Pages

martes, 27 de mayo de 2014

ESTAR SIN TI


Era mi noche aquella,
la que ayer se desviaba envejecida y rancia entre los mástiles,
una percha de lenguas en la que hervían los hedores divididos de las horas,
nunca podrá borrarse de la noche aquella huella,
a tu alrededor sobrenadaba la espuma,
caían migratorios los abrazos con desgaste de guitarras y codas,
la noche aquella,
en otra ciudad solitaria, arrastrado sobre un légamo hecho de ron,
hacia las luces inciertas del puerto,
la media luna ofrecía reflejos de amor y abandono esquivos,
los burdeles se extendían hacia los caminos en fuga
y yo olvidaba los cambios que hoy me sacuden,
olvidaba los gritos que ahora me cercan,
lejos, en la cima más aguda y panorámica,
mi cabeza preguntó quién tendría la respuesta,
me estaba llevando a encontrarte,
deletreaste agudo el pensamiento,
acústica serena y un tipo adolescente oteando en perspectiva,
verano,
páramo océano aparatoso,
sólo moriré una vez en la vida,
debería romper un corazón antes,
mira cómo expiran los perros en la plaza,
cómo los barcos se retuercen los maderámenes,
debería intentar alejarme un poco más de los confines,
bajo mi propio amanecer sin sombra,
bajo un sol rebelde que asesina,
toma mis símbolos ruinosos,
ningún ídolo trascendental,
creo en la santidad del pavés,
creo que lo crees, decadente,
hay hombres en los cruces y en los cuervos y en los buitres,
creo en esa tentación de intrepidez,
reencontrado vejestorio entre las faldas,
he llenado la vida de ficciones,
¿acaso me las arreglaré yo solo en este mundo?,
no importa en la lengua en que lo haga ni de dónde venga,
vamos, ven, vengo,
hombres caen al sol como copos de cera,
en el nuevo sur regresan a descomponerse,
todo es concreto como la lluvia,
encuentra en mí al elegido para el fregadero,
corona el quinto piso con la nieve atlante en tus espaldas,
no sé dónde te encuentras,
creo que en algunos paisajes lejanos,
asfixia en las rodillas,
allá puedes entender la dureza de algunas sonrisas,
no hay sitio en el que pueda estar sin ti,
llegan los que se hacen a si mismos,
odian mientras esperan lo que viene,
los frutos están por doquier,
qué puedo hacer para no necesitarlos,
basta orillear en los remos como ayer en la noche,
el tiburón arrancará gotas de lluvia,
en este hábito líquido en este mar poesía
desconozco los términos de nuestras vidas-río,
salto del esquife entretenido por las brumas
y prefiero la arrogancia del abismo
a la sacudida alucinada y rota, otra vez buscándote,
porque no hay sitio, no, en el que pueda estar sin ti.

miércoles, 14 de mayo de 2014

CONCURSANTE, DE RODRIGO CORTÉS

Concursante de Rodrigo Cortés

No es fácil, no, pero a veces el cine español se sale de los tópicos y los estereotipos habituales. No hay película redonda ni género puro. No solo de comedia vive el espectador, o al menos eso creo, aunque el drama, la reflexión, la protesta, la denuncia social o la experimentación no siempre son bien vistas o comprendidas por el público. 
Por eso se agradece la venida de directores valientes dispuestos a cambiar un poco el panorama. Y ojo, con esto no me refiero a romper ningún canon estético ni refundar de repente el cine, sino simplemente a atreverse a importar las técnicas y los caminos formales que se aplican en otras industrias cinematográficas sin ningún tipo de complejos.
Ese es el perfil que, entre otros muchos, ofrece Rodrigo Cortés, cuya aún corta carrera como director de cine se ha ido forjando a fuerza de retos aparentemente imposibles: enterrar a Ryan Reynolds en Buried (2010) o convertir en vidente a todo un Robert de Niro en Luces Rojas (2012) no parece fácil para un español.
En cualquier caso todos los retos tienen un principio. Para Rodrigo Cortés todo empezó con un thriller psicalíptico titulado Concursante (2007), y ahí está la palabra thriller para confirmar mi teoría del atrevimiento que últimamente sacude a nuestro cine. El formato idóneo para denunciar y deleitar al mismo tiempo, tan de Hollywood, tan industria, puede funcionar perfectamente aquí, aunque sea de un modo más barato, a poco que se acote y afile la creatividad. 
Concursante es guiño al espectador también. Ten cuidado, tal vez tus sueños se hagan realidad. Los premios pueden arruinarte la vida si no te andas con cuidado. Nadie da duros a peseta, viene a decirnos. Rodrigo Cortés debutó, brillante y audaz, con esta sátira conspiranoica de gran potencia visual. Entre los muchos aciertos de la cinta me quedo con una secuencia que describe en un modo casi onírico pero con toda rotundidad la situación económica actual. Bravos como siempre, Leonardo Sbaraglia y Chete Lera, brillantes en este extraño homenaje a El Séptimo Sello de Ingmar Bergman. Ahí os la dejo.

Título: Concursante (2007)
Nacionalidad: (España)
Dirección: Rodrigo Cortés
Producción: Lazonafilms / Continental / Nephilim Producciones / Filmax Entertainment
Guión: Rodrigo Cortés
Música: Víctor Reyes
Fotografía: David Azcano
Intérpretes: Leonardo Sbaraglia, Chete Lera, Myriam Gallego, Fernando Cayo, Myriam de Maeztu, Luis Zahera.




En Youtube

viernes, 9 de mayo de 2014

FALSO REEL DEL AHOGADO

The Halfpenny Bridge, Dublín
Una vez canté en público (y no es broma) este poema trasladado a los puentes de Dublín, una vez lo hice, sí, porque el poema estaba pensado para eso, para ser cantado siguiendo una melodía escocesa que me había inspirado. Fue una experiencia increíble, uno de esos retos raros que a veces me pongo a mí mismo. No sé si volverá a ocurrir. Como dice el poema, tal vez. Un tiempo después lo incluí en Realidad, poemario publicado en 2013 gracias a LVR[ediciones. Y así dice el poema:

FALSO REEL DEL AHOGADO

Soy el fuego que vacila en tu candil
cuando el viento se enfurece alrededor,
mi canción se pierde pronto tras de mí,
quién recuerda al hombre que marchó.

Y al volver revelo los caminos que ocultamos juntos
en las grafías afiladas del amor,
iré a los puentes que cruzaban nuestros viejos sueños,
la dulce herida de mi propio error, tal vez.

Y la muerte va templando mi canción,
el violín se desenreda en el umbral,
cae la noche en el profundo callejón,
la taberna me recogerá.

Y al entrar los hombres abandonan su pesada carga,
dadme un brebaje que se pueda destilar,
iré a los puentes que se agitan cerca de los muelles,
la lluvia vuelve, volverá otra vez, tal vez.

El silencio ha dibujado en tu cristal
una luna recortada para mí,
las ausencias me devuelven la verdad,
esta vez ya no amaneceré.

Y al saber que el tiempo ya perdido nunca más retorna,
quiebro los pasos en las calles de Dublín,
iré a los puentes que fondeas en mi blando pecho,
bailo tu jiga de perjuro amor, tal vez.

Fluye el río bajo el duro temporal
y me llama con su influjo atronador,
la corriente pronto me recibirá
con su farsa para el corazón.

Y al marchar ocupo mi lugar furtivo en las estrellas,
soy la emboscada de cualquier bardo infeliz,
iré a los puentes erigidos sobre el triste Liffey,
aunque no sepas que vine por ti.
Y al marchar oculto los caminos que encontramos juntos
en las grafías afiladas del amor,
iré a los puentes que cruzaban nuestros viejos sueños,
la dulce herida de mi propio error, tal vez.

miércoles, 23 de abril de 2014

PASIÓN POR LOS LIBROS


En un día como hoy no está de más recordar lo que significan los libros para muchos de nosotros, esa condición de objeto mágico que a veces tienen, más allá de todos los mercantilismos y todos los denuestos. Podría referirme aquí a todo lo que han sufrido los libros a lo largo de la Historia, las expurgaciones, los escrutinios, el fuego, la prohibición, o a lo incierto de su futuro en esta sociedad que evoluciona hacia lo multimedia y el consumo rápido. Pero es verdad que un libro seguirá siendo un libro en el soporte que sea. Es un superviviente de naufragios que espera a ser recatado de las estanterías de cada biblioteca, de cada librería. Todo depende de nosotros, de nuestra pasión. 
En ese sentido vuelvo a invocar aquí un texto que publiqué hace unos años bajo el título de La pasión de Bastián Baltasar Bux. En el mismo recordaba el pasaje inicial de La Historia interminable (Die unendliche Geschichte, 1979), la inolvidable novela de Michael Ende. En el mismo su protagonista Bastián Baltasar Bux, el niño lector a través de cuya lectura leemos esta historia, piensa en apoderarse del libro. Una bella definición de lo que supone para muchos, y repito, a cualquier edad, la literatura. Aquí os lo dejo de nuevo:

Las pasiones humanas son un misterio, y a los niños les pasa lo mismo que a los mayores. Los que se dejan llevar por ellas no pueden explicárselas, y los que no las han vivido no pueden comprenderlas. Hay hombres que se juegan la vida para subir a una montaña. Nadie, ni siquiera ellos, puede explicar realmente por qué. Otros se arruinan para conquistar el corazón de una persona que no quiere saber nada de ellos. Otros se destruyen a sí mismos por no saber resistir los placeres de la mesa... o de la botella. Algunos pierden cuanto tienen para ganar en un juego de azar, o lo sacrifican todo a una idea fija que jamás podrá realizarse. Unos cuantos creen que sólo serán felices en algún lugar distinto, y recorren el mundo durante toda su vida. Y unos pocos no descansan hasta que consiguen ser poderosos. En resumen: hay tantas pasiones distintas como hombres distintos hay.

La pasión de Bastián Baltasar Bux eran los libros. Quien no haya pasado nunca tardes enteras delante de un libro, con las orejas ardiéndole y el pelo caído por la cara, leyendo y leyendo, olvidado del mundo y sin darse cuenta de que tenía hambre o se estaba quedando helado...

Quien nunca haya leído en secreto a la luz de una linterna, bajo la manta, porque Papá o Mamá o alguna otra persona solícita le ha apagado la luz con el argumento bien intencionado de que tiene que dormir, porque mañana hay que levantarse tempranito...

Quien nunca haya llorado abierta o disimuladamente lágrimas amargas, porque una historia maravillosa acababa y había que decir adiós a personajes con los que había corrido tantas aventuras, a los que quería y admiraba, por los que había temido y rezado, y sin cuya compañía la vida le parecería vacía y sin sentido...

Quien no conozca todo eso por propia experiencia, no podrá comprender probablemente lo que Bastián hizo entonces.

Miró fijamente el título del libro y sintió frío y calor a un tiempo. Eso era, exactamente, lo que había soñado tan a menudo y lo que, desde que se había entregado a su pasión, venía deseando: ¡Una historia que no acabase nunca! ¡El libro de todos los libros!

ENDE, Michael, La Historia Interminable, a.


sábado, 19 de abril de 2014

MUCHOS AÑOS DESPUÉS, GARCÍA MÁRQUEZ


Borges nos advertía en una de sus más célebres Ficciones sobre la extrema infelicidad del escritor del siglo XX. En efecto, en su Pierre Menard, autor del Quijote, concluía que "componer el Quijote a principios del siglo diecisiete era una empresa razonable, necesaria, acaso fatal; a principios del veinte, es casi imposible". Materializada tal proeza en el relato, lo que Borges no podía suponer es que algo así habría de confirmarse en la descreída realidad contemporánea. O sí, quién sabe. El hecho es que la literatura en lengua castellana volvería a alcanzar sus más altas cotas algunos años después, desde la ya famosa periferia. En 1967 el colombiano Gabriel García Márquez publicaba ese Quijote del siglo XX, Cien años de soledad.
Con el poder de la palabra, con la convicción del que engendra un texto irrepetible, con toda su realidad y maravilla, García Márquez se inmiscuyó en la vida de sus lectores como pocos lo han hecho, a través de aquella novela total y de otras que vinieron después. Y a muchos nos dejó perplejos.
Ahora se ha ido. También él. Anoche un amigo encendió una vela en su ventana en memoria de García Márquez, y simplemente me lo comentó por todo lo que habíamos compartido hace años a raíz de la lectura de Cien años de soledad. Lector anónimo y sin pretensiones de grandeza, como muchos otros, acababa de protagonizar uno de los homenajes más hermosos que se le pueden rendir a un escritor. Muchos sintieron, sentimos sinceramente su pérdida. Esas velas que han languidecido anónimas. Lo demás sobra. 

Sin embargo quiero contar aquí, muchos años después, algo sobre mi relación con Cien años de soledad. Imaginad al joven y timorato investigador descubriendo la novela, imaginad al aspirante a juntaletras, tan europeo y español, tan cervantino cerbatana. A lo largo de aquellos cien años de soledad se me vino encima América entera con toda su rotundidad renovadora. Imagen después del íntimo destierro, voz que se desliza en desenlace sin censura, como el develamiento esclarecedor de su propia esencia se irguieron los gigantes de una tierra extraña, hermana más allá del océano. La transfiguración del hombre que huía del silencio fue así más la raíz adulta que el cambio, más la confirmación que el trasplante de un grito renegado. América resultó idéntica a sí misma. Lo que se desplazó fue la mirada de aquel que llegaba desde la libertad verbal, Quijote otra vez sobre texto nuevo, reconociéndose a pesar de los tiempos.
Nada más tentador para el joven y timorato investigador que buscar El Dorado originario en las páginas de aquella obra cumbre, el indicio de algo que presuntamente estaba ahí, oculto en los campos sembrados de palabras, la relación casi mágica con un hecho, con una frase de otra obra cumbre, cuyo descubrimiento revelara de algún modo no sólo la objetividad de una influencia sino al mismo tiempo su propia destreza como investigador para dar con ella y destapar el cofre del tesoro, desentrañarlo, descodificarlo en el acto de lectura que más puede acercar al lector hacia la naturaleza íntima de lo escrito. Aunque tal vez no fuera así. Imaginad, pronto García Márquez me dio una lección, reflexionando con humor sobre la labor de los críticos en El olor de la guayaba, esa célebre entrevista urdida por Plinio Apuleyo Mendoza:

—(…) Pero puede ocurrir también que los críticos, al contrario de los novelistas, no encuentran en los libros lo que pueden sino lo que quieren.  
Siempre hablas con mucha ironía de los críticos. ¿Por qué te disgustan tanto?
Porque en general, con una investidura de pontífices, y sin darse cuenta de que una novela como Cien años de soledad carece por completo de seriedad y está llena de señas a los amigos más íntimos, señas que sólo ellos pueden descubrir, asumen la responsabilidad de descifrar todas las adivinanzas del libro corriendo el riesgo de decir grandes tonterías.
Con todo, la labor del aspirante a crítico persistía, no pudo evitar el establecimiento de unos hilos invisibles que unían Cien años de soledad con otras obras y autores, sin tener en cuenta al propio García Márquez cuando confirmaba que su propósito al escribir esta novela era simplemente “darle una salida literaria, integral, a todas las experiencias que de algún modo me hubieran afectado durante la infancia”, quizá porque quiso creer que un autor nunca desvela del todo sus secretos y en consonancia con su fuerza creadora sigue tejiendo un velo de misterio sobre su criatura incluso cuando esta sale a la luz, deja de pertenecerle por completo y comienza a ser compartida por cada uno de sus lectores que, dependientes del contexto socio-ambiental en el que viven, aportan en sus lecturas un sinfín de múltiples y acaso nuevas interpretaciones del texto. Delirios de los que surgieron una tesina y el propósito incompleto de una tesis, pero también una forma distinta de afrontar los procesos de escritura, de lectura si se quiere, hacia una libertad formal total, exenta de viejos miedos y genuflexiones.
El camino de Cien años de soledad está jalonado por personajes locos y emprendedores, por muchachas que comen tierra y mujeres cuya belleza lleva a los hombres hacia la muerte, a los que fui encontrando en mitad del espacio mítico en el que se enmarca la novela mientras descubría que la rueda del tiempo gira en el sentido contrario al que creemos habitualmente. Nunca fue más difícil discernir los límites de realidad y ficción ni definir si la realidad es o no una convención ficticia. Acabé confundido en el juego de espejos y prismas, penetrando en el interior de las cajas chinas para descubrir que los personajes se leen a sí mismos y que tal vez García Márquez, como un día Cervantes, nos estaba envolviendo a nosotros, los lectores, dentro de su propia creación, haciéndonos partícipes junto con sus personajes del desciframiento último, incluyéndonos acaso en el interior de sus novelas, al igual que Velázquez cuando sitúa a los reyes reflejados en un espejo, atrapando irremediablemente al espectador de Las meninas.
García Márquez, como Pierre Menard, reescribió el Quijote desde el siglo XX, pero el Quijote verdadero sólo pudo escribirlo Cervantes. En cualquier caso la reescritura, sea parricidio o no, no perjudica la calidad demostrada de Cien años de soledad, sino que la revaloriza como ejemplo de reorganización de materiales y como obra de creación, a la vez que justifica la idea de modernidad trascendida de la novela cervantina. Tal vez por ello, la rueda del tiempo gira distinta y los instantes magníficos, perdidos en las páginas la novela, parecen repetirse, en la máquina de la memoria más eficaz, donde experiencia vital y lecturas se funden, aquella que radica en su en nuestro cerebro.
Ahora se ha ido. También él. Anoche un amigo encendió una vela...
Muchos años después, frente a una tortilla de patatas recién hecha, el soñador Luis Morales recordó la primera vez que un tal Gabo le mostró el hielo, y el camino, y el espejo. Muchos años después, cerró los ojos y volvió a Macondo.

jueves, 10 de abril de 2014

HACIA LA ESTRELLA (HIGH SPEED)


Hacia la estrella,
con esa velocidad que nos mantiene inmóviles en la noche
a pesar del vértigo,
hacia ese horizonte que no cambia en la mirada,
segado a veces por la cuchilla de los árboles cercanos,
hacia la estrella otra vez,
en ascenso alucinante,
marcha el engendro mecánico que nos fagocita
mientras deja atrás un polvo removido de esperanzas,
el hielo conquistando el parabrisas,
la sombra de la muerte que ya llega y tu sonrisa,
vuelta imprecación sobre el volante.

viernes, 4 de abril de 2014

LA NOCHE SE MUEVE: (VII: COBAYA)


-¡Oiga, usted! ¡Doctor! ¡Dígame qué me sucede, qué han hecho conmigo!
El médico agita sus pupilas turbias al mirarme. Luego pronuncia el diagnóstico:
-Su situación, querido amigo, es tan irracional como este infectado mundo en el que mueren millones de personas sin saber a ciencia cierta el porqué. A menudo se achaca casi todo al cáncer cuando en realidad ignoramos con precisión de qué dolencia se trata. Pero usted no tiene cáncer, no se preocupe. Ni tampoco hablamos de ninguna enfermedad en sentido estricto. No, no ha sido atacado por virus, ni por bacterias o cualquier otro tipo de microorganismos. Digamos que… bueno, ha sufrido un lamentable accidente. El coma le ha llevado a un profundo estado de amnesia y… ejem… estamos haciendo lo posible por avivar de algún modo sus recuerdos a la par que restablecemos la muy mermada funcionalidad de su cuerpo.
-Pero ahora que reacciono… ahora más que nunca me retienen, me sujetan a esta maldita cama… ahora que reacciono aumentan la dosis de tranquilizantes, lo sé, quieren que duerma. Dígame por qué, dígame qué es lo que me inyectan cada noche en el cuello, qué demonios están haciendo conmigo. ¡No soy una cobaya!
El médico congela en su rostro una expresión amarga.
-Amigo. Nosotros experimentamos mirando hacia el futuro. A nuestro modo, recuperamos vidas. Si usted nos importa es porque puede servirnos para ello. Alguna vez se dará cuenta de su verdadero valor. No, no es usted una cobaya, pero aunque lo fuera debería entender que si ahora respira, si ahora sigue existiendo, es gracias a nosotros. No olvide nunca lo que nos debe.
Al marcharse me sonríe y apaga la luz eléctrica. La ausencia de los fluorescentes me devuelve a otra época. El naranja de la tarde atraviesa la ventana e inunda la sala mientras se ennegrece.

Si quieres conocer el resto del relato, aquí tienes los enlaces:

La noche se mueve (I: Algo se mueve)
La noche se mueve (II: Minotauro)
La noche se mueve (III: Diagnóstico)
La noche se mueve (IV: Un nombre en un susurro)
La noche se mueve (V: Pastilla verde, roja, azul)
La noche se mueve (VI: Anestesia)

jueves, 27 de marzo de 2014

IF, DE RUDYARD KIPLING


Últimamente intento acercar por estos lugares algunos de los poemas que me marcaron.
Hoy es el turno de Rudyard Kipling (1865-1936), autor de El libro de las Tierras Vírgenes, cuya faceta como poeta desconocía hasta que un día me di de bruces con este impresionante If..., escrito en 1896. Aquí lo tenéis, en inglés y castellano. Además, si queréis, al final podréis disfrutarlo en la voz de Michael Caine. 

IF

If you can keep your head when all about you
Are losing theirs and blaming it on you,
If you can trust yourself when all men doubt you,
But make allowance for their doubting too;
If you can wait and not be tired by waiting,
Or being lied about, don’t deal in lies,
Or being hated, don’t give way to hating,
And yet don’t look too good, nor talk too wise:

If you can dream—and not make dreams your master;
If you can think—and not make thoughts your aim;
If you can meet with Triumph and Disaster
And treat those two impostors just the same;
If you can bear to hear the truth you’ve spoken
Twisted by knaves to make a trap for fools,
Or watch the things you gave your life to, broken,
And stoop and build ’em up with worn-out tools:

If you can make one heap of all your winnings
And risk it on one turn of pitch-and-toss,
And lose, and start again at your beginnings
And never breathe a word about your loss;
If you can force your heart and nerve and sinew
To serve your turn long after they are gone,
And so hold on when there is nothing in you
Except the Will which says to them: ‘Hold on!’

If you can talk with crowds and keep your virtue,
Or walk with Kings—nor lose the common touch,
If neither foes nor loving friends can hurt you,
If all men count with you, but none too much;
If you can fill the unforgiving minute
With sixty seconds’ worth of distance run,
Yours is the Earth and everything that’s in it,
And—which is more—you’ll be a Man, my son!

KIPLING, R.,(‘Brother Square-Toes’—Rewards and Fairies)

SI

Si puedes conservar tu cabeza, cuando a tu alrededor
todos la pierden y te cubren de reproches;
Si puedes tener fe en ti mismo, cuando duden de ti
los demás hombres y ser igualmente indulgente para su duda;
Si puedes esperar, y no sentirte cansado con la espera;
Si puedes, siendo blanco de falsedades, no caer en la mentira,
y si eres odiado, no devolver el odio; sin que te creas,
por eso, ni demasiado bueno, ni demasiado cuerdo;

Si puedes soñar sin que los sueños, imperiosamente te dominen;
Si puedes pensar, sin que los pensamientos sean tu objeto único;
Si puedes encararte con el triunfo y el desastre, y tratar
de la misma manera a esos dos impostores;
Si puedes aguantar que  la verdad por ti expuesta
sea retorcida por los pícaros,
para convertirla en lazo de los tontos,
o contemplar que las cosas a las que diste tu vida se han deshecho,
y agacharte y construirlas de nuevo,
aunque sea con gastados instrumentos.

Si eres capaz de juntar, en un solo haz, todos tus triunfos
y arriesgarlos, a cara o cruz, en una sola vuelta
Y si perdieras, empezar otra vez como cuando empezaste
Y nunca más exhalar una palabra sobre la perdida sufrida.
Si puedes obligar a tu corazón, a tus fibras y a tus nervios,
a que te obedezcan aun después de haber desfallecido
Y que así se mantengan, hasta que en ti no haya otra cosa
que la voluntad gritando: ¡persistid, es la orden!

Si puedes hablar con multitudes y conservar tu virtud,
o alternar con reyes y no perder tus comunes rasgos;
Si nadie, ni enemigos, ni amantes amigos,
pueden causarte daño;
Si todos los hombres pueden contar contigo,
pero ninguno demasiado;
Si eres capaz de llenar el inexorable minuto,
con el valor de los sesenta segundos de la distancia final;

Tuya será la tierra y cuanto ella contenga.
¡Y lo que vale más serás un hombre, hijo mío!

KIPLING, R.,(‘Brother Square-Toes’—Rewards and Fairies)

jueves, 20 de marzo de 2014

EN LEGÍTIMA DEFENSA. POETAS EN TIEMPOS DE CRISIS


Hoy, jueves 20 de marzo, será presentado en Madrid el libro colectivo En legítima defensa. Poetas en tiempos de crisis, una antología publicada Bartleby Editores con el apoyo de la Fundación Vallecas Todo Cultura en la que hemos participado 229 poetas, desde los premios Cervantes Antonio Gamoneda (quién, además, prologa el volumen) o José Manuel Caballero Bonald, a varios premios nacionales como Francisca Aguirre, Olvido García Valdés o Juan Carlos Mestre, pasando por una multitud de poetas amigos, hombres y mujeres corrientes y molientes. Tengo la fortuna de ser uno de ellos.
Por nada del mundo me perdería un acto al que acudirán poetas como Angelina Gatell, Ana Pérez Cañamares, Francisca Aguirre, Manuel Rico, Javier Lostalé, Fanny Rubio, Gsús Bonilla, Carlos Álvarez, Ana Pérez Cañamares, Inma Luna, Alberto García Teresa, Rosana Aquaroni, Ángel Guinda, Julieta Valero, Juana Vázquez y Juan Ramón Sanz, entre otros muchos más. Allí estará también el poeta y cantautor Ángel Petisme, quién además de leer cantará algunas de sus canciones-poema. 
El acto tendrá lugar en el Centro Cultural PILAR MIRÓ, de Vallecas-Villa (Plaza de Antonio María Segovia, s/n), a partir de las 18:30 h.
Como señalan desde la editorial, "será una velada sin precedentes: la voz de los poetas frente a los recortes de derechos sociales, de servicios públicos, de libertades y democracia que estamos sufriendo los ciudadanos, en definitiva".
No os lo perdáis. Hoy no.

PD. Podéis encontrar más detalles del libro pinchando aquí.

miércoles, 19 de marzo de 2014

UNA ENTREVISTA PARA PGP (PROYECTO GENOMA POÉTICO)


Recientemente los responsables del fascinante Proyecto Genoma Poético me propusieron responder a una serie de preguntas a partir de un formulario común que están utilizando para dibujar el panorama poético actual, ese genoma del que en cierto modo insignificante y apasionado formo parte. El resultado es una entrevista que acaban de publicar en su página, y que podéis leer al completo pinchando aquí. Como muestra, las primeras seis preguntas y sus respuestas:
nombre: Luis Morales.
definición: Admirador de los hombres orquesta.
término: Voz.
cuándo: Ayer mismo, tal vez mañana. El tiempo no existe.
profesión: Diseñador gráfico y escritor, siempre detrás de una imagen.
poemario: Realidad, mi primer poemario en solitario, publicado en 2013 por LVR[ediciones.
Gracias a PGP por cederme un espacio. Vale la pena entender cómo se define este proyecto:
Laboratorio experimental de cocreación poética.
PGP es un proyecto de ingeniería genopoética. Un cajón de sastre donde aminoácidos, cadenas polipeptídicas, proteínas, enzimas, sustratos, células, cromosomas, ribosomas, moléculas, ADN, y ARN dan vida a este experimento asociativo.
Si queréis saber más entrad aquí. Vale la pena.