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martes, 20 de septiembre de 2011

LA NOCHE SE MUEVE (IV: UN NOMBRE EN UN SUSURRO)


…entreabro los ojos… la blancura diáfana del espacio… soy un amasijo de cables… siento un peso que me inmoviliza… golpes secos, dibujados sobre la mejilla… poner la otra… sujetos enmascarados me circundan… celadores de la mente, cirujanos aparecidos gritan excitados, como si yo fuera un espectro:
-¡Oiga, usted, despierte! ¡Despierte, no se duerma, no vuelva a dormirse! ¡Díganos su nombre, su nombre! ¿Lo recuerda? ¡Dígalo!
Un nombre en un susurro. Así lo pronuncio, sílaba a sílaba, gota a gota, para hundirme una vez más, fatigado, en la placentera profundidad del sueño, en cuya insondable calma había conseguido captar tu recuerdo.


La noche se mueve (I: Algo se mueve)
La noche se mueve (II: Minotauro)
La noche se mueve (III: Diagnóstico)

viernes, 16 de septiembre de 2011

POETRASTOS EN LAS HUERTAS

No, no es que nos dediquemos a robar tomates o a vaciar las higueras de las lindes, ni tampoco se puede decir que lo hayamos dejado todo para sembrar pepinos (cosa que no estaría mal). Créanme cuando les digo que lo que estamos a punto de invadir los poetrastos es la sopa, digo el barrio de las Letras desta Villa y Corte madrileña, lógicamente deslumbrados al saber que Cervantes y Lope de Vega se tiraban de los pelos por allí cerca, a un paso de la zona de influencia de don Benito P.G., de los espejos de la calle Hermanos Gato, de parnasos, parnasillos y ateneos, a un tiro de piedra del Congreso y a otro de la vieja Taberna de los Conspiradores, sendas instituciones de prestigio literario.
Subiremos (o bajaremos) por la calle de las Huertas (porque eso es lo que había por allí en tiempos de Cervantes, y de don Benito, y de mi abuelo), con un libro verde bajo el brazo, dispuestos a plantar el verso en los corazones. Riéguenlos con su presencia. Esta noche de viernes (16 de septiembre de 2011), a las 21:00 horas. En la ATM-Cultural Asociación Cultural 14 Huertas (sita de manera natural en la calle de Huertas número catorce, piso 1º, cerca del metro Antón Martín, en MADRID).
Algunos estaremos allí, presentando de nuevo la antología PoeTrastos (por favor, tratar con cariño), editada por LVR Ediciones, capitaneados por los responsables de todo este magnífico tinglado, Ángel Muñoz (Voltios) y José Naveiras. Una buena forma de pasar la noche del viernes, ¿verdad? Luego nos vemos.

jueves, 15 de septiembre de 2011

HAMBRE DE POESÍA: MOLÉSTENME SOLO PARA DARME DE COMER, DE EVA GALLUD


Hay hambre, sí, hambre de poesía, de espacio severo y aliento, de palabra concentrada en dejar de ser. Hay hambre también de tiempo, de ritmo y sugerencia, de verso asaltante, de aquella urdimbre que se vertebra en cada silencio recién removido. Hambre, un hambre de libro, de este libro.
Porque tenemos ganas de molestar a Eva Gallud para que nos dé de comer por los ojos y por los oídos, aunque sea un trocito, una esquina, alguna página de su poemario recién sacado del horno por LVR Ediciones. Porque sabemos que hoy es el día, cuando el verano empieza a decaer. Porque abriremos la carta y encontraremos este plato en el menú: Moléstenme solo para darme de comer, tercera propuesta de LVR Ediciones (bravos Ángel Muñoz Voltios y José Naveiras).
Será esta tarde de jueves (15 de septiembre de 2011), sobre las 20:30 horas, en la librería La Independiente (c/ Espíritu Santo, 27, Metro Tribunal, MADRID). Allí os recibirán editores y autora. No faltéis.

PD. Quien quiera puede acudir en ayunas, pero para abrir boca podéis conocer un poco más a Eva Gallud a través de su blog, Sakura no monogatari.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

OTRO LAVADO DE CARA


No es que me aburriera de la imagen que ofrecía al mundo este Luigi Dante & The Güelfos. De hecho la anterior máscara me quedaba bastante ajustada, la goma no apretaba demasiado detrás de las orejas y además los tonos ocres y enrojecidos ceñían el blanco de las palabras con esa calidez tan necesaria a veces.
No es que me aburriera, pues, de la imagen de este blog golfante y sus dantescos luiyeríos. Sencillamente quería abolir un poco más mi presencia, dejar solo las huellas, sumergirme en un azul profundo.
Por lo demás, sin novedad: una nueva cabecera, una mano de pintura: un cambio superficial para que todo siga idéntico a sí (mí) mismo. Anecdótico y reflexivo punto de encuentro multidisciplinar para exploradores ávidos e intrépidos, para quien quiera. Disfraz de océano para un continente que no deslumbre y nos oculte la bondad (o la vaciedad) del contenido. Aunque, como se suele decir, la belleza está en el interior, ¿no?

lunes, 12 de septiembre de 2011

LA BELLEZA DE SIR JOHN HARRINGTON, POETA E INVENTOR DEL INODORO


Estoy cansado de la anécdota repetida una y otra vez hasta la saciedad: un poeta más conocido por inventarle un W.C. (Water-closet) a la paradigmática reina de Inglaterra, un inodoro para la famosísima Elizabeth The First. Ese es el sino de sir John Harrington desde que en 1589 se le ocurriera (por aquello de la escasez del papel) incluir los planos de tan curioso invento entre las páginas de su poema The Metamorphosis of Ajax. Estoy cansado, sí, de encontrarla traducida, repetida, triplicada y tergiversada. De escuchar siempre la chanza habitual: Harrington debió ser un poeta de mierda. Pero a nadie le he visto reproducir sus versos.
Tras una investigación exhaustiva he dado con uno de ellos, Beauty, en el isabelino inglés original. Adjunto al mismo una traducción propia que, esta vez sí, es digna, con toda probabilidad, de perderse en el fondo de cualquier trono regio. Pido pues vuestra indulgencia.
BEAUTY

Such colour had her face as when the sun
Shines in a watery cloud in pleasant spring;
And even as when the summer is begun
The nightingales in boughs do sit and sing,
So the blind god, whose force can no man shun
Sits in her eyes, and thence his darts doth fling;
Bathing his wings in her bright crystal streams,
And sunning them in her rare beauties beams.
In these he heads his golden-headed dart,
In those he cooleth it, and tempereth so,
He levels thence at good Oberto's heart,
And to the head he draws it in his bow.

SIR JOHN HARRINGTON

BELLEZA

La tez le brillaba como cuando el sol atraviesa
una nube empapada en la primavera agradable;
y así como los ruiseñores se posan en las ramas y cantan
al llegar el verano, lo hizo el ciego dios de irresistible poder,
ahorcajado en sus ojos, lanzando desde allí sus flechas;
bañando sus alas en los radiantes arroyos cristalinos de ella,
y secándolas en sus hermosos cabellos centelleantes.
Sobre estos dirige su dardo de dorada cabeza,
sobre aquellos se entibia y templa,
elevando el tiro hacia el buen corazón de Oberto,
y hacia la cabeza que lo ciñe en su arco.

SIR JOHN HARRINGTON

jueves, 8 de septiembre de 2011

THE WIND THAT SHAKES THE BARLEY, DE ROBERT DWYER JOYCE


La escuché por primera vez hace mucho, mucho tiempo en la voz de Lisa Gerrard. Luego la reencontré en la película del mismo nombre que Ken Loach nos regaló en 2006 (The Wind That Shakes the Barley). Vino conmigo a Irlanda y se multiplicó en incontables registros y afinaciones distintas, pues tantas fueron y serán las versiones sonoras descubiertas a lo largo del tiempo para esta balada irlandesa escrita por Robert Dwyer Joyce (1836-1883), nº 2994 en el Roud Folk Song Index.
Me faltaba conocer una traducción al castellano de la misma, y así ha sido (en este enlace). Ahora es tiempo de compartir El viento que agita la cebada, en inglés y castellano. También os dejo la versión musical que más me gusta. Por cierto, la motivación y los orígenes de la balada (y de la película) están explicados a la perfección en Innisfree, un blog sobre Irlanda de Chesús Yuste.

THE WIND THAT SHAKES THE BARLEY

I sat within a valley green
I sat me with my true love
My sad heart strove to choose between
The old love and the new love
The old for her, the new that made
Me think on Ireland dearly
While soft the wind blew down the glade
And shook the golden barley

‘Twas hard the woeful words to frame
To break the ties that bound us
But harder still to bear the shame
Of foreign chains around us
And so I said, "The mountain glen
I'll seek at morning early
And join the bold United Men
While soft winds shake the barley"

While sad I kissed away her tears
My fond arms 'round her flinging
The foeman's shot burst on our ears
From out the wildwood ringing
A bullet pierced my true love's side
In life's young spring so early
And on my breast in blood she died
While soft winds shook the barley

I bore her to some mountain stream
And many's the summer blossom
I placed with branches soft and green
About her gore-stained bosom
I wept and kissed her clay-cold corpse
Then rushed o'er vale and valley
My vengeance on the foe to wreak
While soft winds shook the barley

But blood for blood without remorse
I've taken at Oulart Hollow
And laid my true love's clay-cold corpse
Where I full soon may follow
As 'round her grave I wander drear
Noon, night and morning early
With breaking heart when e'er I hear
The wind that shakes the barley

ROBERT DWYER JOYCE

EL VIENTO QUE AGITA LA CEBADA

Me senté en un verde valle con mi amor verdadero
y mi amante corazón luchaba por elegir entre el antiguo amor y el nuevo.
El antiguo era por ella, el nuevo me hizo pensar en mi amada Irlanda,
mientras, suave, el viento sopló a través del claro,
y estremeció la dorada cebada.

Fue difícil formular las tristes palabras
para romper los vínculos que nos unían.
Pero más difícil era soportar la vergüenza
de las cadenas extranjeras a nuestro alrededor.
Por eso dije: “Mañana temprano buscaré la hondonada de la montaña,
y me alistaré al grupo de valientes hombres,
mientras el viento sople suave valle abajo,
y agite la dorada cebada”.

Fue triste, cuando besé sus lágrimas,
sus brazos aferrándose me rodearon
cuando a mis oídos llegó zumbando el funesto disparo desde el bosque.
La bala atravesó el pecho de mi amada.
En la juventud de la vida truncada tan pronto,
y ahí abrazada sobre mi pecho murió,
mientras un viento suave remecía la cebada.

La llevé a un arroyo de la montaña
surcado de bellas flores de verano,
la dejé entre suaves y verdes ramas
alrededor de su pecho manchado de sangre.
Lloré y besé su cuerpo frío como el mármol
Luego corrí hacia el valle a descargar mi venganza contra el enemigo,
mientras, suave, el viento agitaba la cebada.

Fue sangre por sangre, sin remordimiento.
La llevé a Ourlat Hollow y deposité el cuerpo frío de mi verdadero amor,
donde mi cuerpo pronto la seguiría.
Alrededor de su tumba vuelvo abrumado y perdido,
al mediodía, en la noche y al amanecer
con el corazón roto siempre que escucho el viento que agita la cebada.

ROBERT DWYER JOYCE



En Youtube.

martes, 6 de septiembre de 2011

CONTRA-ORDEN (ESTO ES UN POEMA DE ÁNGEL GONZÁLEZ)

Y con eso lo digo todo, claro. Imprescindible e inabarcable.

CONTRA–ORDEN. (POÉTICA POR LA QUE ME PRONUNCIO CIERTOS DÍAS)

Esto es un poema.

Aquí está permitido
fijar carteles,
tirar escombros, hacer aguas
y escribir frases como:

Marica el que lo lea,
Amo a Irma,
Muera el… (silencio),
Arena gratis,
Asesinos,
etcétera.

Esto es un poema.
Mantén sucia la estrofa.
Escupe dentro.

Responsable la tarde que no acaba,
el tedio de este día,
la indeformable estolidez del tiempo.


GONZÁLEZ, ÁNGEL, Palabra sobre palabra

martes, 30 de agosto de 2011

AGUJEROS

24 de abril de 2010.
Cráter de cuatrocientos metros de diámetro en el Mare Tranquillitatis de la Luna.
(Fotografía de NASA/GSFC/Arizona State University).

El agujero en la sien,
esquinas doblando la noche,
el ciclón depravado en los mástiles,
la celeridad de la trampa,
el enorme flujo y la tormenta
que asolan, más allá del brillo fundamental
y la idea química,
a los pájaros borrados por las ráfagas del aire
y del terror.

El agujero en la pared.

Los que liberarán este mundo,
al acecho de una luna orgánica y decisiva.
El tiempo y el mar de su parte.
El agujero en el espejo.
Perdido el control del porqué,
de los números, de la ruta
y las preguntas, hacinadas
en un perpetuo estado de duda.
Lentitud y cálculo
sobre la pequeña y fiel vigía,
en las célebres borracheras vespertinas.

Por la lengua de los pícaros –la lengua: la aguja, el veneno, las raíces-,
a través de los dedos convocados en torno a este miembro altivo
se insinúa, córneo como un hombre que esquiva la luz trágica impulsora,
bárbaro, irradiándose, su canal de estructuras,
cuerpos tatuados en los sueños,
o toda la inarmonía de un héroe hidráulico.

En los caudales celestes más prodigiosos
la mano acribilla el tiempo
-¿acaso había dejado de ser mortal?-
y encalla y se encadena medio hundida.

El agujero en la sien.



sábado, 27 de agosto de 2011

LA IMAGEN DEL VERANO (TRES)

© Fotografía de Luis Morales

De las innumerables instantáneas que he perpetrado a lo largo de estas vacaciones (ya) pasadas he elegido una que ni es la mejor técnicamente (obsérvese el hermoso cielo nebuloso y quemado), ni la más artística, emocional o impresionante. Tampoco resulta la más bella desde el punto de vista personal, y es que desde luego no es este el lugar adecuado para un álbum de familia.
En fin, lo que me interesa de esta imagen es la relación entre el espacio inanimado y su habitante humano, la paradoja que se produce cuando la disposición histórica del lugar propicia la transformación cotidiana de los hombres (y mujeres) que lo ocupan, aunque sea por unas horas, unos días, unos meses: un extraño viaje hacia atrás en el tiempo.
La foto está tomada en el castillo de Crèvecoeur-en-Auge, un pequeño pueblecito de la región de Calvados al que llegamos en nuestro primer día normando. En Francia es habitual encontrarse con castillos medievales restaurados, y este era el caso, un recinto amurallado y su manoir (conjunto de dependencias aledañas a modo de granja) al estilo normando (adobe y viga vista). Vamos, una reconstrucción de toda la vida, de esas que te hacen sospechar.
En condiciones normales la entrada a tan histórico-retórico lugar asciende a tres o cuatro euros, pero resulta que si vas en ciertos momentos especiales que ocurren una vez cada milenio (este año se conmemora el 1100 aniversario de la fundación de Normandía) puedes encontrarte con una entrada que dobla el precio y un folleto en francés a cambio de lo que véis. El recinto estaba repoblado por hombres en calzas y mujeres con cofia, emuladores de otros tiempos. Primero nos preguntámos cuánto cobrarían por aparecer de esta guisa, tan restaurados como el edificio. ¿En euros o en ducados? Luego nos sentimos raros, turistas españoles perdidos entre turistas franceses, sin entender ni papa de francés, sin entender apenas el folleto, sin entender ni papa de lo que estábamos comiendo (¿paté, hígado, vísceras?), sin entender ni papa de los chistes agraces que abocinaban la taberna y encontrando unos servicios nada medievales gracias al dibujo de la puerta.
He asistido de forma gratuita a celebraciones de este tipo en España (por ejemplo en Maderuelo, o en el mercado medieval de Alcalá de Henares), he visto batallas simuladas, artesanos disfrazados, arqueros disfrazados, herreros disfrazados, vendedores disfrazados, mesoneros disfrazados... pero lo que más me convenció y a la vez sorprendió de la pequeña pantomima de Crèvecoeur-en-Auge es que aquellos hombres y mujeres no se limitaban a llevar el traje. Vivían. Se divertían. Vociferaban. Digo que actuaban. Representaban algo, en efecto, un tipo de vida. Los rostros de las viejas se asomaban a las ventanas, los niños correteaban entre los animales, un cocinero elegía las hierbas para el potaje mientras en la sala principal los mozos alzaban sus copas o se enredaban en violentas discusiones ante los atónitos ojos de los visitantes del futuro.
La foto representa ese espíritu. Captados en un momento de relajación, los tres jóvenes murmuran. Al fondo, el viejo, antiquísimo, restaurado palomar. Otro tiempo colgado de los pequeños detalles (véase el zurrón del muchacho a la derecha). Y yo, como buen voyeur del siglo XXI, trato de leerles los labios, y en mi mal francés me invento significados, intrigas, conspiraciones montaraces: quedamos en el palomar a la caída del sol... el señor volverá tarde de batalla... tenemos ganas de mirar debajo de tus haldas, Jeanne... así lo llevas claro, petit Pierre, esta guerra ya va para cien años... Guillaume, saca el Camembert o el Brie o lo que traigas... yo pongo el pan y vosotros el vino... que esta noche holgaremos los tres, si Dios quiere...
¡Ahhhhhh, locus amoenus!


miércoles, 24 de agosto de 2011

VUELVE AOLDE


El número cuatro de "Al Otro Lado del Espejo" está al caer. En un suspiro. En un abrir y cerrar de ojos. Muy, muy pronto.