La mano al mundo asida,
qué forma tan sencilla, despertar,
íncubo de fieltro siempre,
semejante a la botella desgastada.
Vistazo de agujero:
afuera flotan ciervos de ceniza.
Cuerpos huecos sin descanso,
se extinguen los despojos.
Día de aflicción,
en el que funcionan sin sentido
los semáforos.
Nada permanece.
Ahora que me arrastre el tiempo:
aquí debajo se revela un terco soplo
de silencio. Malabarista amor.
En esta penumbra del sueño
en estas llanuras infinitas.
No contempladas por nadie.
Calma total, de Charles Williams
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Llevaba bastante tiempo esperando esto. Antaño leí seguidos *La tormenta y
la calma*, el libro de Hernán Migoya sobre Charles Williams, y la novela
má...
Hace 7 horas
Increible! Lo de los ciervos es muy fuerte..grande Luigi!
ResponderEliminarFeliz año
Arturo
qué preciosidad, Mr. Morales.
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