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martes, 23 de octubre de 2012

UN PACIENTE EN DISMINUCIÓN, DE MACEDONIO FERNÁNDEZ



El señor Ga había sido tan asiduo, tan dócil y prolongado paciente del doctor Terapéutica que ahora ya era sólo un pie. Extirpados sucesivamente los dientes, las amígdalas, el estómago, un riñón, un pulmón, el bazo, el colon, ahora llegaba el valet del señor Ga a llamar al doctor Terapéutica para que atendiera el pie del señor Ga, que lo mandaba llamar.
El doctor Terapéutica examinó detenidamente el pie y “meneando con grave modo” la cabeza resolvió:

-Hay demasiado pie, con razón se siente mal: le trazaré el corte necesario, a un cirujano.


FERNÁNDEZ, Macedonio, Papeles de Recienvenido (1929)


miércoles, 17 de octubre de 2012

ÚLTIMA CITA ANTES DEL APOCALIPSIS (PRESENTACIÓN DE AOLDE ESPECIAL FIN DEL MUNDO)



El mundo está cada vez peor. Y de España mejor ni hablar. Los cascarrabias augures del Apocalipsis se frotarían las manos ante un panorama tan desconcertante. 
No puede ser. No puede ser que AOLDE haga oídos sordos al clamor popular que solicita, exige y espera con fervor nuestra propia versión sobre EL FIN DEL MUNDO. Por eso nos hemos puesto manos a la obra aprovechando la enésima profecía milenarista, esa que marca la famosísima rueda calendárica maya al cerrarse como quien no quiere la cosa el próximo 20 de diciembre de 2012. Os preguntaréis que va a pasar el día 21. No entendemos muy bien la razón, pero aunque los mayas solo estuvieran pensando en un cambio de ciclo, en una vuelta a la casilla de salida en el juego de la Oca, nosotros nos empeñamos en imaginar todo tipo de cataclismos globales. A veces da la sensación de que en el fondo nos gustaría experimentar ese momento de destrucción total compartida, que no nos conformamos con la íntima y anodina muerte personal que nos pueda visitar cualquier día, en cualquier esquina. O tal vez esperemos sobrevivir a la calamidad. Algunos ya han llenado los búnkeres de conservas en lata y enseres básicos para mantener la dignidad de la vida humana una vez llegado el día después.
Siempre hemos experimentado ese miedo placentero. Los herederos de la cultura judeo-cristiana, queremos decir. Hacia el año 1000 una Europa devastada por la peste y las innumerables guerras creyó a pies juntillas lo que se les vociferaba desde los púlpitos. Remordimiento por el pecado cometido, arrepentimiento y expiación… y el mundo siguió. Un milenio después se especulaba con la existencia de un virus informático que acabaría con todos los ordenadores el 1 de enero del 2000… y el mundo siguió. Y doce años después toca el dichoso calendario. ¿Qué más tiene que pasar, o no pasar, para que escarmentemos de una vez?
Y luego está la ficción. La literatura. Y también, sobre todo en estos tiempos, el cine y la televisión. La idea del desastre apocalíptico se ha alojado desde siempre en la cabeza de los inventores de historias. Tal vez porque tiene (incluso hoy día) muchas posibilidades creativas.
El primero que se nos viene a la cabeza es H.G. Wells explorando una era post-civilización en La máquina del tiempo o convirtiéndonos en alimento para alienígenas en La guerra de los mundos. Legendaria es la adaptación radiofónica de la misma que Orson Welles llevó a cabo el 30 de octubre de 1938 provocando el pánico en las calles de Nueva York y Nueva Jersey. En cuanto al cine, la nómina de películas que asolan el planeta, derriban el Capitolio, inundan Manhattan, detienen el movimiento de rotación de la Tierra, pronostican la colisión de un asteroide o plantan en el cielo sus naves nodriza aprovechando el tirón milenarista es interminable. Y también están las películas del día después... la civilización desaparecida como tal, la vuelta a las cavernas, la ley del más fuerte, Mad Max en la carretera... la cabeza de la estatua de la Libertad encallada en una playa cualquiera...
A unos meses de la fatídica fecha señalada por los mayas AOLDE propone en este número especial una revisión del concepto FIN DEL MUNDO, y lo hace con los textos de un buen puñado de escritores e ilustradores que nos han dado su propia y alucinante versión en forma de relato, de imagen.
No podía faltar aquí el maestro de maestros, apuntado más arriba. H.G. Wells nos sorprende con el desasosegador relato "La estrella". Será la mejor puerta de acceso para este viaje más o menos cercano, más o menos desastroso, con paradas obligadas en cada uno de nuestros cuentistas. Juan Carlos Pérez Medina, Carmen Lafuente, Ramón G. del Pomar, Eric F. Luna, Héctor Álvarez, Mayte Sánchez Sempere, Manuel Espada, Paloma Hidalgo, Pablo López Cortina, Pedro Luis Martínez Manjarín, Xavier Blanco y Chica Metáfora (ganadora del 2º concurso de microrrelatos organizado por AOLDE) profundizan, cada uno a su modo, en el antes, el durante o el después de una posible destrucción global, con un resultado fascinante. Ya están aquííííííííí... ¿Os atrevéis a adentraros en su mundo? Si es así, ánimo, pero no esperéis demasiado. Tal vez el 21 de diciembre sea demasiado tarde.

De momento podéis encontrarnos, sanos y salvos, este viernes día 19 de octubre de 2012, en la presentación de la revista, que tendrá lugar, a eso de las 20:00 horas, el la librería Tres Rosas Amarillas (c/ San Vicente Ferrer, 34, Metro Tribunal, Malasaña, MADRID). A la misma acudirán algunos de los escritores e ilustradores que han participado en este número especial. Al final habrá vino para compartir y brindar con todos vosotros, por el tiempo que nos quede.

Venid y disfrutad. Se acerca el fin del mundo y nosotros seguimos a lo nuestro, que es vivir para, por y del cuento.

jueves, 11 de octubre de 2012

VALIENTE INVERSO 2012



* Extraído de un e-mail del organizador del evento, Marcus Versus.

Vuelve el festival de poesía independiente INVERSO, pero vuelve haciéndose mayor, fusionado con la feria VALIENTES EDITORES, en la que se reúne en un mismo espacio a casi 50 editoriales independientes de todas partes para mostrar su catálogo (no solo poético, sino también de narrativa, ilustración, cómics, infantil,…).
A los siempre sorprendentes recitales de poesía y música y la feria de ediciones, este año también puedes asistir a talleres (gratuitos) y ver exposiciones y tomarte una copa y charlar... Porque esta cita es mucho más que cualquier cita.
Esto es VALIENTE INVERSO.

Todo esto, y aunque parezca mentira, es gratis (gracias a la colaboración y patrocinio de diferentes empresas).

///
CUÁNDO ??? este sábado 13 de OCTUBRE, de 17h. a 21h.
DÓNDE ??? en la Central de Diseño, que está en el MATADERO /// MADRID (Metro Legazpi)
POR QUÉ ??? porque cada año somos más guapos y no hay fútbol que interrumpa.
CUÁNTO ??? todo es muy gratis, todo es totalmente gratis, todo por cero euros.
///
+ INFO: http://www.valienteinverso.es

PROGRAMA

VALIENTES
Encuentro de editores /// 17 - 21 h.

TALLERES
Taller ilustración de poemas /// 17 h.
Taller encuadernación japonesa /// 18 h.
Taller comics /// 19 h.

INSTALACIONES
Audiovisuales /// 17 – 20 h.
ex!poesía – Arte postal /// permanente
Bola Bellamatic/// permanente
Exposición Typomad /// 17 -21 h.

INVERSO
20.10 Luis Alberto de Cuenca
20.30 Inma Luna
20.50 Óscar Martín Centeno

21.10 JONSTON

21.30 Descanso

21.50 Deborah Vukusic
22.10 Sofía Castañón
22.30 Roger Wolfe

22.50 RUBÉN POZO

NO OS LO PERDÁIS

viernes, 5 de octubre de 2012

GSÚS BONILLA Y EL TIEMPO PERDIDO


Gsús Bonilla, uno de los más grandes poetas contemporáneos en lengua castellana, presenta hoy mismo (viernes 5 de octubre de 2012) su último poemario, mi Padre, el rey, un libro que acaba de publicar Ediciones La Baragaña
En sus páginas, alegato de memoria, de actos y palabras, de silencios ya irrepetibles, el bueno de Gsús indaga en esa cicatriz profunda, ese vacío que deja siempre la terca muerte sobre la carne. Amargor del carpe diem. Aprovecha el momento, eso dicen. Una reflexión, un poema-carta a su padre con todo aquello que quizá (ahora lo sabe) hubieran debido compartir. Una verdadera limpieza interior, inexcusable, tal vez inservible. Gsús Bonilla más que nunca. Más que nunca, poesía.
Os espera a las 20:00 horas en la librería La Esquina del Zorro (c/Arroyo del Olivar, 34, Metro Nueva Numancia / Portazgo, Vallecas, MADRID). A su lado los poetas Isabel García Mellado, Javier Das y Batania. Allí los buscaré en esta tarde noche de sombras duraderas.

viernes, 28 de septiembre de 2012

PREVISIÓN MÉTRICA PARA EL FIN DE SEMANA


El fin de semana continuará siendo muy lírico en prácticamente toda España y no será hasta el domingo cuando las versificaciones comiencen a remitir.
El sistema atonal que se encuentra instalado en la península dejará estrofas abundantes el viernes, para irse trasladando al entorno de Baleares y la Comunidad Valenciana.
El sábado continuará rimando en prácticamente toda España, salvo en el noroeste, y los endecasílabos heroicos serán especialmente intensos en Cataluña y la Comunidad de Madrid.
El domingo empezará con cesuras localmente fuertes en Cataluña, Baleares y el litoral de la Comunidad Valenciana, pero el hemistiquio mejorará rápidamente por el oeste de la península y las sinéresis remitirán al final de la jornada.
Las metáforas empezarán a entenderse a partir del lunes, con posibilidad de algún encabalgamiento débil en el área mediterránea y poca aliteración en el resto.
Por otra parte, la Dirección General de Textos y Emergencias recomienda, ante el riesgo de consonancia, que si se va leyendo se disminuya la velocidad, se extremen las precauciones y no se detenga el poema en zonas donde pueda discurrir gran cantidad de ripios.
Si se tiene que viajar, Protección Cerril aconseja circular preferentemente por versos alejandrinos y serventesios y, en caso de comenzar a concordar a la manera grecolatina, tener en cuenta que existe riesgo de oxímoron.
Recomienda igualmente no atravesar con el versículo ni a pie quebrado los ritmos yámbicos, ante el desconocimiento de lo que pueda haber debajo de la anáfora, y localizar los puntos más altos de la comparación. También es importante no intentar salvar el estrambote en medio de una dislocación.
Si se está en el campo, Protección Cerril asegura que hay que alejarse de los ríos, torrentes y zonas bajas de laderas y colinas, evitando atravesar églogas pastoriles. Es preciso también dirigirse a los puntos más altos del priamiel.
Ante el riesgo de folías, advierte de que en los núcleos urbanos es conveniente colocarse cerca de la prosa para protegerse. En las viviendas se aconseja evitar las corrientes vanguardistas y, si se va recitando, un verso blanco puede ser un buen refugio.
Si la metonimia sorprende en el campo, es necesario evitar correr y permanecer en sonetos consagrados, como los de Shakespeare,  Petrarca o Garcilaso. No se debe buscar refugio bajo los himnos pírricos y conviene alejarse de clerecías y tetrásforos monorrimos.
Ante el peligro de mistificaciones, conviene retirar del exterior de la vivienda aquellos libros que puedan ser arrastrados por el ingenio, así como revisar cada cierto tiempo el estado del subtexto, las poéticas desengañadas y la estilística.
Si llegara a imponerse el verso, es fundamental abandonar cuanto antes los sofismas y anapestos y desobedecer cualquier imposición de la métrica, utilizando preferentemente sinalefas.

HOMO TABERNIENSIS (RELOADED)


El deteriorado aspecto de la dentadura nos habla de sus hábitos alimenticios, pero en ningún modo puede ser este el único parámetro aceptado para datar con seguridad científica un cuerpo. Conviene señalar lo resbaladizo que puede llegar a convertirse, en este sentido, el terreno de investigación, deliberadamente vasto, proclive a los bailes de fechas. El análisis de los estratos en los que aparece cada hallazgo debería precisar de una manera definitiva cualquier tasación, acortando para siempre los márgenes del error. Instrumental, semillas encontradas, tipo de estrato, restos de utensilios y otros huesos, de los animales con los que convivió, establecen entre ellos una red de concomitancias a las que resulta imposible sustraerse. Así, la veta de color en determinada piedra, la muesca oscura en un modelo prototípico de cerámica, un molar de menos, un milímetro de más en el diámetro del orificio de trepanación, pueden resultar esenciales para confirmar o deshacer una teoría. Por otra parte, un exceso de celo en el trabajo de campo, el vandalismo de los curiosos o, incluso, un mero descuido al tratar, manipular, desmantelar o transportar las evidencias pueden contaminarlas y hacerlas del todo inservibles.
Estoy seguro de que ahora deben pensar en lo innecesario, lo reiterativo de este preámbulo. Están cansados de escuchar la misma cantinela una y otra vez, desde que entraron en la escuela, en cada una de las excavaciones en las que han tenido la suerte o la desgracia de participar. Pero, créanme, quien les habla lo hace desde la perplejidad más absoluta ante un descubrimiento que podría cambiar nuestro concepto de la Historia, de la Prehistoria. Por eso, sin ninguna duda, hay que andar con pies de plomo. Ser el director del yacimiento me ha servido para comprender el nivel de frustración y desasosiego que la existencia del mismo provoca en los sectores más influyentes de la capital, dispuestos siempre a acortar los plazos, empecinados hasta la náusea en su afán esquizofrénico de hacer caja. Algo tan sencillo, una cala tan sutil que apenas roza la línea del tiempo es capaz de colapsar sin remedio esta ciudad caníbal que desaparece cada día un poco más, travestida autótrofa, absorta jungla de ladrillos y acero que ya apenas es capaz de reconocerse.
Cuando el técnico avispado detuvo el avance de la tuneladora que perforaba los bajos de Lavapiés para la decimonovena ampliación del suburbano sólo porque se encontró delante de un par de tibias blanquecinas no sabía lo que se le venía encima. Brillante, desgraciada decisión. En un primer momento los políticos, muy correctos, maniatados por el maniqueo acopio de votantes, impulsados a un ficticio afán de recuperación de la memoria, acordaron paralizar las obras mientras la ciencia se daba al examen de los restos buscando una posible fosa común abierta y cerrada durante la Guerra Civil. La desgracia y caída del técnico que estorbó con su extraña honestidad al brocosaurius se produjo el mismo día en el que fue anunciada la proterva antigüedad de los descarnados, que los emparentaba, entre otros, con los parietales de Atapuerca. No quiso saber nada de la vacilación, de esa fuerza indeterminada que abría el espectro de lo posible entre los dieciocho y los veinticinco mil años. Mientras recogía su finiquito, aquel pobre hombre que caminaba cabizbajo hacia la cola del paro tuvo que sufrir las miradas despreciativas de sus deshonestos jefes. Luego luego los mismos grandes talentos constructivos pisaban por primera vez la obra y enseñaban los dientes, se bajaban los pantalones al paso de un alcalde encajador de golpes, estratega del regateo mediático, que en visita oficial de urgencia a las instalaciones evaluaba a casco puesto la nueva situación ante la caterva de periodistas que se amontonaba en la entrada del túnel para disputarse, olvidada la frase del día anterior, la correspondiente a la jornada presente: estamos ante un descubrimiento único, hemos encontrado al madrileño más antiguo de esta Villa y Corte que nos define. Madrid, floresta emergente, altar elevado a los cielos para la inversión, despierta oh tú, metrópoli del progreso, mira también al suelo ante tu cita con la Historia. Resulta casi de Perogrullo el apunte sobre la oportuna sucesión de palmaditas en la espalda y golpes reivindicativos en el pecho que, como prescriben las buenas costumbres, no se hizo esperar. Que si ya tenemos nuestro Homo Matritensis, que si somos más pretéritos que nadie, que si ya lo decía yo que el Madrí es mucho Madrí (Homo Regens Matritensis), que si hay un gallego en la luna teniá que saberse de algún chulapón de pro en el centro de la tierra, que viva el Atleti (Homo Atleticus Matritensis), la madre que le parió y el chulo que le hizo, que ande yo caliente y a los demás, a mí plim…
Ustedes ríen, como debe ser. Todo esto les parece de lo más divertido y están en la edad de reir. Rían, rían. Pero el técnico que hizo enmudecer al engendro mecánico yaciente, olvidado ahora aquí, en su rincón, lleva ya más de ocho mensualidades cobradas de su prestación por desempleo y eso significa, amigos míos, tres cosas: la primera, que alguna voz ha corrido subrepticia entre las empresas que podrían darle el pan a este buen señor a cambio de sus excelentes servicios de peritaje para evitar que esto, lo del pan, lo de los servicios, se lleve a cabo a pesar de la franca disposición del susodicho; la segunda, que la prensa y la gente y el alcalde reelegido y la oposición despechada y un gato que pasaba por allí han perdido hace mucho, mucho tiempo, el interés por una noticia que no se renueva, por una investigación que ajena a la vorágine de arriba rasca paciente las tripas de Lavapiés; y la tercera, conectada a la lógica aplastante de las otras dos, que esos mismos picatostes metidos a mecenas, apresurados en un principio a figurar en los carteles como altruistas amigos de la cultura, ven que con el paso de los meses el soñado beneficio parece desvanecerse, así que todo empieza a moverse al ritmo de una asfixia distinta a la que provoca el estar bajo tierra, el cordial apremio para que liquidemos el asunto, nos vayamos con nuestras espátulas, carbonos y ordenadores a otra parte y dejemos al insecto cometierra trabajar por el interés general. Así que rían, rían. Aunque mi cabeza penda de un hilo de incontinencias antes de caer, precediendo con estrépito a las suyas.
Vuelvo a repetirles lo arduo de este estudio fundamental, deliberadamente vasto, proclive a los bailes de fechas. ¡Dejen de reír, coño! Sepan que yo debo responder por todos ustedes. Habrán entendido de una vez por todas lo delicado de nuestra situación. Qué hemos encontrado hasta ahora: además de las dos tibias que originaron todo este embrollo, apenas siete huesecillos de una mano izquierda, una articulación del codo extraordinariamente conservada en un ángulo de cuarenta y cinco grados y varios fragmentos desperdigados de un occipital, demasiado irrelevantes para proponer siquiera una teoría sobre la capacidad craneana del individuo descubierto. Parece, con todo, evidente, que el interfecto es un vetusto ejemplar de Homo Sapiens Sapiens, pero nada más. Que sea el más antiguo de los hallazgos en Europa entra dentro de lo probable, pero no me atrevería a afirmar algo que, en cualquier caso, los promotores de la taifa capitolina se encargarán de difundir a los cuatro vientos.
Lo que no puedo entender, queridos amigos, colegas, compañeros en esta profesión tan bonita como aburrida… si, si… rían, sigan riendo… a ustedes lo del rigor les da igual, ¿no es cierto?... lo que no puedo entender es este absurdo sabotaje, esta rechifla que veo en sus ojos… ¿no se sienten ridículos perjudicando la investigación?... acaso prefieran verme así, desquiciado por la perplejidad a la que ahora me someten… se que ha sido alguno de ustedes… no, no lo nieguen… sean valientes… den un paso al frente… les reconozco al menos que tienen mucho ingenio, que yo mismo me reiría si mi prestigio como arqueólogo no dependiera de todo esto… vamos, no habrá represalias para el que salga ahora… tampoco estará mal vista la delación para aquel que se atreva a aclararnos lo sucedido… vamos… por favor… ya veo que callan…
Bueno, pues nada, prepárense a recoger sus finiquitos porque o me convencen de que en aquel tiempo el ser humano dominaba la técnica de la alteración de materiales por el calor, lo que supondría un vuelco brutal en nuestra concepción de la Prehistoria, o nos van a llover las piedras cuando comunique a nuestros benefactores el novedoso hallazgo de una mano derecha aferrada desde hace unos dieciocho mil años, año arriba, año abajo, a un extraño objeto vítreo de color ocre semitransparente. No se desternillen tan rápido, porque tal vez tendrían también que explicarme cómo es posible que, adelantándose de calle a las tablillas sumerias, aparezcan sobre dicho objeto vestigios de la que sería el primer ejemplo de escritura e hito que marca, esta vez sí, el comienzo de la Historia, ese motor de la cultura en forma sacrosanta inscripción, de texto raro por inteligible: Mahou.
Imagínense los titulares. Daríamos la vuelta al mundo, varias vueltas daríamos, casi seguro. Se dispararían las controversias muy pronto. Muchas sociedades históricas y arqueológicas se rasgarían sin ningún tipo de tapujo las respetables vestiduras. Sería fantástico ver a los catalanes disputándose la propiedad de los restos por aquello del apellido y el lúpulo, a los escoceses recordando la procedencia del chotis, a los suizos observando el jaleo con rigor y evanescencia, siempre puntuales, siempre desde la barrera. Luego comenzaría otro tipo de reivindicaciones, se compararía nuestro hombre con nuevos descubrimientos e imprevistas imitaciones. No sería extraño encontrar un ejemplar de lo más añejo en Tubingia, una protesta el día de Saint Patrick en Dublín, un holandés errante, un monje belga cervecero y viejo, al menos tan viejo como el nuestro.
No se rían, no. Ya, ya sé en Lavapiés hay más bares que en toda… como dice ese que canta, pero nada más. Que tanta proliferación de buena vida venga de tan antiguo entra dentro de lo probable, pero no me atrevería a afirmar algo que, en cualquier caso, los promotores de la taifa capitolina se encargarían de difundir a los cuatro vientos, y hasta habría algún empecinado en demostrar que estas manos, este codo, estas tibias y esta calavera pertenecieron al primer tabernícola, apuntillando con ese natural gracejo matritense que a mí, plim al abandonar la tasca de viejos y la barra del tiempo y la caña vacía y el plato de loza en elipse en el que yacen, olvidados, uno cuantos huesos… de aceituna.

sábado, 22 de septiembre de 2012

PLANÈTE OCÉAN, UN DOCUMENTAL DE YANN-ARTHUS BERTRAND Y MICHAEL PITIOT


El fotógrafo Yann Arthus-Bertrand es mundialmente conocido por su serie de fotografías tomadas a vista de pájaro (o de helicóptero) que inmortalizan los lugares más impresionantes (en lo bueno y en lo malo) de nuestro planeta. Muchos recordarán las imágenes de su proyecto visual La Tierra desde el Cielo. Este mismo año acaba de presentar en la Cumbre de la Tierra de Rio+20 su última obra, Planète Océan (2012), un documental escrito y dirigido junto a Michael Pitiot, en el que incide en la belleza de nuestros mares y en el permanente castigo que les inflige la insostenible presión del desarrollo humano. Este es el arranque y/o trailer (en inglés), poblado de espectaculares imágenes aéreas y submarinas, de líneas de reflexión.



En Youtube.



viernes, 14 de septiembre de 2012

MUTABILIDAD, DE PERCY BYSSHE SHELLEY


MUTABILITY

We are as clouds that veil the midnight moon;
How restlessly they speed, and gleam, and quiver,
Streaking the darkness radiantly! —yet soon
Night closes round, and they are lost for ever:

Or like forgotten lyres, whose dissonant strings
Give various response to each varying blast,
To whose frail frame no second motion brings
One mood or modulation like the last.

We rest. —A dream has power to poison sleep;
We rise. —One wandering thought pollutes the day;
We feel, conceive or reason, laugh or weep;
Embrace fond woe, or cast our cares away:

It is the same! —For, be it joy or sorrow,
The path of its departure still is free:
Man’s yesterday may ne’er be like his morrow;
Nought may endure but Mutability.

SHELLEY, PERCY BYSSHE (1814-1815)

MUTABILIDAD*

Somos como las nubes que enmascaran la luna,
que huyen sin descanso, relampaguean, tiemblan,
rasgando con destellos lo oscuro, mas, de pronto,
la noche las rodea y se pierden para siempre;

o arrinconadas liras de cuerdas disonantes
que a cada son diverso responden diferente,
y en cuya hechura frágil ninguna melodía
resuena semejante al volver a tocarla.

Dormidos, pesadillas turban nuestro reposo;
despiertos, vagos sueños contaminan el día;
ya con risa o con llanto, fantasía o razón,
ya abracemos las penas o ya las desechemos

¡da lo mismo! Pues, sea alegre o sea triste,
la senda de su marcha final está ya abierta:
tal vez no sea el pasado del hombre su mañana;
tal vez sólo perdure la Mutabilidad.

SHELLEY, PERCY BYSSHE (1814-1815)

*Este poema impresionante abre la antología bilingüe que sobre Percy Bysshe Shelley publicó Hiperión hace ya un tiempo, titulada No despertéis a la serpiente. La traducción, prólogo y notas son de Juan Abeleira y Alejandro Valero.

lunes, 10 de septiembre de 2012

LAS DERROTAS DE JOSÉ NAVEIRAS SE SIRVEN EN LOS DIABLOS AZULES


Parece que habláramos de un buen tequila servido a trago largo, del fuego embotellado que va de mesa en mesa mientras compartimos algo de esa soledad que se sube al entarimado. Somos gente de canciones tristes y larga historia decisiva que contar, somos voces curtidas y horas rotas por la dignidad y el vicio...
Cuidado, cualquier noche la puerta de los Diablos Azules se abrirá de golpe y la sombra de una figura se recortará sobre el fondo sorprendiéndonos otra vez.
Imagináos un sonido de espuela, una madera que cruje al paso del hombre que avanza hacia la luz, una identidad que se desvela al otro extremo del local.
Una incógnita: no sabemos si José Naveiras se quitará entonces el sombrero mexicano con el que ha sido retratado y visto últimamente. Otra: ignoramos si hará lo mismo con esa pajarita que le da un aspecto de lo más duro.
Una certeza: lo que es seguro, seguro, es que echará mano a las cartucheras y, desenfundando con un ademán prodigioso y ágil nos apuntará a la cara con un par de ejemplares de su última publicación, Las derrotas, un libro de poesía ilustrado por Rodrigo Córdoba y editado con cariño y destreza por Zoografico Diseño Editorial.
José Naveiras vuelve de la mano de Carlos Salem al espacio Se buscan Poet@s (Jam Session de poesía), que se celebra todos los martes en los Diablos Azules (c/Apodaca, 6, Metros Tribunal / Bilbao, Malasaña, MADRID) a eso de las 21:00 horas. Esta vez, este martes 11 de septiembre de 2012, con Las derrotas, jamás derrotado.
Buscad una mesa. Pedid un tequila. Olvidáos de vuestras tristezas. Y escuchad...

¡AY, LA DOLCE VITA, LA DOLCE VITA!


Marcello Mastroianni en una pausa del rodaje de La Dolce Vita © Arturo Zavattini 
No sé qué está pasando últimamente, si será la nostalgia de otros tiempos apenas vividos o, peor aún, no vividos jamás, una suerte de homenaje a los orígenes de ese resbaladizo concepto conocido como glamour o un canto de bienvenida a las tragaperras y el "hagan juego" que caerán, parece ser, aquí en Madrid, como agua de mayo en el desierto, como maná revivificador que nos ayude a soportar la dura realidad. Podríamos esperar la llegada del deseado Eurovegas con un "Americanos, os saludamos con alegría", pero me parece a mí que eso sería jugar con fuego, no no, toca madera, no vayan a pasar de largo dejando a nuestros maravillosos mandatarios compuestos y sin casino, casi casi como en la añorada película de Luis García Berlanga. Así que toca poner cara de poker, algo nada fácil para algunos, olvidarse de Bienvenido, Mister Marshall (1953) y buscar ese espejo al que adorar en otros gestos, otras imágenes más fascinantes.
Y ese espejo se encuentra en Roma. En Roma, claro. En la Roma de los años 50 y 60, repoblada por actores y actrices de prestigio, una parte de Hollywood asomándose a la cremallera de la Via Veneto, llenando los bares, montando en motorino y pasándoselo en grande bajo los flashes de la nueva prensa sensacionalista, a merced de los cotillas. Estilo, diseño, popularidad y alegría, gente guapa y escándalo, todo lo que el pueblo quiere saber (y llegar a ser), un cóctel que sacó a la Ciudad Eterna de aquel agujero negro que había supuesto la II Guerra Mundial y la catapultó para (casi) siempre a un estado tópico distinto al de los edificios del Foro. Un tiempo de luces que no oculta sus sombras y perversiones al otro lado del escaparate, inmortalizado con sabiduría por Federico Fellini en La Dolce Vita (1960). Ahora el término Dolce Vita está asociado directamente a esa suerte de espejismo glamouroso que, con diferencias locales, se ha exportado a todo el mundo a lo largo de los años. Claro que no es lo mismo un bolo con Kirk Douglas o Ava Gardner que con los concursantes de Gran Hermano.
El hecho es que, casualidades del destino, coinciden en el tiempo varias exposiciones que remiten a esta época dorada de la capital italiana. En Roma, hasta el 14 de noviembre, los Mercados de Trajano albergan la exposición La Dolce Vita. 1950-1960. Stars and Celebrities in the Italian Fifties, con más de 100 fotografías y 80 revistas que retratan aquella Italia. Y en Madrid, dos, que no una. La primera, dedicada a Fellini con el título de Federico Fellini. El circo de las ilusiones, una muestra de más de 400 piezas en torno a las obsesiones del director que ya pasó por Barcelona y ahora está en el CaixaForum Madrid (Paseo del Prado, 36) hasta finales de año. Y la segunda, recientemente inaugurada bajo el título de Los años de la dolce vita, hasta el 6 de enero de 2013, analiza a través de distintos materiales (audiovisuales, vestuario, diseños y fotografías) aquellos años que forjaron el mito. Destacan, por supuesto, la serie de imágenes de Tazio Secchiaroli, fotógrafo que inspiró al Papparazzo felliniano, así como las de Marcello Geppetti y Arturo Zavattini, que documentaron gráficamente aquella época mientras colaboraban en la creación del un nuevo lenguaje periodístico.
¡Ay, Roma! ¡Ay, la dolce vita, la dolce vita! Nostálgicos, estilosos, cotillas, cinéfilos y soñadores. No os perdáis esta oportunidad gratuita de creer en el antiguo esplendor de las estrellas.

Los años de la dolce vita

Dirección:
Sala de Exposiciones Canal de Isabel II
c/ Santa Engracia, 125
28003 Madrid
Teléfono: 915451000 – Ext. 2505
Horario:
De martes a sábado, de 11:00 h a 14:00 h y de 17:00 h a 20:30 h.
Domingos y festivos, de 11:00 h a 14:00 h.
Cerrado: Lunes, 25 de diciembre, 1 y 6 de enero.
Visitas guiadas gratuitas:
Sábados: 12:00 h, 13:00 h, 18:00 h y 19:00 h.
Domingos: 12:00 h y 13:00 h.
Excepto: 29 y 30 de diciembre y 5 de enero.
Entrada gratuita