Temblaron los pétreos párpados
cuando estallaba aquí la tormenta,
desfilaban como estatuas
desprendidas de la tierra,
la perplejidad del rito me confundía
después de tanto olvido,
y pájaros de fuego me atravesaban,
encontrándome al fin, abatidísimo.
Ecos repartidos y fulgores
resonando sobre el mar
descubrieron aquel tiempo,
aquel sueño infinito y doloroso
que asolaba los rostros más que el rayo.
Cesó la lluvia y el silencio
no retuvo más este lento amanecer.
Fulgores, fulgores resonando
en la ondulación del aire,
fulgores tan lejanos como el Nombre
que se agita, ajeno a todo,
haciendo temblar a los intrépidos.
Cada uno es un misterio.
Poema del día: "Niñez ciega", de Sabine Huynh (Francia, nacida en Vietnam,
1972)
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Soy de una niñez sin nieve.
Todos los días trenes huían
cruzando campos de hierba
seca. Una niña de rincón,
niña jugando en el corazón
de una ciudad gris y...
Hace 1 día
y tanto que lo somos
ResponderEliminarhasta para nosotr@s mism@s
hace mucho que no te veo!!
mua