Las álgebras nativas olvidadas. La voluntad física acerbamente tensa. En guardia. ¡Coraje! No hay peligros que traspasen las sombras, el audaz embozo: ¡qué noches cubiertas de espuma inspirarán la revuelta! Las líneas y las gramáticas, pospuestas las mañanas hercúleas. ¡Un labio, para aplacar la sed y la impotencia! Un labio de arena y armonías difusas. Un útero asomándose al desierto. Los párrafos que parpadean, los bailarines a punto de entrar.
Luis Morales Poesía Realidad
Calma total, de Charles Williams
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Llevaba bastante tiempo esperando esto. Antaño leí seguidos *La tormenta y
la calma*, el libro de Hernán Migoya sobre Charles Williams, y la novela
má...
Hace 7 horas

Me encantó el post... volveré, con tu permiso. Saludos!
ResponderEliminarPor supuesto
ResponderEliminarSiempre estaréis invitados.
Un saludo