Despertando al amanecer, de Joan Miró.
Ante tanto prodigio el sol diario experimenta
esa torpe duda primeriza del que llega,
paciente horadador de espejos y monedas,
recién levantado a la mañana.
Con su pelo de pincho indomable,
certero en su camino horizontal profundo,
parece patinar sobre rueda el rubio sol,
hasta que vienes a mis ojos
con esa promesa de piel y labios,
me rejuveneces y condenas,
quieres robarme el sol
y si la sombra que proyectas al saltar
como eclipse
en su rastreo
interrumpe su benéfico veneno,
si toda certidumbre es absorbida
por el sudor al que te encaramas,
ahogarás todavía,
aún hay tiempo,
la extraña imperfección de cada arruga
camino de la tumba.
Luis Morales Poesía The Last Poems Lastin Beauty
Materia prima, de Jörg Fauser
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Hay un pasaje de este admirable libro en el que el narrador cuenta que a
algunos bebedores los atropellaba el tranvía al avanzar hacia determinado
...
Hace 12 horas
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