24 de abril de 2010.
Cráter de cuatrocientos metros de diámetro en el Mare Tranquillitatis de la Luna.
(Fotografía de NASA/GSFC/Arizona State University).
El agujero en la sien,
esquinas doblando la noche,
el ciclón depravado en los mástiles,
la celeridad de la trampa,
el enorme flujo y la tormenta
que asolan, más allá del brillo fundamental
y la idea química,
a los pájaros borrados por las ráfagas del aire
y del terror.
El agujero en la pared.
Los que liberarán este mundo,
al acecho de una luna orgánica y decisiva.
El tiempo y el mar de su parte.
El agujero en el espejo.
Perdido el control del porqué,
de los números, de la ruta
y las preguntas, hacinadas
en un perpetuo estado de duda.
Lentitud y cálculo
sobre la pequeña y fiel vigía,
en las célebres borracheras vespertinas.
Por la lengua de los pícaros –la lengua: la aguja, el veneno, las raíces-,
a través de los dedos convocados en torno a este miembro altivo
se insinúa, córneo como un hombre que esquiva la luz trágica impulsora,
bárbaro, irradiándose, su canal de estructuras,
cuerpos tatuados en los sueños,
o toda la inarmonía de un héroe hidráulico.
En los caudales celestes más prodigiosos
la mano acribilla el tiempo
-¿acaso había dejado de ser mortal?-
y encalla y se encadena medio hundida.
El agujero en la sien.
Agujeros Luis Morales Poesía The Last Poems
martes, 30 de agosto de 2011
AGUJEROS
sábado, 27 de agosto de 2011
LA IMAGEN DEL VERANO (TRES)
© Fotografía de Luis Morales
De las innumerables instantáneas que he perpetrado a lo largo de estas vacaciones (ya) pasadas he elegido una que ni es la mejor técnicamente (obsérvese el hermoso cielo nebuloso y quemado), ni la más artística, emocional o impresionante. Tampoco resulta la más bella desde el punto de vista personal, y es que desde luego no es este el lugar adecuado para un álbum de familia.
En fin, lo que me interesa de esta imagen es la relación entre el espacio inanimado y su habitante humano, la paradoja que se produce cuando la disposición histórica del lugar propicia la transformación cotidiana de los hombres (y mujeres) que lo ocupan, aunque sea por unas horas, unos días, unos meses: un extraño viaje hacia atrás en el tiempo.
La foto está tomada en el castillo de Crèvecoeur-en-Auge, un pequeño pueblecito de la región de Calvados al que llegamos en nuestro primer día normando. En Francia es habitual encontrarse con castillos medievales restaurados, y este era el caso, un recinto amurallado y su manoir (conjunto de dependencias aledañas a modo de granja) al estilo normando (adobe y viga vista). Vamos, una reconstrucción de toda la vida, de esas que te hacen sospechar.
En condiciones normales la entrada a tan histórico-retórico lugar asciende a tres o cuatro euros, pero resulta que si vas en ciertos momentos especiales que ocurren una vez cada milenio (este año se conmemora el 1100 aniversario de la fundación de Normandía) puedes encontrarte con una entrada que dobla el precio y un folleto en francés a cambio de lo que véis. El recinto estaba repoblado por hombres en calzas y mujeres con cofia, emuladores de otros tiempos. Primero nos preguntámos cuánto cobrarían por aparecer de esta guisa, tan restaurados como el edificio. ¿En euros o en ducados? Luego nos sentimos raros, turistas españoles perdidos entre turistas franceses, sin entender ni papa de francés, sin entender apenas el folleto, sin entender ni papa de lo que estábamos comiendo (¿paté, hígado, vísceras?), sin entender ni papa de los chistes agraces que abocinaban la taberna y encontrando unos servicios nada medievales gracias al dibujo de la puerta.
He asistido de forma gratuita a celebraciones de este tipo en España (por ejemplo en Maderuelo, o en el mercado medieval de Alcalá de Henares), he visto batallas simuladas, artesanos disfrazados, arqueros disfrazados, herreros disfrazados, vendedores disfrazados, mesoneros disfrazados... pero lo que más me convenció y a la vez sorprendió de la pequeña pantomima de Crèvecoeur-en-Auge es que aquellos hombres y mujeres no se limitaban a llevar el traje. Vivían. Se divertían. Vociferaban. Digo que actuaban. Representaban algo, en efecto, un tipo de vida. Los rostros de las viejas se asomaban a las ventanas, los niños correteaban entre los animales, un cocinero elegía las hierbas para el potaje mientras en la sala principal los mozos alzaban sus copas o se enredaban en violentas discusiones ante los atónitos ojos de los visitantes del futuro.
La foto representa ese espíritu. Captados en un momento de relajación, los tres jóvenes murmuran. Al fondo, el viejo, antiquísimo, restaurado palomar. Otro tiempo colgado de los pequeños detalles (véase el zurrón del muchacho a la derecha). Y yo, como buen voyeur del siglo XXI, trato de leerles los labios, y en mi mal francés me invento significados, intrigas, conspiraciones montaraces: quedamos en el palomar a la caída del sol... el señor volverá tarde de batalla... tenemos ganas de mirar debajo de tus haldas, Jeanne... así lo llevas claro, petit Pierre, esta guerra ya va para cien años... Guillaume, saca el Camembert o el Brie o lo que traigas... yo pongo el pan y vosotros el vino... que esta noche holgaremos los tres, si Dios quiere...
¡Ahhhhhh, locus amoenus!
Crèvecoeur en Auge Calvados Normandía Francia Viajes Castillo Edad Media Fotografía Fotografía Dantesca Luis Morales
miércoles, 24 de agosto de 2011
VUELVE AOLDE
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sábado, 30 de julio de 2011
EL LIBRO MÁS PEQUEÑO DEL MUNDO
Se trata de esta Biblia de cinco milímetros, ideal para cortos de vista y nostálgicos del microfilm. Puede ponerse en el atril diseñado a juego, camuflarse en la biblioteca de la casa de muñecas o depositarse bajo el colchón, junto al guisante del cuento. Todo sea por cumplir con el dicho: el saber no ocupa lugar.
Libro más pequeño Libros El saber no ocupa lugar
jueves, 28 de julio de 2011
EL INFINITO SEGÚN GIACOMO LEOPARDI

En mitad de un siglo convulso, el gran pensador y versificador italiano del XIX, el Poeta con mayúsculas, forjó en sus Cantos (1831) uno de los conjuntos poéticos más bellos en esa lengua mediterránea y hermana. Allí, en Italia... es un clásico. Entre los aciertos que habitan en los Cantos destaca este idilio (composición pastoril descendiente de Teócrito y Virgilio) titulado El Infinito. Os lo dejo en italiano y castellano, y además, como regalo, lo escucharéis, en su lengua original, recitado por el actor Vittorio Gassman. Todo un lujo, ¿no?
L'INFINITO -IDILLIO I-
Sempre caro mi fu quest’ermo colle
E questa siepe, che da tanta parte
Dell’ultimo orizzonte il guardo esclude.
Ma sedento e mirando, interminati
Spazi di là da quella, e sovrumani
Silenzi, e profondissima quiette
Io nel pensier mi fingo; ove per poco
Il cor non si spaura. E come il vento
Odo stormir tra queste piante, io quello
Infinito silenzio a questa voce
Vo comparando: e mi sovvien l’eterno,
E le morte stagioni, e la presente
E viva, e il suon di lei. Cosí tra questa
Inmensità s’annega il pensier mio:
E il naufragar m’è dolce in questo mare.
EL INFINITO -IDILIO I-
Siempre amé este yermo monte,
y este promontorio, que me oculta
la visión del último horizonte.
Mas sentado, contemplando
los interminables espacios lejanos,
los silencios sobrehumanos y su profundísima quietud,
se extravía el pensamiento,
hasta casi liberar mi corazón del miedo. E igual que el viento
susurra entre estas plantas,
en el infinito silencio mido mi voz:
y me subyuga lo eterno, y las estaciones muertas,
y la presente y viva, con toda su sonoridad.
Así a través de esta inmensidad se ahoga el pensamiento:
y naufragar en este mar me es dulce.
En Youtube.
El infinito Giacomo Leopardi L´Infinito Cantos Canti Vittorio Gassman Poesía
martes, 26 de julio de 2011
LOS POETAS (RELOADED)

Trazos azulencos de lamé, sobre los vidrios. Una síncopa esperpento en los tinteros: restos héticos, amoratados puentes, pedazos de ciudad esparcida aquí y allá bajo ángulos e hileras imposibles, miniaturas asombradas ante la imperfección de las probóscides. Pero hay dedos tan livianos que urden de palabras el líquido, órbitas violentas que pulsan como trampolín ambas orillas. Todos los poetas son tan hoscos y exactos que a menudo los caminos, surcados por una desproporción en los versos, pierden la orientación y se extinguen. Ninguno arrebata al vacío el instante. Yemas que sostienen élites, atriles, delirios suculentos. Hemistiquios que se inflaman con el viento, a cuyo grito atroz acude el buitre. A lo lejos la lección ingrávida del tiempo, a lo lejos, con ese aspecto huero y desboscado. Álbumes sonoros, fragmentos, violadores del secreto. Acaso hay en tu esperma barroquismos cartesianos, acaso sólo sombras que incomodan a los pueblos, sólo voces que se exprimen, tan anchas como un brazo de mar, como una pierna que se expande en la pausa de los días, de los libros. Remontando la corriente, elevándose sobre la marea uniforme, a veces basta una página para arrasar tanta calma.
Luis Morales Poesía Los poetas Realidad
viernes, 22 de julio de 2011
ONLY YOU

Digámoslo sin rodeos. Mañana sábado (23 de julio de 2011), después de diecinueve años en activo, cierra sus puertas el mítico Only You (c/ Dos de mayo, 6, en pleno corazón de Malasaña), un rinconcito de la ciudad que ha sido el gran referente para unas cuantas generaciones. Lo fue (y aún lo es) para mis amigos, y también para mí. Cuando comenzamos a zascandilear por el barrio a mitades de los noventa nos debatíamos entre los tambores infernales de la plaza y el sonido del Only You. Entre los kalimotxos en cartón de vino cortado y los kalimotxos a la mora y la canela que con manos expertas preparaba (y prepara) Salva, santo y seña del local. Algo nos fue arrastrando a la calle breve y algo empinada. En efecto, aún huele a canela en la entrada, a cera derretida acumulada (pero menos), y a veces a incienso. Pero si algo desprenden aquellas paredes es rock n' roll.
Only You Bar Malasaña Madrid Only You cierra sus puertas Música Rock n roll Lugares Míticos
jueves, 21 de julio de 2011
REVEAL

Reveal (Warner Bros. 2001) salió a la luz cuando R.E.M. ya llevaba más de veinte años sobre los escenarios. Mucho después de que Michael Stipe (líder y voz de la banda) abandonara los pelos largos para lucir su ya mítica cabeza afeitada. A diez años del bombazo que supuso aquel Out Of Time (1991) que incluía la proverbial e irreverente "Losing My Religion". Al final de una década de éxito internacional masivo que nos regaló pop y rock y mandolinas en discos como Automatic For The People (1992), Monster (1994) o New Adventures in Hi-Fi (1996). Persiguiendo el toque electrónico de Up (1998). Último golpe de riñón antes de la recopilación In Time: The Best of R.E.M.(1988-2003)(2003). Al comienzo del siglo XXI.
No es que haya sido el disco más laureado de su carrera, desde luego. Sobre todo e inexplicablemente en los Estados Unidos. Ni se trata de la última novedad recién parida. No es nada de eso pero a mí me gusta como al principio.
Me hace gracia el ritmo fagocitante que tiene ahora la industria cultural: lo que hoy se estrena mañana será viejo y tendrá que dejar paso, sin reflexión, al siguiente producto efímero. Pasa con la música, pero también con el cine, la televisión y con la literatura. Hasta con las neveras. Cuando a la MTV se le ocurre poner algún vídeo de la pasada década lo suele clasificar como "clásico" (y no digamos nada si el vídeo es del pasado milenio). Se me cae el alma que no tengo a los pies pensando en cómo me calificarían a mí los de la MTV (¡carcamal, antigualla, viejo treintañero!). Queremos carne fresca. O nos sugieren que es eso lo que deberíamos desear.
En fin, que en este punto es cuando vuelvo a Reveal para disfrutar de su claridad sonora y algunas píldoras de profundidad (grandes letras) dulcificadas por la melodía (del rock alternativo al pop-rock no resignado, para el que quiera entenderlo). Después de reencontrarme con "Imitation of Life", primer sencillo de Reveal, en la susodicha televisión musical. Etiquetado. Clásico (en este baremo los Rolling o los Beatles deben ser una especie de momias conservadas en formol y Beethoven un simpático San Bernardo).
El vídeo realizado por Garth Jennings me sorprendió la primera vez. Una maravilla de sincronización. No podía comprender cómo se hizo. Luego me enteré de que la grabación de toda la secuencia (extraña fiesta de cumpleaños con jardín y piscina) constaba de un único plano de veinte segundos, editados luego mediante técnicas de montaje digital en avance y retroceso y pan & scan (ampliación y movimiento panorámico de la imagen para el reencuadre). El resultado es, sin embargo, tan perfecto (sincronización de rostros con partes de la canción, movimientos, etc) que parece imposible, por mucha planificación milimétrica que se llevara a cabo durante el rodaje. Sólo por eso vale la pena conocerlo, o revisarlo, como queráis, hoy, ahora, en el 2011, diez años después, porque los ojos siguen moviéndose a toda velocidad bajo los párpados en determinadas fases de nuestro propio sueño. Pero la letra tampoco tiene desperdicio. Queremos carne fresca. Venga, venga, nadie puede verte llorar.
PD. Atención al detalle del mono tocando el ukelele en los brazos de Peter Buck, dueño de la guitarra, el banjo y la mandolina.
Música de Mills / Buck / Stipe
Voz: Stipe
En Youtube.
IMITATION OF LIFE
Charades, pop skill
Water hyacinth, named by a poet
Imitation of life
Like a koi in a frozen pond
Like a goldfish in a bowl
I don't want to hear you cry
(chorus 1)
That's sugarcane, that tasted good
That's cinnamon, that's hollywood
C'mon, c'mon, no one can see you try
You want the greatest thing
The greatest thing since bread came sliced
You've got it all, you've got it sized
Like a Friday fashion show teenager
Freezing in the corner
Trying to look like you don't try
(chorus 1)
That's sugarcane, that tasted good
That's cinnamon, that's hollywood
C'mon, c'mon, no one can see you try
No one can see you cry
That's sugarcane, that tasted good
That's freezing rain, that's what you could
C'mon, c'mon, no one can see you cry
This sugarcane
This lemonade
This hurricane, I'm not afraid
C'mon, c'mon, no one can see me cry
This lightning storm
This tidal wave
This avalanche, I'm not afraid
C'mon, c'mon, no one can see me cry
(chorus 2)
That's sugarcane, that tasted good
That's who you are, that's what you could
C'mon, c'mon, no one can see you cry
That's sugarcane, that tasted good
That's who you are, that's what you could
C'mon, c'mon, no one can see you cry
Reveal R.E.M. Imitation of Life Música Vídeo Garth Jennings Jukebox Town Rock Pop
martes, 19 de julio de 2011
CARONTE, UN RELATO DE LORD DUNSANY
Un inquietante relato de Lord Dunsany (antecesor literario del primer H.P. Lovecraft) sobre el viejo mito del barquero. El final, demoledor.
Caronte se inclinó hacia delante y remó. Todas las cosas eran una con su cansancio.
Para él no era una cosa de años o de siglos, sino de ilimitados flujos de tiempo, y una antigua pesadez y un dolor en los brazos que se habían convertido en parte de un esquema creado por los dioses y en un pedazo de Eternidad.
Si los dioses le hubieran mandado siquiera un viento contrario, esto habría dividido todo el tiempo en su memoria en dos fragmentos iguales.
Tan grises resultaban siempre las cosas donde él estaba que si alguna luminosidad se demoraba entre los muertos, en el rostro de alguna reina como Cleopatra, sus ojos no podrían percibirla.
Era extraño que actualmente los muertos estuvieran llegando en tales cantidades. Llegaban de a miles cuando acostumbraban a llegar de a cincuenta. No era la obligación ni el deseo de Caronte considerar el porqué de estas cosas en su alma gris. Caronte se inclinaba hacia adelante y remaba.
Entonces nadie vino por un tiempo. No era usual que los dioses no mandaran a nadie desde la Tierra por aquel espacio de tiempo. Mas los Dioses saben.
Entonces un hombre llegó solo. Y una pequeña sombra se sentó estremeciéndose en una playa solitaria y el gran bote zarpó. Sólo un pasajero; los dioses saben. Y un Caronte grande y cansado remó y remó junto al pequeño, silencioso y tembloroso espíritu.
Y el sonido del río era como un poderoso suspiro lanzado por Aflicción, en el comienzo, entre sus hermanas, y que no pudo morir como los ecos del dolor humano que se apagan en las colinas terrestres, sino que era tan antiguo como el tiempo y el dolor en los brazos de Caronte.
Entonces, desde el gris y tranquilo río, el bote se materializó en la costa de Dis y la pequeña sombra, aún estremeciéndose, puso pie en tierra, y Caronte volteó el bote para dirigirse fatigosamente al mundo. Entonces la pequeña sombra habló, había sido un hombre.
-Soy el último -dijo.
Nunca nadie antes había hecho sonreír a Caronte, nunca nadie antes lo había hecho llorar.
Caronte Lord Dunsany Relato Cuento Literatura
viernes, 15 de julio de 2011
AFTER HOURS DE MARTIN SCORSESE

La obra fílmica de Martin Scorsese es, a estas alturas, inabarcable. Un rápido y sencillo repaso por los títulos de algunas de sus películas realizadas a lo largo de los últimos cuarenta años (se dice pronto) nos dará una idea de lo que significa para el cine este director italoamericano multipremiado y único: Scorsese como supremo hacedor de iconos visuales contemporáneos. Seguro que amáis, odiáis, o al menos os suena alguna de estas... Malas Calles, Alicia ya no vive aquí, Taxi Driver, New York, New York, Toro Salvaje, El color del dinero, La última tentación de Cristo, Uno de los nuestros, El cabo del miedo, La edad de la inocencia, Casino, Gangs of New York, El aviador, Infiltrados, Shutter Island...
A pesar de la variedad de títulos, estilos y formatos, casi siempre asociamos la figura de Scorsese al cine del hampa y los bajos fondos. Si no existieran Francis Ford Coppola y El Padrino Scorsese sería, sin duda alguna, el rey de este subgénero. Además, y al igual que sucede con Woody Allen, el nombre de Scorsese siempre irá ligado a la ciudad de Nueva York. De hecho Scorsese, Ford Coppola y Allen se reparten por méritos propios el metraje de Historias de Nueva York (1989).
En cualquier caso, Scorsese sabe hacer muy bien otras cosas, como los documentales que suele alternar con sus obras de ficción. Por poner un par de ejemplos más o menos recientes: No Direction Home: Bob Dylan (2005) o Shine a Light (2008). Y una curiosidad. Scorsese se encargó de realizar el videoclip Bad (1987) de Michael Jackson.
Pero yo descubrí a Scorsese una noche de Sábado Cine de finales de los ochenta en la que se emitió por primera vez Jo,¡qué noche! (After Hours, 1985). Una película que le dio el premio a mejor director en Cannes. Una película diferente, que si bien se acerca transversalmente a esos recurrentes bajos fondos del Soho neoyorkino, lo hace en forma de comedia, como dicen algunos, kafkiana. En ella se narra el extraño descenso a los infiernos urbanos de su protagonista (encarnado por Griffin Dunne), así como su proverbial habilidad para meterse en líos. Es difícil resistirse a las desventuras de un hombre que trata de escapar a su mala suerte a lo largo de todo el metraje. La película es un círculo cerrado que acaba donde empezó después de introducirnos en la contradicción de un individuo perdido en una sociedad implacable que esconde sus mandíbulas de lobo bajo la etérea sonrisa profident del "American Way of Life". La secuencia del metro es un buen ejemplo de ello.
Título: Jo, ¡qué noche! (1985)
Título original: After Hours (Estados Unidos)
Dirección: Martin Scorsese
Producción: Robert F. Colesberry, Griffin Dunne, Amy Robinson
Guión: Joseph Minion.
Intérpretes: Griffin Dunne, Rosanna Arquette, Verna Bloom.
En Youtube.
Jo , ¡qué noche! After Hours Martin Scorsese Hampa New York Soho Cine Viaje a los infiernos


