Gernika tras las bombas
Fuga de tiniebla clara,
haz que se persigue
entre las sombras,
la ciudad sonora calla.
Si una hinchazón de nubes
o la cascada de la noche solitaria
y oscilante no bastasen
para hacer de mí otra existencia,
si la espera en los semáforos
y los ojos de un reloj ya no estuvieran,
qué confianza quedaría
por saldar aún, para soñarse entero.
Caballo. Ardid.
Insomnio. Fuego.
Lentitud. Ardiente.
La línea se desplaza
en la distancia,
los actos son de luz
de madrugada.
Plúmbea como nunca,
la ciudad sonora calla.
Luis Morales Poesía La memoria enmascarada Ardid , ciudad ardiente
Materia prima, de Jörg Fauser
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Hay un pasaje de este admirable libro en el que el narrador cuenta que a
algunos bebedores los atropellaba el tranvía al avanzar hacia determinado
...
Hace 12 horas
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