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jueves, 19 de mayo de 2011

DESFILE (UN POEMA EN PROSA DEDICADO A NUESTROS QUERIDOS POLÍTICOS)


Malintencionados caballeretes. Habéis escuchado impacientes lo que cada espejo va reclamándole al mundo. Conquistasteis las tarimas con la incontinencia de vuestros diccionarios. Apilados sobre nuestras cabezas, habéis alzado unas barricadas que deberíamos franquear. Remordimiento de conciencia. Ahora que prometéis damiselas esenciales. Con qué calor y farsa vais anclando de experto artificio los corazones.

¡Somos descomunales! Máscaras de vidrio fundido a modo de botellas rebosantes, ojos permisivos con la leyenda que se cuece en los antros, tiempos que no cambian jamás sino en las voces, de extrema adolescencia acerba: rostros inclinados a la rabia, germinales, lascivos, siempre puros; ¡delirios de nasalidad! ¡Breve injusticia en los andares! ¡A las plazas!

Cuidado. Las noches herméticas están pobladas por ávidos comedores de almas. Desplegados por toda la ciudad, dispuestos a acallar nuestros gritos a golpes.

¡Oh, al más arduo temblor de cada madrugada, muy pronto regresaremos desde el Infierno!

No hay nada semejante a vuestros Atlantes de brazos cruzados ni al resto de la parafernalia solemne. Disfrazados de espléndida zozobra y peor gusto, soléis profanar vuestro aspecto trágico. Tristes, contingentes, abstemios, tontos, mandriles, totémicos, estreñidos, perdonavidas, fugaces mentes, atajo de insolentes que mezcla esa calma condescendiente con el mayor de los desprecios. Cleptómanos perfectos, orbes de la nada, vais surtiendo de silencios el desfile.

No nos dejaremos engañar por los héroes. Obviaremos las palabras de los líderes. Arden las frentes, se amplifican las mandíbulas, la copa de cristal aúlla. Hacéis gestos con las manos, sois más listos que nadie y vuestras verdades siempre mienten. Al fondo absoluciones, banderolas batientes, vacío visible.

Ya estáis aquí. Es la hora de los farsantes.

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