Temblaron los pétreos párpados
cuando estallaba aquí la tormenta,
desfilaban como estatuas
desprendidas de la tierra,
la perplejidad del rito me confundía
después de tanto olvido,
y pájaros de fuego me atravesaban,
encontrándome al fin, abatidísimo.
Ecos repartidos y fulgores
resonando sobre el mar
descubrieron aquel tiempo,
aquel sueño infinito y doloroso
que asolaba los rostros más que el rayo.
Cesó la lluvia y el silencio
no retuvo más este lento amanecer.
Fulgores, fulgores resonando
en la ondulación del aire,
fulgores tan lejanos como el Nombre
que se agita, ajeno a todo,
haciendo temblar a los intrépidos.
Cada uno es un misterio.
Poema del día: "Poetas de rapiña", de Maurice Blanchard (Francia, 1890-1960)
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La mala intención le prestó boca de cuero y ojos que escupían azufre sobre
ciertos objetos hasta entonces inanimados. Un plegamiento de la pradera
hizo b...
Hace 19 horas
y tanto que lo somos
ResponderEliminarhasta para nosotr@s mism@s
hace mucho que no te veo!!
mua