Pages

viernes, 15 de julio de 2011

AFTER HOURS DE MARTIN SCORSESE


La obra fílmica de Martin Scorsese es, a estas alturas, inabarcable. Un rápido y sencillo repaso por los títulos de algunas de sus películas realizadas a lo largo de los últimos cuarenta años (se dice pronto) nos dará una idea de lo que significa para el cine este director italoamericano multipremiado y único: Scorsese como supremo hacedor de iconos visuales contemporáneos. Seguro que amáis, odiáis, o al menos os suena alguna de estas... Malas Calles, Alicia ya no vive aquí, Taxi Driver, New York, New York, Toro Salvaje, El color del dinero, La última tentación de Cristo, Uno de los nuestros, El cabo del miedo, La edad de la inocencia, Casino, Gangs of New York, El aviador, Infiltrados, Shutter Island...
A pesar de la variedad de títulos, estilos y formatos, casi siempre asociamos la figura de Scorsese al cine del hampa y los bajos fondos. Si no existieran Francis Ford Coppola y El Padrino Scorsese sería, sin duda alguna, el rey de este subgénero. Además, y al igual que sucede con Woody Allen, el nombre de Scorsese siempre irá ligado a la ciudad de Nueva York. De hecho Scorsese, Ford Coppola y Allen se reparten por méritos propios el metraje de Historias de Nueva York (1989).
En cualquier caso, Scorsese sabe hacer muy bien otras cosas, como los documentales que suele alternar con sus obras de ficción. Por poner un par de ejemplos más o menos recientes: No Direction Home: Bob Dylan (2005) o Shine a Light (2008). Y una curiosidad. Scorsese se encargó de realizar el videoclip Bad (1987) de Michael Jackson.
Pero yo descubrí a Scorsese una noche de Sábado Cine de finales de los ochenta en la que se emitió por primera vez Jo,¡qué noche! (After Hours, 1985). Una película que le dio el premio a mejor director en Cannes. Una película diferente, que si bien se acerca transversalmente a esos recurrentes bajos fondos del Soho neoyorkino, lo hace en forma de comedia, como dicen algunos, kafkiana. En ella se narra el extraño descenso a los infiernos urbanos de su protagonista (encarnado por Griffin Dunne), así como su proverbial habilidad para meterse en líos. Es difícil resistirse a las desventuras de un hombre que trata de escapar a su mala suerte a lo largo de todo el metraje. La película es un círculo cerrado que acaba donde empezó después de introducirnos en la contradicción de un individuo perdido en una sociedad implacable que esconde sus mandíbulas de lobo bajo la etérea sonrisa profident del "American Way of Life". La secuencia del metro es un buen ejemplo de ello.
Título: Jo, ¡qué noche! (1985)
Título original: After Hours (Estados Unidos)
Dirección: Martin Scorsese
Producción: Robert F. Colesberry, Griffin Dunne, Amy Robinson

Guión: Joseph Minion.
Intérpretes: Griffin Dunne, Rosanna Arquette, Verna Bloom.





En Youtube.

No hay comentarios :

Publicar un comentario en la entrada

Dádle voz al oráculo