2009

SURREALISMO EN CÁPSULAS


Adictos a la morfina atemporal, a la rapidez con que se vacían los crustáceos, atentos. Se derraman surtidores de lava a buen precio por entre las ávidas marmitas. El papel no tiene campos que restañar con arado indeciso y prensil. Otra noche de cambio climático en el interior de la nevera. Otra noche mitocóndrica sin mitos en la que se admiten perros directos y complementos ladradores. Solución salina para escritores automáticos y cajeros, callejeros etílicos, rumbo a los armaggedones-hormiga, a la altura orgiástica de los esbirros. Solución sonora ante la evidente devastación de las antenas. aaa ñññ aaa ñññ. La enfermedad del tedio recorre nuestras salas globulares e inmensas. aaa ñññ aaa ñññ. El hambre hombriento organiza sus propios linimentos y ciudades. Si el diagnóstico os ruboriza. aaa ñññ aaa ñññ. Si vuestros dedos hablan de verificación y asesinato. aaa ñññ aaa ñññ. Seguid las pautas del tratamiento: la doctora Silvia Oviedo ha preparado media hora de inyección surrealista. aaa ñññ aaa ñññ. En cómodas y prácticas cápsulas.
aaa ñññ aaa ñññ
Cápsula Surrealista II.
Silvia Oviedo.
Este miércoles 22 de junio de 2009, a las 21:30 horas, en la Asociación Cultural Pipo (Travesía de la Primavera, 3, Lavapiés, MADRID).
Imprescindible.

martes, 21 de julio de 2009

ENCERRADO


Cuando las luces agónicas, perdiendo remisas su brillo, ya saboreaban ese rito dulce de la muerte que su temblor incierto destrababa, la noche extraña invadió el cuarto cerrado, y en el espejo que colgaba de una de las paredes no pudo verse nada, pues a tal extremo habíalo invadido la oscuridad. Si alguien hubiera pasado junto a aquella puerta, si la curiosidad le hubiera impelido a escuchar en medio del silencio, tal vez habría podido confirmarnos la existencia de una respiración entrecortada, de cualquier leve movimiento que delatara el más débil hálito de vida. Pero aquella noche el corredor permanecía vacío y deleznable, ajeno al mundo, y ninguna presencia vendría a perturbar la soledad de aquel espacio.
Un perfil desnudo se escondía en la penumbra. La tiniebla le daba una forma imprecisa, era un cuerpo sin forma recorriendo a tientas un cuarto cerrado, unas manos que acariciaban el espejo inútil o caían sobre un desconocido rostro. Hacía frío. La fantasmal silueta no pudo evitar un estremecimiento de los pies a la cabeza. Se tumbó en el pavimento helado, flexionó las rodillas y encogió como mejor supo las piernas entre los brazos.
Allí, como un recién nacido, la figura dejaba pasar el tiempo. Agua de sal mojaba a veces el pómulo izquierdo y resbalaba con parsimonia hasta los labios. Su sabor. Con la piel pegada al suelo sentía cómo el frío atravesaba sin piedad sus entrañas. Silencio. Unos ojos acostumbrados a este mundo de incertidumbres no serían capaces de describirse a si mismos, pero aquella huella grotesca se resistía a desvanecerse en el olvido, en el sueño profundo de los muertos, y se palpaba monótona, impaciente, para comprobar una y otra vez que era, que existía de alguna manera física, que cada centímetro de aquel cuerpo aún le pertenecía. Silencio, ni un ruido, solamente el vacío negro que lo llenaba todo, la nada que acabaría ahogando, sí, que acabaría dominando para siempre, a la que jamás se plegaría, una nada sin reflejo que se parecía a la muerte.
No podía gritar, y aunque de nada le hubiera servido, aquella figura habría dado cualquier cosa por ser capaz de pronunciar una sola palabra. Su garganta no emitía sonido alguno que no se convirtiera en una especie de gutural estertor apagado, casi animal. Y no era un animal, o al menos así lo creía el espectro que tornaba de nuevo a tentarse para desprender de sí aquellas malditas dudas.
Se levantó del suelo de un salto. Quién era. Dónde estaba. Por qué tanta oscuridad, tanto silencio. Arrastró con pesadez aquel cuerpo alrededor del habitáculo. Intentó arrancar con desesperación las maderas que ocultaban las ventanas, pero nada podía hacer con aquellas manos. Golpeó luego lo que le pareció la puerta hasta que el dolor le hizo desistir del intento. No, no había nadie cerca, o de lo contrario ya habrían acudido al escuchar aquellos golpes tremendos que resonaban en el corredor como una tormenta de verano, aquel sonido bestial del dolor.
Quién demonios era, qué le estaba pasando. Debía estar al borde de la locura. El desasosiego acechaba, la confusión y el odio crecían en aquel ser que ignoraba cómo había llegado a parar a aquel lugar, que necesitaba saber, que quería escapar.
De pronto sus manos volvieron a encontrarse con el espejo. Lo tocaron, estaba frío. Nada se reflejaba en aquella noche total. Ceguera. Ningún esfuerzo de sus ojos bastaba para abrir un mínimo espacio a la imagen. Por un momento creyó recordar algo. La bala recorriendo el aire. Antes de apagar la luz. Cuando ya se detenía en la noche para siempre. La mirada del otro reflejada: tú… tú eres copia de una copia de una copia… Antes. Antes de que se apagara la luz. De que la bala alterara el tiempo. Aquella masa informe alzó entonces los brazos y los descargó con las fuerzas que le restaban sobre la superficie bruñida e inservible. La fina hoja se resquebrajó en incontables pedazos que cayeron sórdidos sobre su silueta. Un grito repulsivo surgió de su garganta. “Soy yo”, acertó a decir mientras caía al suelo, quebrantada para siempre la salida, humedad que repta en las muñecas, resuello que adivina, antes de sumirse en el negro pozo de la inconsciencia, la lóbrega e inexorable soledad de la muerte.


lunes, 20 de julio de 2009

EN EL MAR DE LA TRANQUILIDAD


Hace hoy cuarenta años que tres hombres hicieron lo impensable hasta entonces. El 20 de julio de 1969, después de recorrer 384.400 kilómetros hasta la zona lunar, en un largo viaje de cuatro días, seis horas y 46 minutos, el módulo de exploración lunar Eagle del Apolo XI alunizaba en el Mar de Tranquilidad. La Luna pasaba a ser el lugar más lejano explorado físicamente por el ser humano. La ciencia-ficción de Julio Verne se convertía así en profecía de un futuro tecnológico espoleado por una carrera espacial alimentada durante la Guerra Fría a ambos lados del Telón de Acero.
Neil Armstrong caminó por primera vez en la superficie lunar, dejándonos algunas huellas, muchos saltos y una mítica y mil veces repetida frase para la historia: "That's one small step for man, one giant leap for mankind". A esa superficie polvorienta le acompañaría "Buzz" Aldrin, que dice estar ya un poco harto de que siempre le pregunten lo mismo: "¿Qué se siente al pisar la Luna?". El que nunca podrá responder a esa pregunta es, desde luego, el tercer tripulante, Michael Collins, que tuvo que permanecer en órbita para asegurar el regreso. Creo que sin duda este es el papel que a nadie le hubiera gustado jugar.
Mi padre, como tantos otros, lo vio por la tele, aplastado contra la barra de un estrecho bar atestado de curiosos. También para él, como para casi todo el mundo, aquel momento, narrado para España por Jesús Hermida, fue de esos que te ponen la carne de gallina. Aquella generación tuvo esa suerte. La nuestra, casi con toda probabilidad, se perderá acontecimientos futuros, si es que llegan alguna vez. Se habla a la larga de viajar a Marte, pero la realidad es que, ganada la carrera a la URSS y después de unos cuantos regresos a la Luna, la NASA abandonó el proyecto para dedicarse a otras cosas. Por eso hay tantos que han visto en el viaje a la Luna un camelo, una conspiración o una mentira dirigida por el bueno de Stanley Kubrick. Hoy la NASA renquea entre recortes presupuestarios y empieza a sentir el aliento de potencias emergentes que pueden tomarle la delantera: India, Japón y, sobre todo, China, plantean sus propios viajes a la Luna con fines tan prosaicos y detestables como la defensa militar o la prospección mineral nuclear.
En fin, puede que la tranquilidad de ese Mar lunar en el que hace cuarenta años aterrizamos tenga los días contados.
De momento disfruto con las imágenes de aquellos primeros momentos.



domingo, 19 de julio de 2009

COCA-COLA BABY BOTTLE (BIBERONES ICÓNICOS)

Mother and children, Tulelake, Siskiyou County, California (photo by Dorothea Lange, 1939).

Ella me parece invisible. Quizá sea esta virtud la que mejor defina a los grandes fotógrafos. Admiro la capacidad de Dorothea Lange para catalizar a partir de un rasgo, una mirada o un simple gesto toda la carga emotiva del instante, en ese clic pseudo-instantáneo admirable, y al mismo tiempo desaparecer, sencillamente no estar. Los ojos de sus retratados en mitad de una supervivencia la traspasan hasta llegar a nosotros, libres de obstáculos, para mostrarnos todo el dolor o la perplejidad ante la miseria encontrada.
Después de visitar Los años decisivos en el Museo Colecciones ICO (Calle Zorrilla, 3, MADRID) y disfrutar de algunas de las imágenes más recordadas del siglo XX (con la famosa Migrant Mother a la cabeza) me quedo entre todas, por icónica y definitoria, con la que encabeza este texto (Mother and Children...), conocida popularmente como Coca-Cola baby bottle. Significativa, porque en medio de la miseria siempre hay lugar para el contraste (un elemento con el que Lange juega a menudo). Agregar una tetina a una botella cualquiera nos parecerá extraño ahora a aquellos que flotamos confortablemente en ese colchón irreal llamado sociedad del bienestar, pero incluso hoy en día no lo es en absoluto en muchas partes del mundo, como tampoco lo era en aquellos Estados Unidos arrasados por la Gran Depresión. Sin embargo el significado puede cambiar si esa botella es de Coca-Cola, un simple detalle que dota a la imagen aséptica de toda una serie de connotaciones especiales. El hecho de que esa botella esté ahí puede ser más o menos casual, pero los grandes fotógrafos saben que es ese el preciso instante en el que deben disparar. Los ojos y las manos de Dorothea Lange, desde luego, no fallaron.
Aún estáis a tiempo para visitar Los años decisivos, una exposición que además es gratuita. El plazo se cumple el 26 de julio de 2009. No la dejéis pasar.

sábado, 18 de julio de 2009

Y DE POSTRE... LA VIDA RIMA

Un plato para paladares experimentados. Los grandes chef de La Vida Rima ofrecerán cocinados y emplatados algunos de los mejores ejercicios gastro-poéticos del presente milenio al público que acuda esta noche de sábado, 18 de julio de 2009, al restaurante La Barbacoa (Avenida de La Estación, 4, ZARZALEJO, MADRID).
Ellos son capaces de destruir, construir y deconstruir con sus propias manos todo lo que les pase por delante. Prepárense los Ferrán Adriá, Jamie Oliver o Alain Ducasse, porque los grandes chef de La Vida Rima no se lo van a poner fácil. No os perdáis este espectáculo lleno de poesía, música y estrellas Michelin en plena sierra madrileña.