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miércoles, 27 de febrero de 2013

lovEvolution BY PATTY DE FRUTOS


Patty. Una de l@s imprescindibles.
No he conocido a nadie que se suba con más desparpajo a las tarimas que Patty de Frutos. No he conocido a nadie que empapele de palabras las aceras de nuestras cocinas y los salones sin techo de nuestras calles arboladas como ella. A nadie que regale tanta carcajada sin querer (y queriendo), que vibre tanto al son de un verso, de una guitarra, de una pintada, de un aliento sugerido a través de su ojo-cámara.
Y a veces ella que dice que no es nada. You know what I mean...
Hay gente que presume, que se apunta a un bombardeo, que figura, que ostenta, que desea...
Pero hay otros que simplemente están y se mueven y se revuelven, que están, sí, para sonreír sin proponérselo y llenarlo entonces todo. Hay otros. Hay Patty.
Y a veces ella dice que no es nada.
Pero muchos sabemos que lo es todo.
La Vida Rima lo sabe. El arte como medio para ser felices. La felicidad para alcanzar el verdadero arte. Por eso es hora (ya era hora) de plasmar la esencia del hada y la huella de la showmujer y la voz de la rubia (o ruvia) tanto con v como con b. En un libro distinto. En un libro especial: lovEvolution, que publica LVR[ediciones.

Y como necesitamos, sugerimos, exigimos una presentación, lovEvolution tendrá también la suya. Será el jueves 28 de febrero de 2012 en The Passenger (c/ Pez, 16, Metros Callao, Noviciado o Tribunal, Malasaña, MADRID), a eso de las 20:30 horas, un buen sitio para este (r)evolucionado amor.
¿Alicientes? La presencia indiscutible de Patty de Frutos, of course. Y además, la oportunidad única de llevarse uno de las 75 unidades "piratas" de lovEvolution, personalizadas por ella mismísima. 75 futuras joyas del presente, ya os lo voy diciendo. ¿A qué esperáis para cerrar vuestras agendas?



martes, 19 de febrero de 2013

RAYUELA, CINCUENTA AÑOS


Pues sí, ayer mismo Rayuela cumplía en silencio cincuenta jóvenes años. Había germinado lentamente en la cabeza de Julio Cortázar, disponiendo sus facetas multiformes, acondicionando sus diversos estadios, alineando y desordenando sus paredes de tiza y posibilidad... mandala-cielo, ser y no estar, con esos propósitos del juego y la diferencia tan de la época. Aquel engendro olía a jazz y sabía a humo, prometía un tableteo de lluvia en el Quartier Latin y resonaba a mate, a inmigración universal. Con un argumento que podría repetirse en cualquier momento de cualquier lugar, y que por eso es único: un cruce de destinos, una comunicación de vicios, obsesiones y creatividad sólo posible a través de la mezcla de presencias, ideas y puntos de vista. Tal es la condición humana, ayer, hoy y siempre, por mucho que algunos quieran separarlo todo en compartimentos estancos, en cajones, títulos y fronteras.
Había germinado en la cabeza... a Cortázar le salían conejos de la chistera y se le adherían los pullovers al cuerpo, al mismo Cortázar al que le tomaban la casa las mancuspias que se le iban escapando, los axolotes le miraban a la cara hasta hacerle cruzar los espejos y la obsidiana de los motecas... al mismo y distinto Julio. Y allí había estado dándole a la tecla en los tiempos de la revolución cubana y construyendo un extraño modelo para armar Oliveiras y Magas y Rocamadoures y Morellis, entre otros muchos sueños de collage y de ritmo. Construyendo un no-libro o tantos libros como lectores posibles.
Pues sí, ayer mismo Rayuela cumplía en silencio cincuenta jóvenes años. Había nacido el 18 de febrero de 1963 en las calles de Buenos Aires, de la mano de la Editorial Sudamericana, buscando el cielo de un lector cómplice. Un no-libro que sus lectores convirtieron en libro, como el mismo sorprendido Cortázar confiesa:



Desde entonces una legión de jóvenes y no tan jóvenes lectores y lectoras bebió y aceptó y poseyó como suyo el lado extraño de la literatura que abrazaba Rayuela, texto aparentemente alejado del realismo pero, sin embargo, mucho más certero que las formas narrativas tradicionales a la hora de afrontar la percepción de la realidad por parte de los individuos. Una legión. A lo largo del espacio y el tiempo.
En ese inmenso mapa de lectores me podríais ver hace casi veinte años, por primera vez. Y luego hace diez, y hace cinco, y a menudo reencontrando, salteando, revolviéndome en algún capítulo concreto, en numerosas frases absueltas. Volviendo con placer al no-libro.
Rayuela es en sí un objeto sorprendente. Ya tiene cincuenta años pero a veces me parece un adolescente alocado, otras una vieja sabia atravesando los siglos, a veces es ruido y juego de niños, otras seso y náusea y tragedia, a veces es París y a veces Buenos Aires y América entera y casi siempre España y mi casa y mi cama y mi pupila dilatada, a veces Grecia y Allan Poe y Montparnasse y otras el mar el cafetín el calcetín arrugado, a veces nada y casi siempre espejo y tiempo y aleph y noema.
Felicidades, Rayuela. Ya sé que lo sabes. Te quiero. Entre otras cosas, por esto. En un momento dado tus personajes constituyen una especie de club de lectura en el que escrutinan la obra de Morelli (alter ego de tu papá Cortázar). Y esa metafísica o pataliteratura en la que Cortázar se deja analizar por sus ficciones, gran capítulo 141, es lo que ahora quiero dejar por aquí:


141

No llevaba muchas páginas darse cuenta de, que Morelli apuntaba a otra cosa. Sus alusiones a las capas profundas del Zeitgeist, los pasajes donde la ló(gi)ca acababa ahorcándose con los cordones de las zapatillas, incapaz hasta de rechazar la incongruencia erigida en ley, evidenciaban la intención espeleologica de la obra. Morelli avanzaba y retrocedía en una tan abierta violación del equilibrio y los principios que cabría llamar morales del espacio, que bien podía suceder (aunque de hecho no sucedía, pero nada podía asegurarse) que los acaecimientos que relatara sucedieran en cinco minutos capaces de enlazar la batalla de Actium con el Anschluss de Austria (las tres A tendrían posiblemente algo que ver en la elección o más probablemente la aceptación de esos momentos históricos), o que la persona que, apretaba el timbre de una casa de la calle Cochabamba al mil doscientos franqueara el umbral para salir a un patio de la casa de Menandro en Pompeya. Todo eso era más bien trivial y Buñuel, y a los del Club no se les escapaba su valor de mera incitación o de parábola abierta a otro sentido más hondo y escabroso. Gracias a esos ejercicios de volatinería, semejantísimos a los que vuelven tan vistosos los Evangelios, los Upanishads y otras materias cargadas de trinitrotolueno shamánico, Morelli se daba el gusto de seguir fingiendo una literatura que en el fuero interno minaba, contraminaba y
escarnecía. De golpe las palabras, toda una lengua, la superestructura de un estilo, una semántica, una psicología y una facticidad se precipitaban a espeluznantes harakiris. ¡Banzai! Hasta nueva orden, o sin garantía alguna: al final había siempre, un hilo tendido más allá, saliéndose del volumen, apuntando a un tal vez, a un a lo mejor, a un quién sabe, que dejaba en suspenso toda visión petrificante de la obra. Y esto que desesperaba a Perico Romero, hombre necesitado de certezas, hacía temblar de delicia a Oliveira, exaltaba la imaiginación de Etienne, de Wong y de Ronald, y obligaba a la Maga a bailar descalza con un alcaucil en cada mano.
A lo largo de discusiones manchadas de calvados y tabaco, Etienne y Oliveira se habían preguntado por qué odiaba Morelli la literatura, y por qué la odiaba desde la literatura misma en vez de repetir el Exeunt de Rimbaud o ejercitar en su temporal izquierdo la notoria eficacia de un Colt 32. Oliveira se inclinaba a creer que Morelli había sospechado la naturaleza demoníaca de toda escritura recreativa (¿y qué literatura no lo era, aunque sólo fuese como excipiente para hacer tragar una gnosis, una praxis o un ethos de los muchos que andaban por ahí o podían inventarse?). Después de sopesar los pasajes más incitantes, había terminado por volverse sensible a un tono especial que teñía la escritura de Morelli. La primera calificación posible de ese tono era el desencanto, pero por debajo se sentía que el desencanto no estaba referido a las circunstancias y acaecimientos que se narraban en el libro, sino a la manera de narrarlos que —Morelli lo había disimulado todo lo posible— revertía en definitiva sobre lo contado. La eliminación del seudo conflicto del fondo y la forma volvía a plantearse en la medida en que el viejo denunciaba, utilizándolo a su modo, el material formal; al dudar de sus herramientas, descalificaba en el mismo acto los trabajos realizados con ellas. Lo que el libro contaba no servía de nada, no era nada, porque estaba mal contado, porque simplemente estaba contado, era literatura. Una vez más se volvía a la irritación del autor contra su escritura y la escritura en general. La paradoja aparente estaba en que Morelli acumulaba episodios imaginados y enfocados en las formas más diversas, procurando asaltarlos y resolverlos con todos los recursos de un escritor dueño de su oficio. No parecía proponerse una teoría, no era nada fuerte para la reflexión intelectual, pero de todo lo que llevaba escrito se desprendía con una eficacia infinitamente más grande que la de cualquier enunciado o cualquier análisis, la corrosión profunda de un mundo denunciado como falso, el ataque por acumulación y no por destrucción, la ironía casi diabólica que podía sospecharse en el éxito de los grandes trozos de bravura, los episodios rigurosamente construidos, la aparente sensación de felicidad literaria que desde hacía años venía haciendo su fama entre los lectores de cuentos y novelas. Un mundo suntuosamente orquestado se resolvía, para los olfatos finos, en la nada; pero el misterio empezaba allí porque al mismo tiempo que se presentía el nihilismo total de la obra, una intuición más demorada podía sospechar que no era ésa la intención de Morelli, que la autodestrucción virtual en cada fragmento del libro era como la búsqueda del metal noble en plena ganga. Aquí había que detenerse, por miedo de equivocar las puertas y pasarse de listo. Las discusiones más feroces de Oliveira y Etienne se armaban a esta altura de su esperanza, porque tenían el pavor de estarse equivocando, de ser un par de perfectos cretinos empecinados en creer que no se puede levantar la torre de Babel para que al final no sirva de nada. La moral de occidente se les aparecía a esa hora como una proxeneta, insinuándoles una a una todas las ilusiones de treinta siglos inevitablemente heredados, asimilados y masticados. Era duro renunciar a creer que una flor puede ser hermosa para la nada; era amargo aceptar que se puede bailar en la oscuridad. Las alusiones de Morelli a la inversión de los signos, a un mundo visto con otras y desde otras dimensiones, como preparación inevitable a una visión más pura (y todo esto en un pasaje resplandecientemente escrito, y a la vez sospechoso de burla, de helada ironía frente al espejo) los exasperaba al tenderles la percha de una casi esperanza, de una justificación, pero negándoles a la vez la seguridad total, manteniéndolos en una ambigüedad insoportable. Si algún consuelo les quedaba era pensar que también Morelli se movía en esa misma ambigüedad, orquestando una obra cuya legítima primera audición debía ser quizá el más absoluto de los silencios. Así avanzaban por las páginas, maldiciendo y fascinados, y la Maga terminaba siempre por enroscarse como un gato en un sillón, cansada de incertidumbres, mirando cómo amanecía sobre los techos de pizarra, a través de todo ese humo que podía caber entre unos ojos y una ventana cerrada y una noche ardorosamente inútil.

CORTÁZAR, J., Rayuela, Capítulo 141
(1963)

lunes, 18 de febrero de 2013

AL OTRO LADO DEL ESPEJO ESPECIAL FIN DEL MUNDO (VERSIÓN DIGITAL)


Pues sí, después de sobrevivir a las interpretaciones de la supuesta profecía maya, a las presentaciones masivas, al vuelo del asteroide y a la última ceremonia de los premios Goya podemos decir que algunos seguimos por aquí, vivitos y coleando.
Por eso, y para celebrarlo con todos vosotros, La Vida Rima ha decidido regalaros la versión online, totalmente gratuita y a todo color, del último número de "Al Otro Lado del Espejo", dedicado, como ya sabéis, al FIN DEL MUNDO. En el mismo encontraréis relatos e ilustraciones de altísima calidad que profundizan sobre esa obsesión tan humana con respecto al "milenarismo". 
No os lo perdáis. Incluye desplegable de H.G. Wells (en paños menores) en páginas centrales.



En Issuu.com.

martes, 12 de febrero de 2013

LA NOCHE SE MUEVE: (V: PASTILLA VERDE, ROJA, AZUL)


Psicotratamiento sistemático combinado con la medicación adecuada. Pastilla verde. Eso dicen. Amanece apenas. Pastilla azul. Entonces me liberan de las correas con las que sujetan mis muñecas, al final del día, a ambos lados de la cama. Pastilla roja. Pero tal hecho no me permite alcanzar el necesario descanso porque extinta la luz, la noche siempre se mueve.

-¡Recuerde! -insisten tenaces, diría incluso que algo temerosos. Querrían saber, lo sé, y a la vez temen desvelar en mí determinados recuerdos. Pastilla verde. No conozco cuales, pero recelo de su obstinación, intuyo sus aprensiones. Pastilla azul. Demasiadas preguntas, demasiado interés asumen en el despertar de mi mente. Pastilla roja.

A veces me divierto imaginando que tengo un agujero en el cerebro, una sima abismal por la cual van resbalando hacia la nada los sucesos, los lugares, los nombres, las imágenes toda una vida que ahora es para mí sólo una sombra. Pastilla verde, roja, azul. Pero acallo lo que existe: tu rostro y tu nombre, la piel que horadaba mi lengua. Me contengo y miento, tiro las pastillas al retrete, vigilante, más allá de este supuesto agujero de olvidos. Porque en tu espalda brota un manantial de nostalgia recupero el hilo, porque acantilado a tu cuerpo labraba el labio me reconozco en el recuerdo.

Todo lo adormezco y aquieto. Respiro los días y abomino las noches. Finjo y detengo el tiempo, nunca tiro la toalla. Sálvame. No dejo de hacer muescas en los muros. Ya son demasiadas, resulta imposible ocultarlas. A ellos les intrigan, creen vislumbrar en tales marcas un indicio de recuperación. Se equivocan, pero poco me importa. Disimulo. Aguardo mi oportunidad para escapar. No, no deben saber que, desde hace días, vuelvo a ser yo mismo.

***

Si quieres conocer el resto del relato, aquí tienes los enlaces:

La noche se mueve (I: Algo se mueve)
La noche se mueve (II: Minotauro)
La noche se mueve (III: Diagnóstico)
La noche se mueve (IV: Un nombre en un susurro)

viernes, 8 de febrero de 2013

LUIGI DANTE & THE GÜELFOS PASA POR EL TALLER


Con tanto tiempo libre por delante no he podido soportar la tentación de darle una vuelta a la fachada de este blog y verdadero amigo, Luigi Dante & The Güelfos, largo compañero de viaje al que ya empiezo a conocer.
Algo me rondaba con insistencia en la cabeza, me tiraba de los pelillos y murmuraba subliminalmente en mi oído: cambiaaaa, cambiaaaa yaaaa... llevas muuuucho tiempo con ese tono azul oscuro casi negro, daaaale un poco de vidillaaaa hombre, yaaaa estaaaaaá biennnn...
Así que me puse con las manos a la obra, y volví al glóbulo rojo, y me traje a la rana limón, a la escalera de caracol, queriendo echarle cara a este asunto. Frente a la austeridad ascética y algo minimal volví, sí, al neobarroco en carne viva, frente a la ausencia libre de microbios retorné al cuerpo, a ponerle un rostro, el mío, a este Luigi Dante en el que me desdoblo, pero no os equivoquéis, no movido por el ego, como muchos podríais pensar a bote pronto, sino por un extraño afán (que me ha invadido) de humanizar, personalizar, insuflar vida y huella a todo lo que aquí aparezca. Al fin y al cabo, eso es lo que distingue a los diarios y las cartas de otro tipo de escritura: la huella del que escribe, del que evoca un recuerdo, del que busca, propone y huye.
Luigi Dante & The Güelfos persigue como siempre ha hecho el propósito de su frontispicio, ser un punto de encuentro multidisciplinar para exploradores ávidos e intrépidos, y así lo hará mientras pueda. Tras pasar por el taller para una de chapa y pintura comprobaréis que el motor sigue siendo el mismo. Ya me diréis si la suma de continente y contenido os gusta o desagrada, os agobia o impacta, os resulta indiferente o de lo más cansino.
Por mi parte os invito a que conozcáis a fondo al bueno de Luigi Dante, que busquéis y encontréis propuestas, ideas y sueños entre sus páginas virtuales tal y como habéis hecho hasta ahora, convirtiéndolo en ese punto de encuentro del que hablaba hace un momento.
Nada más.
Grazie mille.

Luis Morales dixit

PD. El autor certifica que en la elaboración de esta fachada no se ha maltratado física y/o emocionalmente a ningún tipo de ser vivo animal y vegetal. Y que lo dice por lo de la rana limón, todavía encaramada a su cabeza.

viernes, 1 de febrero de 2013

GEOGRAFÍAS LITERARIAS: INOLVIDABLE BUKOWSKI CLUB


Llenos los destinos de ajedrez y de letras, una tarde o una noche cualquiera vagabundeábamos el bueno de Daniel Herrera y yo por las calles de Malasaña cuando nos topamos con una puerta que nos llamó la atención. Bar Bukowski Club, rezaba el cartel sobre la entrada, PUNTO DE ENCUENTRO CULTURAL. Nombre y eslogan nos atraparon de inmediato, obligándonos a entrar sin remedio alguno.
Allí estaban, al otro lado de la barra, Carlos Salem e Inés Pradilla, Inés Pradilla y Carlos Salem, o como queráis. Les preguntamos sobre el local y a partir de entonces nos cambiaron de alguna manera la vida.
Cada uno tendrá su propia experiencia con respecto al Bukowski Club, seguro, mejor o peor, brillante u oscura, azarosa o líquida. Pero lo más importante es que el cartel de la entrada nunca fue engañoso, porque, en efecto, el Buko se estableció como un verdadero punto de encuentro cultural al margen de las vías oficiales, en el que se han cruzado efectivamente vidas, cervezas y proyectos de todo tipo, literarios, culturales, musicales o artísticos. De hecho, no lo olvidemos, ha sido el precursor de algo que se ha despertado en la noche madrileña de este comienzo de siglo que ahora es un hervidero: democratización cultural, trueque de versos, intercambio de ideas, pero, sobre todo, altavoz de nuestras propias voces, amplificador de nuestras palabras. Hermanos y hermanas de letras, muchos nacimos sobre aquel atril de largas piernas, y allí mamamos palabra y humo y birra para calmar nuestra sed primeriza. Inés y Carlos nos guiaban con brío a través de la jam de los miércoles al son de un buen "¡Cabrones!". De repente sonaba Charly García, porque todo iba a empezar:



Míticas jam-session de poesía, de cuentos. Me doy cuenta de que a casi todos os he conocido allí, en el inolvidable Bukowski Club. Y fuimos hijos obedientes durante mucho tiempo, y luego hijos... perdidos, desaparecidos, pródigos, aunque a veces volvíamos y siempre queríamos permanecer... En el Buko se han presentado cientos de libros y revistas, y realizado cientos de performances, presentaciones, exposiciones... Nos hemos conocido y abrazado miles de poetas callejeros. No sé cuánta cerveza habrá corrido, pero seguro que mucha. Al menos dos generaciones de poetas, ratificadas por sendas antologías, han pasado por el Bukowski Club: la primera, Bukowski Club. Jam Session de poesía 06-08, publicada por Ediciones Escalera, y Antología Poética. Bukowski Club, publicada por Canalla Ediciones.
El Bukowski Club cierra ahora sus puertas. ¿Y ahora qué? ¿Acaso qué nos queda? Una memoria que transportar en nuestras lenguas, una semilla de otros tiempos, algunas fotos para la historia, un recuerdo común que acaso se convierta en leyenda. Ahora sé lo que somos, lo que siempre seremos. Un abrazo, hermanos y hermanas de letras, HUÉRFANOS DEL BUKOWSKI CLUB.

Os dejo un poema que escribí hace tiempo, camino de una jam, y el fantástico tema de Adrià Navarro, La puerta del Buko. ¡Larga vida a la poesía!

CAMINO DEL BUKO
By Luis Morales

A veces me sumerjo en malasaña,
atrás queda la tranquilidad de los muros,
atrás quedan la casa y todos los buenos augurios
para el que rastrea de adoquines los abismos.
Qué insólito es para algunos este caminar desnudo,
acaso habré dejado nuestros miedos en la orilla, sin reflejos,
mientras los vecinos duermen,
ajenos al sindicato del hambre.
La deriva que siempre se repite:
sorteo cancerberos abrigados en pachá,
cruzo en rojo fuencarral y subo un poco,
rozo la arista en que reclamo mi alimento: pizzas de oriente;
este mundo está plagado de lotófagos;
luego a veces velarde me remolca a un cercano dos de mayo,
doscientos años a través de antiguos magos y bar puerto y vía láctea,
o persigo la corredera de carteles y tupperwares y catrinas
y motoristas y tiendas vintage y nocturnidades de peluquería;
recuerdo algún graffiti alguna noche alguna pared eterna,
dejo atrás el penta el triskel el enorme chino que oscurece más arriba;
paso delante del angie del estarcafé del ajedrez de la portuguesa del redbar
y compro tabaco aquí enfrente, soñando cañas y alitas de pollo enrabietadas;
en el 25 un tal chinaski me saluda apoltronado: entra, me dice…
mientras busco a old greg cockroach al otro lado de la puerta.
Comienza la jam del Buko.
Apúntame.
Dos poemas breves, ¿eh?
Qué hago aquí, cumplido mi destino de uliseida,
que hago aquí parapetado como siempre en mi propia inconsistencia.
A veces me encaramo sobre brumas a los cómplices murmullos de mi tiempo,
a veces he deshecho este momento con la extraña sensación de seguir vivo.

martes, 29 de enero de 2013

MIS PORFOLIOS EN DOMESTIKA Y PINTEREST


Todo buen diseñador gráfico debería estar actualizado ya no sólo a la hora de realizar su trabajo (aprendiendo siempre cosas nuevas, reencontrándose con las nuevas versiones de los programas de siempre, leyendo, imitando, utilizando el papel, el lápiz, la mano, deconstruyendo el pasado y creando de la nada), sino también cuando se trata de mostrar ese trabajo a los demás.
En ese sentido se nos exige continuamente estar al día de las nuevas formas de presentación y tener siempre un porfolio con ejemplos de "nuestra obra". La época de los grandes cartapacios que debíamos arrastrar con nosotros en cada entrevista llenos de brillante ingenio ha pasado a la Historia. Lo digital impera, y como esto es así y además hay que buscarse las castañas como sea, no he podido ni querido negarme a ello.
Hace un tiempo presenté un porfolio en la siguiente dirección, que aún sigue operativa:
Ahora estreno otras dos visiones casi simultáneas de mi porfolio por aquello de facilitar el acceso rápido a las empresas y el intercambio con otros diseñadores. Las plataformas son sobradamente conocidas.

Así que ya lo sabéis, si queréis cotillear y compartir la mirada sobre mi faceta como diseñador, artista y currito gráfico, estáis invitados.



miércoles, 16 de enero de 2013

OCURRIÓ CERCA DE SU CASA, DE RÉMY BELVAUX, ANDRÉ BONZEL Y BENOÎT POELVOORDE


A veces cualquier detalle que irrumpe en la vida cotidiana sirve para despertar el recuerdo. Así me ha sucedido hace poco, pero no creáis que se trata de la típica magdalena de Proust, sino de algo mucho más prosaico: el otro día recibí una oferta de trabajo que solicitaba matarifes para Bélgica.
En efecto, dudé un momento en aceptar, aunque después opté por darme de baja en el dichoso portal de empleo, que desde hace tiempo no sirve para nada. No sé si los títulos universitarios suman méritos a la hora de despiezar reses, pero lo que sí es seguro es el interés que ha demostrado Leatherface por ocupar el puesto.
Bueno, pues el recuerdo tiene que ver con una película belga de culto que había casi olvidado hasta encontrarme con la oferta de los matarifes. Se trata de C'est arrivé près de chez vous, conocida en España como Ocurrió cerca de su casa, dirigida en 1992 por Rémy Belvaux, André Bonzel y Benoît Poelvoorde, un trío que no ha vuelto a ponerse detrás de la cámara desde entonces, adivinando, quizá, que serían incapaces de volver a hacer algo así.


La película narra con un brutal humor negro el seguimiento consentido de Ben Patard, un asesino en serie (interpretado por el propio Poelvoorde, al que vemos a lo Harry el Sucio en uno de los fotogramas de la película) por parte de un equipo de televisión que acaba interviniendo en las fechorías de este. Batiburrillo que mezcla Henry, retrato de un asesino y el Proyecto de la bruja de Blair, cierta crítica sobre el tratamiento de los sucesos por parte de los medios de comunicación, una interesante fotografía en blanco y negro, mucha metapoética cinematográfica y altas dosis de transgresión, Ocurrió cerca de su casa tiene por ello detractores y admiradores por igual.
Por eso, para que juzguéis por vosotros mismos os dejo aquí la muestra (en francés con subtítulos en inglés).

Título: Ocurrió cerca de su casa (1992)
Título original: C'est arrivé près de chez vous (Bélgica)
Dirección: Rémy Belvaux, André Bonzel y Benoît Poelvoorde
Guión: Benoît Poelvoorde, Rémy Belvaux, André Bonzel y Vincent Tavier 
Fotografía: André Bonzel
Intérpretes: Benoît Poelvoorde, Rémy Belvaux, Jacqueline Poelvoorde Pappaert, Nelly Pappaert, Hector Pappaert, Jenny Drye, Malou Madou.



En Youtube.

viernes, 11 de enero de 2013

INFLUENCIA DE LA GASTRONOMÍA EN LOS NEGOCIOS (EL BUEN JUICIO DE BRILLAT-SAVARIN)


Qué buen ojo tenía ese hombre de mundo y gastrónomo llamado Jean Anthelme Brillat-Savarin (1755-1826). Qué razón, la del autor de Fisiología del gusto (1826), esa joya del buen comer y el buen beber, ese libro que es mucho más que un recetario. Ahora entendemos los desayunos de trabajo y las comidas de trabajo y las cenas de trabajo y las galletitas de las reuniones de trabajo, y es que hay que tener el estómago lleno para tomar decisiones importantes, en los negocios y en todos los ámbitos de la vida. También en la política, claro. Ahora entendemos, sí, el paladeo gustoso de Rajoy y Aguirre, dándole al pepino español al modo Angela Merkel.


Ahora entendemos también la mirada con la que Zapatero desnuda al pulpo a la gallega cuando éste llega, todavía humeante, a la mesa.


Y sin duda entendemos la atracción proverbial que siente Barack Obama por la comida rápida, cuando tantas son las medidas que tomar.


En la Tercera Meditación de Fisiología del gusto, dedicada a la Gastronomía, Brillat-Savarin define a la perfección las motivaciones culinarias y psicológicas de nuestros dirigentes, tan humanos como nosotros mismos, en apenas tres párrafos. 

INFLUENCIA DE LA GASTRONOMÍA EN LOS NEGOCIOS

Es notorio que los pueblos semibárbaros siempre tienen costumbre de tratar sólo durante la comida asuntos de cierta importancia. En los festines deciden los primitivos declarar la guerra o hacer la paz; y sin ir tan lejos, vemos que son las tabernas en donde los aldeanos verifican toda clase de negocios.
Tal observación no ha sido perdida para los que con frecuencia tienen que ocuparse de grandes intereses y, consiguientemente, descubrieron que el hombre después que ha comido no era el mismo que cuando ayunaba, que la mesa establece una especie de lazo entre el anfitrión y el convidado, haciendo a éste más apto para recibir ciertas impresiones y someterse a determinadas influencias. De todo esto, ha nacido la gastronomía política. Las grandes comidas se han convertido en cierta especie de gobierno y en los banquetes se decide la suerte de los pueblos. Esto ni es paradójico, ni siquiera nuevo; pero sencillamente sirve para consignar observaciones de hechos. Ábranse todos los escritores históricos, desde Herodoto hasta nuestros días, y se verá que, sin exceptuar siquiera las conspiraciones, jamás se ha verificado ningún gran acontecimiento que en su correspondiente festín no estuviese concebido, preparado y dispuesto.

BRILLAT-SAVARIN, J. A., Fisiología del Gusto

Así es. Nada como una barriga llena para llegar a un buen acuerdo. Claro que si se trata de comer con la cúpula de Partido Comunista Chino uno se arriesga a esto. ¿Alguién adivina en qué mesa estoy?


miércoles, 9 de enero de 2013

DESAHUCIADOS: RELATOS DE LA CRISIS, LA ÚLTIMA INICIATIVA DEL TALLER PARÉNTESIS Y EDICIONES TRASPIÉS


Todos conocemos la situación por la que están (estamos) pasando los ciudadanos de este país de pandereta y plátano que nos ha tocado habitar. Nos estamos hundiendo poco a poco en la pobreza que algunos han querido hacer del sur, mientras las élites políticas y económicas hacen oídos sordos al clamor de la población. Desahucios, despidos, ERE programados, bajada de sueldos, subida de impuestos, recortes sociales y destrucción de la base del futuro (la educación pública, la sanidad pública, el apoyo a los desempleados, el sistema de pensiones) parecen ser los ingredientes adecuados para una receta que nos acerca a alguno de los cercos del infierno.
Frente a ello muchos son los que levantan la voz de modo personal y/o colectivo, y que no cejan en sus esfuerzos por plantear alternativas o nuevas propuestas. Desde todos los ámbitos, también desde el lado de la cultura, de la literatura.
Hoy saludo aquí la iniciativa conjunta del Taller Paréntesis de Escritura Creativa y Ediciones Traspiés: Desahuciados (Relatos de la Crisis).
Bajo este epígrafe el taller malagueño y la editorial granadina están preparando una antología de microrrelatos cuyo hilo conductor será esta crisis que estamos sufriendo. Se trata de una iniciativa abierta a todos aquellos que quieran escribir sobre (o ilustrar) el asunto. Esta es su propuesta:

Si quieres participar puedes hacerlo con un texto, una ilustración o con ambos, pero ten en cuenta los siguientes datos:

Texto de 250 palabras máximo.

Ilustración de 85x135mm, 300ppp, a una tinta (por ahora solo debes comunicar tu interés en participar, más adelante os haremos llegar los textos a ilustrar, una vez seleccionados estos)

Plazo de entrega para los textos el 15 de enero de 2013.

En el blog Desahuciados se hablará de los autores, se publicarán aquellas noticias de interés relacionadas con el tema y, sobre todo, relatos e ilustraciones tanto del libro como aquellas que no puedan entrar en el mismo.

Así que ya lo sabéis, todavía estáis a tiempo de aportar vuestro punto de vista. Recordad, podéis hacerlo entrando en el blog Desahuciados