Las álgebras nativas olvidadas. La voluntad física acerbamente tensa. En guardia. ¡Coraje! No hay peligros que traspasen las sombras, el audaz embozo: ¡qué noches cubiertas de espuma inspirarán la revuelta! Las líneas y las gramáticas, pospuestas las mañanas hercúleas. ¡Un labio, para aplacar la sed y la impotencia! Un labio de arena y armonías difusas. Un útero asomándose al desierto. Los párrafos que parpadean, los bailarines a punto de entrar.
Luis Morales Poesía Realidad
Poema del día: "La velada del sapo", de Rosario Castellanos (México,
1925-1974)
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Sentadito en la sombra
— solemne con tu bocio exoftálmico; cruel
(en apariencia, al menos, debido a la hinchazón
de los párpados);
frío, frío de repulsiva ...
Hace 17 horas

Me encantó el post... volveré, con tu permiso. Saludos!
ResponderEliminarPor supuesto
ResponderEliminarSiempre estaréis invitados.
Un saludo