Se trata de esta Biblia de cinco milímetros, ideal para cortos de vista y nostálgicos del microfilm. Puede ponerse en el atril diseñado a juego, camuflarse en la biblioteca de la casa de muñecas o depositarse bajo el colchón, junto al guisante del cuento. Todo sea por cumplir con el dicho: el saber no ocupa lugar.
Libro más pequeño Libros El saber no ocupa lugar
Después de Auschwitz, de Hilario J. Rodríguez
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He disfrutado mucho con uno de los dos libros que inauguran la colección
Sílex Portátil (el otro es un estudio de Pilar Pedraza sobre *David Lynch*)...
Hace 5 horas
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