Pages

martes, 20 de septiembre de 2011

LA NOCHE SE MUEVE (IV: UN NOMBRE EN UN SUSURRO)


…entreabro los ojos… la blancura diáfana del espacio… soy un amasijo de cables… siento un peso que me inmoviliza… golpes secos, dibujados sobre la mejilla… poner la otra… sujetos enmascarados me circundan… celadores de la mente, cirujanos aparecidos gritan excitados, como si yo fuera un espectro:
-¡Oiga, usted, despierte! ¡Despierte, no se duerma, no vuelva a dormirse! ¡Díganos su nombre, su nombre! ¿Lo recuerda? ¡Dígalo!
Un nombre en un susurro. Así lo pronuncio, sílaba a sílaba, gota a gota, para hundirme una vez más, fatigado, en la placentera profundidad del sueño, en cuya insondable calma había conseguido captar tu recuerdo.


La noche se mueve (I: Algo se mueve)
La noche se mueve (II: Minotauro)
La noche se mueve (III: Diagnóstico)

No hay comentarios :

Publicar un comentario en la entrada

Dádle voz al oráculo